María G. Piccini

 

Trabaja en intentarse,

no se espera.

Traduce

su otra

a limites posibles.

Dialoga

con su mitad amordazada.

 

Forjándose entre dudas

de verdad ambigua,

se da a luz.

 

"...quien solo sueña lo posible tiene la oportunidad real de la verdadera desilusión"

Fernando Pessoa

 

Se soñó posible,

 

creyó frente a su espejo

en la ilusión de la verdad,

en la máscara falaz del infalible .

Compartió sepultura con ciegos y creyentes.

 

Se durmió profundo,

cedió su lecho a fantasmas,

a imposibles y a sus sombras.

Anidó en la incertidumbre,

la pena y el abismo.

Desde entonces muere

pariendo tajos entre sueños.

 

 

ME PRONUNCIO

 

Cumplo el rito de vivir las horas caminante

y paseo inventando que nada tuyo

giró por mis sentidos,

que no existe este calor agudo

trepándome el cuerpo hasta el aliento.

Y mientras camino,

por largas distancias de silencio, te pienso.

Miro alrededor y solo sé nombrarte.

Te veo en cada luz,

todo lo existente tiene tu sustancia

cuando me encuentro encerrada en el recuerdo.

A través del tiempo me entiendo sola en tu mirada.

Restablezco largas conversaciones,

adheridas a mí piel

como aquellas horas pasando sin ser vistas

y vuelvo a nombrarte en cada luna,

en cada espiral de mi pelo buscando tu cuerpo.

Todo te dibuja trazándome camino.

Recuerdo los viajes, enciendo un cigarrillo

y vuelvo a respirarte.

Continuo caminando hasta refugiarme en mis errores.

Agotada enfrento los rincones imposibles,

me pierdo entre culpas que poco a poco me digieren

y recuerdo que fue en algún camino anterior donde olvidé la risa.

Sacudo la cabeza intimándola a desviar la memoria

pero siempre me alcanza tu espalda acariciándome las manos

y no consigo andar las calles sin cruzar bellos momentos.

Insistente, busco en el pasado o en el porvenir

algo desbastador para olvidarte

pero todo se enjuaga con el tiempo.

Y aunque no tengo más que seguir siendo yo

mi único camino,

me pronuncio te celebro.

 

 

Habremos de invertir tu fuerza.

 

Caminas nuestra piel con tus fantasmas

gritándonos desprecio.

Eres el llanto.

Sin buscarte nos encuentras siempre.

Jamás miras a los ojos pero es fácil reconocerte

cuando furioso revuelcas nuestras ilusiones.

Nos das el hambre, los -ismos, la impotencia,

el desempleo, las guerras y en las misas

impones los amenes mientras a tu derecha

se sienta una lengua de oro y de mentiras

.Estas en el Join Venture, el Hi Tech, en el Know How

y en el Head Hunting encuentras al conserje Pedro,

necesario mercenario utilitario,

a quien le diste algunas tierras

a cambio de las ruedas de la carroza

y ya no podemos ni intentarla.

Siempre nos restas y solo nos dejas tu raíz cuadrada.

Se te ve echado entre almohadones y lujuria,

te mueve la tracción de nuestra sangre,

devoras a los sin pan, a los sin techo, a los sin tierra,

y a todos golpeas con tu no de espadas.

Estas en el racismo, en cada ultraje, monstruo milenario.

Desde estos ojos apretados debemos desterrarte.

Cada vez que cerca nos amanezcas,

enfrentándote a fieras esperanzas

que te acechen cotidianas.

Entre márgenes sencillos y estaturas posibles,

habremos de invertir tu fuerza