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ESCUDOS HUMANOS CONTRA LA GUERRA

LA LLAMADA DE LA HISTORIA

Imagínate que hay una guerra y no vamos nadie
popular pacifista

Comunicado en formato rtf

 
 
 
   
 

Una persona del Grupo Antimilitarista de Carabanchel
viaja a Irak en una caravana de Escudos Humanos

LA LLAMADA DE LA HISTORIA

Me llamo Jesús Castañar Pérez, aunque todos me llaman Cthuchi Zamarra, soy natural de Villanueva de la Vera, en Cáceres, donde toco en el Grupo folklórico Independiente El Arroyo los Cagaos y además soy activista del Grupo Antimilitarista de Carabanchel, perteneciente a Alternativa Antimilitarista-Movimiento de Objeción de Conciencia. En su día me declaré insumiso, es decir objetor de conciencia desobediente al servicio militar, aunque afortunadamente no me encarcelaron, como a tantos compañeros a los que tuve que visitar en la cárcel militar. Ahora voy a ir a Irak para actuar como escudo humano, para tratar de detener con mi cuerpo la maquinaria de guerra del capitalismo más salvaje.

Nos ha tocado vivir tiempos de crisis, de guerra, como a nuestros abuelos y abuelas, y como a nuestros abuelos y abuelas nos toca encararlos. El capitalismo está agotando la energía sobre la que se sustenta y van a empezar las guerras por su control. Esta ni siquiera es la primera, pero es la que permite manifestarse los intereses de la industria petrolera y la industria de armamento que hay detrás de la invasión a Irak. Después vendrá otra guerra en la que los implicados no estarán en tanta desventaja, algún día, siguiendo la dinámica de depredación capitalista, serán los grandes bloques económicos los que se enfrenten. Inventarán cualquier pretexto, que si el terrorismo internacional, que si civilizaciones antagónicas, que si modelo económico contradictorio u otras mentiras que están por llegar. Sin embargo todos obedecerán a una misma lógica, la lógica de la ambición desmedida de la dominación. Es la racionalidad puesta al servicio de la usura, de la depredación, de la avaricia. Y la guerra llegará a nuestras casas, construidas sobre cimientos de mentiras

Temo el día en que eso ocurra, pues la humanidad sufrirá un gran dolor, y l@s más débiles cargarán sobre sus espaldas con el sufrimiento global generado por el modo de vida de los vencedores, que reinarán sobre un mundo gangrenado y nauseabundo, corroído más todavía por la putrefacción de la ambición y la envidia. Sin embargo, todavía estamos a tiempo de evitarlo. Si anteponemos la dinámica de la noviolencia a la de la violencia, es decir, anteponiendo honestamente el fin a los medios, puesto que ambos son la misma cosa. Si no nos dejamos seducir por discursos absurdos de quienes monopolizan la palabra. Si atendemos a los hechos, y tratamos de combatir a nuestro verdadero enemigo, el sufrimiento. Si contamos por igual a todas las personas, sin escondernos detrás de máscaras que ocultan las jerarquías de la dominación. En definitiva, si construimos un orden social en el que no se manipule la conciencia, en el que cada persona pueda ser libre de participar en la construcción de la vida en común y no se sienta libre hasta que no esté segura de que las demás también lo son. Una sociedad en la que se erradique la violencia como solución a los conflictos, porque la violencia nunca es la solución. Los conflictos no se deben negociar pues en las negociaciones gana el que tenga más poder acumulado, ya sea capital simbólico, humano, económico o militar. Los conflictos, probablemente inherentes a la vida social, se deben de prever, dialogar, regular y resolver de manera pacífica. Creo firmemente que la noviolencia es el único método adecuado para solucionar los conflictos y creo que actuar como escudo humano es un ejemplo magnífico de lo que puede hacer una persona con su cuerpo para parar una guerra.

Por eso voy a acudir a Irak, cuyo régimen dictatorial repudio, para apoyar a la población en estos momentos de necesidad. Una población que perdió quinientos mil habitantes en la Guerra del Golfo y un millón más a consecuencias del cruel embargo promovido por los Estados Unidos, unos ochocientos mil eran niños y niñas. Voy a acudir a la guerra y por tanto el miedo se adueña de mí, pues siento que apenas si estoy comenzando a vivir. Pero no podemos dejar que el miedo dirija nuestras vidas, y no podemos recurrir a la violencia para terminar con el miedo, pues a largo plazo el miedo se habrá vuelto contra un@ mism@. Esta es la primera guerra a la que estamos acudiendo escudos humanos de otras partes del mundo, probablemente les dé igual asesinar a un/a árabe que a un/a occidental, pero en casa no les dará igual. Espero que la acción de los escudos humanos lleve al mundo a reflexionar sobre la violencia y sobre las cosas que son realmente importantes en la vida. Así, en la próxima guerra será más la gente que arriesgue su seguridad y rompa la barrera del miedo para pararla, hasta que logramos detener esa máquina de sufrimiento que es la racionalidad humana puesta al servicio de la ambición de los poderosos.

Podemos cambiar la historia, que no nos detenga el miedo.

Imagínate que hay una guerra y no vamos nadie

Este comunicado es asumido en su totalidad por el
Grupo Antimilitarista de Carabanchel