La reunión del G8 que se ha celebrado durante estos días en Génova, en la que se han reunido los jefes de estado de los 7 países más industrializados del mundo y Rusia, ha tenido consecuencias lamentables para todas aquellas personas que sufren más directamente sus directrices socioeconómicas y tod@s los que oponemos a ellas.
En un intento por aislarse de cualquier tipo de crítica ciudadana, el G8 se han refugiado y ha utilizado las fuerzas policiales militarizando la ciudad, coartando derechos civiles. Anteriormente a la cumbre se limitó el derecho de manifestación y se suspendió el Tratado de Schengen impidiendo la llegada de activistas y rompiendo los acuerdos entre el Génova Social Fórum (GSF) y el gobierno Italiano.
Este grupo formado por tan sólo 8 estados defienden un mundo en el cual la pobreza y la desigualdad son sus características principales. Actualmente 1000 millones de personas sobreviven con menos de 1 dólar al día, lo que supone que el 80 % de la riqueza mundial está en manos del 20% de la población y que 250 transnacionales controlan el grueso del flujo de capital. A la vez estos estados que dicen defender la paz mundial, son los principales productores y exportadores de armas.
Ante esta violencia estructural cientos de miles de personal fuimos a Génova para protestar contra esta realidad injusto y excluyente para la mayoría de la humanidad y defender un cambio del actual sistema socio-económico. La respuesta del G-8 ante esta contestación fue la violencia institucional dentro de una estrategia preparada con anterioridad al inicio de las movilizaciones para destruir y desarticular un movimiento caracterizado por tener gran capacidad de convocatoria y consenso a nivel mundial, y que pone en peligro sus directrices, llegando al extremo de utilizar una vida humana para crear el terror y desmovilización de los activistas. La muerte de Carlo Giuliani, las detenciones, torturas, heridos y amenazas son fruto de una decisión política que tuvo su primera expresión en la cumbre europea de Gotteburg.
La campaña mediática de este evento a facilitado el desprestigio y criminalización del movimiento antiglobalización difundiendo información parcial. En este sentido es clave la intervención del centro de prensa y la requisición de documentación (carretes, videos...).
Queremos que quede claro que nosotros seguiremos organizando, asistiendo y fomentando las movilizaciones internacionales enmarcadas dentro de una estrategia de desobediencia civil a un sistema que perpetúa la injusticia y desigualdad a todos los niveles.
Por todo esto os convocamos a la concentración que tendrá lugar ante el Ministerio de Asuntos Exteriores (Plaza de las Provincias) este próximo miércoles 25 de Julio a las 20:00 h simultáneamente a la manifestación que se realizará en Zaragoza.
MRG-MADRID.