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SALÓNICA: LAS PEORES PESADILLAS SE CUMPLEN

Dr. Kleanthis Grivas Neurólogo psiquiatra
Noviembre de 2003

 
 
 
  Adjuntamos artículo escrito por uno de los doctores que atienden a los compañeros presos que están en huelga de hambre en Grecia.

Grecia ha demostrado ser un importante campo para la aplicación experimental del modelo internacional de represión penal "tipo Guantánamo"; como lo aplica el imperio americano en sus colonias y protectorados de nuevo cuño (con el fin de frenar la resistencia social frente a la americanización de la economía internacional).

El 20 de Junio de 2003, 29 jóvenes fueron arrestados durante las manifestaciones masivas que tuvieron lugar durante los días de la cumbre de la UE. Después de ser acosados brutalmente por las fuerzas policiales, los 29 fueron acusados de 29 cargos idénticos cuya única diferencia era el nombre de los acusados.

Sin razón lógica ni justificación legal alguna, 22 de ellos fueron puestos en libertad condicional y 7 mantenidos en prisión a pesar de que:

a) los cargos eran exactamente los mismos para todos los presos.

b) Las grabaciones de la televisión nacional griega en el norte demostraron más allá de toda duda razonable que algunos de los acusados eran inocentes y que la policía era responsable de la fabricación de las acusaciones.

Desde entonces, los 7 han sido mantenidos en prisión como rehenes y no han sido llevados a juicio por el mero hecho de que a la fiscalía le resulta imposible demostrar los falsos e injustificables cargos contra ellos. Hace unos dos meses, cinco de los acusados mantenidos en Salónica (dos españoles, un inglés, un sirio residente en Grecia y un griego) decidieron protestar contra esta grosera injusticia y comenzaron una huelga de hambre con la única demanda de ser juzgados de una vez o liberados con restricciones hasta el juicio. Los "Cinco de Salónica" son:

1) Simon Chapman, inglésh, nacido en 1973, teólogo;

2) Carlos Martin- Martinez, español, nacido en 1978;

3) Fernando Pérez-Gorraiz, español, nacido en 1981;

4) Solaiman Dakdouk, sirio, nacido en 1969, artista, residente griego;

5) Spyros Tsitsas, griego, nacido en 1980.

Durante la huelga de hambre los cinco presos políticos han estado bajo la supervisión de médicos de su elección: Dr. Alexandra Efthimiadou, patóloga, el abajo firmante Dr. Kleanthis Grivas, neurólogo psiquiatra y Dr. Maria- Myrto Grivas.

Téngase en cuenta que la Prisión de Diavata, en la que los presos políticos en huelga de hambre fueron mantenidos hasta hace poco (ahora han sido trasladados):

1) No tenía médico, puesto que el médico que en ella trabajaba estaba de baja por maternidad, y las necesidades médicas de los presos eran cubiertas por un médico externo contratado, Michalis Simeonidis, que visita la prisión dos veces a la semana y hace lo humanamente posible para atender las necesidades médicas en aumento de los centenares de presos, en condiciones muy penosas. Pero,

2) Sólo había un "asistente social" que actuaba como "un Estado dentro del Estado" e imponía arbitrariamente, entre otras cosas, un restringido límite de visitas familiares a los presos a los presos políticos acusados incluso a sabiendas de que ni ellos ni sus familias son griegos y las largas estancias en Grecia les supondrían más gastos de los que podrían permitirse. Y así, después de sufrir el aislamiento lingüístico, fueron privados del apoyo familiar, puesto que las familias no pudieron permitirse el lujo de una estancia prolongada en Salónica.

Después de muchos días en huelga de hambre aparecieron los consiguientes síntomas de salud deteriorada.

Lunes, 3 de Noviembre de 2003

El 3 de noviembre Carlos Martín-Martínez fue llevado inmediatamente de la prisión al Hospital de San Pablo (Agios Pavlos) en Salónica entre extremas medidas de seguridad.

En el hospital, los cuerpos especiales de policía impusieron un estado de sitio, empleando más de treinta policías vestidos de negro y enmascarados que portaban armas automáticas en estado de alerta con el fin de aterrorizar a los médicos y enfermeras del hospital.

Las penosas condiciones impuestas antes y después de la hospitalización (comportamientos agresivos de la policía hacia médicos y abogados, el acoso policial del paciente Carlos en la sala del hospital) y durante el examen del paciente (en presencia de pistoleros enmascarados), provocaron la ira de médicos, enfermeras y abogados. Los médicos hicieron pública la brutalidad policial en una conferencia de prensa ante los medios locales.

Los siguientes médicos contribuyeron a desenmascarar las operaciones policiales publicando sus testimonios en miércoles 5 y el jueves 6 de noviembre:

1) Dr. Alexandra Efthimiadou, que examinó a los 5 presos políticos durante todo el periodo de huelga de hambre. Y

2) Dr. Stratis Plomaritis, presidente de los médicos de hospitales de Salónica, QUE ESTABA ON CALL EN EL hospital de San Pablo cuando fue llevado Carlos Martín-Martínez debido al serio deterioro de su salud.

Al día siguiente, jueves 4 de noviembre, mientras Carlos estaba siendo enviado de nuevo a la cárcel con el pretexto de que "se negaba a ser hospitalizado" porque "se negaba a comer" el psiquiatra Kleanthis Grivas hizo una denuncia pública en el programa en directo semanal del Sr. Kostas Hardavella ("Mundo inaudito" en el canal Alter), de las acusaciones falsificadas contra los cinco presos políticos, haciendo saber al público griego lo que les estaba ocurriendo a los cinco.

Miércoles, 5 de Noviembre de 2003

El 5 de noviembre dos huelguistas de hambre más, el español Fernando Pérez- Gorraiz, nacido en 1981 y el griego Spyros Tsitsas, nacido en 1980, fueron trasladados entre fuertes medidas de seguridad de la prisión al hospital Papanikolaou de Salónica (tercera clínica universitaria de patología, director Prof. Michalis Sion).

Dr. Kleanthis Grivas, Dr. Maria-Myrto Grivas y el abogado de los presos españoles Harris Ladis fueron al hospital donde se encontraron con una situación increíble: el mismo cuerpo especial de policía, 30 policías vestidos de negro y enmascarados empuñando armas automáticas, ocupaba la clínica por medios violentos y comportamientos groseros, conformando una escena de los tiempos de la ocupación nazi y aterrorizando a quien se aproximara a los presos.

Los huelguistas fueron atendidos por dos médicos ON CALL (el Sr. Giorgadis y su médico aspirante) quienes exigieron inútilmente a la policía que les dejara a solas con los pacientes para examinarlos.

A esto siguió un enfrentamiento de dos horas entre el médico de los huelguistas, el doctor Kleanthis Grivas, y el dirigente del grupo policial hasta que el director de la clínica Prof. Michalis Sion y el director ejecutivo Thrasivoulos Vantouris llegaron al hospital y asimismo exigieron a la policía que abandonara el área del examen de pacientes.

Como resultado, los policías enmascarados y completamente armados 8bajo la jurisdicción del ministerio de Orden Público) se alejaron cinco metros de la sala de exámenes (¡de 3x3 metros cuadrados!) pero los guardas armados de los presos (bajo la jurisdicción del Ministerio de Justicia) permanecieron en la sala.

Téngase en cuenta que:

1) Aparte de los obvios elementos psicopatológicos del comportamiento de los policías (que serán objeto de una evaluación psiquiátrica en una investigación aparte del escritorf), téngase también en cuenta que todo lo que ocurría estaba teniendo lugar dentro del declaratorio, lugar respetado y sagrado del hospital, a cargo de unos penosos enmascarados que, debido a sus patrones de conducta y niveles de educación y cultura, actuaban bajo el "síndrome del pistolero" y que no se podía estar seguro de que su única meta era provocar la ira y el miedo de los testigos oculares por medio de su comportamiento grosero, poniéndose a sí mismos en ridículo al "adelantar cuatro meses la fecha del carnaval" y "trasladando el carnaval de máscaras de Venecia a salónica", según observó el Dr. Grivas.

2) Se oyó a un policía expresar en voz alta sus complejos sociales, su nivel educativo y los orígenes suyos y de sus compañeros diciéndole a una médico: "a esos comunistas habría que atarles a la pared, afeitarles y empezar a follárselos".

3) Los policías enmascarados no sólo violaron la "santidad" del hospital sino también el asilo universitario, puesto que la tercera clínica de patología (a donde fueron trasladados Carlos y dos huelguistas de hambre más) pertenece a la Universidad y está protegida por la legislación que regula el asilo universitario.

4) Los pistoleros enmascarados actuaron y se comportaron como delincuentes comunes, teniendo en cuenta que estaban infringiendo brutalmente todas las leyes concernientes a los derechos de los presos recopiladas en la orden del jefe de la policía griega, el Sr.Nasiakos, "A la atención de todas las unidades de la policía griega" (4 de Julio de 2003), una directriz para toda la policía griega.

Viernes 7 de Noviembre de 2003

El viernes 7 de noviembre la policía trasladó a los cinco huelguistas de hambre al hospital Hipócrates (Ippokration) de Salónica (clínica quirúrgica, director Dr. Georgos Hatzitheoharis) entre draconianas medidas de seguridad y una espectacular operación de fuerzas especiales y guardas de prisión.

Además, a los tres huelguistas de hambre ya mencionados, necesitados de cuidados y supervisión hospitalarios, se les añadieron el inglés Simon Chapman, nacido en1973, teólogo, y el sirio Solaiman Dakdouk, nacido en 1969, pintor y residente fijo en Hania.

Los tres médicos de los acusados y sus abogados corrieron de inmediato al hospital y, tras una ridíula repetición del enfrentamiento con los policías para que se respetaran los derechos de los presos, sus médicos y abogados (derechos protegidos por legislaciones nacionales e internacionales con la aprobación del parlamento griego, hechos ley para el Estado griego), los pistoleros acabaron por permitir el examen de los cinco a cargo de su médico, el doctor Kleanthis Grivas, quien tuvo que examinarles en presencia de seis hombres armados en la sala del hospital y diez má a la puerta, entre comportamientos e increíbles comentarios propios de la mentalidad de personajes de Kafka o Ionesko.

En las mismas condiciones, a la madre de Carlos, que había venido desde España, se le permitió ver a su hijo por unos pocos minutos.

Sábado 8 de Noviembre de 2003

El 8 de noviembre, los cinco rehenes fueron trasladados de pronto al hospital Papanikolaou de Salónica (Tercera Clínica Universitaria de Patología, director Prof. Michalis Sion) donde, en ausencia del director de la clínica, la policía evacuó (!) un pasillo de tratamientos del hospital, colocó allí a los cinco huelguistas bajo una tenaz guerdia armada y trasladó a todos los pacientes habituales a otro pasillo (!).

La policía negó el derecho de los huelguistas a usar el retrete con la puerta cerrada y el examen médico tuvo lugar en las mismas condiciones que los anteriores.

Al hospital llegaron los médicos de los huelguisas Alexandra Efthimiadou y Kleanthis acompañados por la Sra.Panagiota Kravaritou, profesora de la facultad de derecho de la Universidad Aristóteles de Salónica, antigua jefa del departamento de leyes en la Universidad europea de Florencia (Italia) y miembro del comité de asuntos sindicales de los sindicatos euopeos (Syndicalism Committee of the European Trade Unions).

Se repite el mismo escenario de un teatro absurdo con un diálogo sin sentido alguno con los jefes de los guardas de prisión, que jugaban a dos bandas: cuando los argumentos policiales (ajo la jurisdicción del Ministerio de Orden Público) fallaban, se dirigían a los guerdas de prisión (bajo la jurisdicción del Ministerio de Justicia) y cada unidad nos requería permisos u órdenes especiales de su propia oficina de supervisión en un recital de distorsión esquizofrénica de las leyes únicas que regulan los derechos inviolables de los presos.

Cuando el doctor Kleanthis Grivas les anunció que no iba a abandonar el lugar hasta ver y examinar a los presos, y les remitió a la orden del jefe de la policía griega, el Sr.Nasiakos, "A la atención de todas las unidades de la policía griega" (4 de Julio de 2003), directriz para toda la policía griega, su inteligentísimo interlocutor le replicó que: "tenemos otras órdenes. esta es vieja y no está en vigor" (!), requirió "una orden escrita del fiscal del Estado al cargo" porque la orden oral no estaba en vigor para él (!).

Finalmente, tras una conversación tortuosa, los guardas cedieron y permitieron el examen médico del Dr. Kleanthis Grivas bajo la estricta supervisión del "superguarda".

En semejantes circunstancias era perfectamente lógica la advertencia de un policía al médico de que "está prohibido tocar a los presos". Cuando el médico preguntó si "tocar tenía implicaciones sexuales" el policía, confundido, replicó que el médico no tenía derecho a tocar a los pacientes. Ofreciéndole el estetoscopio, el médico preguntó si "conocía alguna mágica manera de examinar a un paciente sin tocarle". Quienes usan la violencia y abusan del poder suelen ser ridículamente incapaces de emplear la lógica y los argumentos"

Entonces, a la Dra. Alexandra Efthimiadou y el Prof. Panagiota Kravaritou se les permitió despedirse de los pacientes e irse.

El sábado siguiente fue relativamente tranquilo y nada nos anticipó las maniobras que planeaba el ministro de Justicia, Phil. Petsalnikou, en cooperación con la fiscalía . Lunes, 10 de Noviembre de 2003

El lunes 10 de noviembre a la hora de comer, con orden personal del ministro de Justicia, el Sr. Petsalnikou al director ejecutivo Thrasivoulos Vantouris, se organizó la operación de "secuestro" de los huelguistas del hospital Papanikolaou y su transporte al hospital de la prisión de Korydallos en Atenas.

Los preparativos se completaron a altas hora de la noche y a las dos de la mañana de la noche del lunes al martes comenzó el secuestro policial secreto de los huelguistas, que fueron llevados del hospital en el que estaban al de Korydallos.

De este modo se llevó a cabo, en opinión del director del poder estatal, en estos tiempos de pesadilla y "democrático" y modernizado fascismo, una operación exitosa realizada en una noche, disolviendo la ilusión de existencia de una así llamada civilización legal y la estabilidad de los llamados valores de un sistema que gobierna nuestra así llamada sociedad civilizada.

Y esto me recordó la advertencia de mi estimado amigo y profesor de leyes penales en la Universidad Aristóteles de Salónica, Giannis Manoledakis: "Las peores pesadillas que hasta ahora no habíamos visto ocurrir ocurren".

Firmado:

Dr. Kleanthis Grivas Neurólogo psiquiatra