Mas allá de la propaganda triunfalista del
Gobierno del PP y con motivo de la reunión de Ministros de Turismo de la Unión Europea
en Santander (días 3 a 5 de mayo), las organizaciones abajo firmantes queremos manifestar
nuestro desacuerdo con el proceso de construcción de la UE.
Se han cumplido 16 años desde que el Estado
español ingresó en la Unión Europea y desde entonces, y como consecuencia de las
políticas del PSOE y del PP, las rentas del capital se han incrementado mientras
disminuían las del trabajo. A ello no han sido ajenos el desmantelamiento industrial
impuesto a la economía del Estado Español (en donde Cantabria desgraciadamente ocupa un
lugar privilegiado) y la sistemática destrucción de los derechos laborales conseguidos
tras largas luchas obreras. Hoy el panorama es elocuente: la tasa de precariedad laboral
triplica la media europea, mientras el índice de paro la dobla; estos fenómenos cobran
especial agudeza para las mujeres (tasa de actividad un 50% menor que los hombres y
sueldos un 30% más bajos) y los jóvenes. Se añaden una altísima siniestralidad laboral
y una economía sumergida que provoca la casi esclavitud de la población inmigrante.
Las rígidas directrices establecidas por la UE
para conseguir eliminar el déficit y controlar la inflación han provocado la masiva
privatización de servicios públicos (transporte, electricidad, correos, sanidad,
educación) y el recorte de las prestaciones sociales, favoreciendo el negocio de
multinacionales europeas y americanas. Un buen ejemplo de la actuación de las
multinacionales es el caso de United Biscuits en Aguilar de Campoo, con su plan de cierre
de la centenaria factoría Fontaneda a los pocos años de su compra. Hoy 8 millones de
habitantes del Estado español viven por debajo del umbral de la pobreza y las
desigualdades sociales se van incrementando en casi todos los países europeos.
La pertenencia a la Unión Europea ha estado
marcada por un fuerte déficit democrático. La ciudadanía del Estado español jamás ha
sido consultada, vía referéndum, acerca del ingreso y las condiciones leoninas del
mismo, o sobre otras impotantes decisiones como el Euro, la independencia de los Bancos
Centrales, el Tratado de Schengen o las posiciones defendidas por la UE en los organismos
internacionales. Con secretismo y alevosía se defienden los intereses de las
grandes compañías transnacionales, mediante los Planes de Ajuste Estructural, los
acuerdos de la OMC, el peso agobiante de la Deuda E(x)terna, y su contrapartida, la Deuda
Ecológica que el Norte ha contraído con el Sur, provocando el genocidio de millones de
personas de nuestro planeta y el estallido de crisis cíclicas como la de Argentina. Ha
habido tanto entusiasmo por celebrar la "Caída del Muro de Berlín", como prisa
e hipocresía para construir los "Muros de la Vergüenza" para frenar el flujo
de inmigrantes que el injusto sistema económico internacional provoca.
La Política Agraria Comunitaria, que consume la
mitad del presupuesto de la UE, apuesta por un modelo agropecuario de producción
intensiva con la utilización de productos químicos que provoca inseguridad alimentaria
(de ello son ejemplo la crisis de las "vacas locas" o los pollos con dioxinas) y
agrava la crisis ecológica global. Los residuos radiactivos, las emisiones de CO2,
la explotación abusiva de los bosques, las políticas despilfarradoras del agua y otros
recursos naturales y la contaminación química son otros tantos síntomas de la
insostenibilidad del modelo de sociedad que la UE promueve.
En este contexto se enmarca la reunión informal
de ministros de Turismo que se celebra en Santander. Reunión que para los cántabros
tiene un "sabor especial", por las implicaciones que el modelo consumista y
pretendidamente elitista del turismo que defienden los poderes políticos y económicos
tiene en Cantabria, en relación sobre todo con el deterioro del medio ambiente y de la
industria (particularmente la agroalimentaria). Y desde un plano más general, se van a
reunir precisamente aquí, en Cantabria, que es uno de los ejemplos más sangrantes de
cómo las políticas neoliberales y globalizadoras están suponiendo una auténtica
debacle económica, social, cultural y ambiental.
El modelo económico que defiende la
Administración Estatal y el Gobierno de Cantabria, en sintonía con las proposiciones
más neoliberales de la UE, apuesta por un desarrollo vínculado a la urbanización
progresiva del medio rural, fundamentalmente en torno a la costa. Las consecuencias
medioambientales y el agotamiento de ese modelo a medio plazo, ceden ante el
extraordinario negocio que supone a corto plazo para el Banco de Santander, constructoras
y empresarios turísticos y de servicios. Concretar ese modelo durante los últimos años
ha supuesto un severo proceso de privatización y de ausencia de inversión pública. La
política de ajuste llevada a cabo se ha traducido en la desindustrialización de comarcas
enteras, como Reinosa o Torrelavega, y en el abandono de la actividad ganadera (gracias a
las políticas del PAC). En definitiva, más paro, más desigualdad, menor tasa de
actividad, emigración y destrucción de los sectores básicos de la economía de
Cantabria. Y como remate final y para evitar que estos hechos puedan trascender a la
opinión pública, los continuos ataques a la libertad de expresión y de prensa; y como
hecho más significativo, el cierre de uno de los pocos medios independientes que existía
en Cantabria, el semanario La Realidad.
La presidencia española de la UE está marcada
por la servidumbre al militarismo de Estados Unidos y de su brazo armado, la OTAN,
intensificado después de septiembre del año pasado. Aznar, al declarar que la primera
preocupación de su Presidencia de la UE será la lucha contra "el terrorismo",
y su apoyo a la guerra, demuestra la sumisión a los intereses estadounidenses y la
ausencia de una política exterior europea autónoma. Como lo demuestra su ridícula
actuación en el conflicto de Palestina, buen ejemplo además del doble rasero de la
Administración Bush. La guerra no es un paréntesis transitorio: es el nuevo escenario en
el cual el mercado, en medio de una crisis aguda, intenta mantener su dominación,
mediante el control de los recursos energéticos del planeta; subvenciones a la industria
de la guerra que de otro modo no se podrían justificar; y la imposición de un pseudo
consenso acerca de la lucha del "bien" contra el "mal". En el interior
significa el recorte de las libertades, la criminalización de los movimientos sociales,
la persecución de los inmigrantes y de toda forma de oposición popular a sus políticas.
Desde la CAMPAÑA CONTRA LA EUROPA DEL CAPITAL
defendemos otra Europa y otra Cantabria, en el convencimiento de que OTRO MUNDO ES
POSIBLE.
Una Europa en el que sea la ciudadanía y no el
mercado quien controle la economía, con reparto de la riqueza y del trabajo (no sólo del
asalariado), mediante políticas económicas que tengan como fin satisfacer las
necesidades sociales de las personas y la protección de su patrimonio ambiental y
cultural. Una Europa que anteponga la libertad y la igualdad de las personas a cualquier
otro objetivo, desterrando la intolerancia por motivos étnicos, de identidad o de
orientación sexual. Una Europa en la que la democracia directa sea una realidad y que
permita el desarrollo de los derechos culturales, lingüísticos y políticos de las
personas y de los pueblos, incluido el de autodeterminación. Una Europa que tenga como
prioridad el fomento de la paz en el mundo, eliminando las desigualdades entre las
personas y los pueblos y suprimiendo los ejércitos. Aplicando políticas de justicia
universal, como la abolición inmediata de la deuda externa de los países empobrecidos.
Una Europa respetuosa con el planeta y todos los seres vivos que en él habitan, hoy
amenazados por un mercado sin límites. Una Europa que haga de la alimentación sana y
sostenible un derecho y no un negocio.
Las personas y colectivos que componemos la
Campaña contra la Europa del Capital Cantabria 2002 queremos ser parte de este
proceso y hacemos un llamamiento a todos los ciudadanos de Cantabria para que muestren su
oposición al actual modelo de construcción europea apoyando las protestas y las
movilizaciones programadas.
El turismo especulativo arruina el futuro
de Cantabria
LISTADO DE ADHESIONES AL MANIFIESTO CONTRA LA
EUROPA DEL CAPITAL CANTABRIA 2002
Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza (STEC-STAC),
Sindicato Unitario (SUC), Confederacion General del Trabajo (CGT),
Comisiones Obreras (CCOO), Sindicato de Estudiantes, Movimiento de Objeción de
Conciencia (MOC), Asamblea de Mujeres, Unión de Ganaderos Montañeses (UGAM-COAG),
Colectivo Universitario "Luis Montero", Izquierda Unida de Cantabria (IU),
Partido Comunista (PCE-PCC), Juventudes Comunistas (JCC), Partido Comunista
de los Pueblos de España (PCPE), Jóvenes Comunistas de Cantabria (CJC),
Regüelta, Juventud Obrera Cristiana (JOC-E), Interpueblos-Comité de Solidaridad
con los Pueblos, Bloque Antiimperialista y Anticapitalista, Asociación para la Defensa de
los Recursos de Cantabria (ARCA), Ecologistas en Acción y Movimiento de
Resistencia Global de Cantabria (MRG). Posteriormente se irán añadiendo el
resto de colectivos que lo deseen.