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Un grupo de doce escudos humanos de
países como Bélgica, Sudáfrica, Italia, Alemania,
Francia, Turquía, Eslovenia y EE.UU. se va a desplegar esta
tarde en la refinería de Daurra en Bagdad.
Uno de los miembros del grupo, Tolga Temuge, nos
informa de que esta refinería tiene 2.700 empleados."Sus
familias viven en 300 casas situadas dentro del recinto de la refinería",
explica.
"Este complejo fue bombardeado durante la Primera
guerra del Golfo, y para volver a ponerlo en funcionamiento tuvieron
que trabajar 2.500 empleados durante 45 días".
Tolga afirma que el bombardeo de la refinería
de Daurra no sólo afectaría al transporte, sino que
también puede provocar escasez de electricidad, ya que las
centrales eléctricas iraquíes funcionan a base de
petróleo y gas.
"Esto haría que servicios como la depuradora
de agua y los hospitales dejaran de funcionar", declara.
"Las consecuencias medioambientales de un ataque
de estas características serían igualmente devastadoras.
A estas alturas, todavía se desconocen los efectos que causaron
los vertidos al Tigris durante la primera guerra".
"Sin embargo, está claro que el Tigris
y los sistemas de suministro de agua quedarán contaminados
de petróleo si la refinería resulta atacada".
Tolga dice que hay una guardería, un centro
médico y un colegio cerca de la refinería donde los
pacifistas podrán trabajar ayudando a la comunidad local.
Declaración sobre la refinería de
Daurra
Los pacifistas y los escudos humanos que se encuentran
en este momento en Bagdad se están situando en instalaciones
de relevancia estratégica útiles para la población
civil, como centrales eléctricas, depuradoras de agua, almacenes
de víveres, puentes sobre el Tigris, colegios, hospitales,
refinerías y, si lo permite el gobierno, enclaves de interés
histórico y cultural. Todos estos lugares son vitales para
los habitantes de una metrópoli moderna como Bagdad. Si EE.UU.
y sus aliados inician una guerra contra Irak, estos lugares serán
de los primeros en ser bombardeados. Casi todos ellos ya fueron
atacados durante la primera guerra del Golfo. La mayor parte de
los pacifistas también colaborarán estrechamente con
las comunidades que rodean estas instalaciones para fortalecer las
relaciones entre los escudos humanos y el pueblo iraquí.
Queremos hacer constar que no hemos sido obligados
ni manipulados por el gobierno iraquí para desplegarnos por
estos lugares, pese a las afirmaciones divulgadas por ciertos medios
de comunicación. Estamos aquí por voluntad propia
porque creemos que es importante crear un sentimiento de confianza
entre el pueblo iraquí, oprimido durante muchos años
por los países occidentales. Nuestra presencia en los sitios
importantes para el pueblo iraquí es una de las pocas tácticas
(esperamos que eficaces) que podemos adoptar para detener la agresión
estadounidense.
La industria petrolera
La industria del petróleo, desde su extracción
hasta su transporte y consumo, causa graves daños en el medio
ambiente. Los vertidos y otras fugas accidentales cubren la superficie
oceánica, impidiendo así el contacto de la atmósfera
con el mar, de manera que la flora y la fauna marinas dejan de recibir
su oxígeno vital. La vida marina absorbe también peligrosos
metales pesados, lo cual pone en peligro su supervivencia y la de
las personas que los consumen. [Prof. Dr. Aysen Yõlmaz, profesor
del departamento de Oceanografía química del Instituto
de Ciencias del mar Erdemli, de la Universidad Técnica de
Oriente Próximo (METU)].
El uso de petróleo, gas natural e hidrocarburos
para el transporte y la producción de electricidad constituye
la base del problema medioambiental más importante con que
se enfrenta nuestro planeta: el cambio climático. Los firmantes
del Convenio marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático
reconocen que la actividad humana está aumentando sustancialmente
las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera,
que dicho incremento potencia el efecto invernadero natural y que
esto puede producir un calentamiento adicional de la superficie
terrestre y de la atmósfera que puede afectar negativamente
a los ecosistemas naturales y a la humanidad (Convenio marco de
las Naciones Unidas sobre el cambio climático, 1992).
El petróleo no trae la prosperidad a los pueblos.
Quienes se benefician del negocio del petróleo son las grandes
corporaciones petroleras. Sus directivos desempeñan cargos
de responsabilidad en la mayoría de los gobiernos occidentales,
como por ejemplo, EE.UU. El interés estratégico de
estos gobiernos consiste en hacerse con el control de los suministros
y de los precios del petróleo para dominar las regiones del
mundo en las que éste es abundante, como Oriente Próximo
y la zona del Mar Caspio, generando inestabilidad política
y guerras. En pocas palabras: el petróleo mata.
¿Por qué la refinería de Daurra?
Las refinerías de petróleo contaminan
la atmósfera y el entorno acuático circundante como
consecuencia de sus vertidos regulares y de sus fugas. Algunas de
las sustancias tóxicas que se vierten en el mar y en los
ríos se acumulan en el tejido adiposo del pescado, envenenando
así la cadena alimentaria.
Somos conscientes de los graves efectos que tiene
el petróleo en nuestra vida social, en nuestro entorno y
en el clima, y creemos que nuestra dependencia de él debe
disminuir. Su sustitución por fuentes de energía renovables
no sólo detendrá el cambio climático, sino
también las guerras que origina.
Sin embargo, reconocemos que, en caso de ataque por
parte de EE.UU., este cambio a fuentes alternativas de energía
limpia no va a ser posible en Irak, un país que lleva muchos
años sufriendo las sanciones impuestas por la ONU. El lanzamiento
de misiles sobre las refinerías no sólo matará
a trabajadores inocentes y a sus familias, que viven en los alrededores
del complejo, sino que también desangrará a la sociedad
iraquí.
En la refinería de Daurra trabajan 2.700 personas.
Sus familias viven en 300 hogares situados dentro del complejo petrolero.
Estas instalaciones fueron bombardeadas durante la primera guerra
del Golfo y para volver a ponerla en marcha tuvieron que trabajar
2.500 personas durante 45 días. El bombardear la refinería
de Daurra no sólo afectará a los transportes, sino
que también traerá escasez de electricidad, ya que
las centrales eléctricas iraquíes funcionan a base
de petróleo y de gas. Esto haría que la depuradora
y los hospitales dejaran de funcionar.
Las consecuencias medioambientales de un ataque de
este tipo también serían devastadoras. Debido a la
falta de investigaciones científicas, se desconocen los efectos
de los vertidos que recibió el Tigris durante la primera
guerra. Sin embargo, queda claro que tanto el Tigris como los sistemas
de suministro de agua se contaminarán de petróleo.
Nuestra presencia en la refinería nos brindará
la oportunidad de observar la contaminación que genera actualmente
este complejo y de mostrar a sus directivos nuestra preocupación
sobre esta contaminación tóxica. Esperamos que las
autoridades iraquíes escuchen y tengan en cuenta para el
futuro nuestra información sobre los problemas medioambientales.
Por último, muy cerca de la refinería
se encuentran una guardería, un centro médico y un
colegio, donde los pacifistas podrán trabajar con la comunidad
y estrechar las relaciones con ellos.
Firmado:
Tolga Temuge (Turquía), Salih Selimoglu (Turquía),
Marta Gregocic (Eslovenia)
NOTAS:
1- El primer grupo de activistas saldrá
hacia la refinería a las 15:00 desde el hotel Andulus.
2- Para más información, podéis poneros en
contacto con Tolga Temuge, (964) 1 719 2303.
Oficina de prensa en el Reino Unido: 077 32 728859
Richard Scrase
Director de Human Shield Action
00 44 (0) 207 572 1125 / 0778 779 4250
Por favor, enviad donativos mediante cheque o giro postal a:
Human Shield Action
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