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En respuesta a un llamamiento internacional para
obstaculizar la maquinaria de la guerra, el 30 de marzo decenas
de personas accederán al interior de la base de Bétera
para realizar una inspección ciudadana de sus instalaciones
y demostrar que se trata de una instalación para la guerra
El próximo domingo, 30 de marzo, miembros
de la «Campanya ciutadana contra la base de l'OTAN»
y otras personas, se constituirán en «inspectores e
inspectoras civiles» y entrarán por sus propios medios
dentro de las instalaciones militares de Bétera para confirmar
la presencia de armamento, planes del ataque contra Iraq o información
sobre las armas de destrucción masiva que posee la OTAN y
los EEUU. Esta «Inspección Ciudadana» constituye
una acción de desobediencia civil: conscientemente ilegal,
publica, política, y completamente legítima dado el
desprecio que están demostrando los poderes públicos
hacia una ciudadanía que dicen representar y que se manifiesta
aplastantemente contra la guerra, y localmente, contra la instalación
del cuartel de la Fuerza de Reacción Rápida de la
OTAN en Bétera. Simultáneamente, dos marchas se dirigirán
a las bases de uso conjunto España-EEUU de Rota (Cádiz),
y Zaragoza. Esto actos forman parte de la respuesta al llamamiento
que ha hecho la red pacifista global Internacional de Resistentes
a la Guerra (WRI-IRG) a realizar acciones noviolentas para reclamar
la devolución de las bases militares en todo el mundo y obstaculizar
la guerra
Acciones similares ya se han llevado a cabo en otros
lugares. Inspectores e inspectoras civiles se han introducido en
numerosas bases norteamericanas y británicas de todo el mundo,
como Volkel en Holanda y Fairford en Gran Bretaña. Activistas
antimilitaristas han bloqueado suministros bélicos en Italia,
Bélgica, Gran Bretaña, Alemania y EEUU.
También se han dado bloqueos de instalaciones
militares en EEUU, Bélgica, Alemania y Gran Bretaña,
entre otros países. Activistas irlandeses han logrado que
los aviones de transporte de la marina norteamericana no puedan
seguir utilizando el aeropuerto de Shannon. Estas acciones tienen
un efecto directo -por pequeño que sea- sobre la maquinaria
de guerra. Tras las masivas manifestaciones del 15 de febrero en
todo el mundo -más de 10 millones de personas tomaron parte
en las protestas en mas de 600 ciudades-, es importante que el movimiento
pacifista dirija ahora su atención hacia las infraestructuras
militares que se puedan utilizar en la guerra contra Irak.
Aunque la mayor parte de las tropas que van a intervenir
en dicha guerra se encuentren ya en Oriente Medio, la infraestructura
militar de EEUU, Gran Bretaña y otros países que respaldan
la guerra siguen desempeñando una función crucial
de apoyo para la guerra: los suministros militares, el avituallamiento,
la munición y los soldados deben ser transportados por aire
al Golfo, los aviones de combate despegaran desde muchos países,
y se utilizarán los sistemas de vigilancia de EEUU y de la
OTAN en todos los rincones del planeta para dirigir los ataques
contra Irak. Se utilizara incluso la infraestructura de países
que no participan en la guerra, o sus tropas reemplazarán
en otros lugares a las de los países que si participan en
ella, como Afganistán o los Balcanes. Este tipo de movilizaciones
que hacen avanzar y articulan la conciencia social de rechazo a
la guerra y a la prepotencia de los gobiernos, dificultan la maquinaria
de la guerra y evitan que la ciudadanía termine sintiendo
como estéril la mera protesta repetitiva en las calles, ofreciendo
también como herramienta masificar la desobediencia a la
guerra.
Llamamos, igualmente, a la desobediencia tributaria
que se articula, como cada año, en torno a las campañas
de Objeción Fiscal a los Gastos Militares.
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