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Juan Ferrari ha llegado aquí esta noche procedente
de Bagdad. Tanto el camino como el viaje han sido muy peligrosos;
habían bombardeado coches, autobuses, gasolineras y puentes,
y en cierto punto ha tenido que recorrer 3 ó 4 kilómetros
por el desierto para cruzar el cauce seco de un río cuyo
puente estaba destruido. Cuando salió esta mañana
(domingo), todos los escudos estaban a salvo y seguían en
sus puestos. Juan estuvo en la refinería hasta que empezaron
los bombardeos, momento en que se fue clandestinamente al hotel
Andalus. Unos días después, la policía le encontró
y empezó a presionarle porque no se hallaba en su puesto,
por lo que tomó un taxi y se marchó. Esto le costó
250 dólares hasta llegar a la frontera con Jordania, donde
unos periodistas franceses le llevaron hasta Ammán.
Juan cree que los puestos de los escudos son probablemente
más seguros que hoteles como el Palestine, al que se han
acercado mucho los bombardeos. Dice también que hace unos
días deportaron a dos italianos, Giulia y Alfredo. No tengo
a ningún Alfredo en nuestra lista, pero supongo que ella
es Giulia Giacomini. Juan cree que pueden haber pasado por Siria,
ya que no hemos recibido noticias de ellos. Esta información
procede de Khristo Newall desde Ammán.
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