La Batalla: 1ª quincena de mayo 1913. (nº 7 año I)
Pedro Kropotkin.
Boycot a "La Mañana".
Efecto de las persecuciones.
Desde hace algunos años, se han practicado todos los medios imaginables para ahogar el anarquismo. Puestos a suprimir los gobiernos hasta han suprimido al hombre. En Francia, deportándolo a la Guayana; en España, martirizándolo en Montjuich; en Italia encarcelándolo en un mortífero calabozo. Hasta se trata de sitiar por hambre a las mujeres e hijos de los anarquistas haciendo presión en el ánimo de los patrones que todavía se atreven a dar trabajo a los libertarios.
No se han detenido ante ningún medio por rastrero que fuese para destruir a los hombres y sofocar las ideas.
A pesar de todo, jamás, como ahora, ha contado el ideal tanto adeptos y jamás se ha demostrado tan palpablemente que esta concepción de la sociedad sin amos ni señores es el resultado lógico de todos nuestros progresos morales y materiales, con influencia decisiva en el desenvolvimiento de las sociedades, de la filosofía, de la historia de la filosofía del derecho y en general de toda filosofía.
La anarquía es el resumen filosófico del actual siglo.
¡Despreciadla, si queréis retroceder al pasado con sus fanatismos y esclavitudes! ¡Saludadla, si anheláis un provenir de progreso y ventura!
La anarquía ocupa hoy más letra de molde que ideal alguno. A este propósito recuerdo lo que dijo ha mucho un periódico de gran circulación en París: "Para levantar alta y serena la frente como la levantan los anarquistas, deben estar inspirados en un gran ideal". Y centenares de artículos publicados por la prensa diaria y periódica, con el deseo de aplastar la hidra de 100 cabezas, terminan muchas veces con la justificación de las ideas y de los hombres.
Los jóvenes han visto en la anarquía una nueva concepción de la vida, del arte, de la ciencia, de todas las manifestaciones humanas, y la juventud obrera e intelectual se ha apasionado vehementemente por esa concepción.
En todas partes se analiza la relación entre la sociedad y el individuo, los derechos del Estado, la conducta de los hombres colocados fuera de la moral corriente, la influencia de esta conducta en la multitud, los progresos de la moral pública y otros asuntos análogos.
Se destierra a Godwin, a Max Stirner, se estudia y comenta a Nietzsche y se demuestra que el anarquista que perece en el patíbulo personifica a la corriente filosófica que se trasluce en la obra de filósofos.
En todos los dominios del pensamiento se produce un avance hacia la anarquía, a pesar de las persecuciones y quizás por ellas, y es que cuando llega la hora de las ideas la cárcel, el cadalso y el libro contribuyen a propagarla.