Anarquismo la conexión feminista, parte 8.
Peggy Kornegger.
La transformación del futuro.
La creación de una cultura femenina es un proceso que exige la máxima compenetración porque es la participación de una imagen que se renueva continuamente cada vez que conversamos con un amigo, que realizamos un boicot, que asumimos el manejo de una guardería de niños, que hacemos el amor con una hermana. No se define de otro modo que como un proceso de cambio. La cultura de mujeres nos purifica a todas, nombrando, creando desde una mirada armónica con nosotras mismas, con los otros y con nuestra madre tierra. En los últimos diez años hemos avanzado más rápido y más cerca que antes hacia el derrocamiento del patriarcado lo que nos provoca una desbordante esperanza - salvaje, contagiosa, rebelde, loca ¡ESPERANZA! La esperanza, el triunfo de la vida sobre la muerte, la desesperanza y el sinsentido que veo a mi alrededor- como una sacerdotisa del culto a una IMAGEN DE MUJER.
(Laurel: Hacia una imagen de mujer).
Antes pensaba que si la revolución no era mañana nos dominaría un sino catastrófico (o por lo menos catatónico). Ya no creo en un "antes y después de la revolución" y pienso que de este modo nos hemos librado del fracaso y la desesperación. Creo realmente que lo que necesitamos absolutamente para continuar luchando (en contra de la opresión cotidiana) es ESPERANZA, con la imagen de un futuro hermoso y poderoso que nos impulse firmemente hacia una creación desde abajo de un mundo interno y externo habitable y autorealizado (por autorealizado comprendo no sólo necesidades primarias como el alimento, vestuario, cobijo, etc. sino también necesidades psicológicas, por ejemplo un ambiente no opresivo que acoja la libre elección de alternativas posibles, específicas y concretas). Yo creo que la esperanza existe, asi como está presente en la "imagen de mujer" de Laurel, en la "valentía existencial" de Mary Daly y en el anarco-feminismo. Voces distintas que describen el mismo sueño ya que "sólo el sueño puede romper las piedras que bloquean nuestras bocas" (Marge Piercy: "La provocación del sueño"). Mientras hablamos cambiamos y si cambiamos nos transformamos simultáneamente a nosotras mismas y al futuro.
Es cierto que no hay solución, individual o de otro tipo, en nuestra sociedad (Fran Taylor: "Un discurso deprimente sobre el romance, La solución Individual y Desgracias conectadas). Pero si somos capaces de contrarrestar esta deprimente verdad con una conciencia de la radical transformación que hemos experimentado - en nuestra mente y en nuestras vidas - tal vez tengamos el valor de hacer posible el SUEÑO. Obviamente que no es fácil enfrentar la opresión cotidiana y mantener la esperanza; pero es nuestra única opción. Si dejamos la esperanza (la habilidad de hacer las conexiones y proyectar el futuro) habremos perdido. La esperanza es la herramienta revolucionaria más poderosa de la mujer; es lo que nos proporcionamos unas a otras cada vez que compartimos nuestras vidas, nuestro trabajo y nuestro amor. Nos impulsa a salirnos de la autoflagelación, la culpa y el fatalismo que nos mantiene cautivas en celdas separadas. Si nos rendimos ante la depresión y la desesperación ahora aceptaremos la inevitabilidad de las políticas autoritarias y la dominación patriarcal ("La desesperación es la peor traición, la seducción más fría; es creer que finalmente el enemigo triunfará" Marge Piercy "Derribando la torre"). No debemos permitir que nuestra pena y rabia se vuelva desesperanza o miopes "soluciones" a media. Nada de lo que hagamos es suficiente, sin embargo esos "pequeños cambios" en nuestras mentes, nuestras vidas, las vidas de los otros, no son totalmente inútiles y fútiles. Toma mucho tiempo hacer la revolución: es algo que uno proyecta y a la vez vive desde ahora. La transformación del futuro no será instantánea, pero puede ser total una unidad de pensamiento y acción, individualidad y colectividad, espontaneidad y organización, experimentando desde lo que es a lo que puede llegar a ser.
El anarquismo proporciona la plataforma de esta transformación. Es una imagen, un sueño, una posibilidad que se vuelve "real" si la vivenciamos. El feminismo es la conexión que enlaza al anarquismo con el futuro. Cuando vemos, de una vez, clara la conexión, cuando nos aferramos a esa imagen, cuando nos resistimos a que se nos quite la esperanza, estaremos cruzando el límite, de la nada a aquello que hoy apenas esbozamos. Hemos llevado dentro de nuestros cuerpos de mujer durante siglos esta imagen de mujer que es el anarco-feminismo. "Será una lucha continua en cada una de nosotras el parir esta imagen" (Laurel), pero debemos hacerlo. Debemos "conducir nuestra rabia como elefantes en batalla":
Somos sonámbulas atormentadas por pesadillas,
encerramos nuestra imagen en cuartos sellados, renunciando,
sólo cuando quebremos el espejo y recuperemos nuestra imagen,
sólo cuando seamos el viento que fluye y canta,
sólo en nuestros sueños los huesos pueden ser lanzas,
poque somos reales
y estamos despiertas.
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