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Debido a problemas burocráticos la Caravana
EPI no ha podido alcanzar su objetivo de situarse en instalaciones
que protegieran a la población iraquí de un bombardeo
estadounidense sobre Bagdad, por lo que ha abandonado Irak y regresa
al estado español.
La caravana EPI, formada por personas de diferentes
lugares del estado español y cuatro argentinos, que decidieron
en su momento acudir a Irak para ponerse delante de las bombas americanas
como escudos humanos para así detener la maquinaria salvaje
de esta guerra. No se trata por tanto de una organización,
sino de un grupo de gente que, bajo la consigna de "No a la
Guerra", ha decidido coordinarse para llevar a cabo una acción
global de protesta contra la masacre que se va cometer sobre la
población iraquí. Junto con otras doscientas personas
de 34 nacionalidades distintas a titulo individual acudimos a la
llamada de Human Shields para hacer de escudo humano en Irak.
Sin embargo la caravana EPI se ha ido encontrando
con obstáculos diplomáticos que la han movido finalmente
a retornar. A partir del sábado 29 de febrero se negó
el visado de entrada a los pasaportes del estado español,
prohibición que mas adelante se extendió todos los
visados que tramitaba Human Shields desde Amman. El mismo día
29 el Dr. Hashimi. director de Friendship, Peace and Solidarity
(FPS) ofertó los posibles lugares en los que instalar los
escudos humanos, con una cantidad de plazas limitadas a 30 personas.
Tras una inspección por parte de un comité elegido
en asamblea entre todos los escudos humanos presentes en Bagdad
se comprobó que no se adaptaban a las exigencias de Human
Shields de que fueran sitios en los que la ubicación de escudos
humanos protegieran exclusivamente a la población civil,
hubiera teléfono y posibilidad de moverse libremente.
Ante esta situación se eligió en asamblea
un comité de negociación para tratar de conseguir
otros lugares que se adaptaran a las expectativas y permitieran
la concesión de visado a las veinte personas de EPI que esperaban
para poder entrar en Irak. La respuesta de Hashimi fue deportar
a las personas que integraban este comité, excepto a la que
ejercía de coordinadora y traductora. También fueron
deportados John Ross y Ken O'Keefe, que junto con una persona del
comité deportada acudió a hotel donde se aloja la
prensa internacional a esperar una orden oficial del gobierno iraquí
que llegó al día siguiente. Esta decisión de
Hashimi implicaba que la asamblea de Human Shields perdía
todo el poder de decisión y los escudos que a partir de ese
momento permanecieran en Bagdad pasarían a depender exclusivamente
de Hashimi.
Esta situación hizo que la caravana EPI, en
solidaridad con las personas deportadas por defender su causa, decidiera
retirarse de Bagdad, aunque algunos de sus integrantes decidieran
permanecer o acceder a Irak a titulo individual , aunque siempre
con el apoyo total de la propia caravana EPI. En la actualidad quedan
unas treinta personas haciendo de escudos humanos en Bagdad, aunque
el número está aumentando con la continua llegada
de activistas de las mas diversas partes del planeta. Junto con
ellos, la caravana EPI mantenemos la esperanza de que se pueda alcanzar
el objetivo final de esta acción global de escudos humanos:
parar la guerra.
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