página de inicio
 
quienes somos
 
campañas
 
acciones antimilitaristas
 
mujeres antimilitaristas
 
CAIN
 
documentos
 
insumisia
 
enlaces
 
e-mail
 

CAMPAÑAS - CONTRA LA GUERRA - IRAK

 
     
 

ESCUDOS HUMANOS

Un Escudo Humano se ve obligado a volver a casa por falta de dinero, no por las bombas

Philip Blenkinsop
Berlín, 1 de abril (Reuters)

 
 
 
   
 

El último escudo humano alemán ha regresado esta semana desde la bombardeada Bagdad, diciendo que se vio obligado a salir por falta de dinero, no por el peligro de las restricciones iraquíes.

"En realidad ha sido más que nada un problema de dinero. No se nos podía hacer llegar más", ha declarado Reinhold Wassmann, que regresó el lunes a Alemania tras haber estado dos semanas en la capital iraquí. En la entrevista que concedió a la agencia Reuters el martes afirmaba que el coste de la vida se ha encarecido mucho como consecuencia de la guerra. El cierre de los bancos le ha obligado a cambiar dinero con los taxistas, que le ofrecían tipos de cambio muy inferiores a los normales. Wassmann, investigador de 53 años procedente de la Universidad Libre de Berlín, fue uno de los seis alemanes que viajaron hasta Bagdad para hacer de escudos humanos en caso de ataque aéreo. Wassmann y otro berlinés fueron los últimos en salir, aunque a los dos le habría gustado quedarse. El bombardeo de Bagdad, según dice, ha obligado a cerrar casi todas las tiendas y ha supuesto una interrupción en la vida cotidiana de la ciudad. Sin embargo, comenta que a la población no le molestaba la presencia de un occidental y que las fuerzas de seguridad le dejaron actuar por sí solo.

PODÍA MOVERSE LIBREMENTE

"Tenía mucha libertad de movimientos. Yo iba ofreciendo ayuda y la gente era muy receptiva", explica. "Casi no se podía dormir por la noche debido a los bombardeos. Yo por lo menos era extranjero y podía salir", afirma. De día, Wassmann iba a echar una mano en un hospital. "Había muchas víctimas... pero mi cometido no era el de atenderles, sino dar algo de apoyo a quienes estaban allí para que supieran que no estaban solos", nos dice, y añade que sólo se podía comunicar con la gente en inglés.

"Resultaba irónico tener que hablar en el idioma del agresor". Los iraquíes no deseaban ser “liberados”, asegura. "La gente no quiere guerra. Sólo piden que les dejen en paz. No quieren que Bush y Blair vayan a liberarles".