Anarquismo: la conexión feminista, parte 4.

Peggy Kornegger.

 

Francia 1968.

Es por tu propio bien que haces la revolución

Daniel y Gabriel Cohn -Bendit

El anarquismo ha jugado un papel importante en la historia francés, pero más que sondear en el pasado, lo que quiero es centrarme en los acontecimientos contemporáneos de mayo y junio de 1968. Estos sucesos de mayo del 68 tienen particular significado porque han demostrado que la huelga general y la toma de las industrial por los trabajadores, así como las universidades por parte de los estudiantes, pueden darse en países capitalistas de consumo. En específico, los hechos ocasionados por los estudiantes y trabajadores de Francia fue transversal a los límites de clase y tuvo enormes consecuencia para la posibilidad de un cambio revolucionario en una sociedad de post escasez.

El 22 de marzo de 1968 los estudiantes de la Universidad de Nanterre, y entre ellos el anarquista Daniel Cohn-Bendit, hicieron ocupación de los edificios administrativos de sus escuelas reclamando tanto por el fin de la guerra de Vietnam como por el término de su propia opresión como estudiantes. (Sus demandas eran muy similares que las que hacían los estudiantes de la Universidad de Columbia en Berlin). La Universidad había sido clausurada y las manifestaciones se habían extendido a la Sorbona. La SNESP (Unión de profesores secundarios y universitarios) llamaron a la huelga y la Unión de Estudiantes, la UNEF, organizó una manifestación para el 6 de mayo. Ese día, los estudiantes y la policía se enfrentaron en el Cuarteto en Paris; los manifestantes levantaron barricadas en las calles, y muchos de ellos fueron brutalmente golpeados por las descontroladas fuerzas policiales. El día 7 de mayo, había crecido el número de manifestantes hasta 20 ó 50 mil personas, que marchaban hacia el Etoile cantando la Internacional. Durante los días siguientes, las confrontaciones entre la policía y los estudiantes se volvieron mucho más violentas y los manifestantes sufrían la furia de la represión policial. Las conversaciones entre las asociaciones de trabajadores y las de estudiantes y profesores (como la UNEF y la FEN) dieron origen a un llamado a huelga indefinida y a manifestaciones. El 13 de mayo alrededor de 600 mil personas, estudiantes, profesores y trabajadores, marcharon por Paris protestando. El mismo día, os trabajadores de la planta de Aviación Sur en Nantes ( la cuidad con la tendencia anarco-sindicalista más fuerte en Francia) se fueron a huelga. Esto llevó a la huelga general, la más larga de la historia que en la que participaron 10 millones de trabajadores - "profesionales, obreros, intelectuales y jugadores de fútbol- (como señala Murray Bookchin en su libro El anarquismo en la sociedad post escasez). Los bancos, el correo, las gasolineras, las tiendas comerciales, todo estaba cerrado; no circulaba el transporte colectivo ni el metro y la basura se acumulaba ya que los recolectores se sumaron a la huelga. La Sorbona esta ocupada por estudiantes, profesores y todo el que quisiera ir a participar en la discusiones que ahí tenían lugar, sobre todo aquellos diálogos políticos en los que se cuestionaban las bases de la sociedad capitalista francesa. Por todo París aparecieron afiches y rayados en las murallas: Prohibido prohibir. Por una vida sin horarios. Todo el poder a la imaginación. Mas vida y menos consumo. Mayo y junio se convirtieron en un "asalto al orden establecido" y un "festival en las calles" (M. Bookchin). Las antiguas separaciones entre clase media y clase trabajadora se volvieron insignificante en tanto los trabajadores jóvenes y los estudiantes hicieron demandas similares: liberación de todo sistema opresivo y autoritario (la universidad y la fábrica) y el derecho a decidir sobre sus propias vidas.

El pueblo francés estuvo al borde de una revolución total. Una huelga general había paralizado a todo el país, los estudiantes tenían tomadas las universidades y los trabajadores las fábricas. Lo que quedaba por hacer es que los trabajadores hicieran funcionar las fábricas y tomaran acciones y medidas inmediatas para nada menos que la completa autogestión. Desafortunadamente esto no aconteció. La política autoritaria y los métodos burocráticos calaron hondo en la mayoría de las organizaciones de trabajadores de Francia. Como en España el Partido Comunista trabajo en contra del la acción directa y espontanea de la gente en las calles: la Revolución debe ser dirigida desde arriba. Los líderes de la CGT (la organización de trabajadores comunista) intentaron evitar el contacto entre los estudiantes y los trabajadores, y una unidad entre la izquierda se volvió imposible. Como de Gaulle y la policía incrementaron la violencia, muchos huelguistas aceptaron concesiones limitadas a sus demandas (mejoras económicas, reducciones en la jornada de trabajo,etc.) y volvieron al trabajo. Los estudiantes continuaron con confrontaciones cada vez mas sangrientas con la policía, pero el momento ya había pasado. Hacia finales de junio, Francia había regresado a la "normalidad" bajo el mismo el mismo régimen de De Gualle.

Lo que pasó en Francia en el 68 es esta conectado esencialmente con la Revolución Española del 36; en ambos casos los principios anarquistas no solo se discutieron sino que también se implementaron. El hecho de que los trabajadores franceses no implementaran la autogestión en las fábricas puede ser por que el anarco-sindicalismo en Francia no tenía tanta presencia anterior a 1968 como sí la tuvo en España antes del 36. Por supuesto esta es una simplificación ya que las explicaciones para las revoluciones frustradas pueden ser interminables. Lo que es crucial aquí, una vez más, es el hecho que en verdad ocurrió. Con mayo-junio del 68 se descartó la creencia de que la revolución era imposible en una sociedad capitalista avanzada. Los hijos de los trabajadores de clase media franceses, criados con pasividad, comsumismo y/ trabajo enajenante, rechazaban mucho más que el capitalismo. Cuestionaron la misma autoridad, al demandar el derecho a una existencia con sentido. La razón para la revolución en una sociedad industrial moderna ya no está limitada al hambre y a la escasez material; ellos incorporaron el deseo de la liberación humana de todas las formas de dominación, en el fondo un cambio radical en la "calidad de vida cotidiana" (M. Bookchin). Ellos asumieron la necesidad de una sociedad libertaria.

 

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