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DOCUMENTOS - NOVIOLENCIA |
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SITUACIONES HISTÓRICAS DE LUCHA
NOVIOLENTA
COA-MOC. Proyecto AUPA
En "Defensa Popular Noviolenta"
Zaragoza 1989
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NOVIOLENCIA FRENTE A LA OPRESIÓN
ECONÓMICA
La Marcha de la Sal
La acción de Cesar Chávez
NOVIOLENCIA FRENTE A GOLPES DE
ESTADO
El Putsch de Kapp
El golpe de Primo de Rivera.
El Golpe de los generales.
NOVIOLENCIA FRENTE A LA DICTADURA
El pueblo húngaro frente
al dominio austríaco.
Resistencia de Finlandia frente
a Rusia.
Casos de resistencia frente
al nazismo.
Lucha de oposición
en Latinoamérica
NOVIOLENCIA FRENTE A LA INVASIÓN
Resistencia danesa a la ocupación
alemana.
Los noruegos contra Quisling
Resistencia en Checoslovaquia:
Primavera de Praga 1968.
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Conocemos más o menos bien la historia de
la violencia y las guerras, porque es la que nos enseñaron
en la escuela. Nos han explicado que los romanos edificaron un vasto
imperio gracias a la fuerza de sus legiones; que por donde pasaba
el caballo de Atila nunca más volvía a crecer la hierba.
Nos han relatado la derrota de la Armada Invencible, y nos han enseñado
a admirar el genio estratégico de Napoleón o Rommel.
Por eso la idea de que los pueblos necesitan un ejército
nos suena perfectamente natural, y es de la "defensa noviolenta"
parece un tanto fuera de lugar, como importado de otra galaxia...
Y sin embargo la noviolencia también
tiene su historia. Una historia modesta, quizás balbuceante,
y desde luego bastante ignorada, pero sin duda existe. Es la historia
de los miles de hombres y mujeres que han luchado a lo largo de
la historia por un ideal de justicia frente a la barbarie y dominación
del poder. La historia que día a día escriben calladamente
los pueblos que no se resignan a ser absorbidos por un sistema depredador
y defienden la cultura de sus gentes. Una historia seguramente menos
espectacular que la que viene reseñada en los libros de texto,
pero en cualquier caso no menos importante.
También hay héroes de la noviolencia,
y posiblemente de una talla moral mayor que la de los héroes
de la guerra. Se desconoce el número exacto de moros que
tuvo que descuartizar Fernando III, el Santo, para figurar en el
santoral, pero es seguro que ningún héroe de la noviolencia
alcanza esta cifra. Nombres como Gandhi, Luther King etc. disfrutan
ya del reconocimiento universal, y nadie pone en duda el valor de
sus ejemplos. Pero si quisiéramos escribir la "contrahistoria"
de la noviolencia, estos nombres apenas deberían ocupar espacio.
Esta historia estaría llena de héroes anónimos,
soldados desconocidos del gran monumento nunca erigido en honor
de los luchadores por la paz y la justicia con armas pacíficas
y justas.
Este dossier se dedica a la constatación
de ejemplos actuales de luchas noviolentas en distintos terrenos:
la lucha contra la opresión económica, contra el colonialismo,
contra las dictaduras, contra invasiones, contra golpes de estado
etc. Hemos recogido un muestrario de situaciones en las que la noviolencia
ha ocupado un papel principal, dentro siempre de las limitaciones
que la han rodeado. La mayor parte de las veces en que los pueblos
han optado por la noviolencia como método de lucha se han
visto impelidas a ello de forma improvisada en gran medida, con
grandes carencias de organización y preparación; aunque
ello no significa que su elección fue casual; algo tenían
esos pueblos que les condujo a la ación noviolenta frente
a los poderes que quisieron imponerles otras formas de pensar o
de vivir.
NOVIOLENCIA FRENTE A LA OPRESIÓN ECONÓMICA
La Marcha de la Sal
Dentro de las campañas "Satygraha" promovidas
por Gandhi en contra del Imperio Británico se encuentra el
capítulo de la "Marcha de la Sal". Debido al boicot contra
las mercancías inglesas surgió un grave problema de
deterioro económico para el Imperio Inglés en India.
Una de las soluciones llevadas a cabo por los ingleses fue la de
transportar sal en los barcos que empezaban a llegar a la India
de vacío, para crear, de este modo, un monopolio sobre este
mineral básico para la alimentación, gravando así
patéticamente un producto indispensable para los campesinos
(tanto para ellos mismos, como para su ganadería).
Este acto de opresión y humillación
conduciría a Gandhi a una nueva lucha noviolenta: la "Marcha
de la Sal"; lucha que acabaría covirtiéndose en símbolo
de liberación nacional para la India.
Partió a pié de Sabarmati, el
12 de marzo de 1930, para llegar doce días después
al océano, tras recorrer 300 km. a lo largo de los cuales
un pequeño grupo marginal un principio, se fue convirtiendo
progresivamente en una interminable procesión de peregrinos
en pos de la independencia. A la orilla del mar, Gandhi recogió
un puñado de sal marina, no contaminada por los impuestos,
y exhortó al pueblo indio a la desobediencia civil frente
al delito de fabricar, vender, guardar o transportar sal. Este hecho
tuvo amplísima repercusión.
Esta que tambaleo de nuevo al país sacó
a la liz hechos violentos y noviolentos entre los cuales cabe destacar
por su simbolismo los siguientes:
Entre los numerosos asaltos a almacenes de
sal, tenemos el de Gujarat. Gandhi comunicó al virrey con
antelación que iban a ser asaltados, y por ello fue detenido.
Pero eso no detuvo la acción. Aquel día, cientos de
personas se dirigieron inermes contra la policía armada que
rodea los almacenes cayendo, fila tras fila, derribados a golpes
y arrojados a las zanjas, para ser reemplazados por otras resistentes.
su única fuerza residía en su convicción de
"resistencia pasiva" frente a la violencia y la represión.
Otro ejemplo de gran significación lo
tenemos en Barisal. La muchedumbre enfurecida se revolvió
contra la violencia frente a la policía que, atemorizada,
se refugió en una escuela, la cual fue cercada e incendiada
por las masas. Cuando todo se encaminaba hacia un irreparable holocausto,
se acercaron resueltos los satyagrahis (discípulos de Gandhi
que practicaban la desobediencia civil con métodos noviolentos)
y salvaron a los policías de una cruel muerte aún
con riesgo a sus vida, y dejando perpleja a la multitud enfurecida.
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La acción de Cesar
Chávez
Cesar Chávez era uno de los muchos chicanos
que trabajaban en los Estados Unidos. Las sociedades propietarias
de viñedos en California utilizaba esta población
de origen mexicano, prototipo de proletario desorganizado y superexplotado,
como mano de obra barata. Cesar Chávez realizó entre
los chicanos un largo trabajo de concienciación y organización
que culminó como uno de los más grandes movimientos
de resistencia noviolenta.
Chávez convocó una huelga, pidiendo
a los obreros agrícolas que se mantuvieran dentro de los
principios y métodos de la noviolencia. Los terratenientes
pudieron, sin embargo encontrar trabajadores que necesitaban dinero
por pura supervivencia, y con estos se aseguraron la cosecha de
uva. Entonces se decidió boicotear el comercio de uva mediante
piquetes en las entradas de los supermercados de las principales
ciudades de los Estados Unidos para explicar al público las
razones de la huelga.
Todo el movimiento estuvo inspirado en los métodos
de Gandhi y Luther King. Los huelgistas tuvieron que soportar la
violencia de los matones y agentes de seguridad de los propietarios
y además fueron acusados de perturbar el orden público.
El presidente Nixon tomó partido en favor de los propietarios.
Sin embargo el envío de cargamentos a Inglaterra fue boicoteado
por los descargadores ingleses, que se negaron a desembarcarlos
en solidaridad con los obreros chicanos. Tras unas huelga y un boicot
que duraron más de cinco años, los propietarios cedieron
y firmaron un convenio digno con los obreros agrícolas.
El movimiento no estuvo exento de riegos de
ceder a la provocación y usar la violencia; hasta el punto
en que Chávez tuvo que ayunar durante veinticinco días
para lograr que los obreros, especialmente los más jóvenes,
se mantuvieran en la noviolencia.
Chávez declaró que el éxito
de la huelga se debió a "la presión" y que era difícil
"que los propietarios se convirtieran cuando entre ellos y nosotros
hay una cuestión de dinero". Por otra parte, aseguró
haber "tocado el corazón de los propietarios" ya que "su
corazón es su cartera", y el boicot había tocado la
cartera de los propietarios.
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NOVIOLENCIA FRENTE A GOLPES
DE ESTADO
El Putsch de Kapp
Antes de empezar el relato, una aclaración:
"Putsch" significa "Golpe de Estado en Alemán.
En Marzo de 1920, Alemania se enfrentaba con problemas
de diverso orden: paro dificultades económicas, descontento
en el ejército tras la capitulación de 1918, etc...
El general von Luttwitz inició un golpe de
Estado para llevar al poder al político Kapp mediante un
ultimátum previo al gobierno republicano en el que reclamaba
la formación de nuevo gobierno, la restauración de
la monarquía y la suspensión del desmantelamiento
de las Fuerzas Armadas (iniciado en cumplimiento del tratado de
Versalles). Más tarde las tropas sublevadas se pusieron en
marcha hacia Berlín.
El gobierno rechazó el ultimátum y
ordenó a la policía defender los edificios oficiales
y mantener el orden. Von Luttwitz entró en Berlín
ocupando sin dificultad los puntos estratégicos y de importancia
política. Al negarse la policía a combatir contra
el ejército se evitó un enfrentamiento sangriento.
El gobierno cayó en Berlín, y Kapp se autoproclamó
canciller con von Luttwitz como jefe de las Fuerzas Armadas.
Al día siguiente, el gobierno legítimo,
retirado a Dresde, lanzó un llamamiento a la huelga general.
La vida en Berlín quedó paralizada: los propios órganos
gubernamentales y administrativos se sumaron a ella. Los funcionarios
se negaban a acatar las órdenes del intruso, o sencillamente,
o sencillamente no acudían a las oficinas.
Ya en la misma noche del Golpe, Kapp, tropezó
con dificultades imprevistas. Instalado en su despacho de Canciller,
no aparecieron los funcionarios, y ni siquiera encontró una
mecanógrafa o una máquina de escribir. EL bando proclamando
su autoridad se lo tuvo que redactar su hija: y para cuando estuvo
listo, ya era tarde para su publicación en prensa.
La resistencia de la burocracia ministerial fue el
obstáculo imprevisto contra el cual Kapp no supo qué
hacer. La desobediencia se extendió a las propias Fuerzas
Armadas y la policía. A los tres días, Kapp dimitió
y huyó a Suecia, ese fue todo el tiempo que pudo resistir
su gobierno la presión de un pueblo movilizado pacíficamente.
Pero, aunque los berlineses habían actuado
pacíficamente, los obreros del Ruhr, Sajonia y otros lugares
habían considerado la huelga general como preludio de la
revolución armada. Se forzaron Consejos Obreros, continuando
las movilizaciones. El Presidente Bauer, que se había apoyado
en los obreros para vencer al ejército, retrocedió
ante la idea de aplastar a los obreros. Diez días después
dimitió. Fue su sucesor el encargado de "restablecer" el
orden con ayuda de los militares.
El final de esta historia, por tanto, no fue feliz.
Pero ello no invalida la demostración de que la huelga general
puede ser una poderosa arma noviolenta en manos de un pueblo.
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El golpe de Primo de Rivera.
Este caso hay que considerarlo como un contraejemplo,
es decir, una demostración histórica de lo que NO
debería hacerse ante un golpe de Estado.
En España, en Septiembre de 1923, los periódicos
de Barcelona publicaron obedientemente la proclama del general Miguel
Primo de Rivera en la que exigía la constitución de
un Directorio Militar en Madrid. Sólo in periódico
evitó la publicación no saliendo a la calle.
La técnica del Golpe fue la típica
fórmula del "pronunciamiento": no se pretendía realmente
arrebatar el poder por la fuerza, sino por la amenaza de la fuerza.
El propio general confesó a sus íntimos: "si vienen
a combatirnos estamos perdidos". Se trataba de dar un grito que
asustara a los enemigos, encontrara de inmediato a los que no querían
o no podían tomar la iniciativa, y que atrajera finalmente
a los indecisos e indiferentes.
Y así ocurrió. Los que podían
y debían resistir se acobardaron: los periódicos publicaron
la proclama; el gobierno no se atrevió a detener a los generales
que parecían implicados, los socialistas temieron la represión
que la convocatoria de huelga general podría traer consigo.
Tampoco hubo telegrafistas ni ferroviarios bloqueando las comunicaciones
con Barcelona. Durante 24 horas nadie reaccionó en uno y
otro sentido. Ninguna fuerza política fue capaz de tomar
la iniciativa. Apenas hubo algún conato de resistencia popular.
El pueblo no se movilizó porque sus líderes
no acertaron a movilizarlo, ni tampoco sus gobernantes. Pero también
porque no se sentía identificado con el Régimen que
era derrocado.
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El Golpe de los generales.
Argelia en el año 61 era todavía colonia
francesa. Los militares franceses, tras una larga guerra, se sintieron
abandonados por las autoridades civiles. La revuelta fue la culminación
de más de cinco años de conflicto intermitente entre
Argel y París, que se agudizó cuando De Gaulle anunció
públicamente que estaba dispuesto a iniciar negociaciones
con los nacionalistas argelinos.
La revuelta empezó la noche del 21 de
abril de 1961. El Primer Regimiento de la Legión se hizo
con el control de la ciudad de Argel. La mañana del 22, la
radio anunció el Estado de Sitio, pasando todos los poderes
civiles a manos de la autoridad militar. Toda resistencia sería
"aplastada, venga de donde venga". La orden llevaba la firma de
cuatro generales recién retirados, entre ellos Challe, cuyo
prestigio hizo que varios generales en activo apoyaran también
el golpe. Aunque había indicios de lealtad a De Gaulle de
la mayoría de los altos jefes, no parecía factible
una acción militar contra los sublevados.
Si era, en cambio, posible un golpe paralelo
en París. Frente a este doble desafío, los recursos
militares de De Gaulle eran flojos. Muchos hombres estaban en Argelia;
la fuerza aérea apoyaba el golpe, e incluso era dudosa la
fiabilidad de los cuerpos paramilitares. De modo que De Gaulle prescindió
de soluciones militares y dio un mensaje a la población llamando
a la no-cooperación con los rebeldes.
En un principio la respuesta al golpe vino
de sectores no gubernamentales. Los partidos políticos y
sindicatos convocaron una huelga general de una hora seguida por
diez millones de trabajadores.
Otras medidas antigolpistas fueron la detención
de extremistas de derecha, preparación de vehículos
para bloquear aeropuertos, protección policial a edificios
públicos y puentes del Sena, formación de una Guardia
Ciudadana (sin armas), bloqueo financiero y comercial de Argelia,
etc.
Los transistores fueron esenciales en la organización
de la resistencia, incluso dentro de la tropa. Pilotos de aviación
se negaron a pilotar al servicio de los rebeldes. Muchos soldados
manifestaron su oposición al golpe simplemente no saliendo
de los cuarteles. Los reclutas se percataron de la fuerza que podían
tener con sólo negarse a cooperar. Lo mismo sucedió
entre los funcionarios.
El 25 de abril, dándose cuenta de su
incapacidad para ejercer el poder y cumplir el plan previsto, los
golpistas pusieron punto final a su aventura. Todo acabó
sin violencia, porque por una parte de la resistencia no había
deseos de una guerra civil; y porque los rebeldes se vieron contenidos
tanto por temor a un juicio posterior como por la falta de pretextos
para ejercer la violencia contra una población noviolenta
masiva.
Este es un claro ejemplo de cómo una
resistencia noviolenta organizada por le gobierno y basada, en este
caso entre otros métodos, en la no-cooperación y en
un inteligente uso de los medios de comunicación, puede acabar
rápidamente y sin víctimas con un golpe de estado.
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NOVIOLENCIA FRENTE
A LA DICTADURA
El pueblo húngaro
frente al dominio austríaco.
En 1847, Hungría, tras más de un siglo
de dominación austríaca, arrancó a los Habsburgo
una Constitución. Sin embargo, el país fue invadido
primero por los austríacos y luego por los rusos, y se restableció
la autoridad austríaca, anulando la Constitución.
Seis años más tarde, el emperador
intentó apoderarse de las iglesias católica y luterana,
integrándolas en una organización única bajo
dirección imperial. Los protestantes resistieron y se negaron
a integrar sus escuelas en el sistema de educación imperial,
lo que provocó en represalia, la prohibición de conceder
títulos a la universidad de Debreczen. En 1859, al negarse
los protestantes a disolver los tribunales eclesiásticos,
Viena amenazó con emplear la fuerza armada. Fueron detenidos
muchos obispos y pastores. En enero de 1860 se reunió en
Debreczen el Sínodo de la Iglesia Reformada, desoyendo la
prohibición austríaca. El emperador no se atrevió
a utilizar la fuerza.
El gobierno ordenó la lectura de la
nueva reglamentación de las iglesias, ante lo cual el Sínodo
recordó a los párrocos su decisión de oponerse
a tales normativas. Solo una parroquia leyó el texto gubernamental.
Comenzaron los arrestos eclesiásticos, intervenciones policiales
en reuniones religiosas etc.; pero esto no intimidó a los
protestantes. Cuando se sabía que un pastor iba a hablar
sobre el proyecto del gobierno, la misa se convertía en una
manifestación multitudinaria de afirmación nacional.
Se crearon comités de defensa de la autonomía de las
parroquias. Llegaron muestras de solidaridad tanto del interior
del país (estudiantes) como del extranjero.
Convencido de la imposibilidad de vencer la
resistencia de las iglesias por la fuerza armada, sin correr el
riesgo de la revuelta nacional, y preocupado por la pérdida
de prestigio en el exterior, el gobierno de Viena nombró
un nuevo gobernador de Hungría de confesión protestante,
que revocó el polémico reglamentó y liberó
a los pastores encarcelados.
Esta rebelión de las iglesias fue el
detonante de la resistencia general. Bajo el liderazgo del procurador
Deak, los húngaros exigían la restitución de
la Constitución de 1847. Deak abogaba por la resistencia
pasiva, negándose a cumplir las imposiciones de la ley austríaca,
y siguiendo únicamente la legítima ley húngara.
Los húngaros se negaron a pagar impuestos; cuando les embargaban,
tenían que ser policías austríacos quienes
hicieran el trabajo de tasar los bienes y subastarlos; incluso los
compradores tenían que ser traídos de Austria. Al
mismo tiempo se lanzó la consigna, masivamente seguida, de
no enrolarse en el ejército austríaco.
Cuando el emperador disolvió la Dieta
Húngara, ésta siguió reuniéndose en
secreto. Se formaron círculos culturales y agrícolas.
Se promovió un boicot comercial a productos austríacos.
A medida que avanzaba la resistencia pasiva, las cárceles
se llenaban. Austria se vio abocada a un callejón sin salida.
Al estallar la guerra con Prusia, en 1864,
el emperador, rodeado de dificultades, llamó a Deak e intentó
negociar con él las libertades, a cambio de soldados húngaros.
Deak se negó diciendo: "nunca haré de la restauración
de las libertades de mi país objeto de trueque". Entonces
el emperador decretó el servicio militar obligatorio, pero
tuvo que revocar la orden ante la inminencia de una revuelta general
contra la movilización.
En 1887 fue restituida la Constitución
húngara; un logro histórico arrancado al emperador
por métodos noviolentos.
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Resistencia de Finlandia
frente a Rusia.
Un caso parecido al de Hungría fue la
dominación rusa sobre el pueblo finlandés. Después
de ochenta años de coexistencia pacífica entre finlandeses
y eslavos, basada en una amplia autonomía, el zar Alejandro
III, y posteriormente Nicolás II fueron anulando la mayor
parte de las prerrogativas de Finlandia. A partir de 1898, el gobernador
Bobrikov impuso un duro régimen opresivo. Fueron abolidos
todos los derechos, y se decretó que las tropas finlandesas
serían integradas en el Ejército Imperial Ruso.
En este punto comenzó la resistencia
civil. De 25.000 hombres llamados a filas, 15.000 no se presentaron.
Bobrikov arrestó a los jueces que absolvieron a los prófugos,
y llenó Finlandia de soldados rusos. Impuso también
la enseñanza obligatoria en ruso. La resistencia se generalizó:
jueces que se negaban a aplicar los nuevos decretos, maestros que
se negaban a hablar en ruso a sus alumnos, pastores luteranos que
recomendaban en las misas resistencia pasiva.
Tras cinco años de resistencia noviolenta
Bobrikov aprovechó los primeros actos violentos perpetrados
por provocadores a sueldo para desencadenar una cruel represión.
Algunos finlandeses se dejaron arrastrar por la espiral de violencia.
Bobrikov acabó siendo víctima del monstruo que él
había creado: un joven finés lo asesinó en
1904.
La resistencia civil continuaba, no obstante,
y en 1905 el movimiento obrero convocó una huelga general,
que fue seguida hasta por la policía. Al sexto día
de huelga, el zar, que tenía dificultades para mantenerse
en el poder tras su derrota con Japón, accedió a negociar
las libertades finesas.
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Casos de resistencia frente al nazismo.
A la hora de ilustrar las posibilidades de
una resistencia noviolenta frente a situaciones de dominación
política, no basta con hacer referencia a ejemplos como los
anteriores, en los que una resistencia generalizada (aunque improvisada
también) culmina con una victoria (parcial o total), sino
también a otros casos más aislados que contienen importantes
enseñanzas. Uno de estos casos es las resistencia en la Alemania
nazi. Es evidente que fue la fuerza militar conjunta de los países
aliados lo que, en última instancia, derrotó a Hitler.
Pero esto no debe hacer que perdamos de vista que la resistencia
empezó mucho antes de la batalla de Estalingrado.
Ya antes de la guerra, más de cien mil
alemanes arios visitaron los campos de concentración como
resultado de la lucha clandestina. Durante la guerra fueron miles
los jóvenes fusilados por objeción de conciencia o
deserción. En cuanto a la resistencia de los judíos,
sólo en Berlín vivían 500.000 judíos
clandestinamente durante la guerra. Esto sólo fue posible
por la solidaridad de una parte importante de la población.
Y la solidaridad es una forma de resistencia.
La oposición a Hitler, la denuncia de los desafueros
nazis, fue constante; aunque, por desgracia desorganizada. Podemos
citar un hecho ilustrativo. Tras la publicación del decreto
de Pureza de Sangre, que prohibía a los matrimonios mixtos
ario-judíos, numerosos judíos fueron detenidos. Las
mujeres se manifestaron en las comisarías exigiendo la liberación
de sus esposos. Llegó un momento en que las autoridades nazis
sólo podían hacer dos cosas: detener a las vociferantes
o soltar a los judíos, hicieron lo segundo. SI hechos de
esta clase se hubieran producido más a menudo, ¿hubiera
podido Hitler llegar a la solución final?.
Otro hecho destacable fue la homilía
del obispo de Munster denunciando el plan eugenésico (aplicar
eutanasia a enfermos mentales, incurables y subnormales). El obispo
no fue detenido y fusilado, como solía pasar con los opositores
en plena guerra, pues ello hubiera levantado a la católica
Renania contra Hitler.
Goebels recomendó anular el plan eugenésico,
para asegurar el apoyo católico. ¿Qué hubiera
pasado si la actitud del obispo de Munster hubiera sido secundada
por toda la Iglesia Católica como institución?.
Es perfectamente imaginable que el resultado
de una resistencia generalizada hubiera sido la caída de
Hitler antes de cometer sus últimas y más espeluznantes
locuras asesinas. También es posible que la resistencia fuera
ahogada, al precio de convertir toda Alemania en un campo de concentración
y exterminio, embarcada en una guerra suicida que, finalmente la
reduciría a cenizas. La noviolencia no tiene fórmulas
infalibles, pero sus posibilidades se apuntan en situaciones de
toda índole, incluso frente a los más fanáticos
dictadores.
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Lucha de oposición en Latinoamérica
Los hechos que condujeron en 1944 a la caída
del dictador Martínez en El Salvador son ejemplo de tácticas
noviolentas aplicadas en un contexto dictatorial en Latinoamérica.
Martínez, típico dictador centroamericano,
que accedió al poder mediante un golpe militar, y que afirmaba
tener poder de comunicación telepática con Washinton,
gobernaba el país con mano dura hacia los paladines del cambio
político y manga ancha ante el expolio de riquezas por parte
del capital extranjero. Acorde con su creencia en la reencarnación
de las hormigas en seres superiores, pero no-reencarnación
de las personas, tenía exquisito cuidado en no pisar a los
insectos de las comisarías donde torturaba a los subversivos.
El país, en ese plan, llegó al colapso económico.
Entonces los bachilleres, inspirados por Gandhi,
llamaron a la desobediencia civil a todas las capas de la población
hasta echar al dictador. "Mostrando al tirano el abismo entre él
y su pueblo, aislándole completamente, conseguiremos derrocarlo".
La campaña se inició con medidas simbólicas,
como no participar en fiestas ni loterías y, pasando por
boicotear los impuestos y negativas a trabajar en la Administración,
culminó con una jornada de huelga general y manifestación
masiva ante el Palacio Presidencial.
Tres días después de esta jornada,
Martínez tomó un avión y abandonó el
país. Al igual que en el Putsch de Kapp, el dictador, puesto
en el dilema de hacer la guerra a su pueblo o abandonar el poder
optó por lo segundo. Las únicas armas para derrocarle
fueron incruentas: la huelga y la no cooperación.
A veces, se dice que los medios noviolentos
son un lujo solamente apto para contextos políticos occidentales,
en donde los cauces y un reconocimiento formal de las libertades
cívicas, permiten ejercer la protesta pacífica. Esta
interpretación confunde "noviolencia" con "legalidad". Es
preciso remarcar que los medios noviolentos no tienen por qué
ceñirse a lo legal; es más, muchas veces la noviolencia
significa, precisamente, transgredir la ley.
Lo cierto es que la lucha noviolenta se da
en toda clase de contextos, sean del primer mundo o del tercero.
El desarrollo de los movimientos de liberación en países
latinoamericanos está engarzado en periodos muy intensos
y fructíferos de resistencia predominantemente noviolenta.
Durante los años cuarenta se produjeron movimientos insurreccionales
en casi todos los países centroamericanos haciendo uso de
tácticas inspiradas en el satyagraha gandhiano. En Guatemala,
el derrocamiento de Ubico se basó en huelgas y manifestaciones
pacíficas en las que la población se enfrentaba al
ejército leal al dictador con una orden escueta a los soldados:
"brazos caídos, a vuestros costados".
El impulso de movimientos cristianos progresistas
ha sido determinante para el desarrollo de la noviolencia en Latinoamérica.
La pedagogía de la libertad de Freire constituyó la
base para la acción de masas pacífica de Helder Cámara
en Brasil. El trabajo fraccionado de movimientos de este tipo culminó
con la creación del Servicio de Paz y Justicia (Serpaj) en
1968, como una red de solidaridad internacional de activistas cristianos
y pacifistas. La detención del coordinador argentino Pérez
Esquivel (en 1977) brindó reconocimiento internacional a
esta red de lucha contra la opresión y la dictadura. En 1980,
Esquivel recibió el Nóbel de la Paz.
La ayuda de este movimiento se manifiesta en
las huelgas de los obreros de la Cemnt Company de Sao Paulo, que
duraron trece años; en la persistente e incansable protesta
pacífica de las Madres de la Plaza de Mayo, y en grupos análogos
a las madres de Argentina, surgidos en Brasil, en países
centroamericanos, etc.
Estos hechos históricos a menudo olvidados,
muestran que lo esencial de la noviolencia no es el contexto político,
sino la determinación de una comunidad de defenderse, de
no claudicar, de no doblegarse, una vez que se ha tomado conciencia
de la fuerza que emana de su propia unidad y cohesión en
pro de una causa justa.
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NOVIOLENCIA FRENTE A LA INVASIÓN
Resistencia danesa a la ocupación alemana.
Las tropas alemanas penetraron en territorio danés
el 9 de abril de 1940, después de un ultimátum al
gobierno de Copenhague. Dinamarca se rindió sin resistencia
de ninguna clase, ante las amenazas de bombardeo, y aceptó
un gobierno de coalición constituido bajo las exigencias
nazis. El Rey permaneció en el país, y recomendó
a la población resignación ante los tiempos tormentosos.
El estatuto oficial de Dinamarca era de "neutralidad", pero en realidad
era territorio en el que los ejércitos de Hitler campaban
por sus respetos, baja la única condición de no mezclarse
en asuntos internos.
A medida que pasaba el tiempo, los daneses
iban comprobando la falsedad de su neutralidad, y cómo su
gobierno era cada vez más un mero instrumento de la Alemania
de Hitler. La situación duró hasta finales de 1941,
cuando se inició un movimiento de resistencia aprovechando
cualquier situación para mostrar el malestar de la población.
Un domingo, más de dos millones de daneses y danesas salieron
a los parques y las calles para cantar a coro canciones típicas
danesas. La gente llevaba en sus solapas las siglas SDU, iniciales
de "echémosles" en danés. Se adoptaron actitudes de
"dar la espalda", salir de un local público cuando entraban
soldados alemanes, o no entrar en los cines hasta pasado el noticiero
proalemán etc. Hubo también formas de obstruccionismo
y brazos caídos en la industria.
Cuando el gobierno firmó el Pacto AntiKomiterm,
en noviembre de 1941, estalló un motín en Copenhage,
iniciándose un fase más dura de resistencia basada
en sabotajes, huelgas y manifestaciones masivas en las calles. La
represión corrió a cargo del ejército alemán
que desplazó totalmente a las instituciones danesas. Cuando
en agosto del 43 Alemania envió un ultimátum obligando
al gobierno danés a proclamar la ley marcial, dicho
gobierno dejó de existir. Se formó un gobierno en
la clandestinidad con representantes de los siete partidos daneses.
La combinación de formas noviolentas
(medidas simbólicas y huelgas principalmente) y sabotaje
industrial fue constante durante la etapa de resistencia del 43
y 44, siendo el hito más destacable la inutilización
de las fábricas de armas y aviones, así como del ferrocarril,
elemento esencial para la guerra de Hitler en el Este (para el transporte
de tropas desde Noruega).
La salvación de los judíos daneses
es otra lección histórica destacable de la experiencia
danesa. A finales del 43, Himmler ordenó aplicar la
"solución final" en Dinamarca. El Alto Mando alemán
protestó en Berlín por una medida tan inoportuna en
el clima de agitación que vivía Dinamarca. Tras negociar
con sus jefes, el máximo mandatario alemán logró
que los judíos fuesen a Theresienstadt (campo de concentración
"de lujo" para judíos de renombre internacional). Cuando
hubo que detener a los judíos, fue necesario trasladar policías
de Alemania, pues nadie en Dinamarca estaba dispuesto a realizar
el trabajo sucio. El propio mando alemán ordenó no
penetrar por la fuerza en casas judías. Se produjeron protestas
oficiales y el propio Rey salió a pasear con la estrella
de David en su coche. La población obstaculizaba la captura
de judíos, escondiéndolos o ayudándoles a llegar
hasta Suecia. Solo un 5% de los judíos daneses fueron detenidos.
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Los noruegos contra
Quisling
En abril de 1940 los nazis se apoderaron de Noruega,
tras vencer sin dificultad la escasa resistencia militar que encontraron.
El gobierno se exilió, y los invasores colocaron al jefecillo
local de partido nazi en el gobierno. El nombre de este individuo
era Quisling, designa desde entonces a los gobiernos títeres
del mundo. Durante el primer año de ocupación, no
existió un resistencia organizada, aunque sí que se
dieron actitudes espontáneas de rechazo y denuncias de los
atropellos nazis. Enseguida, el protagonismo sería tomado
por las asociaciones culturales, deportivas y profesionales, y en
especial por los maestros y maestras, que, mediante declaraciones
colectivas de insumisión al nuevo régimen, se colocaban
automáticamente en la clandestinidad. Cuando vinieron las
represalias, la prensa, saltándose la censura, informó
de los hechos.
Cuando Quisling creó el Sindicato de
Profesores, de sindicación obligatoria, bajo mando de la
Gestapo, y con el fin declarado de difundir la ideología
nazi en las escuelas, la oposición de los maestros fue total.
Se negaron unánimemente a afiliarse, comprometiéndose
a no difundir el nazismo en las escuelas, ya desobedecer a la administración
títere. Lo hicieron con una carta personal a Quisling en
Febrero de 1942. Tras los profesores, doscientos mil padres se comprometieron
en el mismo sentido.
Un mes más tarde vino la represión,
cuando el gobierno internó a mi profesores en un campo de
concentración. Les ofreció la libertad a cambio de
su filiación al sindicato, pero sólo 32 profesores
aceptaron. Entonces deportó a quinientas personas a la Antártida
y a Kierkeness (Norte de Noruega). Las escuelas fueron cerradas.
La situación sólo pudo durar dos meses. El 25 de abril,
Quisling reabrió las escuelas ante la evidencia de que nada
doblegaría a toda la comunidad escolar resistiendo unánimemente.
Las (personas) deportadas volvieron a casa, siendo recibidas como
heroínas.
Otro sector infranqueable para Quisling
fue la Iglesia Luterana que, pese al decreto de disolución,
permaneció en funcionamiento. Los pastores no cesaron de
hacer declaraciones contra el Régimen, y las parroquias de
los pueblos se convirtieron en locales de asamblea general para
organizar las medidas de protesta contra la represión. En
1942, toda la sociedad noruega, capitaneada por sus maestros y maestras,
pastores, asociaciones profesionales, prensa... se convirtió
en una tela de araña que atrapaba los planes del nazismo,
e impedía toda penetración ideológica.
La fase final de la guerra en Noruega, como
en Dinamarca y en toda Europa, tuvo protagonismo militar antes que
civil. Pero hasta 1943, crear la unidad de la población que
hizo posible la expulsión final de los nazis. Y más
allá de la victoria militar, la resistencia noviolenta creó
a los nazis toda serie de dificultades para el ejercicio de un poder
real en Noruega.
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Resistencia en Checoslovaquia: Primavera de Praga
1968.
En Agosto de 1968 las tropas del pacto de Varsovia
penetraron en Checoslovaquia para asesinar la primavera de Praga,
es decir, el movimiento aperturista del socialismo checo dirigido
por la cúpula del Partido Comunista. Los aires de libertad
ponían en peligro los intereses del imperio soviético
que no encontró mejor forma de imponer su política
que la acción militar contra el pueblo checo. Ante
la sorprendente invasión, cualquier acción militar
del ejército checo hubiera resultado no sólo inútil,
sino contraproducente. El gobierno dio orden al ejército
checo de permanecer en los cuarteles, y ello dio pie al surtimiento
espontáneo de formas noviolentas de resistencia.
Entre estas podemos destacar las siguientes:
Acciones simbólicas: Las tropas soviéticas
se encontraron con ciudades llenas de carteles y pintadas con eslóganes
de denuncia de la invasión. En las grandes ciudades, grupos
de ciudadanos se dirigían desarmados a los tanques enarbolando
banderas checas, entrando en ocasiones en diálogo directo
con los soldados. En estas acciones fue de gran importancia la actitud
abierta, en ocasiones irónica, siempre respetuosa hacia el
"enemigo".
Los propios mandos del pacto de Varsovia reconocieron
la gran desmoralización que estas acciones produjeron en
los soldados, así como su incapacidad para dar respuesta
a estas formas de resistencia. Estaban preparados para responder
a la violencia y a los fusiles, pero no sabían como responder
a un pueblo desarmado que se enfrentaba a los tanques sin violencia.
Acciones de información y difusión.
La televisión y sobre todo la radio, se convirtieron en pocas
horas en el eje de la resistencia, transmitiendo los acontecimientos
y haciendo llamadas a la no-colaboración. Fue una de las
principales preocupaciones de los soviéticos intentar desarticular
la red informativa que espontáneamente se creó para
organizar la resistencia. Para este propósito se tuvieron
que traer desde la URRS una estación para las interferencias.
Sin embargo, el transporte de esta estación fue sistemáticamente
obstaculizado por los trabajadores checos, y finalmente fue saboteada
al llegar a Praga.
Acciones de no-cooperación: El plan
soviético consistía en secuestrar a los dirigentes
checos y sustituirlos por un gobierno afín a los dictados
de Moscú. La primera parte del plan fue llevada a cabo, pero
la no-cooperación generalizada del pueblo checo impidió
la creación de un gobierno títere. El Ministro de
Interior lanzaba mensajes desde la clandestinidad, mientras el Parlamento
y el aparato del Partido permanecían funcionando fuera del
control soviético. A los dos días de la invasión,
en una fábrica del centro de Praga, eludiendo la presencia
de los tanques rusos, se celebró un congreso extraordinario
de Partido Comunista, que lanzó un llamamiento a la desobediencia
ante toda orden procedente del invasor. Se exigió una salida
de las tropas en veinticuatro horas, anunciando una huelga general.
En resumen, los rusos consiguieron ocupar el territorio, pero les
fue imposible controlar la sociedad. Ante las declaraciones políticas,
las huelgas y boicots de ferroviarios y los medios de información,
la URRS no tuvo otra salida que la presión directa sobre
los dirigentes secuestrados para romper la resistencia.
Acciones de obstaculización: Aparte
de la acción ya señalada por los ferroviarios, es
importante destacar la medida de confundir a las tropas soviéticas
cambiando los letreros indicadores, de forma que el país
se convirtió en un laberinto. Esta misma clase de medidas
fue utilizada en las ciudades para evitar la represión sobre
personas perseguidas.
La resistencia checoslovaca duró una
semana. La principal razón por lo que fue quebrada reside
en la capitulación de sus dirigentes secuestrados en Moscú.
Tras los "Acuerdos de Moscú", Dubcek volvió a Praga
y pidió el cese de la resistencia. El pueblo checo fue derrotado
por la debilidad de sus dirigentes, pero no por la ineficacia de
los medios que usaron para oponerse a la agresión.
Otro elemento que hay que tener en cuenta
a la hora de enjuiciar este ejemplo histórico es el carácter
espontáneo, no planificado, apenas organizado de la explosión
de rechazo que durante días se extendió por Checoslovaquia.
Se planta la pregunta de hasta que punto podía haber sido
eficaz una resistencia planeada y plenamente organizada.
Algunos estudiosos de este fenómeno
histórico han destacado que la situación internacional
de Checoslovaquia hubiera condenado al fracaso cualquier tipo de
resistencia a la URRS, que no hubiera reparado en el coste para
mantener su campo de influencia en este país centroeuropeo.
De cualquier manera, los seis días de
Checoslovaquia en el 68 contienen abundantes referencias para cualquier
modelo de resistencia noviolenta frente a la invasión. Podemos
concluir con una frase de un testigo presencial: "La derrota no
llegó mientras nos defendimos, sino por dejar de defendernos".
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En estos cuatro apartados se ha intentado recoger
los ejemplos históricos más significativos de resistencia
noviolenta frente a a dictaduras. Nos dejamos en el tintero
ejemplos más actuales, como el derrocamiento de Marcos en
Filipinas, la oposición política en los países
de la órbita soviética; el aplastamiento militar de
la revuelta estudiantil en China; las huelgas de hambre de mujeres
bolivianas en demanda de amnistía para los mineros (que culminó
con la caída del dictador Banzer); o la resistencia del pueblo
chileno contra Pinochet.
Hay una unidad latente entre la actitud del
obispo Romero denunciando la represión del gobierno salvadoreño
y la denuncia del obispo de Munster contra Hitler; entre las caceroladas
de Chile y el movimiento que derrotó a Martínez y
a Ubico; entre las Madres de la Plaza de Mayo y las esposas de judíos
detenidos... El denominador común de todos estos hechos no
es otro que la apuesta por la noviolencia como método político
de lucha por la justicia y los derechos de las personas.
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