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Payday (Día del pago), una red internacional
de hombres que trabajan con la Huelga Mundial de Mujeres, está
difundiendo este llamado.
Disponible en inglés, francés,
italiano y alemán en el sitio web: www.paydaynet.org.
Contáctanos en: payday@paydaynet.org.
Mi nombre es Stephen Funk. Soy un reservista de la Marina que se
declaró en contra de la invasión de Iraq. Me acusan
de deserción, aunque haya regresado a mi unidad después
de haber completado una solicitud de licencia del servicio como
objetor de conciencia. La fecha para mi juicio es el 11
de agosto aquí en Nueva Orleans y me podrían
condenar a dos años de calabozo. Oponerme a la guerra desde
mi posición fue extremadamente difícil y estoy muy
orgulloso de haberlo hecho, pero ahora necesito tu ayuda.
Siempre me he considerado un activista que lucha con los oprimidos
del mundo.
Nací y crecí en Seattle, donde participé en
las protestas contra la OMC. Cuando entré a la universidad
me mudé a Los Angeles, donde protesté por la justicia
socioeconómica ante la Convención Nacional Demócrata.
Siempre me he considerado un activista que lucha con los oprimidos
del mundo. Desde la secundaria he trabajado con diversas campañas
por los desaventajados, prisioneros políticos y por la paz
y justicia en nuestras comunidades. Dejé Los Angeles porque
sentía que la universidad que atendía era demasiado
apática políticamente y me mudé al Area de
la Bahía de San Francisco, con la esperanza de entrar a la
Universidad de California en Berkeley. A pesar de todo esto, me
persuadieron a alistarme a la Marina. Fuera de la escuela por primera
vez, deprimido por la falta de dirección y confusión
en mi vida, un reclutador fue capaz de convencerme de todo lo que
podría aprender en el entrenamiento básico: liderazgo,
trabajo en equipo, disciplina y, más importante, un sentido
de dirección y de pertenencia, que fue lo que me convenció.
Fue una decisión que tomé a los 19 años y en
un estado mental nebuloso.
La experiencia del "campamento de botas" rápidamente
me regresó a la realidad, pero ya parecía demasiado
tarde para que pudiera hacer algo. El propósito del entrenamiento
militar es producir máquinas de matar no pensantes. Todos
los seres humanos tenemos una aversión natural a matar, y
cuando se nos obliga a gritar todos los días "Mata,
Mata, Mata", es un gran estrés para la mente, el cuerpo
y el espíritu. Uno debe pasar por una transformación
para poder acomodarse al modo de vida antinatural que enseñan
los militares. Sin embargo yo me resistí, y como resultado
mi convicción moral contra la violencia se fortaleció.
Un entrenador de tiro me dijo que yo tenía una "mala
actitud", y que en una situación real no conseguiría
una marca tan buena como la que había conseguido. Sin pensarlo
contesté que tenía razón, porque matar gente
no es correcto. Fue como si hubiera tomado una bocanada de aire
después de haber pasado dos meses conteniendo la respiración,
y no hubo manera de que pudiera regresar y "seguir adelante
con el programa".
Había descubierto que la guerra en sí misma es inmoral
e injustificable. Aún así, todos me dijeron que era
inútil tratar de salirme. Nos entrenan a ser subordinados
en nuestros pensamientos, palabras y acciones. Es duro alzarse contra
todo eso, aun cuando uno sepa que tiene la razón. En febrero,
mi unidad basada en San José fue llamada a apoyar la guerra
en Iraq. No pude seguir obedeciendo.
Durante las siguientes seis semanas me mantuve en contacto con
mi comando, explicando porque no me había reportado todavía.
Completé la papelería de mi objeción de conciencia
que había comenzado antes y asistí a las protestas
antiguerra con otros cientos de miles de personas.
Me declaré públicamente de manera que otros en la
milicia se dieran cuenta que ellos también tienen una opción
y un deber de resistir.
Frente a esta guerra injusta, que se basa en engaños de
parte de nuestros dirigentes, no pude permanecer silencioso. En
mi mente hubiese sido verdadera cobardía si teniendo la oportunidad
de hacer algún bien hubiese preferido jugarla seguro. El
primero de abril, luego de una rueda de prensa frente a mi base
militar, me entregué. Hablé para que otros en la milicia
se dieran cuenta que ellos también tienen una opción
y un deber de resistir órdenes inmorales e ilegítimas.
Uno no tiene que ser una rueda en la maquinaria de guerra. Cada
uno tiene el inconquistable poder del albedrío. Quise que
aquellos que están considerando alistarse oyeran y aprendieran
de mis experiencias.
Bajo la atención de la prensa, los militares dijeron inicialmente
que mi solicitud de licenciamiento sería tramitada rápida
y justamente, y que yo probablemente recibiría solamente
un castigo no judicial por mi ausencia sin autorización.
Ahora que ha bajado el escrutinio público, los militares
dicen que merezco ser condenado. Siento que me están castigando
simplemente por practicar mi derecho a la Primera Enmienda de la
Constitución, y que están buscando un castigo impropio
para disuadir a otros que quieran ser objetores de conciencia.
He recibido tremendo respaldo, aun de personas alistadas en la
milicia.
En la base me han molestado unas cuantas veces. Algunos me han
dicho que soy un traidor, cobarde y antipatriota. He recibido también
algunas amenazas de muerte. Sin embargo, he recibido tremendo respaldo
aun de personas alistadas en la milicia. Como mi comandante en jefe
explicó a la prensa, "La Marina entiende que hay miembros
del servicio opuestos a la guerra". Ciertamente no estoy solo.
No soy un abogado de la inclusión gay en la milicia porque
personalmente no apoyo la acción militar.
Cuando escribí mi solicitud de licenciamiento fui completamente
honesto sobre quien soy. Parte de eso significó reconocer
que soy gay. Creo que los homosexuales deben tener el derecho de
servir si así lo deciden, y que eso de "Si nadie te
pregunta no lo digas" es una política horrible que sólo
ayuda a perpetuar los sentimientos antigay entre los rangos militares.
Sin embargo, no soy un abogado de la inclusión gay en la
milicia porque personalmente no apoyo la acción militar.
Tengo un gran defensor en el abogado Stephen Collier, de San Francisco
National Lawyers Guild. No me ha pedido mucho dinero. Sin embargo,
necesito reunir rápidamente fondos suficientes para viajes,
hoteles e investigación. Costará al menos $10,000.
Mi familia y yo no podemos pagar eso.
Gracias por tu apoyo y por favor envía esta información
a otros en condición de ayudar.
Stephen Funk
June 26, 2003
Para noticias de última hora del caso de Stephen Funk, y
de hombres y mujeres alrededor del mundo que se niegan a ser asesinos,
ve el sitio web Negándose a Matar: www.paydaynet.org
Por favor envía tus cheques pagaderos a:
The Stephen Funk Legal Defense Fund
1230 Market Street ,111
San Francisco, CA 94102
o haz tu donación en el website http://www.notinourname.net/funk/
Escribe en favor de la solicitud de Stephen por licenciamiento
inmediato como objetor de conciencia, a:
-Commandant of the Marine Corps, Headquarters, EE.UU. Marine Corps,
Washington, DC 20380-1775
-Commanding Officer, Headquarters, 4th FSSG 4400 Dauphine Street,
New Orleans, LA 70146-5400
(Copia a la Defensa Legal de Stephen, o a Stephen stephenfunk@objector.org
y payday@paydaynet.org
La carta será puesta en el website
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