| Adjuntamos
artículo escrito por uno de los doctores que atienden a los
compañeros presos que están en huelga de hambre en Grecia.
Grecia ha demostrado ser un importante campo para la aplicación
experimental del modelo internacional de represión penal
"tipo Guantánamo"; como lo aplica el imperio americano
en sus colonias y protectorados de nuevo cuño (con el fin
de frenar la resistencia social frente a la americanización
de la economía internacional).
El 20 de Junio de 2003, 29 jóvenes fueron arrestados durante
las manifestaciones masivas que tuvieron lugar durante los días
de la cumbre de la UE. Después de ser acosados brutalmente
por las fuerzas policiales, los 29 fueron acusados de 29 cargos
idénticos cuya única diferencia era el nombre de los
acusados.
Sin razón lógica ni justificación legal alguna,
22 de ellos fueron puestos en libertad condicional y 7 mantenidos
en prisión a pesar de que:
a) los cargos eran exactamente los mismos para todos los presos.
b) Las grabaciones de la televisión nacional griega en
el norte demostraron más allá de toda duda razonable
que algunos de los acusados eran inocentes y que la policía
era responsable de la fabricación de las acusaciones.
Desde entonces, los 7 han sido mantenidos en prisión como
rehenes y no han sido llevados a juicio por el mero hecho de que
a la fiscalía le resulta imposible demostrar los falsos e
injustificables cargos contra ellos. Hace unos dos meses, cinco
de los acusados mantenidos en Salónica (dos españoles,
un inglés, un sirio residente en Grecia y un griego) decidieron
protestar contra esta grosera injusticia y comenzaron una huelga
de hambre con la única demanda de ser juzgados de una vez
o liberados con restricciones hasta el juicio. Los "Cinco de
Salónica" son:
1) Simon Chapman, inglésh, nacido en 1973, teólogo;
2) Carlos Martin- Martinez, español, nacido en 1978;
3) Fernando Pérez-Gorraiz, español, nacido en 1981;
4) Solaiman Dakdouk, sirio, nacido en 1969, artista, residente
griego;
5) Spyros Tsitsas, griego, nacido en 1980.
Durante la huelga de hambre los cinco presos políticos han
estado bajo la supervisión de médicos de su elección:
Dr. Alexandra Efthimiadou, patóloga, el abajo firmante Dr.
Kleanthis Grivas, neurólogo psiquiatra y Dr. Maria- Myrto
Grivas.
Téngase en cuenta que la Prisión de Diavata, en la
que los presos políticos en huelga de hambre fueron mantenidos
hasta hace poco (ahora han sido trasladados):
1) No tenía médico, puesto que el médico que
en ella trabajaba estaba de baja por maternidad, y las necesidades
médicas de los presos eran cubiertas por un médico
externo contratado, Michalis Simeonidis, que visita la prisión
dos veces a la semana y hace lo humanamente posible para atender
las necesidades médicas en aumento de los centenares de presos,
en condiciones muy penosas. Pero,
2) Sólo había un "asistente social" que
actuaba como "un Estado dentro del Estado" e imponía
arbitrariamente, entre otras cosas, un restringido límite
de visitas familiares a los presos a los presos políticos
acusados incluso a sabiendas de que ni ellos ni sus familias son
griegos y las largas estancias en Grecia les supondrían más
gastos de los que podrían permitirse. Y así, después
de sufrir el aislamiento lingüístico, fueron privados
del apoyo familiar, puesto que las familias no pudieron permitirse
el lujo de una estancia prolongada en Salónica.
Después de muchos días en huelga de hambre aparecieron
los consiguientes síntomas de salud deteriorada.
Lunes, 3 de Noviembre de 2003
El 3 de noviembre Carlos Martín-Martínez fue llevado
inmediatamente de la prisión al Hospital de San Pablo (Agios
Pavlos) en Salónica entre extremas medidas de seguridad.
En el hospital, los cuerpos especiales de policía impusieron
un estado de sitio, empleando más de treinta policías
vestidos de negro y enmascarados que portaban armas automáticas
en estado de alerta con el fin de aterrorizar a los médicos
y enfermeras del hospital.
Las penosas condiciones impuestas antes y después de la
hospitalización (comportamientos agresivos de la policía
hacia médicos y abogados, el acoso policial del paciente
Carlos en la sala del hospital) y durante el examen del paciente
(en presencia de pistoleros enmascarados), provocaron la ira de
médicos, enfermeras y abogados. Los médicos hicieron
pública la brutalidad policial en una conferencia de prensa
ante los medios locales.
Los siguientes médicos contribuyeron a desenmascarar las
operaciones policiales publicando sus testimonios en miércoles
5 y el jueves 6 de noviembre:
1) Dr. Alexandra Efthimiadou, que examinó a los 5 presos
políticos durante todo el periodo de huelga de hambre. Y
2) Dr. Stratis Plomaritis, presidente de los médicos de
hospitales de Salónica, QUE ESTABA ON CALL EN EL hospital
de San Pablo cuando fue llevado Carlos Martín-Martínez
debido al serio deterioro de su salud.
Al día siguiente, jueves 4 de noviembre, mientras Carlos
estaba siendo enviado de nuevo a la cárcel con el pretexto
de que "se negaba a ser hospitalizado" porque "se
negaba a comer" el psiquiatra Kleanthis Grivas hizo una denuncia
pública en el programa en directo semanal del Sr. Kostas
Hardavella ("Mundo inaudito" en el canal Alter), de las
acusaciones falsificadas contra los cinco presos políticos,
haciendo saber al público griego lo que les estaba ocurriendo
a los cinco.
Miércoles, 5 de Noviembre de 2003
El 5 de noviembre dos huelguistas de hambre más, el español
Fernando Pérez- Gorraiz, nacido en 1981 y el griego Spyros
Tsitsas, nacido en 1980, fueron trasladados entre fuertes medidas
de seguridad de la prisión al hospital Papanikolaou de Salónica
(tercera clínica universitaria de patología, director
Prof. Michalis Sion).
Dr. Kleanthis Grivas, Dr. Maria-Myrto Grivas y el abogado de los
presos españoles Harris Ladis fueron al hospital donde se
encontraron con una situación increíble: el mismo
cuerpo especial de policía, 30 policías vestidos de
negro y enmascarados empuñando armas automáticas,
ocupaba la clínica por medios violentos y comportamientos
groseros, conformando una escena de los tiempos de la ocupación
nazi y aterrorizando a quien se aproximara a los presos.
Los huelguistas fueron atendidos por dos médicos ON CALL
(el Sr. Giorgadis y su médico aspirante) quienes exigieron
inútilmente a la policía que les dejara a solas con
los pacientes para examinarlos.
A esto siguió un enfrentamiento de dos horas entre el médico
de los huelguistas, el doctor Kleanthis Grivas, y el dirigente del
grupo policial hasta que el director de la clínica Prof.
Michalis Sion y el director ejecutivo Thrasivoulos Vantouris llegaron
al hospital y asimismo exigieron a la policía que abandonara
el área del examen de pacientes.
Como resultado, los policías enmascarados y completamente
armados 8bajo la jurisdicción del ministerio de Orden Público)
se alejaron cinco metros de la sala de exámenes (¡de
3x3 metros cuadrados!) pero los guardas armados de los presos (bajo
la jurisdicción del Ministerio de Justicia) permanecieron
en la sala.
Téngase en cuenta que:
1) Aparte de los obvios elementos psicopatológicos del comportamiento
de los policías (que serán objeto de una evaluación
psiquiátrica en una investigación aparte del escritorf),
téngase también en cuenta que todo lo que ocurría
estaba teniendo lugar dentro del declaratorio, lugar respetado y
sagrado del hospital, a cargo de unos penosos enmascarados que,
debido a sus patrones de conducta y niveles de educación
y cultura, actuaban bajo el "síndrome del pistolero"
y que no se podía estar seguro de que su única meta
era provocar la ira y el miedo de los testigos oculares por medio
de su comportamiento grosero, poniéndose a sí mismos
en ridículo al "adelantar cuatro meses la fecha del
carnaval" y "trasladando el carnaval de máscaras
de Venecia a salónica", según observó
el Dr. Grivas.
2) Se oyó a un policía expresar en voz alta sus complejos
sociales, su nivel educativo y los orígenes suyos y de sus
compañeros diciéndole a una médico: "a
esos comunistas habría que atarles a la pared, afeitarles
y empezar a follárselos".
3) Los policías enmascarados no sólo violaron la
"santidad" del hospital sino también el asilo universitario,
puesto que la tercera clínica de patología (a donde
fueron trasladados Carlos y dos huelguistas de hambre más)
pertenece a la Universidad y está protegida por la legislación
que regula el asilo universitario.
4) Los pistoleros enmascarados actuaron y se comportaron como delincuentes
comunes, teniendo en cuenta que estaban infringiendo brutalmente
todas las leyes concernientes a los derechos de los presos recopiladas
en la orden del jefe de la policía griega, el Sr.Nasiakos,
"A la atención de todas las unidades de la policía
griega" (4 de Julio de 2003), una directriz para toda la policía
griega.
Viernes 7 de Noviembre de 2003
El viernes 7 de noviembre la policía trasladó a los
cinco huelguistas de hambre al hospital Hipócrates (Ippokration)
de Salónica (clínica quirúrgica, director Dr.
Georgos Hatzitheoharis) entre draconianas medidas de seguridad y
una espectacular operación de fuerzas especiales y guardas
de prisión.
Además, a los tres huelguistas de hambre ya mencionados,
necesitados de cuidados y supervisión hospitalarios, se les
añadieron el inglés Simon Chapman, nacido en1973,
teólogo, y el sirio Solaiman Dakdouk, nacido en 1969, pintor
y residente fijo en Hania.
Los tres médicos de los acusados y sus abogados corrieron
de inmediato al hospital y, tras una ridíula repetición
del enfrentamiento con los policías para que se respetaran
los derechos de los presos, sus médicos y abogados (derechos
protegidos por legislaciones nacionales e internacionales con la
aprobación del parlamento griego, hechos ley para el Estado
griego), los pistoleros acabaron por permitir el examen de los cinco
a cargo de su médico, el doctor Kleanthis Grivas, quien tuvo
que examinarles en presencia de seis hombres armados en la sala
del hospital y diez má a la puerta, entre comportamientos
e increíbles comentarios propios de la mentalidad de personajes
de Kafka o Ionesko.
En las mismas condiciones, a la madre de Carlos, que había
venido desde España, se le permitió ver a su hijo
por unos pocos minutos.
Sábado 8 de Noviembre de 2003
El 8 de noviembre, los cinco rehenes fueron trasladados de pronto
al hospital Papanikolaou de Salónica (Tercera Clínica
Universitaria de Patología, director Prof. Michalis Sion)
donde, en ausencia del director de la clínica, la policía
evacuó (!) un pasillo de tratamientos del hospital, colocó
allí a los cinco huelguistas bajo una tenaz guerdia armada
y trasladó a todos los pacientes habituales a otro pasillo
(!).
La policía negó el derecho de los huelguistas a usar
el retrete con la puerta cerrada y el examen médico tuvo
lugar en las mismas condiciones que los anteriores.
Al hospital llegaron los médicos de los huelguisas Alexandra
Efthimiadou y Kleanthis acompañados por la Sra.Panagiota
Kravaritou, profesora de la facultad de derecho de la Universidad
Aristóteles de Salónica, antigua jefa del departamento
de leyes en la Universidad europea de Florencia (Italia) y miembro
del comité de asuntos sindicales de los sindicatos euopeos
(Syndicalism Committee of the European Trade Unions).
Se repite el mismo escenario de un teatro absurdo con un diálogo
sin sentido alguno con los jefes de los guardas de prisión,
que jugaban a dos bandas: cuando los argumentos policiales (ajo
la jurisdicción del Ministerio de Orden Público) fallaban,
se dirigían a los guerdas de prisión (bajo la jurisdicción
del Ministerio de Justicia) y cada unidad nos requería permisos
u órdenes especiales de su propia oficina de supervisión
en un recital de distorsión esquizofrénica de las
leyes únicas que regulan los derechos inviolables de los
presos.
Cuando el doctor Kleanthis Grivas les anunció que no iba
a abandonar el lugar hasta ver y examinar a los presos, y les remitió
a la orden del jefe de la policía griega, el Sr.Nasiakos,
"A la atención de todas las unidades de la policía
griega" (4 de Julio de 2003), directriz para toda la policía
griega, su inteligentísimo interlocutor le replicó
que: "tenemos otras órdenes. esta es vieja y no está
en vigor" (!), requirió "una orden escrita del
fiscal del Estado al cargo" porque la orden oral no estaba
en vigor para él (!).
Finalmente, tras una conversación tortuosa, los guardas
cedieron y permitieron el examen médico del Dr. Kleanthis
Grivas bajo la estricta supervisión del "superguarda".
En semejantes circunstancias era perfectamente lógica la
advertencia de un policía al médico de que "está
prohibido tocar a los presos". Cuando el médico preguntó
si "tocar tenía implicaciones sexuales" el policía,
confundido, replicó que el médico no tenía
derecho a tocar a los pacientes. Ofreciéndole el estetoscopio,
el médico preguntó si "conocía alguna
mágica manera de examinar a un paciente sin tocarle".
Quienes usan la violencia y abusan del poder suelen ser ridículamente
incapaces de emplear la lógica y los argumentos"
Entonces, a la Dra. Alexandra Efthimiadou y el Prof. Panagiota
Kravaritou se les permitió despedirse de los pacientes e
irse.
El sábado siguiente fue relativamente tranquilo y nada nos
anticipó las maniobras que planeaba el ministro de Justicia,
Phil. Petsalnikou, en cooperación con la fiscalía
. Lunes, 10 de Noviembre de 2003
El lunes 10 de noviembre a la hora de comer, con orden personal
del ministro de Justicia, el Sr. Petsalnikou al director ejecutivo
Thrasivoulos Vantouris, se organizó la operación de
"secuestro" de los huelguistas del hospital Papanikolaou
y su transporte al hospital de la prisión de Korydallos en
Atenas.
Los preparativos se completaron a altas hora de la noche y a las
dos de la mañana de la noche del lunes al martes comenzó
el secuestro policial secreto de los huelguistas, que fueron llevados
del hospital en el que estaban al de Korydallos.
De este modo se llevó a cabo, en opinión del director
del poder estatal, en estos tiempos de pesadilla y "democrático"
y modernizado fascismo, una operación exitosa realizada en
una noche, disolviendo la ilusión de existencia de una así
llamada civilización legal y la estabilidad de los llamados
valores de un sistema que gobierna nuestra así llamada sociedad
civilizada.
Y esto me recordó la advertencia de mi estimado amigo y
profesor de leyes penales en la Universidad Aristóteles de
Salónica, Giannis Manoledakis: "Las peores pesadillas
que hasta ahora no habíamos visto ocurrir ocurren".
Firmado:
Dr. Kleanthis Grivas Neurólogo psiquiatra
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