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CAMPAÑAS - INSUMISION EN LOS CUARTELES - ACCIONES
     
 
OCUPACIÓN DEL CENTRO DE RECLUTAMIENTO DE VALENCIA
 
     
 

Grupos antimilitaristas de diferentes lugares de Valencia y su entorno (con presencia del insumiso-desertor Carlos Pérez, condenado a 2 años y 4 meses de prisión militar) han ocupado el Centro de Reclutamiento de Valencia con la intención de abrir un punto informativo sobre deserción y defensas sociales. Se trataba de hacer una llamada a la deserción y abrir el debate sobre el fracaso del proceso de profesionalización de las Fuerzas Armadas y el derrumbe del servicio militar. Aspectos que evidencian que la sociedad está diciendo un NO al ejército. Los distintos grupos antimilitaristas participantes en la acción de esta mañana plantean el divorcio entre la sociedad y el ejército proponiendo como solución democrática la abolición de éste. Con argumentos como "El ejército humanitario es una fantasía publicitaria", "El Ejercito necesita y crea enemigos" o "Ningún ejército defiende la paz" l@s antimilitaristas intentaban abrir el debate sobre la necesidad o no de los ejércitos. Después de casi 2 horas de ocupación pacífica del Centro de Reclutas, la policía ha identificado a las personas participantes (miembros de grupos antimilitaristas y periodistas) en la ocupación y les ha desalojado en "volandas". En la calle, justo enfrente del Centro de Reclutas, se han concentrado una treintena de personas que han seguido su llamamiento a la deserción. Contrastando con la importancia que el ejército está dando a la incorporación de la mujer a las Fuerzas Armadas, las tres mujeres que han participado en esta ocupación pacífica han escuchado expresiones despectivas contra su género por parte de un miembro de la Oficina de Reclutamiento, cuestión esta que evidencia que el ejército, garante del patriarcado, sigue sustentándose en valores machistas.

LOS ULTIMOS DATOS SOBRE EL PROCESO DE PROFESIONALIZACIÓN DEL EJÉRCITO

En la última convocatoria (la cuarta de 1999) sólo se han presentado 9100 aspirantes. 1,2 solicitudes por cada una de las 7500 plazas ofertadas. En la práctica esto supone la imposibilidad de cubrir los 17500 nuevos puestos de militar profesional previstos para este año. Estos datos se enmarcan dentro de una tendencia cada vez más acusada: de 4,17 solicitudes por plaza en el 97 se pasó a poco más de 3 en el 98 y a tan solo 1,71 de media en las tres convocatorias precedentes de este año. Todo esto a pesar de los 4.000 millones gastados en los últimos años en repugnantes campañas de publicidad.

AUMENTO DE LA OBJECIÓN DE CONCIENCIA

180.697 en 1999 según datos oficiales, lo que nos lleva a casi 1 millón de objetores desde que se aprobó la Ley de Objeción de Conciencia (1986). Para el año 2000, el número de objetores de conciencia reconocidos habrá triplicado al de reclutas del SMO.

UN DEBATE PENDIENTE

A pesar del fracaso continuo de los planes de profesionalización de las FFAA, el gobierno en lugar de atender a la sensibilidad popular en cuestiones militares, se propone por todos los medios adoctrinar a la sociedad sobre la necesidad de los ejércitos. Es decir imponer ideológica y políticamente un modelo de defensa que la sociedad no demanda ni siente como suyo. De esta manera se reconoce, por ejemplo, que el gasto militar es "impopular", pero en lugar de reducirlo se intenta convencer a la sociedad de que "el gasto de defensa es gasto en seguridad y en estabilidad..." Defender la abolición del SMO no significa apoyar la profesionalización de las fuerzas armadas. Según el MOC, "el movimiento antimilitarista ha ejercido un protagonismo decisivo en lo que se refiere a lo primero, la desaparición de la mili". Sin embargo, "la profesionalización del ejército es una decisión tomada por el Ministerio de Defensa sin el necesario respaldo popular. Una prueba elocuente está en los últimos datos de reclutamiento. El ejército no va a poder cubrir, de la manera que había previsto, todas las plazas de soldado profesional", lo que el portavoz del MOC interpreta como "un síntoma claro del desapego que la sociedad civil manifiesta hacia el ejército". Por otra parte este proceso de profesionalización requiere un aumento muy importante del gasto militar, en detrimento de otras partidas como sanidad, educación, … que se perciben como más necesarias. Esto habrá de generar un mayor rechazo al ejercito y al ya fracasado proyecto de profesionalización.

LA INSUMISIÓN EN LOS CUARTELES

La acción llevada a cabo esta mañana se inserta dentro de la campaña de desobediencia civil contra el ejército que el Movimiento de Objeción de Conciencia ha estado desarrollando desde que, en febrero de 1997, los primeros insumisos desertores se presentaron publica y colectivamente en el Gobierno Militar de Madrid. Esta estrategia consiste en abandonar el servicio militar en el marco de una campaña organizada. Este acto está calificado por la justicia militar como delito de deserción, y castigado con penas de prisión de dos años y cuatro meses a seis años. 30 insumisos han dado vida a esta campaña, 6 de los cuales se encuentran ahora mismo en la Prisión Militar de Alcalá de Henares.