América

 

 

América eterna, arrancada, artera, de futuro raro.

América sincera, atravesada, benefactora, fría artesana

América viril, vigorosa, simulada, afectada.

América insolada. América impía. América de sangre.

América por todos, por las dudas, por las penas y en las venas.

en los caminos, en las rutas, en las vías y en los ríos.

América a solas, a ciegas, a muerte, a tientas,

a veces, sin sombras. América a secas.

América estero y pampa, pacifica y andina

América soñada raza.

América en las arrugas, los tímpanos, las uñas,

mesenterios y lagunas.

América en los hospitales, los manicomios,

los partos y en las cárceles.

América en crisis, en revolución de madrugada.

América, sol de guerra en la bandera, sol liberador y libertario.

América en la piel, en la mirada, en la garganta,

en las fronteras, en tu patio y en mi patio.

América hasta el sol, hasta la médula, hasta el hastío

en los frentes, las escuelas, las cocinas y las fábricas.

América para los tristes, los miserables arrumbados,

para los eternos internados, para los presos no pensados.

América para ser libres de clérigos, militares, logias y pupilos

de controladores, de cansados, de constantes

de bárbaros, asesinos, ladinos y bastardos

América libre del hambre, la soledad y la emboscada

América para el poeta, sus tretas y sus letras

para el tiempo, la vigilia y las retamas

América en la entraña, el verbo, la piedra y la armadura

América por las muchedumbres y las masas,

en las alas, en los pueblos y en las olas

América entonces, en la noche y en la sombra

América solvente. América de frente, de fondo, de costado.

América intrigante, efímera, capaz y maltratada.

América en las visceras, las cuevas, las tumbas,

subterráneos y mazmorras,

bajo las nubes y la lluvia, en la tormenta y el aliento.

América contra el dolor, el olvido y el escarnio.

 

 

María G. Piccini