Sí, también me lo pregunto, pero debo confesar que cada vez menos porque ya no les tengo paciencia (será la edad, el síndrome premenstrual, el agote de haber nacido en la izquierda, en la patria $hilena de banderas flameantes y héroes tan, pero tan, fálicos? ), entonces cuando alguno, tendencioso, hace como que me pregunta: ¿Las feministas están contra los hombres?, yo hago como que le respondo: ¿Y los comunistas efectivamente se comen a las guaguas?...
También, cuando alguno
me increpa con aquello de que si lucho contra la violencia machista, debo hacerlo
también a favor de los hombres maltratados
bueno, francamente,
ahí sí que me desbordo y le escupo: Soy feminista, pagana, he
abortado, soy maraca, soy lesbiana, entonces por principios, no puedo abrazar
esa causa...
Sí, escupamos
"Vosotros hombres de fe ¿qué habéis hecho si no persuadirla
(a la mujer) de lo irremediable de su servidumbre, hacerla adorar sus cadenas,
nutrir sus almas con creencias destinadas a eternizar su cautiverio?
Y Vosotros revolucionarios, ocupados en hacer y deshacer constituciones ¿cómo
no habéis pensado en que toda libertad será un fantasma mientras
viva en esclavitud la mitad del género humano?". Estas son las obreras
de la Asociación de Costureras, en su órgano La Palanca",
en Mayo de 1908 (Chile), no lo mandaron a decir con nadie, recibieron muchas
críticas, fueron ridiculizadas y tildadas de "burguesas".
Pero Carla Lonzi, feminista italiana de la década de los 70, puede que postule a ser una de las peores de todas. Y es que ella escupe nada más y nada menos que sobre Hegel: "La opresión de la mujer no se inicia en el tiempo, sino que se esconde en la oscuridad de sus orígenes. La opresión de la mujer no se resuelve en la muerte del hombre. No se resuelve en la igualdad, sino que se prosigue dentro de la igualdad. No se resuelve en la revolución, sino que se perpetúa dentro de la revolución. El plano de las alternativas es una fortaleza de la preeminencia masculina: en él no existe un lugar para la mujer". Su libro de 60 páginas de teoría feminista se llama: "Escupamos sobre Hegel".
En Chile Elena Caffarena
(que no es una fabricante de medias por si acaso), escupió también.
En 1949, González Videla, en Chile promulgó el Voto de la mujer,
ella, destacada luchadora, que había estado todos aquellos años
trabajando por la liberación de las mujeres, contó: "Había
allí muchas mujeres a quienes jamás había visto luchar
por el derecho a voto, nunca, y algunas de ellas incluso hablaron en esa celebración...
yo estaba en mi casa, escuchando por la radio el evento, no me habían
invitado". Poco después, Elena Caffarena fue borrada de los registros
electorales por sus supuestas vinculaciones políticas con el Partido
Comunista.
Caffarena no era comunista, era feminista y sufragista. Así mismo, Ivonne
Gebara en la actualidad, como la primera, ha sido tildada de comunista más
de una vez. Pareciera que las ansias misóginas de negar al Feminismo,
llegan hasta a vestirnos de una camiseta
¿menos odiosa? ¿más
varonil?...
En cualquier caso, Ivonne Gebara es monja, brasileña, ecofeminista y
esto es lo que ha dicho: "La jerarquía masculina no es la iglesia.
Nosotras también somos Iglesia. Hasta ahora todas las decisiones vienen
de los hombres de la Iglesia. Nosotras hemos sido fundamentalmente domésticas.
Pero hace poco tiempo empezamos a decir ¡no! ¡También somos
Iglesia! No vamos a esperar que la jerarquía dé la última
palabra, las repuestas van a ser nuestras. Creo que no estamos para tomar un
poder, sino para un cambio de modelo
y eso no puede pasar en el Patriarcado"
Por su parte, hace siglo y medio, Lucrecia Monti y Elizabeth Cady (1848, USA) que tienen un monumento por su lucha antiesclavista -lo que, igualmente, no les garantiza aparecer en los manuales de Historia de nuestras hijas e hijos-, subrayaron también, desde su cristianismo, protestante: Todos los hombres y mujeres son creados iguales (...) están dotados por un creador de ciertos derechos inalienables entre los que figuran la vida, la libertad y la persecución de la felicidad (...) siempre que cualquier forma de gobierno destruya estos fines, quienes sufran por ello tienen el derecho a negarle su lealtad". No se referían sólo a los hombres oprimidos, también a nosotras, pero verlo (no hay peor ciego ) significaría aceptar nuestra libertad.
Aún antes, en 1791, Olympe de Gouges gritó -luego fue guillotinada-: "Extraño, ciego, hinchado de ciencias y degenerado, en este siglo de luces y de sagacidad, en la ignorancia más crasa, quiere mandar como un déspota sobre un sexo que recibió todas las facultades intelectuales y pretende gozar de la revolución y reclamar sus derechos a la igualdad"
¿Asustamos?
Violencias hay muchas, hablamos de una que aqueja a la mitad de la Humanidad:
la Violencia Patriarcal. Y no es una rara ocurrencia de mujeres en aquellos
días, No.
Si alguien cree que "asusta", puedo responder, sin desbordes, con
otra pregunta: ¿A quién asusta? -porque "Uno", "La
gente", son inventos de quienes no quieren hacerse responsables de sus
actos, o de la Concertación -lo mismo, no más-
¿A
usted lo asusta?, ¿qué ha hecho para que lo asuste así?
No me haré cargo de sus emociones, sus emociones son suyas. Hágase
ver.
¿Majaderas?... nadie
es perfecta, y nosotras menos que nadie
La Violencia contra las Mujeres sí es estructural y no hace falta que
el PNUD, alguna comisión u organismo de derechos humanos declare que
el Femicidio o Feminicidio es un crimen contra la Humanidad, para descubrir
que lo es.
Me pondré objetiva,
como le gusta a la institución, no hablaré desde mi dolor, sino
desde las cifras: en todo el mundo, del 50 al 70 por ciento de las mujeres que
mueren por homicidio mueren a manos de hombres en asesinatos machistas. Cualquier
mujer, tiene mayor probabilidad de ser lastimada o asesinada por su pareja hombre,
su hijo adulto, su padre, su hermano, y en su hogar, que por un extraño,
en la calle.
Los $hilenos ocupamos el lugar 48 entre 58 países en relación
a la desigualdad entre mujeres y hombres, figuramos como un país poco
proclive al trabajo de la mujer fuera del hogar: de 24 países en que
se realizó la Encuesta Mundial sobre Familia (2002), Chile ocupa el lugar
23, el penúltimo. En general, las mujeres recibimos el 68,9 por ciento
del salario que ganan los hombres, pero si tenemos mayor educación, recibimos
todavía menos lucas (¿por agrandadas?).
En el mundo, son 815 millones personas las que "pasan hambre", de los cuales 456 millones (el 56 por ciento) son mujeres y el 36 por ciento, sus hijos e hijas (FAO). Las mujeres constituimos el 70 por ciento de los 1.300 millones de pobres absolutos, desempeñamos la mayor parte de los trabajos mal pagados y menos protegidos (OIT). Todo esto, aunque, según dicen, el trabajo doméstico de las mujeres subvenciona entre el 25 y el 40 por ciento del Producto Nacional Bruto de un país. No obstante, del total del tiempo de trabajo masculino, 3/4 partes corresponden a actividades remuneradas, mientras que del total del tiempo de trabajo de la mujer, sólo 1/3 obtiene remuneración
O sea, la Violencia e Injusticia social con las mujeres no sólo alcanza nuestros cuerpos, nuestras vidas, nuestras libertades, sino también nuestras platas y tiempos.
Responsabilidad del que
lee
Para terminar, sería cínica si dijera que me parece extraño
que un discurso que habla desde un lugar feminista, es dicotómicamente
comprendido. En realidad, no me sorprende, me parece una lectura coherente con
la psiquis patriarcal. Hay tantas lecturas como lectores, y cada lector es responsable
de lo que percibe, ya que lo percibe desde el lugar que ocupa y sus intereses
Por mi parte, no me siento agredida por la denuncia de la violencia étnica -y no soy indígena, sino mestiza-, y tampoco me siento violentada por el discurso antiracista y no soy inmigrante, africana, árabe u oriental, sino mujer sufro de otro racismo el de género La rebeldía jamás será bienvenida por el que, ya sea con razón o por arribismo se lee en el grupo dominante.
Como nada
es neutro, todo depende del lugar desde el que miras. Por eso Sor Juana Inés
de la Cruz escribió:
Hombres necios que acusáis
a la mujer, sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis
Y
¿Cuál
es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga,
o el que paga por pecar?
Y lo hizo desde su cuerpo
de mujer, en un Convento con el que se libró del matrimonio o la prostitución
de la corte, en el siglo 17.
El mundo no ha cambiado tanto, en realidad.
Victoria Aldunate
Morales
Memoria Feminista, Feministas Autónomas
* "El amor o el camino a la enajenación", Marta Cecilia Vélez Saldarraga. "Brujas" Colombia.