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< color="#FFCC33" size="3" face="Geneva, Arial, Helvetica, san-serif">El siguiente artículo aparecido en prensa es motivo de seria reflexión. ¿Serán las mujeres mas militaristas que los hombres en el nuevo milenio? ¿Es ésta una consecuencia inevitable de la lucha feminista por la igualdad?

< size="3" color="#FFCC33" face="Geneva, Arial, Helvetica, san-serif">Nosotr@s aventuramos una interpretación menos superficial y acaso más cercana a las verdaderas causas de este hecho. Una de las críticas que, desde su anuncio, hemos realizado contra el futuro ejército profesional es que -como nos consta por el ejemplo de los países en los que ya existe desde hace tiempo- éste se nutrirá fundamentalmente de l@s excluid@s de la sociedad (cuya misión será paradójicamente la defensa del sistema injusto que les excluye). La feminización de la pobreza es un hecho patente -y creciente- en todo el mundo, y también en nuestro estado. De tod@s son sobradamente conocidos numerosos datos: la diferencia numérica entre parados y paradas (a pesar de que las mujeres tienen mejor preparación: hay mayor número de tituladas universitarias, y sus calificaciones son mejores que las de los hombres); la desigualdad salarial en empleos similares (grotesca en la mayoría de los casos), la diferencia en el acceso a los puestos y cargos de  responsabilidad; y un largo etc.

< size="3" color="#FFCC33" face="Geneva, Arial, Helvetica, san-serif">Así creemos, por tanto, que el aumento de la  participación de las mujeres en el ejército es un dato que viene a corroborar la profunda discriminación que aún padecen en nuestra sociedad. Estemos pues alerta a contestar las interpretaciones que desde el ejército y el poder nos pretenden dar, presentando al nuevo modelo militar como paradigma de la igualdad. < color="#FFCC33" size="3" face="Geneva, Arial, Helvetica, san-serif">Militarización de la mujer=Discriminación de la mujer.

< color="#FFCC33" size="3" face="Geneva, Arial, Helvetica, san-serif">Por otra parte, el artículo da buena cuenta de las dificultades que tiene el ejército para sacar adelante sus planes. Teniendo en cuenta que tanto el periódico como el autor nunca se han distinguido precisamente por inclinaciones antimilitaristas, podemos considerar el análisis y los datos suficientemente objetivos y asépticos (el subrayado es nuestro).


 

 

< color="#FFCC33" size="3" face="Geneva, Arial, Helvetica, san-serif">Un total de 51.896 solicitudes se presentaron a las 16.892 plazas de soldado y marinero profesional convocadas durante este año, lo que supone 3,07 candidatos por plaza, el mínimo necesario para efectuar una selección.

< color="#FFCC33" size="3" face="Geneva, Arial, Helvetica, san-serif">El Ministerio de Defensa ha conseguido este aprobado raspado en el proceso de profesionalización de las Fuerzas Armadas gracias al < color="#FFFFFF">espectacular aumento del número de mujeres aspirantes< color="#FFCC33" size="3">, < color="#FFCC33" size="3" face="Geneva, Arial, Helvetica, san-serif">que ha crecido en un 61,8% respecto a 1997, frente al 14,9% de incremento de los varones.  En la tercera y última convocatoria de este año, el 20,47% de los candidatos eran de sexo femenino, mientras que en la primera de 1996 sólo suponían el 10,06%. El actual porcentaje de mujeres entre la tropa profesional roza el 5% y en los países con mayor presencia femenina no pasa del 15%.  La incorporación de la mujer a las Fuerzas Armadas tropieza, sin embargo, con las pruebas físicas, donde son eliminadas en un altísimo número, lo que explica el hecho de que el porcentaje de mujeres sea casi el doble entre los presentados que entre los admitidos. Defensa ha estudiado la posibilidad de establecer pruebas físicas diferentes en función del sexo, pero muchas de las candidatas rechazan cualquier diferencia con sus compañeros varones.

 

< color="#FFCC33" size="3" face="Geneva, Arial, Helvetica, san-serif">A pesar de la satisfacción expresada por los responsables de Defensa, las cifras de este año no garantizan el éxito del proceso de profesionalización. < size="3" color="#FFCC33" face="Geneva, Arial, Helvetica, san-serif">La relación de 3,07 solicitudes por plaza no sólo es la menor alcanzada nunca, sino que resulta engañosa, pues alrededor del 20% de los aspirantes se presentan a más de una convocatoria, por lo que se les contabiliza varias veces. < color="#FFCC33" size="3" face="Geneva, Arial, Helvetica, san-serif">Además, no todos los destinos tienen los mismos candidatos: el Ejército del Aire ha tenido este año 5,63 aspirantes por plaza y la Armada sólo 2,02. < color="#FFFFFF" size="3" face="Geneva, Arial, Helvetica, san-serif">La cifra de admitidos, que equivale al 90% de las plazas convocadas, se reduce luego por las bajas< color="#FFFFFF" size="3"> < color="#FFCC33" size="3" face="Geneva, Arial, Helvetica, san-serif">que se producen durante el periodo de formación.  En todo caso, Defensa ha conseguido frenar este año la caída en el número de solicitudes que se venía produciendo desde 1996, gracias en parte a una < color="#FFCC33" size="3">< face="Geneva, Arial, Helvetica, san-serif">campaña publicitaria de 1.600 millones de pesetas. < face="Geneva, Arial, Helvetica, san-serif">La cifra total de solicitudes, 51.896, supera en 366 el récord alcanzado en 1994. La diferencia está en que ahora se han convocado 6.332 plazas más que entonces, lo que ha hecho que el número de candidatos por plaza se reduzca de 4,87 a 3,07.  El público potencial en el que se reclutan los soldados profesionales se mantiene constante en unas 50.000 solicitudes anuales, pese a la incorporación < color="#FFCC33" size="3" face="Geneva, Arial, Helvetica, san-serif">de la mujer y a variaciones coyunturales.< color="#FFCC33" size="3">  < face="Geneva, Arial, Helvetica, san-serif">Ampliar sustancialmente este colectivo es el gran reto de Defensa, pues de otra forma le será muy difícil cubrir con un mínimo de exigencia las más de 22.500 plazas (17.500 nuevas y unas 5.000 de reposición) que tiene previsto convocar en 1999. Mantener la actual proporción de tres aspirantes por plaza requerirá casi 70.000 solicitudes. Defensa ha renunciado por ahora a buscar el equilibrio territorial de la tropa, por lo que centra sus esfuerzos en las provincias que le son más proclives, como Cádiz o Valencia, mientras se reduce al mínimo la presencia de vascos, navarros o catalanes.

 

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