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LA JORNADA.
México D.F. Jueves 25 de noviembre de 2004
Daño emocional, el maltrato más común en las parejas mexicanas, revela el INEGI Casi la mitad de las mujeres es víctima de violencia doméstica El problema se reproduce en todos los estratos sociales, sin importar nivel económico o formación educativa, reporta el instituto. Las jóvenes, más expuestas a las agresiones Roberto González Amador La violencia contra las mujeres se reproduce: quienes la padecieron de niñas la ejercen contra sus hijos. La escalada poco tiene que ver con los niveles socioeconómicos e incluso con los grados de instrucción o la edad. Es más frecuente entre las jóvenes y alcanza altas cotas entre aquellas que cursaron instrucción media y superior. Cuando se celebra, este jueves, el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la palabra celebración adquiere, al menos en México, un tono bastante fuera de lugar. Así lo revela un informe divulgado ayer por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) con motivo de la efeméride.
A inicios de este otoño, el tema regresó a las páginas de los diarios, luego del éxito que tuvo en el festival de cine de San Sebastián la directora y guionista Icíar Bollaín con Te doy mis ojos, cinta en que retrata la violencia hacia las mujeres, pero también el entorno de complicidad de las familias para tolerar esta práctica. El enemigo en casa El reporte estadístico difundido por el INEGI da cuenta de que el ejercicio de la violencia hacia las mujeres es extendido y va más allá de los estereotipos fijados por el cine nacional o la televisión. "La violencia contra las mujeres no respeta fronteras geográficas, culturales o económicas, ni edades", indica el organismo. "Tiene lugar en el trabajo y en las calles, pero su principal manifestación es en el ámbito familiar. Es diferente de la naturaleza y las modalidades de la violencia contra los hombres; éstos tienden a ser víctimas más de un extraño o de un conocido ocasional, mientras que las mujeres son víctimas más de un familiar o de la pareja íntima", añade. De acuerdo con el INEGI, la violencia que se ejerce en el ámbito doméstico es un abuso que refuerza las jerarquías de género, de ahí que también las mujeres puedan agredir y ser violentas. Los hechos, y datos, son más contundentes que las palabras: el maltrato que ejerce el esposo o compañero contra la mujer lo viven más las mujeres jóvenes, aquellas que trabajan, las que tienen hijos, quienes cuentan con educación básica y las que mantienen una relación de tipo consensual con su pareja, con independencia del tipo de violencia. Así, 56 de cada 100 mujeres de 15 a 19 años sufren algún tipo de maltrato por su esposo o compañero. Mientras, una de cada dos mujeres que trabaja padece agresiones por parte de su pareja. De igual forma, de cada 100 mujeres con educación básica, 48 son víctimas de excesos de su compañero o esposo, y 47 de cada 100 con al menos un hijo viven actos de violencia con su pareja. Sin distinción de grado El reporte del INEGI muestra que un menor grado de instrucción no es propiamente un factor de violencia hacia la mujer. Por ejemplo, 48.6 por ciento de mujeres con al menos un año de educación media superior ha sufrido violencia física o sexual. El porcentaje es de 39 de cada 100 entre aquellas que cursaron al menos un ciclo de educación superior y de 52.2 por ciento entre las mujeres que tienen la secundaria concluida. Se trata de porcentajes incluso mayores al de aquellas que no tienen instrucción formal, sector en que el maltrato afecta a 38 de cada 100. Fenómeno hereditario Que la violencia se reproduce quizá no sea novedad. Sin embargo, los datos permiten caracterizar el fenómeno. Muestran que las mujeres que actualmente viven en hostilidad con su pareja fueron objeto de maltrato durante su infancia por algún miembro de su familia de origen, en mayor medida que las mujeres que declararon no padecer maltrato de su esposo o compañero. Entre las mujeres que viven violencia de algún tipo con su pareja o esposo, 55 de cada 100 fueron objeto de violencia emocional o física en su familia de origen. Por otra parte, añade el INEGI, el desconocimiento, en el caso de las mujeres, de las vivencias de agresiones que sufrió su esposo durante la infancia impide determinar la repercusión de estos antecedentes sobre el maltrato de pareja: 65 de cada 100 desconoce que su pareja sufrió violencia durante la infancia. Por otro lado, puntualiza el INEGI, la violencia que viven las mujeres repercute en el trato para con sus hijos. Víctimas de maltratos del esposo o compañero agreden más a sus hijos que aquellas que declaran no haber experimentado ningún incidente con su pareja. De tal modo, 45 de cada 100 mujeres que son maltratadas por su compañero o esposo agreden a sus hijos, mientras 27 de cada 100 mujeres que no padecen violencia de pareja son generadoras de violencia en contra de sus hijos. La violencia hacia los hijos se incrementa en parejas donde las mujeres sufren violencia física o sexual: 57 de cada 100 mujeres que sufren violencia física y 49 de cada 100 que padecen agresiones sexuales de su pareja o esposo son agentes generadores de violencia en contra sus hijos. El reporte del INEGI fue elaborado con base en la Encuesta nacional de la dinámica de las relaciones en los hogares y puede ser consultada en www.inegi.gob.mx |
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