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El número de voluntarios puede reducirse a
sólo 60 de un grupo que ha llegado a ser de 300, según
afirma Paul McGeough desde Bagdad.
El "escudo humano" internacional está
a punto de desintegrarse después de que algunos de sus líderes,
entre los que se encuentra el australiano Gordon Sloan, declaren
que se les ha ordenado salir de Irak.
El número de escudos ha venido disminuyendo
a medida que la guerra va siendo cada vez más inminente.
Pero anoche empezó a preverse que hasta la mitad de los 120
"escudos" que quedaban estaban dispuestos a marcharse
después de una acalorada reunión con un alto cargo
iraquí que, según ellos, había puesto en peligro
la autonomía de su organización voluntaria.
Hace unas dos semanas, los escudos llegaron a Bagdad
en dos autobuses de dos pisos en medio de una calurosa bienvenida,
afirmando que seleccionarían según su criterio independiente
objetivos no militares en los que situarse como gesto de solidaridad
con el pueblo iraquí, no con su régimen. Su número
se elevó hasta cerca de 300, de los cuales seis eran australianos.
Entre los puntos donde estaban instalando sus campamentos con la
esperanza de frustrar los bombardeos estadounidenses se encontraban
depuradoras de agua, centrales eléctricas y una refinería
de petróleo. Sin embargo, dos miembros del grupo, entre quienes
estaba Ken O'Keefe (ex marine estadounidense convertido en activista
en favor de la paz e instigador del proyecto de escudos humanos),
previeron que se les iba a escoltar hasta la frontera con Jordania
hoy mismo. A otros tres también se les instó a que
se marcharan, según sus afirmaciones. Todas las negociaciones
de los grupos con los iraquíes se han llevado a cabo a través
de las oficinas de un poderoso personaje local, el Dr. Abdul Al-Hashimi,
presidente de la Organización para la Amistad y la Solidaridad,
más conocido fuera de Irak como portavoz de Saddam Hussein
para el mundo durante la crisis del Golfo en 1990-91, cuando era
embajador de Irak en París.
No han podido ponerse en contacto con el Dr. Al-Hashimi,
pero Gordon Sloan declaraba que este ex diplomático había
convocado una reunión del grupo para el jueves por la tarde,
tras insistir Sloan en el derecho del grupo a comprobar la seguridad
de una nueva lista de lugares proporcionada por el Dr. Al-Hashimi
para que se situaran los escudos.
"Todo empezó bastante bien, pero después
el Dr. Hashimi dijo que nuestro comité había dejado
de ser un interlocutor válido para él y que en el
futuro sólo negociaría con nosotros individualmente
por grupos nacionales. También nos ordenó que dejáramos
de actuar como comisión", explica Gordon Sloan.
"De hecho, se me dijo que serían los
iraquíes quienes decidieran los sitios adonde debíamos
ir. También nos acusó de querer situarnos a toda costa
como líderes de los escudos y de dictar a los demás
miembros del grupo lo que deben hacer.
"Ken O'Keefe fue el único al que nombró
de los cinco que debían marcharse, pero cuando le pedí
que nombrara a los demás, me dijo que yo también debía
irme".
Gordon Sloan dijo que los miembros del grupo estaban
repartidos en seis enclaves, que él describió como
"respaldados por la ONU", pero que cierto número
de "italianos subversivos" había insistido en situarse
en un centro de comunicaciones de Bagdad que podría ser un
objetivo casi con toda seguridad.
Hasta esta semana, los escudos habían estado
trabajando sobre una lista de posibles objetivos civiles preparada
por iraquíes, pero los miembros del grupo habían realizado
sus propias comprobaciones detalladas para asegurarse de que esos
lugares no se hallaban cerca de objetivos militares y de que habría
instalaciones adecuadas por si los escudos humanos tenían
que acampar durante varias semanas. "Algunos miembros quieren
intentar organizarlo, pero ya es demasiado tarde. Nuestra autonomía
se ha visto amenazada y nuestro objetivo está en peligro",
afirma el Sr. Sloan. "Cualquiera que se una ahora al grupo
de escudos humanos corre el riesgo de que se le envíe a un
sitio cuya seguridad no haya sido verificada. Ya han decidido marcharse
con nosotros ocho turcos, nueve españoles y tres argentinos."
Creemos que dos de los australianos que quedan --Donna
Mulhearn, ex alto cargo de la oficina de prensa del gobierno de
Nueva Gales del Sur, y Ruth Russell, concejala de Adelaida-- han
regresado "felizmente" a sus posiciones como escudos en
un almacén de alimentos del norte de Bagdad tras la reunión
del jueves por la noche.
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