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  CAMPAÑAS - CONTRA LA GUERRA - IRAK  
     
 

ESCUDOS HUMANOS

Salen más escudos después de que un supervisor les diga adónde deben ir

8 de marzo de 2003

 
 
 
   
 

El número de voluntarios puede reducirse a sólo 60 de un grupo que ha llegado a ser de 300, según afirma Paul McGeough desde Bagdad.

El "escudo humano" internacional está a punto de desintegrarse después de que algunos de sus líderes, entre los que se encuentra el australiano Gordon Sloan, declaren que se les ha ordenado salir de Irak.

El número de escudos ha venido disminuyendo a medida que la guerra va siendo cada vez más inminente. Pero anoche empezó a preverse que hasta la mitad de los 120 "escudos" que quedaban estaban dispuestos a marcharse después de una acalorada reunión con un alto cargo iraquí que, según ellos, había puesto en peligro la autonomía de su organización voluntaria.

Hace unas dos semanas, los escudos llegaron a Bagdad en dos autobuses de dos pisos en medio de una calurosa bienvenida, afirmando que seleccionarían según su criterio independiente objetivos no militares en los que situarse como gesto de solidaridad con el pueblo iraquí, no con su régimen. Su número se elevó hasta cerca de 300, de los cuales seis eran australianos. Entre los puntos donde estaban instalando sus campamentos con la esperanza de frustrar los bombardeos estadounidenses se encontraban depuradoras de agua, centrales eléctricas y una refinería de petróleo. Sin embargo, dos miembros del grupo, entre quienes estaba Ken O'Keefe (ex marine estadounidense convertido en activista en favor de la paz e instigador del proyecto de escudos humanos), previeron que se les iba a escoltar hasta la frontera con Jordania hoy mismo. A otros tres también se les instó a que se marcharan, según sus afirmaciones. Todas las negociaciones de los grupos con los iraquíes se han llevado a cabo a través de las oficinas de un poderoso personaje local, el Dr. Abdul Al-Hashimi, presidente de la Organización para la Amistad y la Solidaridad, más conocido fuera de Irak como portavoz de Saddam Hussein para el mundo durante la crisis del Golfo en 1990-91, cuando era embajador de Irak en París.

No han podido ponerse en contacto con el Dr. Al-Hashimi, pero Gordon Sloan declaraba que este ex diplomático había convocado una reunión del grupo para el jueves por la tarde, tras insistir Sloan en el derecho del grupo a comprobar la seguridad de una nueva lista de lugares proporcionada por el Dr. Al-Hashimi para que se situaran los escudos.

"Todo empezó bastante bien, pero después el Dr. Hashimi dijo que nuestro comité había dejado de ser un interlocutor válido para él y que en el futuro sólo negociaría con nosotros individualmente por grupos nacionales. También nos ordenó que dejáramos de actuar como comisión", explica Gordon Sloan.

"De hecho, se me dijo que serían los iraquíes quienes decidieran los sitios adonde debíamos ir. También nos acusó de querer situarnos a toda costa como líderes de los escudos y de dictar a los demás miembros del grupo lo que deben hacer.

"Ken O'Keefe fue el único al que nombró de los cinco que debían marcharse, pero cuando le pedí que nombrara a los demás, me dijo que yo también debía irme".

Gordon Sloan dijo que los miembros del grupo estaban repartidos en seis enclaves, que él describió como "respaldados por la ONU", pero que cierto número de "italianos subversivos" había insistido en situarse en un centro de comunicaciones de Bagdad que podría ser un objetivo casi con toda seguridad.

Hasta esta semana, los escudos habían estado trabajando sobre una lista de posibles objetivos civiles preparada por iraquíes, pero los miembros del grupo habían realizado sus propias comprobaciones detalladas para asegurarse de que esos lugares no se hallaban cerca de objetivos militares y de que habría instalaciones adecuadas por si los escudos humanos tenían que acampar durante varias semanas. "Algunos miembros quieren intentar organizarlo, pero ya es demasiado tarde. Nuestra autonomía se ha visto amenazada y nuestro objetivo está en peligro", afirma el Sr. Sloan. "Cualquiera que se una ahora al grupo de escudos humanos corre el riesgo de que se le envíe a un sitio cuya seguridad no haya sido verificada. Ya han decidido marcharse con nosotros ocho turcos, nueve españoles y tres argentinos."

Creemos que dos de los australianos que quedan --Donna Mulhearn, ex alto cargo de la oficina de prensa del gobierno de Nueva Gales del Sur, y Ruth Russell, concejala de Adelaida-- han regresado "felizmente" a sus posiciones como escudos en un almacén de alimentos del norte de Bagdad tras la reunión del jueves por la noche.