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Uzma Bashir Rickmansworth - Bradford, West Yorkshire
"Ha llegado la hora de hacer frente a la matanza
que se espera y de prepararnos para ella. Los bombardeos pueden
empezar en cualquier momento. La gente está dejando las tiendas
totalmente vacías de alimentos y de agua embotellada para
sobrevivir a los bombardeos. La mayoría de la gente está
tranquila y se prepara en silencio. Empieza a reinar un espíritu
de camaradería donde antes había disensiones. Con
representación de más de veinte países, somos
una especie de ONU de pueblos que trabajan juntos y que hablan distintos
idiomas. Hemos hecho muchos amigos. Se han convertido en nuestros
camaradas, hermanos y hermanas.
Juntos afrontamos los peligros de una guerra injusta
y el temor a un bombardeo aéreo. Podrían hacernos
pedazos. Pero nuestros espíritus son fuertes porque sabemos
que, mediante la verdad y el valor, al final acabaremos ganando."
Es muy probable que hoy sea el último día
en que tenga ocasión de comunicarme de algún modo
con el mundo, justo antes de que empiece la agresión británico-estadounidense
a Irak. Siento una enorme tristeza, agotamiento e incredulidad por
el hecho de que esto pueda estar sucediendo, y sobre todo siento
lástima por los hombres, mujeres y niños iraquíes
con los que he hecho amistad, como por ejemplo, Saffe, un chaval
de la calle al que veo cada día con una enorme sonrisa inocente
y que no deja de darme besos. Tal vez os preguntéis por qué
me quedo. Yo tengo la posibilidad de irme, pero ellos no. Me voy
a quedar con mis nuevos amigos. Podría haberme quedado cómodamente
en mi casa viendo la tele, olviéndome loca, sin hacer nada,
pero sin embargo, tengo el honor de estar aquí hoy. De momento
mi hogar está en la central eléctrica de Daura, y
me quedaré aquí para protegerla hasta que me vea obligada
a marcharme. Estas instalaciones suministran a Bagdad el 30% de
la electricidad para las depuradoras de agua (después de
la última guerra del Golfo murió más gente
por la contaminación del agua que por los bombardeos en sí:
500.000 niños). Pido a mis compañeros británicos
que no dejen de luchar por la verdad y por la paz. Por favor, no
os rindáis. Yo no voy a hacerlo. Por último, quiero
dar las gracias a todos aquellos que han trabajado duro para detener
esta matanza. Me gustaría decir adiós por ahora a
mis amigos y a mi familia, y que sepan que les quiero profundamente
y que espero volver pronto a casa.
Paz, Uzma.
Robin James, Banks-Brixton/Londres
Vine a Bagdad como escudo hace algo más de
un mes con la intención de tratar entre todos de detener
esta agresión abierta sobre un país que ya lleva soportando
doce años de sanciones. Sanciones que han tenido y tienen
un efecto devastador, sobre todo por lo que respecta a los suministros
médicos. El uranio empobrecido que utilizaron los EE.UU.
en 1991 ha incrementado enormemente el número de bebés
que nacen con cáncer, sobre todo leucemia. Otros miles están
naciendo con graves malformaciones. Por eso, en realidad, no se
puede decir que esté a punto de empezar una guerra, sino
que ésta viene siendo continua desde la guerra del Golfo,
y ahora EE.UU. y Gran Bretaña, a pesar de la oposición
y de las condenas expresadas por todo el mundo, tienen intención
de cometer aún más atrocidades. Mi corazón
está con los hombres, mujeres y niños iraquíes,
que parecen destinados a continuar con su trágico papel de
víctimas inocentes de la megalomanía y de la codicia
de petróleo de George Bush, así como del repugnante
papel de Tony Blair como mono que mueve la manivela del organillo.
Envío todo mi cariño a mi familia, mi hija y mis amigos.
Eric Levy, Londres
No deshonréis al pueblo británico.
El bombardeo y la invasión/ocupación que tienen previstos
sobre la nación iraquí soberana no se hace en nombre
de ningún británico, estadounidense o ciudadano decente
de cualquier otro país; esas sanciones criminales que llevan
ya doce años y que mantienen EE.UU. y el Reino Unido son
el arma definitiva de destrucción masiva, y DEBEN, una vez
más en nombre de la humanidad, SER LEVANTADAS DE INMEDIATO.
Todo el mundo debe enfrentarse a los sofismas hipócritas
de que el ataque británico-estadounidense "no va a matar
a tantos civiles iraquíes como el propio gobierno de Irak
(sic)", según el Primer Ministro Blair, máximo
exponente de la "Gran Mentira" del Dr. Goebbels (Ministro
de Propaganda de Hitler). Y si, como dice casi como una provocación
este "caniche" amigo de asesinos en masa que es ese no-americano
del Presidente Bush, se produce algún acto violento contra
el Reino Unido similar al del once de septiembre en EE.UU., no será
más que por culpa de las políticas patrioteras, imperialistas,
racistas, antiárabes y antimusulmanas de los gobiernos de
Blair y Bush, que tendrán las manos manchadas con la sangre
de sus ciudadanos. Paz, con independencia y soberanía nacional
para todos los países del mundo.
John Richardson Batley, W. Yorkshire
Llegué a Irak el 18 de febrero con un grupo
de escudos humanos para ayudar a evitar la "guerra" contra
los iraquíes. Por eso me entristece y me decepciona profundamente
el hecho de que civiles inocentes iraquíes, incluyendo mujeres
y niños, sean objeto de un bombardeo total capaz de dejar
miles de muertos y heridos. Me siento furioso por el hecho de que
el gobierno británico participe en el derramamiento de sangre
de niños indefensos, pero desde luego, No En Mi Nombre ni
en el de millones de británicos. Mientras esperamos las últimas
horas antes de que empiecen a caer las bombas, quiero decir al mundo
entero (y particularmente al Reino Unido) que aún no es demasiado
tarde para contribuir a que termine el sangriento papel de nuestro
país en esta acción innecesaria y sin sentido. He
visto día a día con mis propios ojos a niños
muriendo de cáncer (consecuencia directa de doce años
de sanciones por parte de Occidente). Estas familias necesitan nuestro
amor y nuestro apoyo, no que bombardeen sus casas, causando una
catástrofe humanitaria en masa.
Yo, al igual que mis compañeros escudos humanos
británicos, nos hemos comprometido a quedarnos aquí
durante toda la campaña militar para ayudar al pueblo iraquí
y, si sobrevivimos, para ser un testigo más de esta agresión.
Amo mi vida y a mi familia, pero la necesidad de parar esta agresión
de EE.UU. y el Reino Unido contra el mundo es demasiado importante
como para no actuar ahora con el fin de detener futuros derramamientos
de sangre en el mundo. Mando un saludo para todos en Inglaterra.
Paz y mucho amor, John Richardson.
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