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EL PLACER DEL CONSENSO
Hartos y hartas de ganar y perder, de levantar la
mano, de pasear urnas, de exprimir a las minorías, de encadenarnos
a las mayorías, de vencer antes que convencer, de pelear
antes que dialogar, o de dividir antes que de unir, quienes apelamos
al consenso y lo practicamos en nuestras asambleas sabemos de lo
que puede llegar a costar, de su dificultad, pero también
de su belleza y de la la transformación individual y colectiva
que representa. Indiscutiblemente os animamos a disfrutarlo, lo
contrario es más de lo mismo, sometimiento, insatisfacción,
prepotencia...
¿Qué
es el consenso?
El consenso es un proceso de toma de decisiones
en grupo. Es un método por el cual la totalidad de un grupo
puede llegar a un acuerdo. Las iniciativas e ideas de los participantes
se agrupan y sintetizan en una decisión final que resulta
aceptable para todos. Por medio del consenso, no sólo se
llega a soluciones mejores, sino que se promueve también
el fortalecimiento del sentido de comunidad y confianza.
Consenso y Votación
La votación es un medio por el cual se elige
una alternativa de entre varias. El consenso, por el contrario,
es un proceso de síntesis de muy diversos elementos. La votación
es un modelo para “ganar” o “perder”, en el que se está más
preocupado por la cifra de votos que hay que alcanzar para ganar
que en la cuestión en sí. La votación no tiene
en cuenta los sentimientos o las necesidades individuales. Es, en
esencia, un método de decisión cuantitativo, más
que cualitativo. Mediante el consenso se puede y se debe trabajar
sobre las diferencias para alcanzar una posición satisfactoria
para todas las partes. Puede ocurrir que la visión de alguien
o sus convicciones logren influir sobre todo el grupo. No se desaprovecha
ninguna idea, cada aportación individual se considera como
una parte de la solución. Un grupo que utiliza el consenso
puede usar otras formas de decisión (individual, acuerdo
mayoría) cuando sea oportuno; sin embargo, cualquier grupo
que haya adoptado el modelo de consenso utilizará el proceso
para cualquier asunto en que haya una fuerte carga ética,
política, moral de otro índole.
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¿Qué
significa consenso?
Consenso no significa que todo el mundo piense que
la decisión tomada es indudablemente la mejor posible, ni
siquiera que estén segur@s de que vaya a funcionar. Significa
en cambio que al haber tomado esa decisión, nadie sintió
que su postura al respecto fue malinterpretada o que no tuvo oportunidad
de defenderla. Se espera que tod@s piensen que es la mejor decisión
y con frecuencia ocurre, porque, como funciona, la inteligencia
colectiva da con mejores soluciones que las de los individuos. El
consenso requiere de más tiempo y conciencia de grupo, pero
utiliza múltiples recursos antes de alcanzar una decisión,
crea una sensación de compromiso con ella y a menudo procura
la decisión creativa.
Proporciona a la gente la experiencia de nuevos procesos
de intersección y de solución de conflictos, una herramienta
muy básica pero también muy importante. Para que la
experiencia del consenso sea positiva, es mejor que el grupo tenga
(1) valores en común, (2) experencia en procesos de grupo
y solución de conflictos, o compromiso para facilitar ambos,
(3) compromiso y responsabilidad de grupo en sus miembros y (4)
tiempo suficiente para que tod@s puedan participar en el proceso.
Creación de las propuestas de consenso
Durante la discusión, se lanza una propuesta
de solución. Se le hacen enmiendas y modificaciones en su
transcurso o se retira si parece que no conduce a ninguna parte.
Durante este período de discusión es importante articular
las diferencias con claridad. Es responsabilidad de aquell@s que
encuentran problemas con una propuesta el ofrecer alternativas.
El derecho fundamental del consenso es que todos sean capaces de
expresarse con sus propias palabras y por voluntad propia. La responsabilidad
fundamental del consenso es lograr que otros tengan derecho a hablar
y a hacerse oir. La coacción y el sacrificio de la propia
opinión quedan remplazados por alternativas creativas, y
el acuerdo mutuo por la síntesis. Cuando una propuesta parece
que ha sido entendida en su totalidad, y ya no se solicita cambio
alguno, el o la ponente que modera la reunión puede preguntar
si hay alguna objeción o reserva. Si no hay objeciones, se
pide el consenso. Si frente a esto tampoco hay objeciones, tras
un momento de silencio, la decisión se ha tomado. Cuando
parezca que se ha alcanzado el consenso, es de gran ayuda que alguien
repita la decisión para que todo el mundo tenga claro qué
se ha decidido.
Dificultades para alcanzar el consenso
Si se ha tomado una decisión, o está
a punto de tomarse una decisión que no puedes apoyar, existen
varias formas de expresar tus objeciones: No apoyar (no veo la necesidad
de esto, pero sigo adelante). Expresar reservas (creo que esto puede
ser un error pero puedo vivir con ello). Permanecer al margen (yo
personalmente eso no lo puedo hacer, pero no impediré a otros
que lo hagan). Bloquear (no puedo apoyarlo ni permitir que el grupo
lo haga. Es inmoral). Si es que la decisión final viola los
valores fundamentales de alguien, están obligados a bloquear
el consenso. Abandonar el grupo. Por supuesto si muchas personas
expresan su intención de no apoyar, sus reservas, su voluntad
de permanecer al margen o de abandonar el grupo, aquella podría
ser una decisión no viable, incluso si nadie la bloquea expresamente.
A esto se le llama consenso “tibi@” y es tan poco recomendable como
una caña templadita.
Roles para una reunión de consenso
Hay varios papeles que pueden facilitar el
funcionamiento de la toma de decisiones por consenso. Una/varias
persona(s) (el facilitador) ayuda(n) al grupo a definir las decisiones,
les ayuda(n) en cada fase de construcción del acuerdo, mantienen
la marcha de la reunión, centra la discusión y se
asegura de que todo el mundo tiene la oportunidad de participar,
formula y hace tanteos para ver si se ha llegado al consenso. L@s
“facilitadores/as” ayudan a dirigir el proceso de la reunión,
no al contenido. Nunca toman decisiones por el grupo. Si un o una
“facilitadora” se siente implicada emocionalmente en un tema de
discusión o no es capaz de mantener una postura neutral,
entonces debería pedir a otra persona que asuma el papel
para ese punto del orden del día. El/la observadora de vibraciones
es alguien que está junto al facilitador o facilitadora y
observa y comenta sobre el sentir individual, de grupo o las diversas
formas de participación. Deben estar especialmente pendientes
del sexismo de la dinámica de grupos. Alguien con función
de secretari@ puede tomar notas de la reunión, especialmente
de las decisiones tomadas y de maneras de llevarlas a cabo y alguien
que esté pendiente del tiempo hace que los asuntos avance
de forma que cada punto del orden del día pueda llegar a
cubrirse en el tiempo asignado (si la discusión sobrepasa
el tiempo asignado, el grupo decidirá o no tomar más
tiempo para cerrar el asunto). Aunque haya personas concretas que
asuman estas funciones, todos los participantes de una reunión
deberían estar pendientes de ellas y tomar parte en los asuntos,
el proceso y el sentir del grupo, y deberían compartir su
experiencia y saber con el fin de propiciar el buen funcionamiento
del grupo y conseguir alcanzar una decisión, muy especialmente
cuando se trata de llegar a acuerdos consensuados sobre posiciones
aparentemente contradictorias.
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