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De acuerdo con UNICEF y la Defensoría
del Pueblo en Colombia se calcula en seis mil el número de
niñas y niños vinculados a grupos alzados en armas.
Sin embargo, Human Rights Watch (2)
calcula un promedio de once mil niños
combatientes pues el número de niños en los ejércitos
ilegales ha crecido notablemente en los últimos años,
como reflejo de las políticas y las campañas de reclutamiento
comunes entre todas las fuerzas irregulares. La vinculación
(3) se produce
entre los 7 y los 17 años de edad, con un promedio de 13,8
años. El promedio de escolaridad es apenas de 4º grado
de primaria según la Defensoría del Pueblo.
Sobre niños, niñas y jóvenes
combatientes
Según el informe de Human Rights Watch,
las FARC-EP y el ELN no muestran indulgencia con los niños
por su edad y les asignan las mismas tareas que a los adultos. Así
pues muchos de estos menores han sido reclutados a la fuerza y entrenados
para irse, en cualquier momento, a las zonas de combate, además,
son utilizados para la fabricación artesanal de minas antipersonales,
así como para instalarlas o para detectarlas; cumplen funciones
de inteligencia; ejecutan acciones criminales por fuera del combate
tales como asesinatos de civiles desarmados, infringen torturas,
participan en secuestros o vigilan a los secuestrados; se desempeñan
como guías, mensajeros, encargados de compras, vigilantes
y cocineros; participan directamente en los combates.
Los que incumplen reglas menores de disciplina
tienen que cavar trincheras o letrinas, despejar el bosque, cortar
y llevar leña o hacer labores de cocina. Si pierden el arma,
pueden ser obligados a entrar en combate sin ella hasta que puedan
recuperar otra del enemigo. Las violaciones graves se tratan en
consejo de guerra, en el que se presentan los cargos y la defensa
y se puede dictar una sentencia a muerte por alzamiento de manos.
Se suele disparar contra los niños que
desertan, especialmente si se llevan su arma. Los sospechosos de
informar al enemigo, los infiltrados, o los que se quedan dormidos
durante la guardia corren la misma suerte. El comandante elige al
azar a un grupo encargado de ejecutar la sentencia. El niño,
con las manos atadas con una cuerda de nylon, es llevado fuera del
perímetro del campamento donde tiene que esperar a que caven
su tumba. También se apela a los niños para la ejecución
de enemigos capturados.
En el caso de los niños y niñas que
hacen parte de grupos paramilitares, agrupados en las AUC, han participado
en combates contra la guerrilla, el ejército y la policía.
Cabe destacar, no obstante, que se conocen casos en los paramilitares
habían colaborado estrechamente con las unidades militares
para realizar operaciones contraguerrilleras, lo que vuelve a confirmar
la información de que algunas unidades del ejército
continúan dando apoyo a las operaciones paramilitares.
A diferencia de las FARC-EP o el ELN, los paramilitares
pagan regularmente a sus reclutas un salario, financiado con los
ingresos del narcotráfico, la extorsión y las contribuciones.
Aunque se han denunciado casos de reclutamiento forzado, el dinero
parece haber sido el factor decisivo para ganar nuevos militantes.
Si los niños intentan desertar, una vez admitidos en sus
filas, corren el riesgo de ser capturados y ejecutados por sus comandantes
por infiltrados o informantes.
Las unidades de la guerrilla tienen entre una cuarta parte y la
mitad de mujeres, algunas de ellas de hasta ocho años de
edad. Las fuerzas paramilitares tienen comparativamente pocas mujeres
combatientes y muy pocas niñas. Aunque en la guerrilla tienen
más o menos los mismos deberes y posibilidades de ascenso
que los varones, sin embargo, las niñas guerrilleras se enfrentan
a presiones relacionadas con su condición de mujeres. Aunque
no se toleran la violación ni el acoso sexual abierto, muchos
comandantes varones utilizan su poder para mantener vínculos
sexuales con muchachas menores de edad. Las niñas de hasta
12 años de edad tienen que utilizar anticonceptivo y abortar
si se quedan embarazadas.
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(2) Aprenderás
a no llorar: Niños combatientes en Colombia, Human Rights
Watch, 2003.
(3) El
conflicto: callejón con salida, PNUD, 2003.
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En el último año ha aumentado
la práctica de detenciones masivas, muchas con carácter
arbitrario. La afectación sicológica de los niños
y niñas, que presencian la captura violenta de sus padres
es preocupante. En el 2003, niños y niñas fueron víctimas,
en el marco de detenciones masivas o bajo la misma acusación
que sus padres. En Arauca, niños y niñas denunciaron
haber sido golpeados y maltratados durante su detención (4).
as niñas son frecuentes víctimas
de violencia por razones de género. Además de haber
sido víctimas de violaciones, han sido asesinadas por no
aceptar ser novias de algunos paramilitares (5),
o por no aceptar la orden de las guerrillas tener relaciones con
policías para obtener información (6).
Las niñas vinculadas a los grupos armados, son víctimas
de acoso y abuso sexual (7) y
uso forzado de métodos de planificación, incluyendo
dispositivos intrauterinos (8)
y abortos (9).
201 niños y niñas fueron secuestrados
en el 2003. Las guerrillas son responsables por la mayoría
de los secuestros, pero los paramilitares también utilizan
el plagio como táctica de guerra (10).
Igualmente, durante el 2003 se reportaron 4 niños y niñas
desaparecidos, por parte de los paramilitares (11).
Así mismo, niños y niñas han
resultado muertos o heridos en el marco de graves infracciones al
DIH, entre ellas, la utilización de niños, engañados
o
forzados para llevar bicicletas o caballos
bomba a instalaciones militares, y la muerte de (12) niñas,
en un retén de la Armada Nacional1 y en el marco de bombardeos
de la Fuerza Aérea. (13)
Durante el 2003, se dieron denuncias sobre
asesinatos de al menos 5 niños y niñas por parte de
miembros de la Fuerza Pública (14).
Igualmente, aumentaron las denuncias sobre operaciones
de limpieza social por parte de paramilitares en zonas urbanas marginales.
Sobre la desvinculación o reinserción
de niños y jóvenes
Aunque no es posible establecer
una cifra exacta de niños y jóvenes desvinculados
de los grupos armados, pues algunos regresan con sus familias. Los
que desertaron de la guerrilla o de las fuerzas paramilitares corren
el riesgo de que los capturen y los maten y, si vuelven a casa,
pueden poner también a sus familias en peligro. Algunos niños
no quieren regresar a sus casas y, en algunos casos, los propios
padres están con la guerrilla o los paramilitares. Entre
las razones de salida para los desmovilizados se cuentan: las promesas
económicas incumplidas, las dificultades de la vida militar,
los maltratos físicos y sicológicos, y la privación
de la libertad. Entre las mujeres, la desvinculación se debe
además a los abusos sexuales, a la orden orden de usar su
cuerpo como arma de guerra y a la exigencia de practicar un aborto,
como suelen disponer las normas del grupo.
Entre enero de 1999 y abril de 2003, el ICBF atendió
a 830 niños y jóvenes desvinculados del conflicto
armado. El 8% son de origen urbano y 92% rural. Cerca de 80% están
entre los 15 y los 17 años de edad. Unos 595 son hombres
y 235 mujeres. El 72% se entregó voluntariamente y el resto
fue capturado. El 84% pertenecía a las organizaciones guerrilleras,
10% a grupos de autodefensas y el saldo no pudo ser determinado.
Su procedencia se concentra en cinco departamentos: Antioquia, Santander,
Cundinamarca, Meta y Tolima.
La desvinculación de niños y
niñas se enmarca en una estrategia de guerra (15)
y no en la restitución de sus derechos.
Varios niños permanecen más de 36 horas en batallones
militares y, según testimonios recogidos, han recibido ofrecimientos
para trabajar con el Ejército. En el marco del proceso de
paz con los grupos paramilitares, la entrega de un poco más
de 100 niños ha tenido gran impacto en la opinión
pública, pero no necesariamente en la protección de
niños y niñas pues, si existen al menos 2.200 vinculados
a sus filas (16),
las entregas realizadas no son significativas. Informes desde el
terreno y fuentes estatales, señalan que los comandantes
han manipulado a los niños para entregarse, a cambio de dinero
y según testimonios.
Iniciativas del presidente Uribe en materia de
la infancia
En su documento de propuestas
sobre Infancia y Familia, el presidente Uribe propuso una estrategia
para combatir la utilización de niños en el
conflicto interno, basada en los siguientes puntos (17):
1. Un ejercicio firme de autoridad que impida que
los niños y jóvenes se enrolen en grupos guerrilleros
o paramilitares.
2. Una política que brinde oportunidades de estudio y trabajo
a los niños y jóvenes que se acojan a los programas
de reinserción.
3. Desarrollar una estrategia de rehabilitación de niños
y jóvenes que han sido víctimas de reclutamiento forzoso
por parte de grupos violentos.
La vinculación de niños, niñas
y jóvenes a los grupos armados no obedece a la falta
de autoridad sino a la carencia de relaciones familiares afectuosas,
y la ausencia estatal, manifiesta en la falta de oportunidades escolares
y laborales, la marginalización de las comunidades y el no
reconocimiento de estas personas como sujetos plenos de derechos.
Por esta razón, consideramos que su propuesta en torno a
un ejercicio firme de autoridad no combate ninguna de
las causas del reclutamiento, al contrario, fortalece las concepciones
totalitarias y represivas que han llevado a nuestros niños,
niñas y jóvenes por el camino de la guerra.
En torno a la responsabilidad penal juvenil, se ha
propuesto más severidad con el menor delincuente de
alta peligrosidad (18) y evaluar
si 18 años debe seguir siendo la edad mínima de responsabilidad
penal o la conveniencia de rebajarla (19)
. Al respecto, la Convención sobre los Derechos del Niño,
señala que se entiende por niño todo ser humano menor
de dieciocho años de edad, salvo que, en virtud de la ley
que le sea aplicable, haya alcanzado antes la mayoría de
edad (20). La Convención igualmente
señala que para los niños a quienes se alegue que
han infringido las leyes penales deberán existir mecanismos
específicos que atiendan a sus condiciones especiales, y
que se recurrirá en la menor medida posible a los procedimientos
judiciales (21).
La posibilidad que plantea de analizar si se establece
una edad de responsabilidad penal por debajo de los 18 años
es claramente contraria a la Convención, por cuanto crearía
una situación mixta para los y las jóvenes, al considerarlos
como incapaces al momento de ejercer sus derechos civiles
y políticos (pues en ningún momento se plantea reducir
la mayoría de edad) pero a la vez, y en total perjuicio para
la niñez, capaces de responder penalmente por sus actos al
igual que los adultos.
El Estado colombiano no ha logrado mayores avances
en materia de garantizar los derechos fundamentales de la niñez,
aún cuando estos son prevalentes en virtud de la Constitución
Nacional y en este marco considera en primera instancia establecer
políticas públicas tendientes a hacer efectivos los
derechos de los niños y las niñas y políticas
para la prevención de la delincuencia juvenil, antes de pensar
en la penalización de niños, niñas y jóvenes.
Se ha puesto en marcha una red de informantes de
un millón de ciudadanos para apoyar a la fuerza pública
(22), pagados por el Estado. Esta estrategia
de información ha generado graves preocupaciones, en primer
lugar, por el riesgo que implica para los mismos informantes. Así
mismo, la condición secreta de estos colaboradores, que puede
ayudar a proteger sus vidas, implica el grave riesgo de que usen
esta reserva para hacer acusaciones anónimas sin fundamento.
Los niños, niñas y jóvenes
se encuentran especialmente vulnerables frente a estos riesgos;
si el mismo gobierno acepta que muchos de ellos están vinculados
al conflicto armado, es claro que habrán niños y niñas
que resulten sospechosos para los informantes, o que podrá
haber jóvenes víctimas de acusaciones injustificadas.
Hasta donde sabemos, el gobierno no ha previsto ningún tipo
de capacitación y control para sus cooperantes en torno a
las garantías específicas que niños y niñas
tienen por su condición especial, de manera que no existen
mecanismos que permitan el respeto a los derechos prevalentes de
la niñez en este contexto. Finalmente, el gobierno no se
ha pronunciado sobre los límites de edad para entrar a participar
en esta red de informantes; de manera que existe el riesgo de que
niños, niñas y jóvenes se conviertan en informantes
legalizados para las Fuerzas Armadas.
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(4) Fundación
Comité Regional de Derechos Humanos Joel Sierra,
Red Europea de Hermandad y Solidaridad con Colombia y Humanidad
Vigente Corporación Jurídica, acción urgente,
24 de septiembre de 2003.
(5) Organización
Femenina Popular, Aumenta terrorismo paramilitar en Barrancabermeja.,
junio 11 de 2003.
(6) Noticiero
Caracol TV, 19 de febrero de 2003.
(7) Comisionada
para los Derechos Humanos de Naciones Unidas. Informe anual del
2001 sobre la situación de Derechos Humanos en Colombia,
HRW, You´ll Learn not to cry, septiembre 2003, Boletín
La niñez y sus Derechos, Defensoría del
Pueblo y UNICEF, diciembre de 2002.
(8) Defensoría
del Pueblo y UNICEF, La Niñez en el Conflicto Armado
Colombiano, Boletín La niñez y sus derechos
No. 8, diciembre 2002.
(9) Watchlist,
Colombia: la guerra en los niños y las niñas,
febrero de 2004.
(10) Banco
de Datos de Derechos Humanos y Violencia Política, Cinep
& Justicia y Paz, Boletín No. 10, mayo 21 a agosto 10
de 2003.
(11) Comité
Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos Informe
de la situación real de los derechos humanos en el municipio
de Viota y zonas aledañas, 25 de junio de 2003
(12) El
Tiempo, 10 de Febrero, 2003, Muere niña de 13 anos
en reten de la Armada Nacional en San Andres
(13) El
Tiempo, 25 de Febrero, 2003, Muere niña de 8 años
al ser alcanzada por disparos de tropas conjuntas de la Fuerza Aérea
y de la Fuerza de Despliegue Rápido (Fudra), El Tiempo,
25 de Febrero, 2003, Así murió niña víctima
de bombardeo de la Fuerza Aérea en Norte de Santander
y Carta Abierta de ASOBOBALÍ. Marzo 15 de 2.003
(14) Consejo
Comunitario Mayor de la Organización Popular Campesina del
Alto Atrato - COCOMOPOCA, Organización Regional Embera Wounaan
OREWA y Diócesis de Quibdó, Comunicado a la
opinión pública, Quibdó, 4 de junio de 2003;
Banco de Datos de Derechos Humanos y Violencia Política,
Cinep & Justicia y Paz, Boletín No. 9, Abril 21 a 20
de Mayo de 2003; Amnistía Internacional, Temor por la seguridad/posible
desaparición-Colombia, junio 3 de 2003
(15) PNUD,
INDH 2003, El conflicto, callejón sin salida
(16)
Human Rights Watch, You´ll learn not to cry, septiembre de
2003.
(17) Documento
Propuestas de Álvaro Uribe Vélez sobre Infancia
y Familia , 2002.
(18) Punto 34
del Manifiesto Democrático de 100 puntos, Álvaro
Uribe Vélez
(19) Programa
de Gobierno, Álvaro Uribe Vélez, Presidente 2002-2006.
Mayo 6, 2002
(20) Artículo
1
(21) Artículo
40
(22) Punto 38
del Manifiesto Democrático de 100 puntos, Alvaro
Uribe Velez y Programa de Gobierno, Álvaro Uribe Vélez,
Presidente 2002-2006. Mayo 6, 2002
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