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Algunos datos sobre el país.
Indonesia es un país en el que casi todo es superlativo:
el archipiélago más grande del mundo: más de
17.508 islas y miles de lenguas. La distancia entre el extremo occidental
y el oriental, es la misma que entre Lisboa y Moscú. Es también,
el país musulmán más poblado del mundo ya que
el 87% de sus más de 220 millones de habitantes son musulmanes,
conviviendo con un 9% de población cristiana, un 2% hindú
y el 2% restante distribuido entre animistas, budistas, etc.
La situación de los derechos humanos también arroja
datos que impresionan.
Derechos Humanos en Indonesia.
Desde 1998 existe democracia en Indonesia. Sin embargo sólo
a partir de las elecciones de este año, el Parlamento (formado
por 500 miembros) no contará con los 38 representantes institucionales
(no electos) de las fuerzas de seguridad.
Las reformas adoptadas por los sucesivos gobiernos en estos años
de democracia no han sido suficientes para reparar las violaciones
de derechos humanos durante el "Nuevo Orden" del General
Suharto (1),
ni los que se han continuado cometiendo después. Los casi
seis años de democracia han visto al menos 46 presos políticos,
39 de ellos desde que Megawati es Presidenta (julio de 2001) (2).
La Comisión Internacional Católica para la Migración
(ICMC) denunciaba 694 casos de tortura por parte de las fuerzas
de seguridad indonesias en todo el país durante el pasado
año, mostrando una tendencia ascendente en relación
a los años anteriores. La organización local Comité
para las personas desaparecidas y víctimas de violencia (Kontras)
reportó 289 casos confirmados de los que más de las
dos terceras partes se habían producido en Aceh y Papua.
Actualmente, los principales casos de violación de derechos
humanos en Indonesia se cometen en Naggroe Aceh Darussalam (NAD)
y en Papua, dos provincias con movimientos independentistas fuertes.
Asimismo, las organizaciones de derechos humanos recogen denuncias
de violaciones de la libertad de expresión, la represión
violenta de actos de protesta y crítica no-violenta al gobierno,
que ha llevado a la cárcel a un creciente número de
personas, incluyendo a sindicalistas, políticos y periodistas.
Aceh (Nanggroe Aceh Darussalam).
Aceh está situada en el extremo norte de la isla de Sumatra
y cuenta con cuatro millones de habitantes. Es, junto con Papua,
la provincia más rica del archipiélago ya que produce
entre el 11 y el 15% del total de las exportaciones del país,
sin embargo, tan sólo el 5% de los beneficios de su producción
revierten en la isla.
Aceh tiene una larga historia de independencia, durante 500 años
fue un sultanato independiente y resistió treinta años
de feroz guerra a la colonización holandesa, siendo el último
lugar de la zona conquistado. La integración en Indonesia
no fue del agrado del pueblo acehnés y, tras varias revueltas,
en 1959 consiguieron el estatuto de "región especial"
que no satisfizo las expectativas. La insatisfacción en la
región creció con la represión del "Nuevo
Orden" y la falta de equilibrio entre la riqueza producida
y lo que obtenían del gobierno indonesio. En este ambiente
nació en 1976 la guerrilla independentista Gerakan Aceh Merdeka
(GAM) o Movimiento Aceh Libre, liderado por Hassan di Tiro, un descendiente
del último sultán.
Durante los últimos nueve años de la época
Suharto (1989-1998) Aceh fue declarada Zona Operacional Militar
(DOM), en1993 Amnistía Internacional estimaba que habían
muerto unas dos mil personas. A la caída de Suharto, las
denuncias sacaron a la luz las desapariciones, torturas, violaciones
y asesinatos cometidos bajo el domino del Ejército. El Presidente
Wahid, tras una visita a Aceh en la que pidió disculpas públicas,
creó una comisión independiente de investigación
que identificó 7.000 casos de violaciones de derechos humanos.
Sin embargo, el informe nunca vio la luz, ni se llevó a juicio
a ningún responsable.
A partir del 2000 se establecieron conversaciones entre el gobierno
indonesio y el GAM que llevaron a una "pausa humanitaria",
aunque las operaciones militares continuaron. En diciembre del 2002
se firmó un acuerdo de cese de hostilidades, pero en marzo
del año siguiente la organización internacional que
observaba el alto el fuego abandonó la zona tras ver atacadas
sus oficinas y personal. Las negociaciones que se llevaron a cabo
en mayo para salvar el acuerdo fracasaron ante las exigencias del
gobierno indonesio al GAM de abandonar la demanda de independencia
y entregar las armas.
Tras este fracaso, el gobierno indonesio impuso la ley marcial el
19 de mayo de 2003 por un período inicial de seis meses.
En noviembre pasado, se amplió el plazo seis meses más.
Por otro lado, se ha impulsado la inclusión del GAM en la
lista de grupos terroristas.
Aunque la Ley marcial preveía varios campos de actuación,
incluyendo ayuda humanitaria y normalización del gobierno
regional, sólo la parte de seguridad se ha llevado a cabo
con 50.000 soldados y policía destinados en la zona.
Según recogen los informes sobre la situación de derechos
humanos de distintas organizaciones y del Gobierno de Estados Unidos,
ONGs locales y refugiados de la zona denuncian casos de ejecuciones
extrajudiciales, torturas, malos tratos, desapariciones, detenciones
y desplazamientos de población.
Estos datos no pueden ser verificados por observadores externos
pues el acceso a NAD está prohibido a periodistas u organizaciones
nacionales o internacionales, excepto (en muy contadas excepciones),
con permisos especiales, sólo en compañía de
militares y en ciertos municipios -muchas veces no pueden salir
de Banda Aceh, la capital-. Por otra parte, el ejército revisa
los artículos de los periodistas indonesios en la zona. 76
dirigentes locales dimitieron de sus cargos y sus puestos fueron
ocupados por personal militar.
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