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El resultado más tangible del viaje ha sido
poder preparar sobre el terreno el modelo de actuación para
los que, a partir de ahora, movidos por el deseo de paz y por la
generosidad se decidan a ir a Iraq. Porque los que vayan deben procurar,
sobre todo, que su buena voluntad no cree más problemas de
los que ya tienen. Les hará falta mucha prudencia y medir
bien sus acciones puesto que no les corresponde a ellos definir
el modelo de defensa. Deberán saber que su acción
es, sobretodo, testimonial y que EEUU no tendrá en cuenta
en sus ataques si hay o no gente de otras nacionalidades, que posiblemente
sea al revés, se conviertan en blancos preferidos para poder
acusar de criminal al gobierno de Iraq ante los respectivos gobiernos
por haber puesto en peligro la vida de los suyos (...). Deben saber
que cuando comience el ataque van a quedar aislados (...) y que
si no tienen conexión con la población y sobre todo
si no tienen una eficaz conexión con el obierno no sólo
correrán peligro real sino que crearan innecesarios problemas
políticos y logísticos. Deben saber que ante una situación
tan compleja no basta con el deseo de ser héroes".
Acabo de llegar de Bagdad con una extraña
y difícil de explicar sensación de ciudad de paz.
Están en el ojo de mira del mundo entero, lo saben y lo comentan.
Saben que mañana pueden empezar a caer los mil misiles que
el Imperio tiene ya preparados y que desde Turquía, Jordania
y Kuwait apuntan a Bagdad. Pero ni un antiaéreo ni ametralladoras
ni patrullas militares en las calles. La ciudad mas pacífica
y la menos vigilada, contrastando con las tanquetas en Heatrow o
la venta de máscaras en Kuwait o Israel, histerismo fabricado
por los que necesitan justificar el ataque. Aquí el bullicio
propio de toda ciudad musulmana continúa como si nada. En
la calle Rashid, centro comercial y del mercado, continúa
como antes el ruido, los colores y olores de las mil y una paradas
de fruta y de los carretones ofreciendo te y yogurt, el desorden
aparente, el embotellamiento de coches y el impertinente ruido de
los claxons, los gritos de la vida que, por la frontera del idioma
sólo entiendes por los gestos de ojos y manos, los altavoces
de los minaretes de los centenares de mezquitas llamando a la oración
tres veces al día. Saben que dentro de cuatro días
pude no quedar piedra sobre piedra y sin embargo hay una extraña
fiebre por construir y reconstruir. El nuevo Napoleón y su
corte de "think tanks" o comités de expertos que
el Imperio tiene al servicio del Pentágono, las bolsas de
intelectuales que pueden decidir sobre la vida y la muerte de los
demás decidieron hace tiempo la aniquilación de este
pueblo porque saben que su vida, su energía y ganas de vivir
son un peligro para la humanidad. Su sola existencia desarmada y
pacífica es la más eficaz arma de destrucción
masiva que puede amenazar un día la consumista sociedad occidental.
Una sociedad organizada
Visitamos la central térmica que suministra
electricidad a una cuarta parte de la extensa Bagdad de cinco millones
y medio de habitantes. En el 91 fue destruida por los misiles durante
las primeras veinticuatro horas del ataque, es decir el 17 de enero
por la mañana. A lo largo de estos 12 años, salvando
las barreras del bloqueo, aprovechando piezas de otras centrales
destruidas y haciendo otras nuevas han podido poner en marcha de
nuevo los cuatro bloques de la central, pero "volverá
a ser destruida de nuevo", nos dice el director. Visitamos
la planta depuradora de agua junto al Tigris, también destruida
en el 91 durante las primeras 24 horas. Se reconstruyó pero
saben que volverá a ser destruida. Así nos lo dice
la subdirectora, una muchacha ingeniera que nos da la explicación
con una hija de meses en brazos. Iraq es el único país
de Oriente Medio que tenia el 100 % de agua potable para toda la
población. Los Comités de Expertos que el Pentágono
tiene al servicio de la muerte decidieron que el hecho de que los
hospitales de Bagdad tuvieran electricidad y la población
agua potable era un peligro para la humanidad. Por eso las destruyeron.
Visitamos la Universidad y tuvimos una larga entrevista con el Rector,
Yehya T. Al Rawi, hombre venerable de unos sesenta años elegido
democráticamente por el claustro y al que tuve el gusto de
explicarle la carta de nuestros Rectores a favor de la paz. Allí
tuvimos el famoso partido de fútbol Barça-Iraq con
la selección deportiva de los estudiantes. El encuentro terminó
en paz, 5 a 5. El Rector explica la estructura y financiamiento
del sistema educativo y especialmente del sistema universitario,
las restricciones por el bloqueo, el control de los inspectores
de la UNMOVIC a cada uno de los profesores y laboratorios. "Hemos
reconstruido lo que hemos podido y hemos ampliado docencia y alumnos
tanto como nos ha sido posible. Ahora somos 30.000. Pero lo volverán
a destruir. Para nosotros y para el pueblo de Iraq la cultura es
un tema prioritario. Somos un país rico y culto y estamos
orgullosos de ello. Aquí se inventó la escritura,
el Derecho con Hammurabi y aquí se descubrió el monoteísmo
con Abraham. No necesitamos ningún cow-boy que venga a decirnos
lo que debemos hacer. Estamos desarmados y dispuestos a morir si
así lo han previsto".
Visitamos al Patriarca católico-caldeo de
Iraq, equivalente a cardenal "nuestra función es poner
de manifiesto que la fe en Dios, convertido ahora en pretexto de
muerte, debería ser lugar de encuentro y de paz. Aquí
hemos tenido libertad religiosa y de culto porque somos un país
laico que respeta todas las tradiciones y no tenemos ningún
problema con las otras confesiones. Este próximo martes hacemos
una plegaria por la paz, conjunta entre judíos, musulmanes
y cristianos".
Visitamos el Hospital Infantil con un largo encuentro
con el director, profesionalmente convertido ahora por causa del
bloqueo en simple testigo de la muerte. El hospital es grande y
espacioso como cualquiera de los nuestros y da fe de lo que había
sido la estructura sanitaria antes del 90. Ahora estropeado, sin
medicamentos ni oxígeno. "En Iraq toda la estructura
sanitaria es pública pero el gobierno no llega a todo, nos
ayuda para intentar sortear las dificultades del bloqueo pero no
llegamos ni de lejos a cubrir las mínimas necesidades. Las
medicinas son consideradas productos de doble uso. Habíamos
sido uno de los mejores hospitales de Oriente Medio".
Del 16 al 26 de febrero del 91 los misiles lanzados
por EEUU estaban cubiertos de uranio empobrecido y el resultado
de aquello es este infierno de cánceres infantiles nunca
vistos, leucemias y deformaciones congénitas. Este hospital
es la más elocuente exposición de hasta donde es capaz
de llegar la barbarie y crueldad humanas. Según informes
de la ONU, desde 1991 han muerto por estas causas un millón
cuatrocientos mil niños y niñas menores de 5 años.
Un estudio de la OMS calcula que dentro quince años casi
el 50 % de la población de Iraq estará afectada de
cáncer. Es el genocidio mayor que nunca se ha dado a lo largo
de la historia, la voluntad de aniquilar un pueblo desde sus mismas
raíces. "Esto no es un arma de destrucción masiva",
dice el comité de expertos del Pentágono al servicio
de la muerte de los demás. Es un éxito del progreso.
Cuando en 1996 en la CBS el locutor le preguntó a Madeleine
Albright sobre estas muertes respondió sin inmutarse que
"el progreso exige sacrificios". Y ahora se volverá
a lanzar uranio porque "es necesario evitar que Saddam Hussein
utilice armas de destrucción masiva".
Visitamos a Tarek Aziz, viceprimer ministro, la cara
amable del régimen, que acababa de llegar de visita a Roma
y al Papa. Nos sorprendió en primer lugar la desprotección.
A pesar de la imponente solemnidad del palacio presidencial, que
reproduce la antigua arquitectura babilónica, ni controles
ni carnés, ni registros ni guardias de seguridad. El conserje
nos lleva a una sala y al cabo de un minuto aparece uno de los hombres
más buscados y amenazados del mundo y estamos con él
casi un par de horas. Hay quien ha considerado que esta visita teñía
nuestro viaje de soporte al régimen. Lamento una vez más
que alguien piense así. Sabemos perfectamente quién
es el régimen, lo que ha hecho y quién es quién
dentro del régimen. Pero Occidente ha fabricado dos cortinas
de humo -la defensa de la democratización interna y la existencia
de armas de destrucción masiva- para vender de cara a la
opinión pública mundial una invasión el objetivo
de la cual es puramente económico y geoestratégico.
Y es obvio que nuestra misión en un país amenazado
por una invasión inminente tiene un componente político.
Y siempre hemos entendido que el diálogo con todos los actores
posibles es la elemental norma en el trabajo por la paz. Tarek Aziz
estaba perfectamente al caso de las manifestaciones y en especial
de la de Barcelona, agradecía el trabajo por la paz nacido
desde el pueblo pero transmitía una visión pesimista
no sólo del conflicto sino del estado de sumisión
y división en que quedará Europa. Aprovechó
para desmentir unas declaraciones que Aznar le atribuía,
probablemente debido a una defectuosa traducción del intérprete.
A todos ellos, y al taxista, y al que te para en
la calle preguntando de dónde eres y te da las gracias por
haber venido, y a los trabajadores de la central térmica
y a los del hotel y a los del bar en el que hemos tomado el te,
les transmitíamos las espléndidas imágenes,
vivas todavía, de la imponente manifestación del día
15 en Barcelona. Nos sentíamos portadores de la solidaridad
de los millones que clamaron por la paz. Y asumíamos la responsabilidad
de transmitir a la sociedad catalana su agradecimiento, sus palabras
y actitudes pacíficas.
La labor de los 'escudos humanos' en Iraq
Probablemente el resultado más tangible del
viaje ha sido poder preparar sobre el terreno el modelo de actuación
para los que, a partir de ahora, movidos por el deseo de paz y por
la generosidad se decidan a ir a Iraq. Porque los que vayan deben
procurar, sobre todo, que su buena voluntad no cree más problemas
de los que ya tienen. Les hará falta mucha prudencia y medir
bien sus acciones puesto que no les corresponde a ellos definir
el modelo de defensa. Deberán saber que su acción
es, sobretodo, testimonial y que EEUU no tendrá en cuenta
en sus ataques si hay o no gente de otras nacionalidades, que posiblemente
sea al revés, se conviertan en blancos preferidos para poder
acusar de criminal al gobierno de Iraq ante los respectivos gobiernos
por haber puesto en peligro la vida de los suyos: EEUU ya ha advertido
que lo haría. Deben saber que cuando comience el ataque van
a quedar aislados, a oscuras, sin agua ni alimentos, sin coches,
sin teléfonos, sin ninguna conexión posible con el
exterior, sin poder salir y que si no tienen conexión con
la población y sobre todo si no tienen una eficaz conexión
con el gobierno no sólo correrán peligro real sino
que crearan innecesarios problemas políticos y logísticos.
Deben saber que ante una situación tan compleja no basta
con el deseo de ser héroes.
Y ahora la pregunta de siempre: ¿podremos
evitar la guerra? A todos los que buscan la guerra les recomendaría
viajar a Bagdad. A Bush, a Cheney, a Rumsfeld, a Aznar. Porque cuando
se lee o se interpreta la guerra desde un ordenador, desde una sala
oval, desde una sala de botones como si fuera la guerra de las galaxias
o desde los despachos de la presidencia del gobierno o de un ministerio
o desde una facultad es posible olvidar que una guerra es, sobretodo,
la muerte y el sufrimiento de inocentes y que desde la II Guerra
Mundial la muerte y el sufrimiento de la población civil
inocente ha sido el objetivo deliberado de las acciones militares
y lo será en las futuras guerras del siglo XXI. La guerra,
en cambio, se convierte en imposible si hemos mirado los ojos de
un niño de aquel hospital infantil, si hemos cogido la mano
de su madre y hemos entendido lo que nos dice con las señas
siempre iguales de todas las madres de todas las culturas y lenguas
del mundo, si hemos tomado el café en el bar con los abuelos
de cualquier país. Sus caras, ojos y manos invocan la paz
y su sufrimiento es sin lugar a dudas el mejor instrumento para
discernir los mecanismos de la paz.
"El enemigo del bien en este mundo, no es tanto
el mal... sino la indiferencia de la mayoría"
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