| |
El último escudo humano alemán
ha regresado esta semana desde la bombardeada Bagdad, diciendo que
se vio obligado a salir por falta de dinero, no por el peligro de
las restricciones iraquíes.
"En realidad ha sido más
que nada un problema de dinero. No se nos podía hacer llegar
más", ha declarado Reinhold Wassmann, que regresó
el lunes a Alemania tras haber estado dos semanas en la capital
iraquí. En la entrevista que concedió a la agencia
Reuters el martes afirmaba que el coste de la vida se ha encarecido
mucho como consecuencia de la guerra. El cierre de los bancos le
ha obligado a cambiar dinero con los taxistas, que le ofrecían
tipos de cambio muy inferiores a los normales. Wassmann, investigador
de 53 años procedente de la Universidad Libre de Berlín,
fue uno de los seis alemanes que viajaron hasta Bagdad para hacer
de escudos humanos en caso de ataque aéreo. Wassmann y otro
berlinés fueron los últimos en salir, aunque a los
dos le habría gustado quedarse. El bombardeo de Bagdad, según
dice, ha obligado a cerrar casi todas las tiendas y ha supuesto
una interrupción en la vida cotidiana de la ciudad. Sin embargo,
comenta que a la población no le molestaba la presencia de
un occidental y que las fuerzas de seguridad le dejaron actuar por
sí solo.
PODÍA MOVERSE LIBREMENTE
"Tenía mucha libertad de
movimientos. Yo iba ofreciendo ayuda y la gente era muy receptiva",
explica. "Casi no se podía dormir por la noche debido
a los bombardeos. Yo por lo menos era extranjero y podía
salir", afirma. De día, Wassmann iba a echar una mano
en un hospital. "Había muchas víctimas... pero
mi cometido no era el de atenderles, sino dar algo de apoyo a quienes
estaban allí para que supieran que no estaban solos",
nos dice, y añade que sólo se podía comunicar
con la gente en inglés.
"Resultaba irónico tener
que hablar en el idioma del agresor". Los iraquíes no
deseaban ser liberados, asegura. "La gente no quiere
guerra. Sólo piden que les dejen en paz. No quieren que Bush
y Blair vayan a liberarles".
|
|