¿Una anarquista de mall? ¿Podemos los anarquistas tomar coca
cola? Se pasean estas preguntas por mi mente cuando incurro en alguna de estas
"inconsecuencias". Me gustaría aportar a la reflexión
en torno a este tema, desde mi particular visión. Si vemos la vida como
una totalidad y no sólo como una fragmentación de unidades esquivas
y aisladas se podría proponer que lo que importa en verdad es conservar
en la integridad la consecuencia. ¿Pero qué pasa con la suma de
acciones en nuestra vida? ¿Se debe postular una absoluta consecuencia
con el anarquismo, o con cualquier ismo, en cada momento de nuestra vida?
Es fácil confundirse y caer en los estereotipos. Es fácil negar
por principio, y por pose, los mac donalds, zara y la coca cola como una forma
de afirmar nuestra identidad anarquista. De hecho, hay en ciertos autores anarquistas
el pensamiento de que lo que importa, casi más que la doctrina, es la
vida misma, que es en la vida dónde se mide qué tan libertarios
somos. Es fácil caer en la escolástica y tal cual los medievales
hicieron de la doctrina cristiana una sarta de absurdos como discusiones sobre
cuántos ángeles cabían en el agujero de una aguja, hacer
una especie de escolástica de la consecuencia y plantear que existen
"pecados" más o menos capitales infligidos a la doctrina anarquista.
Tiene mucho que ver en este punto qué entenderemos por anarquismo, si
le damos aún alguna validación a cualquier tipo de "ismo".
Si aceptamos que la anarquía es un ismo, podemos plantear la absoluta
inconsecuencia al tomar coca cola o ir al mall. Pero pienso que es posible tomar
la idea de anarquía de tal modo que apunte más que nada a nuestra
dimensión propositiva, a nuestra dimensión creativa, más
que a una forma de imponer normas y límites a nuestras acciones cotidianas
que transformen la Idea en un precepto, en una receta, en una caricatura.
Habría que ir a las raíces de estos cliché y plantear qué
hay detrás de ellos. Si pensamos en nuestra vida en sociedad con una
dimensión política, podríamos aceptar que en aquellos casos
en que se hace de no ir al mall una acción política, que contenga
detrás una especie de campaña, explicitada, sí vale la
pena pensar en ser consecuente. Pero cuando no hay detrás una acción
política, colectiva, quedamos sólo en el terreno de los gestos,
al estilo del saludo a la bandera. Es fácil sentirse anarquista cuando
en una manifestación pública se quema algún mac donalds.
Sin embargo más que el gesto nos interesa el contenido y la motivación
que hay detrás de este accionar. Si se quema un mac donalds como gesto
simbólico que apunta a destrozar todos los iconos del capitalismo me
parece aprobable el gesto, en tanto hay una práctica política
detrás, al menos hay una negación explícita al capitalismo,
pero pienso que debemos trascender la mera simbólica del anarquismo e
ingresar a un redireccionamiento de nuestra vida como una integridad.
En este sentido importa mucho más que quemar un mac donalds, qué
estamos haciendo, creativa y propositivamente por llevar nuestra Idea a la práctica.
La acción violenta de los anarquistas de comienzos de siglo tenía
todo un correlato en la práctica misma que impulsaba la creación
de espacios de acogida para seres desarraigados de todo tipo. La acción
violenta era una especie de propaganda por el hecho Siento, a ratos, que esa
dimensión se pierde cuando se hace del destruir un mac donalds un gesto
aislado y sin un correlato que explique, a quienes no participan de la Idea,
qué significa lo que se está haciendo. Cuando se plantea que "no
hay que ingresar al sistema", como si se pudiera estar de algún
modo fuera, lo que se hace, en teoría, es renunciar a la vida "hecha"
que nos "propone" "el sistema". Sin embargo muchos no podemos
renunciar al trabajo pagado "dentro" del sistema, simplemente porque
el sol no se tapa con un dedo. Además no es sólo con la negación
de las formas de vida como lograremos difundir la Idea. No me parece que debamos
renunciar a ofrecer mediaciones para quienes participan sin mayor conciencia
en la reproducción del sistema y esto no sólo mediante la práctica
aislada de quemar mac donalds o dejar de ir al mall, sino con la nunca bien
ponderada propaganda. Es fácil enguetarse, es fácil dejar las
cosas tal cual están sin mayor explicitaciones y explicaciones sobre
nuestro accionar, conformándonos con una especie de consecuencia y un
"no transo" casi virtual y, por cierto, virtuoso, mediante el cual
estaremos ganando el cielo del anarquismo.
Ciertos sectores del movimiento anarquista en la actualidad se conforman con
los gestos bienhallados y meritorios de la salvación anarquista, de este
modo se cae en validar, sin mayor cuestionamiento, la práctica de sujetos
que lo único que quieren es ser reconocidos como anarquistas en un medio
que los reconfirma. Y resulta que si escarbamos un poco más buscando
qué hay detrás de esa aparente consecuencia, sólo encontramos
clichés e iconos de una idea transformada en ismo. Cuando postulamos
que la libertad es el horizonte de nuestra Idea, que de lo que se trata es de
la horizontalidad, no podemos retirarnos todos a vivir en comunidades libertarias
y horizontales. No quisiera plantear nuevos mesianismo, pero pienso que no debemos
dejar de estar en el lugar que estamos, como estudiantes, como mujeres, como
trabajadores, sino que debemos implementar la Idea desde nuestras trincheras.
Pienso que es tan válida la acción de hacer un fanzine como la
de destruir un mac donalds, y que cuando esta última acción no
tiene un correlato en el discurso y en la explicitación de la práctica,
la primera puede ser de mayor envergadura que la segunda.
La riqueza de la anarquía es que puede no ser un canon, que no hace falta
cumplir con preceptos para un Dios Bakunin. Es en nuestras vidas particulares
y concretas desde dónde debiéramos trabajar por subvertir el poder,
si es que tenemos aún las fuerzas suficientes para resistir al Poder
que hace todos los esfuerzos por absorvernos. En ese sentido, casi sería
un primer paso dotarnos de fuerzas para seguir nuestras vidas sin perecer en
el consumo, en las deudas, en la depresión. Y es con ese comienzo, como
espacio de contención, dónde podemos aún reencontrar la
práctica libertaria. Más que preceptos,... solidaridad, contención,
acogida... Más que no ir al mall, o no tomar coca cola, (que también
puede ser un paso en tanto acción política), relaciones de horizontalidad,
sin sexismo, sin clacismo, sin racismo... No es "más anarquista"
el que destruye mac donalds, con la calle como su trinchera, que quien, con
la cama como trinchera, propone la acogida y el encuentro entre humanidades
en una horizintalidad subversiva al poder.