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  CAMPAÑAS - CONTRA LA GUERRA - IRAK  
     
 

ESCUDOS HUMANOS

Javier desde Bagdad

24 de marzo de 2003

 
 
 
   
 

Saludos

En la noche de ayer, en su segundo dia de ataque, los americanos apenas hicieron perturbar la tranquila vida de los escudos humanos en la Daura Power Station Plant. A las 2100 mientras preparabamos una frugal cena a base de spaguettis, empezamos a oir el zumbido de la muerte y el desastre. En el firmamento podiamos ver el destello de las baterias antiaereas de la defensa iraqui intentando palpar, a palo de ciego, al invisible enemigo y en la comunion de la mesa intuiamos una cruel e injusta guerra. Un llanto ahogado me invadio el corazon pensando en los valerosos soldados que he tenido la suerte de conocer y que sufriran en su carne la agresion americana; la mayor verguenza para la humanidad bien entrado el siglo XXI. Nos visito no se que ministro durante la cena y quedo impresionado por nuestra conducta en el ambito de la guerra.

Quizas no esperaba que andaramos en la mesa con lo de: pasame la sal por favor, en ese preciso momento. Es licito recordar que la conducta de nuestros anfitriones es del todo admirable, y no tan solo la de ellos sino la de la poblacion civil que teniendo en cuenta la situacion en la que se encuentran, aun tienen la dignidad de no cobrarnos los taxis o invitarnos a comer en su propia casa, como lo hizo hoy un medico conocido. En fin, no cesare en mi vida de recordar a los mios y a quien quiera escuchar, la belleza de la cultura arabe, su delicada educacion y hospitalidad con el estrangero y denunciare con rigor todas las maquiavelicas mentiras que nos hayan querido hacer creer a cerca de ellos. Toda la noche en apacible tranquilidad apenas perturbada por el llantito de algun perro triste. Podriamos creer por un momento, en la
tiniebla del despertar, que fue todo un suenyo y que la guerra al fin la paramos. Pero un delicioso te caliente nos devuielve a la realidad y nos invade una muchedumbre de periodistas con sus chalecos de coronel Tapioca y muchas preguntitas acerca de nuestra labor.

En la ciudad la actividad a quedado menguada por la invasion, se han cerrado todas las tiendas y tan solo algunos puestecitos de venta de tabaco permanecen en las aceras. Toda la actividad belica que podamos ver se centra en la vigilancia de los soldados iraquis con sus fusiles de siempre, sus tricheras de sacos de arena en las esquinas mas peligrosas y algun que otro pick-up con una metralleta apuntalada en su caja apuntando a un cielo incierto. Todo y con eso su amabilidad con nosotros es la de siempre (arabe). Seguimos apostando por quedarnos en nuestro lugar.

Queda en el aire la pregunta de siempre: Sera de utilidad nuestra labor(interrogante). Mi determinacion no se centra en la busqueda de un objetivo cuantificable, no deseo y Dios lo sabe salvar ninguna vida o hacerme popular entre las estrellas fugaces de la miseria televisiva.

Tan solo actuo con la conviccion de un deber. Esta accion es la que me satisface y sus repercusiones en el futuro son imposibles de determinar. De todos modos, en algo debe mantener la llamita de la esperanza, ese granito individual y colectivo que forma el grueso de las protestas en el mundo entero y el bochorno que supone hablar de libertad cuando en
realidad no existe.

Salud Javier