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DOCUMENTOS - MILITARISMO YANKI |
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Calentando los motores de la Tercera
Guerra Mundial
Michael Chossudovsky
CovertAction
Traducido para Rebelión por L. B.
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La
escalada armamentística posterior a 1999
Las armas nucleares después
del 11-S
Rodeando a China
El eje anglo-estadounidense
Euro versus dolar
La nueva doctrina de seguridad de
Moscú
¿Cambio de estrategia bajo
Putin?
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La guerra de Yugoslavia de
1999 que coincidió con la formación del GUUAM
(una alianza entre Georgia, Ukrania, Uzbekistan, Azerbaijan y Moldavia)
y con la ampliación de la OTAN hacia Europa del Este-marcó
un importante punto de inflexión en las relaciones Este-Oeste.
Alexander Arbatov, vicepresidente del Comité de Defensa de
la Duma de Rusia, describió la guerra de Yugoslavia como
"el peor, más agudo y más peligroso acontecimiento
surgido desde las crisis soviético-estadounidenses de Berlín
y de los misiles de Cuba".
Según Arbatov, "el START 11 está
muerto, la cooperación con la OTAN está congelada,
la cooperación en materia de defensa balística está
descartada y la disposición de Moscú para colaborar
en cuestiones de no proliferación ha alcanzado su punto más
bajo". Así mismo, el sentimiento antiestadounidense
en Rusia es real, profundo y más generalizado que nunca,
y el slogan que retrata la intervención de la OTAN ("Hoy
es Serbia, mañana será Rusia") se
halla "profundamente enraizado en la conciencia de los rusos".
El estamento militar de Rusia expresó abiertamente
su desconfianza con respecto a los EEUU: "el bombardeo de Yugoslavia
podría resultar ser en un futuro cercano un simple ensayo
para efectuar ataques similares contra Rusia".
LA ESCALADA ARMAMENTÍSTICA POSTERIOR A 1999
Mientras tanto, en Washington se estaba produciendo
una escalada
armamentística en toda regla. El objetivo subyacente era
alcanzar una
posición de hegemonía militar a escala global: el
gasto de defensa en el 2002 se incrementó en más de
320.000 millones de dólares, una cifra equivalente al PIB
de la Federación Rusa aproximadamente 325.000 millones de
dólares). Un incremento aún mayor del gasto militar
estadounidense se puso en marcha a raíz del bombardeo de
Afganistán de octubre del 2002.
Más de un tercio de los 65.000 millones de
dólares destinados a nuevas armas en el presupuesto del 2003
está dirigido a la adquisición de armamento propio
de la Guerra Fría. Varios miles de millones de dólares
están destinados a sistemas de bombas de fragmentación
que han recibido la condena de grupos pro derechos humanos de todo
el mundo. Ninguna lógica puede explicar este nivel de gasto
militar exceptuando el claro deseo por parte de los EEUU de convertirse
en el Nuevo Imperio Mundial y de dominar el planeta económica
y militarmente, incluyendo la militarización del espacio.
En lo que constituye la mayor escalada armamentista
emprendida desde la guerra de Vietnam, la administración
Bush proyecta aumentar su gasto militar en 120.000 millones de dólares
en un plazo de 5 años, "elevando el presupuesto militar
del año 2007 a la espeluznante cifra de 451.000 millones
de dólares".
Esta cifra colosal de dinero destinado a la maquinaria
militar
estadounidense no incluye el enorme presupuesto de la CIA asignado
desde fuentes tanto oficiales como reservadas para financiar sus
operaciones encubiertas. Según Jane's Defence Weekly, el
presupuesto total de inteligencia del año fiscal 2003 se
eleva a "unos 38.000 millones de dólares" (13%
del PNB ruso). Esta cantidad no incluye los ingresos multimillonarios
que fluyen a las arcas de empresas tapaderas y pantallas de la CIA
procedentes del tráfico de estupefacientes.
Del presupuesto general de defensa, miles de millones
de dólares han sido utilizados para "renovar el arsenal
nuclear estadounidense". Se ha desarrollado una nueva generación
de "misiles de fragmentación" dotados de cabezas
nucleares múltiples capaces de disparar desde una única
plataforma de lanzamiento hasta 10 cabezas nucleares dirigidas a
diez ciudades diferentes. Actualmente estos misiles apuntan a Rusia.
En este contexto, Washington se ha aferrado a lo que la Administración
estadounidense denomina política de "golpear primero",
concebida en principio para ser
aplicada a los llamados "Estados díscolos", pero
que de hecho está dirigida en gran medida contra Rusia y
China.
Mientras tanto, los EEUU habían desarrollado
una nueva generación de las llamadas "armas nucleares
tácticas" o "mininukes" destinadas a ser empleadas
en teatros de guerra convencional. Ya durante la administración
Clinton el Pentágono reclamaba el uso de la bomba "nuclear"
antibúnker B61-11, sugiriendo que puesto que se trataba de
un arma "subterránea" no provocaba lluvia nuclear
que pudiera afectar a la población civil.
Funcionarios militares y líderes de los laboratorios
nucleares
estadounidenses están instando a los EEUU a desarrollar una
nueva
generación de armas nucleares de precisión y baja
radiación que podrían ser utilizadas en conflictos
convencionales contra Estados del Tercer Mundo.
En la guerra de Afganistán del 2002, la fuerza
aérea de los EEUU empleó bombas antibúnker
del tipo GBU-28 capaces de provocar enormes explosiones subterráneas.
Según la historia oficial, los objetivos de estas bombas
eran "cuevas y complejos de túneles" de las zonas
montañosas del sur de Afganistán utilizadas como refugio
por Osama ben Laden.
Aunque las "Grandotas" por el Pentágono,
las GBU ("guided bomb unit") son bombas guiadas por láser
que pesan 2.500 kilos y que están dotadas de cabezas mejoradas
BLU-113 capaces de penetrar varios metros de hormigón armado.
La BLU-113 es la cabeza "perforadora" convencional más
poderosa jamás creada.
Mientras que las "Grandotas" del Pentágono
son clasificadas como "armas convencionales", las declaraciones
oficiales se abstienen de mencionar que esas mismas "bombas
antibúnker", lanzadas desde un B-52, un bombardero B-2
Stealth o un F-16, pueden ser equipadas también con un artilugio
nuclear. La B61-11 es la "versión nuclear" de su
equivalente "convencional", la BLU-113.
La B61-11 "nuclear" está catalogada
como una "bomba con alto poder de penetración en la
tierra", capaz de "destruir los búnkeres subterráneos
más sólidos y profundos, cosa que está fuera
del alcance de las cabezas militares convencionales". El secretario
de Defensa Donald Rumsfeld declaró que aunque las bombas
revienta-búnkeres de tipo "convencional" "`van
a ser capaces de realizar su trabajo', no descartaba llegar a utilizar
eventualmente armas nucleares".
El Pentágono argumenta reiteradamente que
estas armas nucleares de "baja radiación" no afectan
a la población civil, lo cual justificaría su uso
como armas convencionales. Igualmente, la Administración
estadounidense está sugiriendo que el uso de revienta-búnkeres
nucleares puede estar justificado como parte de "la campaña
contra el terrorismo internacional", puesto que la organización
Al Qaeda de Osama ben Laden se halla supuestamente en posesión
de material nuclear que podría emplear en contra nuestra.
Se afirma que las armas nucleares tácticas estadounidenses
son "seguras" en comparación con las de la organización
Al Qaeda de Osama ben
Laden. A este respecto, declaraciones de la Administración
sugieren que un arma nuclear táctica revienta-búnker
de baja radiación del tipo de la bomba B61-11 "limitaría
los daños colaterales" y, por consiguiente, su utilización
sería relativamente segura.
Estas nuevas consignas están siendo propaladas
por los medios de
comunicación estadounidenses a fin de concitar apoyo público
a favor de la utilización de "armas nucleares tácticas".
Sin embargo, la evidencia científica en este terreno es inequívoca:
el impacto sobre la población civil de la bomba de "baja
radiación" B61-11 sería devastador, pues "dada
la enorme cantidad de suciedad radiactiva que dispersaría
la explosión, un arma de 5 kilotones generaría un
área inmensa de lluvia radioactiva letal".
La escalada armamentística iniciada durante
la Administración Clinton ha tomado nuevo impulso. Ha surgido
una nueva "legitimidad". Se aboga por incrementar el gasto
militar aduciendo la necesidad de "defender la libertad"
y derrotar al "eje del mal".
El coste de esta guerra es enorme. Hemos gastado
más de 1.000 millones de dólares al mes más
de 350 millones de dólares por día-y tenemos que estar
preparados para operaciones futuras. Afganistán demostró
que las costosísimas armas de precisión sirven para
derrotar al enemigo y salvar vidas inocentes, de modo que las necesitamos
en mayor número. Mi presupuesto incluye el mayor incremento
en gasto de defensa de las dos últimas décadas, ya
que aunque el precio de la libertad y la seguridad es alto, nunca
lo será demasiado. Cueste lo que cueste la defensa de nuestro
país, lo pagaremos.
La Iniciativa de Defensa Estratégica ("Star
Wars") no incluye solamente el controvertido "Escudo Antimisiles"
sino también una amplia gama de armas "ofensivas"
guiadas por láser y con capacidad para golpear cualquier
punto de la Tierra, sin mencionar instrumentos de guerra metereológica
y climática desarrollados al amparo del Programa de Investigación
Auroral de Alta Altitud (HAARP). Este programa tiene la capacidad
de desestabilizar
economías nacionales enteras por medio de la manipulación
climática sin el conocimiento del enemigo a un costo mínimo
y sin lanzar a la batalla a personal y equipo militar al modo como
se haría en una guerra de tipo convencional.
La planificación a largo plazo de sistemas
armamentísticos avanzados y del control del espacio exterior
aparece trazada en un documento del Comando Espacial publicado en
1998 y titulado "Visión para el 2020". El objetivo
subyacente es "dominar la dimensión espacial de las
operaciones militares para proteger los intereses e inversiones
de los EEUU... La creciente sinergia entre la superioridad espacial
y la superioridad en tierra, mar y aire conducirá a un Espectro
de Dominio Total".
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LAS ARMAS NUCLEARES
DESPUÉS DEL 11-S.
A raíz del 11-S la llamada "guerra contra
el terrorismo" está siendo
utilizada también por la Administración Bush para
redefinir los
presupuestos subyacentes a la utilización del armamento nuclear.
El
concepto de "disuasión nuclear" ha sido abandonado.
Según John Isaacs, Presidente del Consejo para un Mundo Habitable:
"Están tratando desesperadamente de encontrar nuevos
usos para las armas nucleares..."
El nuevo planteamiento se hizo evidente cuando Los
Angeles Times publicó algunos extractos de la 2002 Nuclear
Posture Review (NPR). El informe filtrado explica que las armas
nucleares "podrían ser empleadas en tres tipos de situaciones:
contra objetivos capaces de resistir un ataque nuclear, como represalia
a ataques desarrollados mediante armas nucleares, biológicas
o químicas...", o "...en el caso de una evolución
imprevista de los acontecimientos militares".
En este terreno donde impera el top-secret siempre
se ha dado una colisión entre los objetivos diplomáticos
estadounidenses de reducir los arsenales nucleares y prevenir la
proliferación de armas de destrucción masiva, por
un lado, y el imperativo militar de prepararse para lo impensable,
por el otro.
Sin embargo, el plan de la Administración
Bush supone la inversión de una tendencia de casi dos décadas
consistente en relegar las armas nucleares a la categoría
de armas a utilizar solamente como último recurso. Igualmente,
la Administración Bush redefine las necesidades nucleares
en los apresurados términos post 11-S.
Al tiempo que identifica a una serie de supuestos
"Estados díscolos", la no tan secreta agenda de
la Administración Bush consiste en desplegar y utilizar armas
nucleares contra Rusia y China en el contexto de la carrera expansionista
estadounidense hacia el Asia Central, el Oriente Medio y el Extremo
Oriente.
El informe declara que el Pentágono debería
estar preparado para utilizar armas nucleares en el conflicto árabe-israelí,
en una guerra entre China y Taiwán, o en caso de ataque de
Corea del Norte contra su vecino del sur. Las armas nucleares podrían
ser también necesarias en caso de ataque de Irak contra Israel
o cualquier otro país vecino. El informe indica que Rusia
ha dejado de ser considerada oficialmente como "enemigo".
Sin embargo, admite que el enorme arsenal ruso, que incluye cerca
de 6.000 cabezas militares desplegadas y probablemente 10.000 armas
nucleares más
pequeñas listas para ser utilizadas en "teatros"
reducidos, sigue siendo un motivo de preocupación. Los funcionarios
del Pentágono han declarado públicamente que estaban
estudiando la necesidad de desarrollar armas nucleares para teatros
reducidos, diseñadas para ser utilizadas en el campo de batalla
contra objetivos específicos, pero que no se habían
comprometido a avanzar en esa línea.
El ímpetu de la NPR, presentada ante el Congreso
estadounidense a
principios del 2002, ha recibido el respaldo del Partido Republicano:
"Analistas conservadores insistieron en que
el Pentágono debe prepararse para toda suerte de contingencias,
particularmente ahora, cuando docenas de países y algunas
organizaciones terroristas están implicadas en programas
secretos de desarrollo de armas nucleares... Argumentaron que las
armas más pequeñas desempeñan un importante
papel disuasivo dado que muchos agresores pueden no creer que las
fuerzas estadounidenses estén dispuestas a utilizar armas
de muchos kilotones que devastarían territorios adyacentes
y poblaciones amigas."
"Necesitamos disponer de una fuerza disuasoria
creíble contra regímenes implicados en el terrorismo
internacional y el desarrollo de armas de destrucción masiva",
declaró Jack Spencer, un analista de Defensa en la conservadora
fundación Heritage en Washington. Afirmó que los contenidos
del informe no le produjeron ninguna sorpresa y que éste
representaba "la forma correcta de desarrollar una postura
nuclear en un mundo salido de la Guerra Fría".
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RODEANDO A CHINA
A partir de la guerra de Yugoslavia de 1999, la administración
Clinton
aumentó su apoyo militar a Taiwán contra China, provocando
una considerable escalada armamentística en el estrecho de
Taiwán. Anteriormente, la fuerza aérea de Taiwán
había sido equipada con algunos cazas 150 F16A fabricados
por la Lockheed Martin. A este respecto, la Administración
Clinton había argumentado que la ayuda militar a Taiwán
era necesaria para mantener "un equilibrio militar con la República
Popular China" como parte de la política estadounidense
denominada de "paz mediante disuasión".
Destructores Aegis de fabricación estadounidense
equipados con misiles tierra- aire de última tecnología,
misiles mar-mar y misiles de crucero Tomahawk fueron entregados
a Taiwán para reforzar su capacidad naval en el estrecho
de Taiwán. Pekín respondió a esta escalada
armamentística recibiendo en el año 2000 su primer
destructor de misiles guiado de fabricación soviética,
el Hangzhou, equipado con misiles antinavío SS-N-22 Sunburn,
"capaces de penetrar las defensas tecnológicamente más
avanzadas de un grupo de combate naval estadounidense o japonés".
Los presupuestos militares han cambiado radicalmente
desde el 11 de Septiembre. La Administración Bush ha eliminado
la doctrina de "paz mediante disuasión". La escalada
militar del estrecho de Taiwán posterior al 11-S es parte
integral del plan global militar estadounidense basado en el despliegue
militar "en múltiples frentes".
Apoyado por la Administración Bush, Taiwán
"ha venido desarrollando una intensa investigación para
desarrollar un misil balístico táctico capaz de alcanzar
objetivos situados en la China continental... El propósito
declarado de estos misiles es erosionar la capacidad ofensiva del
Ejército Popular de Liberación (PLA), incluyendo su
infraestructura tanto de misiles como otra (aeródromos, puertos,
rampas de lanzamiento de misiles, etc)". A su vez, la presencia
militar estadounidense en Paquistán y Afganistán (así
como en algunas otras antiguas repúblicas soviéticas)
en la frontera con China, está siendo coordinada mediante
un despliegue naval de Taiwán en el sur del Mar de China.
China ha sido rodeada: la maquinaria bélica
estadounidense está presente en el sur del Mar de China y
en el Estrecho de Taiwán, en la península de Corea
y en el mar del Japón, así como en el corazón
de Asia Central y en la frontera occidental de la región
autónoma china de Xingiang-Uigur. Bases militares estadounidenses
supuestamente "temporales" han sido instaladas en Uzbekistán
(país miembro del pacto GUUAM con la OTAN), en Tadjikistán
y en la República de Kirguizia, donde aeródromos e
instalaciones militares han sido puestos a disposición de
la Fuerza Aérea de los EEUU.
La NPR 2002 proclama la disposición de la
Administración Bush para utilizar armas nucleares contra
China si llegara a producirse un enfrentamiento en el estrecho de
Taiwán. China, debido a su arsenal nuclear y a sus "objetivos
estratégicos en desarrollo" aparece catalogada como
"un país susceptible de implicarse en una contingencia
inmediata o potencial". Concretamente, la NPR contempla una
hipotética confrontación acerca del status de Taiwán
como uno de los escenarios que podrían llevar a Washington
a utilizar armas nucleares.
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EL EJE ANGLO-ESTADOUNIDENSE
La guerra de Yugoslavia de 1999 contribuyó
a reforzar lazos estratégicos, militares y de inteligencia
entre Washington y Londres. Después de la guerra de Yugoslavia
el Secretario de Defensa estadounidense William Cohen y su homólogo
británico Geoff Hoon firmaron una "Declaración
de Principios sobre Equipos de Defensa y Cooperación Industrial",
destinada a "mejorar la colaboración para la obtención
armas y la protección de secretos tecnológicos",
así como para "facilitar el camino a nuevas empresas
militares conjuntas y a posibles fusiones de industrias armamentísticas".
El objetivo de Washington era impulsar la formación
de un "puente
transatlántico que permita al Departamento de Defensa estadounidense
llevar su política de globalización hasta Europa...
Nuestro objetivo es mejorar la operatividad mutua y la eficacia
en el desarrollo de campañas de guerra por medio del estrechamiento
de los vínculos industriales entre empresas estadounidenses
y de países aliados". Según un funcionario del
Pentágono, el acuerdo fue firmado poco después de
la creación de la British Aeroespace Systems (BAES), resultado
de la fusión de Bae con GEC Marconi. British
Aerospace (Bae) estaba ya firmemente vinculada a Lockheed Martín
y Boeing, las dos principales empresas contratistas de proyectos
de defensa.
En palabras del Secretario de Defensa del presidente
Clinton, William Cohen, el acuerdo "facilitará la interacción
entre nuestras respectivas industrias [británicas y estadounidenses],
nos permitirá disponer de una perspectiva armonizada a la
hora de compartir tecnología y trabajar conjuntamente en
acuerdos de copartenariado así como, potencialmente, de fusión
de empresas". La BAES se hallaba a la sazón firmemente
vinculada a Lockheed Martín y Boeing, los dos principales
contratistas estadounidenses de proyectos de defensa.
La agenda oculta detrás del "puente transatlántico"
anglo-estadounidense es conseguir desplazar los conglomerados francoalemanes
y asegurar la hegemonía del conglomerado militar-industrial
estadounidense (en alianza con los principales contratistas británicos
de defensa).
Por otro lado, esta integración en el área
de producción de defensa ha coincidido también con
una creciente cooperación entre la CIA y el MI5 británico
en el ámbito de la inteligencia y de las operaciones encubiertas,
por no mencionar el terreno de las operaciones conjuntas entre las
fuerzas especiales británicas y estadounidenses.
El complejo militar-industrial británico se
ha ido integrando
progresivamente en el de los EEUU. A su vez, han estallado divergencias
entre Washington y Bonn. La integración franco-alemana en
materia de producción aeroespacial y de defensa está
dirigida en última instancia contra la hegemonía estadounidense
del mercado armamentístico. Esta hegemonía descansa
sobre la asociación entre los Cinco Grandes Americanos y
la industria de defensa británica bajo las cláusulas
del acuerdo del puente
transatlántico.
Desde principios de 1990, el gobierno de Bonn ha
impulsado la consolidación del complejo militar-industrial
germano dominado por Daimler, Siemens y Krupp. Varias importantes
fusiones de empresas de la industria de defensa alemana han tenido
lugar como respuesta a las megafusiones entre los fabricantes de
productos eroespaciales y armamentísticos estadounidenses.
Ya en 1996, Paris y Bonn establecieron una agencia conjunta de armamento
con el mandato de "gestionar programas comunes [y] conceder
contratos en nombre de ambos Gobiernos". Los dos países
habían declarado que "no
deseaban que Gran Bretaña se integrara en la agencia".
Por otro lado, Francia y Alemania controlan ahora
la AirBush Industrie, competidora directa de la Boeing estadounidense
(la BAES británica posee el 20% restante). Los alemanes colaboran
también en el programa de puesta en órbita de satélites
espaciales Ariane, que tiene a la Deutsche Aerospace (DASA) como
accionista principal.
A fines de 1999, en respuesta a la "alianza"
de British Aerospace y
Lockheed Martín, la empresa francesa AerospaceMatra se fusionó
con la DASA de Daimler, alumbrando así el mayor conglomerado
de defensa europeo. Al año siguiente se creó la European
Aeronautic Defence and Space Co. (EADS), integrada por DASA, MATRA
y la española Construcciones Aeronáuticas SA. La EADS
y sus rivales anglo-estadounidenses compiten por el suministro de
armamento a los nuevos socios de la OTAN de Europa del Este. El
tercer mayor contratista de defensa europeo es Thomson, que en los
últimos años
viene desarrollando varios proyectos conjuntamente con el fabricante
de armas estadounidense Raytheon.
La EADS coopera todavía con la BAES en la
producción de misiles y tiene negocios con los "Cinco
Grandes" estadounidenses, incluyendo a la Northrop Grumman.
Sin embargo, la industria occidental de defensa y de construcción
aeroespacial tiende a escindirse en dos grupos distintos: en primer
lugar la EADS, dominada por Francia y Alemania, y en segundo lugar
los "Seis Grandes" anglo-estadounidenses (Lockheed Martin,
Raytheon, General Dynamics, Boeing, Northrop Grumman y BAES).
Integrada en el programa de suministro del Departamento
de Defensa estadounidense bajo las cláusulas del convenio
del puente atlántico, la BAES fue durante el año 2001
el quinto mayor contratista de defensa del Pentágono. Bajo
el "puente transatlántico" anglo-estadounidense,
la BAES opera libremente en el mercado estadounidense a través
de su filial BAE Systems North.
La alianza germano-gala en el terreno de la producción
militar bajo las cláusulas de la EADS abre a Alemania (que
oficialmente carece de armamento nuclear) las puertas para su integración
en el programa francés de armamento nuclear. A este respecto,
la EADS produce ya una amplia gama de misiles balísticos,
entre ellos el misil balístico ICBMs disparado desde submarinos
y dotado con cabeza nuclear del tipo M51.
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EURO VERSUS DÓLAR
El sistema monetario común europeo ejerce
una influencia directa sobre todas estas divisiones estratégicas
y políticas. La decisión de Londres de no adoptar
la moneda común europea es coherente con la política
de integración de los intereses financieros y bancarios británicos
con los de Wall Street, por no mencionar la alianza anglo-estadounidense
en el sector de la industria petrolífera (por ejemplo, el
caso BO- Amoco) y en la producción armamentística
(los "Cinco Grandes" más BAES). La frágil
relación entre la libra esterlina y el dólar estadounidense
constituye una parte integral del nuevo eje anglo-estadounidense.
Lo que está en juego es la rivalidad entre
dos monedas globales
concurrentes: el euro y el dólar, hallándose la libra
esterlina desgarrada entre los sistemas monetarios de predominio
europeo y estadounidense. Dos sistemas financieros y monetarios
rivales compiten a escala mundial por el control de la emisión
de moneda y del crédito. Las implicaciones geopolíticas
y estratégicas de ello son vastas, pues se hallan marcadas
también por divisiones en el seno de la industria de defensa
occidental y de la industria petrolífera.
Tanto en Europa como en EEUU la política monetaria,
aunque formalmente situada bajo jurisdicción estatal, se
halla ampliamente controlada por el sector de la banca privada.
El Banco Central Europeo con base en Frankfurt se halla oficialmente
bajo la jurisdicción de la Unión Europea, pero en
la práctica está supervisado por un puñado
de bancos privados europeos, incluyendo a los mayores bancos y conglomerados
empresariales alemanes.
El Federal Reserve Board estadounidense se halla
formalmente bajo
supervisión estatal y está marcado por una relación
estrecha con el Tesoro estadounidense. A diferencia del Banco Central
Europeo, los 12 Bancos de la Reserva federal (siendo el más
importante de ellos el Banco de la Reserva Federal de Nueva York)
se hallan controlados por sus accionistas, que son instituciones
bancarias privadas. En otras palabras, el "Fed", tal como
se lo conoce en los EEUU, que es responsable de la política
monetaria y, por ende, de la emisión de moneda para el país,
se halla controlado actualmente por intereses privados de Wall Street.
En Europa del Este, en la antigua Unión Soviética,
en los Balcanes y en Asia Central el dólar y el euro compiten
entre sí. El control sobre los sistemas monetarios nacionales
constituye en última instancia el
instrumento decisivo para colonizar países. Mientras que
el dólar es
hegemónico a lo largo del hemisferio occidental, el euro
y el dólar chocan en la antigua Unión Soviética,
en Asia Central, en el África subsahariana y en el Oriente
Medio.
En los Balcanes y en los Estados Bálticos,
los bancos centrales operan mayoritariamente como "marcadores
de divisas" que emplean de forma invariable el euro como moneda
alternativa. Esto significa que los intereses financieros germanos
y europeos controlan la emisión de moneda y el crédito.
Es decir, la vinculación de la moneda nacional al euro y
no al dólar significa que tanto la moneda como el sistema
monetario se encuentran en manos de los intereses bancarios germano-europeos.
De forma más general, el euro domina la zona
de influencia alemana: Europa del Este, los Estados Bálticos
y los Balcanes, mientras que el dólar tiende a dominar en
el Cáucaso y en Asia Central. En los países del GUUAM
(que se hallan vinculados a Washington por medio de acuerdos de
cooperación), el dólar tiende a eclipsar al euro (salvo
en Ucrania).
La "dolarización" de las monedas
nacionales es parte integral de la
Estrategia de la Ruta de la Seda (SDR) estadounidense. Esta estrategia
consiste en desestabilizar primero y sustituir después las
monedas nacionales por el billete estadounidense en un área
que va desde el Mediterráneo hasta la frontera occidental
de China. El objetivo subyacente es extender el dominio del Sistema
de la Reserva Federal --es decir, de Wall Street-a lo largo y ancho
de un vasto territorio. Lo que estamos presenciando es en realidad
una carrera inter-imperial por el control de las monedas nacionales
y del crédito. Se trata de batallas por la conquista económica
que son a su vez apoyadas por la militarización del corredor
euroasiático.
Aunque los intereses bancarios germano-estadounidenses
chocan entre sí por el control de las economías nacionales
y de los sistemas monetarios, parece que se han puesto de acuerdo
para "repartirse los despojos", es decir, para establecer
sus respectivas "áreas de influencia". En lo que
parece un remedo de las políticas de "partición"
de fines del siglos XIX, los EEUU y Alemania se han puesto de acuerdo
para repartirse los Balcanes: Alemania ha ganado control sobre las
monedas nacionales en Croacia, Bosnia y Kosovo, donde el euro es
moneda de curso legal, y a cambio los EEUU han establecido una presencia
militar permanente en le región (base militar de Bondsteel,
en Kosovo).
La fisura entre los productores de armamento anglo-estadounidenses
y franco- alemanes incluyendo las fisuras existentes dentro
de la alianza militar occidental--, parece haber favorecido una
creciente cooperación militar entre Rusia, Francia y Alemania.
Rusia también suscribió un "acuerdo militar de
cooperación de larga duración" con India a finales
de 1998, el cual fue seguido unos meses más tarde por un
acuerdo defensivo entre India y Francia.
Este acuerdo franco-indio tiene unos efectos directos
sobre las relaciones indo- paquistaníes. Igualmente, afecta
a los intereses estratégicos estadounidenses en Asia Central
y del Sur. Mientras que Washington se ha dedicado a bombear ayuda
militar a Paquistán, la India está recibiendo la ayuda
de Francia y Rusia. Francia y los EEUU se hallan situados de forma
visible en bandos opuestos en el actual conflicto indo- paquistaní.
Con Paquistán y la India situados al borde
de la guerra después del 11-S, la Fuerza Aérea estadounidense
había tomado virtualmente control del espacio aéreo
paquistaní así como de varias de sus instalaciones
militares. Mientras tanto, apenas unas pocas semanas después
de comenzar la campaña de bombardeo de Afganistán
del 2001, Francia y la India llevaron a cabo ejercicios militares
conjuntos en el Mar de Arabia. Igualmente, inmediatamente después
del 11-S la India recibió enormes cantidades de armamento
ruso al amparo del acuerdo de cooperación militar indo-ruso.
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LA NUEVA DOCTRINA DE SEGURIDAD
DE MOSCÚ
La política exterior estadounidense posterior
a la era soviética ha
clasificado al Asia Central y al Cáucaso como "área
estratégica". Sin
embargo, esta política no consiste ya en contener la "expansión
del
comunismo", sino mas bien en impedir que Rusia y China adquieran
capacidad para competir con los EEUU. En este sentido, los EEUU
han aumentado su presencia militar a lo largo de todo el paralelo
40, desde Bosnia y Kosovo hasta las antiguas repúblicas soviéticas
de Georgia, Azerbaiján, Turkmenistán y Uzbekistán,
todas las cuales han suscrito con Washington acuerdos militares
bilaterales.
La guerra de Yugoslavia de 1999 y el posterior estallido
de la guerra de Chechenia en septiembre de 1999 marcaron un momento
decisivo en las relaciones ruso- estadounidenses. Significaron también
un acercamiento entre Moscú y Pekín y la firma de
varios acuerdos de cooperación militar.
El apoyo encubierto estadounidense a los dos principales
grupos rebeldes chechenos (por medio del ISI paquistaní)
era conocido por el Gobierno y los militares rusos. No obstante,
nunca antes había sido hecho público ni debatido a
nivel diplomático. En noviembre de 1999, el ministro ruso
de defensa Igor Sergueyev acusó formalmente a Washington
de apoyar a los rebeldes chechenos. Después de una reunión
celebrada a puerta cerrada con el alto comando militar ruso, Sergueyev
declaró que "...los intereses nacionales de los EEUU
requieren que el conflicto militar en el Cáucaso [Chechenia]
sea una hoguera alimentada por la acción de fuerzas externas",
al tiempo que añadía que "la política
de Occidente constituye un reto planteado a Rusia con el propósito
último de debilitar su posición internacional y excluirla
de áreas geoestratégicas".
Tras la estela de la guerra de Chechenia de 1999
una nueva doctrina de Seguridad Nacional" fue formulada y transformada
en ley por el Presidente en activo Vladimir Putin a principios del
2000. Ese momento significó un viraje crítico en las
relaciones Este-Oeste, aunque los medios de comunicación
internacionales apenas se hicieran eco de él. El documento
reafirmaba la construcción de un Estado ruso fuerte, el consiguiente
robustecimiento de las fuerzas armadas, así como la reintroducción
de controles estatales sobre el capital extranjero.
El documento detallaba de forma precisa lo que se
describían como "amenazas fundamentales" para la
seguridad nacional y soberanía rusas. Más concretamente,
hacía referencia "al reforzamiento de bloques y alianzas
político-militares [en referencia al GUUAM]", así
como a la "expansión de la OTAN hacia el Este",
al tiempo que subrayaba "el posible establecimiento de bases
militares extranjeras y de grandes contingentes militares en las
proximidades inmediatas de las fronteras de Rusia".
El documento confirma que "el terrorismo internacional
está librando una campaña abierta para desestabilizar
a Rusia". Aún sin hacer mención explícita
de las actividades encubiertas de la CIA en apoyo de grupos terroristas
armados tales como los rebeldes chechenos, el documento aboga por
la adopción de "medidas adecuadas para evitar e interceptar
actividades subversivas y de inteligencia desarrolladas por Estados
extranjeros en contra de la Federación Rusa".
La piedra angular de la política exterior
estadounidense ha sido impulsar, bajo la apariencia de "tareas
de pacificación" y de la llamada "resolución
de conflictos", la formación de pequeños Estados
pro-estadounidenses situados estratégicamente en el centro
de la cuenca del mar Caspio, receptáculo de ingentes reservas
de petróleo y gas.
"Los EEUU deben jugar un papel cada vez más
activo en tareas de resolución de conflictos en la región.
Las fronteras de las repúblicas soviéticas habían
sido trazadas deliberadamente con el propósito de impedir
la secesión de las diferentes comunidades nacionales que
coexistían en la URSS y no con un ojo puesto en su independencia...
Ni Europa ni nuestros aliados en el Asia del Este pueden defender
nuestros [de los EEUU] intereses mutuos en estas regiones. Si nosotros
[los EEUU] no conseguimos tomar la delantera
para prevenir el tipo de conflictos y crisis que se ciernen allá,
ello
acabará exacerbando nuestras relaciones con Europa y posiblemente
con el Noreste de Asia y desencadenará los peores acontecimientos
políticos en Rusia. Este vínculo o interconexión
confiere al Transcáucaso y al Asia Central una importancia
estratégica para los EEUU y sus aliados que pasamos por alto
con un enorme riesgo para nosotros. En otras palabras, los frutos
acumulados con el fin de la Guerra Fría distan mucho de haber
sido cosechados completamente. Ignorar el Transcáucaso y
el Asia Central significa que una enorme porción de esa cosecha
nunca será recogida". Simultáneamente a la articulación
de la doctrina de Moscú de la Seguridad Nacional, el Estado
ruso planeaba retomar el control económico y financiero de
áreas clave del complejo militar-industrial de Rusia. Por
ejemplo, la formación de "una única corporación
de diseñadores y manufacturadores de todos los complejos
antiaéreos" fue planteada en colaboración con
los contratitas de defensa de Rusia.
Esta propuesta para la "recentralización"
de la industria rusa de defensa como respuesta a consideraciones
de seguridad nacional, fue motivada también por la fusión
de grandes competidores occidentales del ramo de la producción
militar. También se preveía el desarrollo de nuevas
capacidades productivas y científicas sobre la base de aumentar
el potencial militar ruso y su capacidad de competir con sus rivales
occidentales en el mercado global del armamento. La Doctrina de
la Seguridad Nacional también
"simplifica los criterios en virtud de los cuales Rusia podría
utilizar
armas nucleares... eventualidad admisible en caso de amenaza para
la existencia del país".
En respuesta a la iniciativa estadounidense de la
"Guerra de las
Estrellas", Moscú desarrolló el "Escudo
ruso contra misiles y armas
nucleares". El gobierno ruso anunció en 1998 el desarrollo
de una nueva generación de misiles balísticos intercontinentales
conocidos como Topol-M (SS-27). Estos nuevos misiles de una sola
cabeza nuclear (con base en la región de Saratov) se encuentran
actualmente en estado de "plena disponibilidad de combate"
contra cualquier "primer ataque preventivo" procedente
de los EEUU, ataque que constituye a partir del 11-S la hipótesis
principal para el caso de una eventual guerra nuclear. "El
Topol M es ligero y móvil y está diseñado para
ser disparado desde un vehículo. Su movilidad significa que
está mejor protegido contra un ataque preventivo que los
misiles alojados en silos".
Tras adoptar el Documento de Seguridad Nacional (NSD)
en el 2000, el Kremlin confirmó que no excluiría la
utilización de cabezas nucleares "para un primer golpe"
en el caso de ser objeto de un ataque incluso con armas convencionales".
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¿CAMBIO DE ESTRATEGIA
BAJO PUTIN?
Desde el mismo comienzo de su mandato el presidente
Vladimir Putin, siguiendo los pasos de su predecesor Boris Yeltsin,
ha invertido la dirección de la Doctrina de Seguridad Nacional.
Su implementación a nivel político también
ha sido paralizada.
Al presente la dirección de la política
exterior de la Administración Putin es confusa y nada clara.
Existen divisiones significativas tanto dentro del estamento político
como del militar. En el frente diplomático, el nuevo presidente
ha buscado un acercamiento con Washington y la alianza militar occidental
en la llamada "guerra contra el terrorismo". Sin embargo,
sería prematuro concluir que las aperturas diplomáticas
de Putin implican el abandono definitivo de la Doctrina de Seguridad
Nacional de Rusia del 2000.
A partir del 11-S se ha producido un giro significativo
en la política
exterior rusa. La Administración Putin, actuando en contra
de la Duma rusa, ha aceptado el proceso de "ampliación
de la OTAN" a los Estados Bálticos (Estonia, Letonia
y Lituania), dando por buena por consiguiente la instalación
de bases militares de la OTAN en la frontera occidental de Rusia.
Mientras tanto, el acuerdo de cooperación militar que Moscú
suscribió con Pekín tras la guerra de Yugoslavia de
1999 se halla congelado en la práctica.
Obviamente, China observa con profunda preocupación
el alineamiento ruso con esas posiciones. China está también
preocupada por la presencia de la Fuerza Aérea de los EEUU
en las proximidades de sus fronteras en Uzbekistán, Tadjikistán
y la República de Kirguizia... Todo lo que Putin ganó
gracias a la mejora espectacular de las relaciones de Rusia con
China, India, Vietnam, Cuba y algunos otros países se esfumó
de la noche a la mañana. Lo que ha emergido a la superficie
es un primitivo discurso gorbacheviano sobre "valores humanos
comunes", es decir, la subordinación de los intereses
de Rusia a los de Occidente.
Irónicamente, el presidente ruso apoyaba la
"guerra contra el terrorismo" de los EEUU, dirigida en
última instancia contra Moscú. La agenda secreta de
Washington consiste en desmantelar los intereses estratégicos
y económicos rusos en el corredor euroasiático, clausurar
u ocupar sus instalaciones militares y transformar de paso la antiguas
repúblicas soviéticas (y, eventualmente, a la Federación
Rusa) en protectorados estadounidenses.
* Michel Chossudovsky es profesor de
Economía en la Universidad de Toronto y un asiduo colaborador
de CobertAction Quarterly. Su trabajo ha sido galardonado con cinco
premios Project Censored. Ha criticado abiertamente durante años
la política de los EEUU en los Balcanes.
Revista Trimestral CovertAction, Otoño
del 2002
http://www.thirdworldtraveler.com/War_Peace/US_War_Machine.html
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