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Situación de la mujer guatemalteca
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Población

En el censo de 1.995 la población total de Guatemala era de :LO.621.000, de las cuales aproximadamente 2.300.000 viven en la capital, Ciudad de Guatemala, donde una gran mayoría, sobre todo emigrantes del campo, vive en los barrios y suburbios de la periferia en unas condiciones de extrema pobreza. Del total de la población, aproximadamente un 60 % es indígena.

La población urbana, respecto a la población to-tal, ha pasado de un 32% en 1960 a un 41,5% en 1995. Se estima que para el año 2000 la población llegará a los 12 millones de habitantes.

 
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Salud y alimentación

En 1995 la esperanza de vida al nacer en Guatemala es de 64 años, la más baja de Centroamérica. Entre los indígenas, dos tercios de la población, este indicador sólo llega a 49 años.

Las tasas de natalidad y mortalidad anuales en Guatemala son las más altas de Centroamérica. El 42% de las muertes del país son de niños menores de 5 años. De cada 1.000 niños nacidos vivos, 69 mueren el primer año de vida y 105 en los cinco primeros por enfermedades como polio, sarampión, tosferina y otras enfermedades fácilmente erradicables, causadas por la miseria en la que vive la mayoría de la población. Las principales causas de mortalidad son las enfermedades infecciosas intestinales, la bronconeumonía y la desnutrición.

Según la CEPAL el 63 % de los niños desnutridos tienen un desarrollo físico anormal. Como dato significativo, el informe del Consejo Económico y Social de Naciones Unidas hace constar que en algunas áreas del país sólo pueden alimentarse una vez al día.

La infestación parasitaria es del 98 % entre la población infantil rural (OMS) .

Según el informe de 1994 de Naciones Unidas, solamente el 54 % de la población urbana y el 39 % de la rural tiene acceso al agua sanitaria segura, y el 90 % de los acueductos tienen cierto grado de contaminación.

En 1989, mientras que el ministro de Salud reconocía que el 98 % de la red hospitalaria se encontraba en condiciones no aptas de funcionamiento, el gobierno decretó un recorte del 20 % en los presupuestos de todos los hospitales. La desigualdad de las partidas presupuestarias se manifiesta en un dato significativo: la existencia de 12 militares por cada médico; existe un médico por cada 2.270 habitantes.

 
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Educación

Oficialmente se acepta que el 53% de la población mayor de 15 años es analfabeta, pero extraoficialmente el grado de analfabetismo se calcula en un 70%. Según estudios realizados por el Colegio de Humanidades el analfabetismo se incrementa en 1,3 % anual. El 86 % de la población rural es analfabeta, alcanzando el 95 % entre las mujeres indígenas. El promedio de escolaridad es de 1, 7 grados (cursos) en primaria, mientras que en el resto de América Latina es de 5 grados.

Nada más iniciarse el mandato del gobierno de Cerezo, se anunció el desarrollo de un ambicioso plan de alfabetización, que intentaría erradicar el analfabetismo antes del año 2000. Este plan, que ni tan siquiera se puso en marcha, ha sido duramente criticado por las organizaciones de enseñantes, tanto en su aplicación como en sus fundamentos. Según las organizaciones magisteriales, el trabajo educacional del gobierno sólo ha complacido a quienes explotan la ignorancia del pueblo, y ha sido presidido por la desorganización, la improvisación y la corrupción generalizada.

El ministro de educación manifiesta que existen 50.000 maestros y estima en 40.000 puestos de maestros el déficit para cubrir a quienes no están actualmente escolarizados.

 
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Vivienda

La falta de vivienda se estima entre 650.000 y un millón de unidades, lo que significa que más de la mitad de los guatemaltecos carece de vivienda en condiciones mínimas de habitabilidad. El 50% son chabolas de caña, madera, cartón y otros materiales de desecho; el 31% son de adobe, y solamente el 19 % están construidas con materiales sólidos.

Sólo el 15 % de las familias tiene vivienda propia; el 58% son alquiladas y el 27% vive con familias o en lugares de trabajo.

En Guatemala capital cerca de 2.000.000 de habitantes ocupan el llamado cinturón de miseria, como reconoció el ministro de gobernación en 1988; 500.000 personas viven en asentamientos improvisados en los barrancos y laderas de las afueras de la capital. Las condiciones de vida en estos asentamientos son totalmente precarias, viven hacinados en chabolas y careciendo de los servicios mínimos elementales (agua corriente, sistema de letrinas y drenaje adecuado, electricidad, gas, servicios sanitarios, etc.). En 1990 el 62% de la población no tenía acceso al agua potable.

Las clases menos favorecidas que acuden a la capital y crean estos cinturones de miseria sufren desalojos violentos por parte de las fuerzas de seguridad que destruyen las improvisadas covachas, practicando detenciones e hiriendo a sus pobladores.

 
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Empleo y situación laboral

La tasa de desempleo en el año 1980 era del 31 %; en 1988, del 46,4 %, y en 1994 pasó al 64,5 %. El 51,2 % de la población trabaja en el sector primario –agricultura -, el 2.0,4% en el secundario - manufacturas y construcción -, y el 28,9% en el terciario - comercio y servicios.

Se establece un máximo legal de 6 horas diarias de trabajo entre los 12 y 14 años de edad, y de 7 horas a partir de esa edad. Unos 700.000 trabajadores son menores de 18 años. De estos, unos 100.000 son niños entre 8 y 14 años. El 31% del cultivo del café es producto del trabajo infantil.

En el sector de industria y servicios, el Estado establece jornadas semanales de 42, 40 ó 36 horas, aunque es habitual que no se paguen las horas extras trabajadas. La fijación del salario mínimo en el sector industrial es de 17,69 quetzales, aunque raramente se cumple. No existe ningún tipo de subsidio de para y es frecuente el impago de las indemnizaciones por despido (1 mes por año trabajado). Las condiciones del lugar de trabajo en las fábricas suelen ser insalubres y existe gran riesgo de accidentes laborales. Normalmente el empresario no recibe ningún tipo de presión para el cumplimiento de las leyes, aun cuando un juez haya dictaminado una resolución en favor del trabajador. En el sector agrícola las condiciones no son mejores y el fraude es constante. La UASP (Unión de Asociaciones Sindicales y Populares) denuncia la existencia de dos listas de salarios en las fincas, una para la inspección y otra del salario real. Un gran número de jornaleros se ve obligado a vivir en pésimas condiciones en los barracones construidos dentro de la finca, ya comprar los suministros al propio finquero. En 1993, la campaña por el salario mínimo lleva- da a cabo por el CUC se saldó con cuatro muertos.

A finales de 1996 se promulgó una ley que impide las huelgas de los funcionarios del Estado.

 
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Movimiento Sindical

En los años 1980-1983 el movimiento sindical quedó descabezado a causa de la política contrainsurgente.

A partir de 1985 empezó a rearticularse, aunque su situación era y sigue siendo muy difícil: los trabajadores sindicalistas sufren presiones en SIJS lugares de trabajo, despidos masivos e imposibilidad de volver a encontrar otro empleo.

La sindicación se lleva a cabo a nivel de empresa, no hay una coordinación a nivel de gremios o sectores. Actualmente, en el ámbito nacional, sólo un 4,5% de los trabajadores están sindicados.

 
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Economía

Respecto al crecimiento económico en Centroamérica CEPAL dice: los beneficios del crecimiento económico se han distribuido de manera desigual, acentuando así las condiciones de inseguridad social y las diferencias entre los ingresos de los grupos extremos bajos y altos. La apreciación es particularmente correcta para Guatemala.

En 1980, el 20% más pobre de la población sólo recibió el 5,5% de los ingresos, mientras que el 20% más rico recibió el 55%. En comparación, los datos de 1994 tienden a ser peores ya que, según el Informe sobre Desarrollo Mundial publicado por el Banco Mundial, el 40% más pobre obtuvo sólo el 7,9% del total de los ingresos, mientras que el 10% más rico recibió el 46,6% del total.

El PIB en el año 1995 rondaba los 14.673 millones de dólares, con un crecimiento anual de un 5%. De esta cantidad la producción agrícola genera un 28 %, la ,producción industrial un 17 % y el sector servicios un 55 %.

La maquinaria compleja, tanto para la agricultura como para la industria, es importada desde los países desarrollados con los que Guatemala mantiene un desigual intercambio comercial, en el que es la perdedora. Esto se confirma si comprobamos los datos de 1995 sobre importaciones (3.333 millones de dólares) y exportaciones (1.994 millones de dólares). Este intercambio desigual y constante, a lo largo de los años, genera una deuda externa que en 1995 ascendía a 3.017 millones de dólares.

Cabe destacar que un 70 % de las exportaciones son productos agrícolas, siendo los principales: café (29 %) , azúcar (11 %) , frutas y nueces (7 %) y algodón (4 %). En cambio, la producción industrial presenta grandes deficiencias y está básicamente dedicada a la elaboración de bienes de consumo perecederos (alimentos, bebidas, calzado, ropa...).

Esta situación provoca un coste desproporcionado de los productos de importación, así como un constante incremento de los precios de los productos básicos. Por ejemplo, los guatemaltecos pagan las medicinas producidas en el país un 200 % más caras de lo que cuestan en el extranjero.

Para dar un dato comparativo del IPC cabe decir que lo que en 1980 costaba 100 en 1993 valía 526.

Por último, cabe decir que el gobierno de Álvaro Arzú, una vez ganadas las elecciones, subió los precios de la electricidad, transporte, combustible y teléfono, consiguiendo una indignación generalizada de la población. Dentro de las medidas neoliberales del gobierno se están llevando a cabo muchas privatizaciones, como la de Correos y la de GUATEL (compañía telefónica) , lo cual está generando numerosas movilizaciones de los funcionarios. En el primer trimestre de 1997 se ha incrementado el precio de la electricidad, el gas, el teléfono, el transporte, el combustible y los productos de la canasta básica. Asimismo, se ha promulgado un acuerdo del Ministerio de Educación que las organizaciones populares acusan de pretender privatizar la escuela pública. Ha desaparecido DIGEBOS (Dirección General de Bosques) J sustituida por el Instituto Nacional Forestal, primer paso para la privatización y subsiguiente deforestación de lo que queda de bosque.

 
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Situación de la mujer guatemalteca

La mujer guatemalteca vive en una situación de discriminación a todos los niveles. Esta situación se agrava en el caso de la mujer indígena.

En muchos aspectos el papel de la mujer está condicionado a las decisiones del hombre. Incluso hoy en día es frecuente que el padre negocie un matrimonio sin tener en cuenta los deseos de la hija.

Las mujeres se casan a partir de lo 13 o 14 años e inmediatamente empiezan a tener hijos. El promedio de hijos es de 5 en el medio urbano y 9 en el rural. Existe un alto grado de indefensión: las mujeres son abandonadas y los hijos no reciben ningún tipo de pensión. También es muy frecuente la violencia familiar, los malos tratos a la mujer ya los hijos, y no existe ningún tipo de control por parte del Estado para estas agresiones.

Diversos factores culturales y religiosos hacen difícil que la mujer se plantee una planificación familiar. Además, la falta de recursos económicos dificulta la adquisición de medios anticonceptivos.

También hay un cierto temor provocado por las campañas de esterilización (no voluntaria) que el Estado ha llevado a cabo en diversas ocasiones y que ha dejado secuelas físicas, psicológicas y sociales en muchas mujeres.

Hay una total desatención sanitaria a las mujeres embarazadas. Si a esto le añadimos que la mayoría de ellas trabajan hasta el último momento antes del parto, el resultado es una tasa de mortalidad por parto muy elevada. También es alta la tasa de abortos provocados y la muerte de la mujer como consecuencia de su práctica. El aborto está penalizado por la ley y las operaciones se realizan de forma clandestina en condiciones penosas.

 
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Situación laboral de la mujer

La mujer sufre los mayores índices de analfabetismo y difícilmente tiene acceso a una formación. Existe una clara discriminación en cuanto a salario y al tipo de trabajo a realizar (siempre como continuación de tareas domésticas).

Las mujeres que trabajan en la industria no tienen acceso a sus derechos laborales. Además las mujeres son mayoría dentro de la economía sumergida, lo cual implica sueldos inferiores y la necesidad de tener un segundo trabajo (generalmente como asistencia doméstica).

En las fincas, a la mujer se le exige la misma capacidad de trabajo que al hombre. Todavía existe el “derecho de pernada” del finquero sobre las muchachas. En las comunidades tradicionales, el cultivo de subsistencia (maíz y frijoles) está en manos del hombre; la mujer se dedica a las duras tareas domésticas.

En cualquier caso, la mujer trabajadora tiene que ocuparse sin ningún tipo de ayuda de los hijos y la casa.

 
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Distribución de la tierra

La superficie del país destinada al cultivo de pro-ductos agrícolas está dividida en:

Latifundios: fincas de más de 1.000 hectáreas, establecidas en las tierras más fértiles y productivas de Guatemala. En ellas se cultivan los productos que se destinan a la exportación: café, algodón, caña de azúcar, bananas y cardamomo. Su explotación está en manos de unas 200 familias (criollos, ladinos y extranjeros) que recuerdan al feudalismo, donde el capataz es dueño de las mujeres, hombres y niños que trabajan allí en condiciones infrahumanas.

Minifundios: en ellos se practica la agricultura tradicional y se obtienen los productos de alimentación básica: maíz, frijoles, arroz, papas y calabazas. Se dividen en:

Fincas de entre 15 y 20 hectáreas. Son las que permiten a sus propietarios (ladinos) medios de vida y subsistencia. Parte de sus cosechas las venden en los mercados interiores.

Fincas de menos de 15 hectáreas. La mayoría de ellas están situadas en lugares de difícil acceso y en las tierras más pobres, distribuidas entre unas 800.0no familias indígenas. Su producción es de autoconsumo, pero sin cubrir las necesidades para todo el año, lo que les obliga a emigrar temporalmente a los latifundios y trabajar en sus cultivos a cambio de bajos sueldos.

 
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El problema de la deforestación

La deforestación de bosques y selvas se está convirtiendo, cada día más, en una cuestión preocupante.

Entre 1960 y 1980 el área nacional cubierta con bosques primarios disminuyó aproximadamente de un 77% a un 72 %. Entre 1980 y 1988 la deforestación destruyó 1.355.000 hectáreas adicionales, dejando con bosques primarios únicamente al 30 % de la nación.

Las causas de dicha deforestación son:

El avance de la frontera agrícola: los campesinos desposeídos buscan tierra para su supervivencia, aunque los suelos de las selvas suelen ser incapaces de sostener un cultivo por largo tiempo. A esto se le suma la búsqueda de leña y la creciente ganadería.

La explotación maderera, que representa el problema más grave.

Los daños directos que ocasiona la deforestación incluyen: la pérdida de la diversidad biológica, la erosión de los suelos, la sedimentación de los ríos y la disminución de la disponibilidad de agua en la región. La más afectada por la deforestación es la población de escasos recursos: por un lado significa una disponibilidad limitada de madera para leña y para construir sus viviendas y, por otro, la disminución de especies vegetales e incluso animales que les permiten ganarse la vida.

 
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Religión

La religión católica fue impuesta por los españoles durante la conquista, a la vez que se arrasaba todo lo que se identificara con otras creencias. Actualmente es la religión mayoritaria en Guatemala, aunque debido a la represión sufrida durante estos quinientos años, los indígenas protegían sus creencias, enmarcándolas dentro de la religión católica. Así, existen muchos ritos y tradiciones, actualmente dentro del calendario católico de festividades con un profundo sabor a la cultura y religión maya.

La segunda religión en importancia son las sectas evangelistas. Fueron importadas de EEUU con una importante suma de dinero y se enmarcan dentro de la Guerra de Baja Intensidad. Plantean un discurso de sumisión a la voluntad divina y fomento de la individualidad, tratando de acallar a la población descontenta, todo lo contrario de los planteamientos de la católica teología de la liberación que, poniéndose del lado del pueblo, le anima a luchar por una vida mejor. El notable éxito logrado por estas religiones (el 30 % de los guatemaltecos, según cifras oficiales), no sólo se debe al dinero recibido, sino también a haber sabido introducir en sus cultos formas de catarsis y consuelo común a los graves problemas que sufre este pueblo. La tercera es la religión de costumbre (vestigios mayas), que se basa principalmente en la lectura de los calendarios mayas y lo que éstos indican para cada fecha. No existen datos concretos, aunque se encuentra muy viva en departamentos como Sololá y Totonicapán, donde cada pueblo cuenta con un lector del calendario, que vendría a ser como el sacerdote. Estos calendarios indican, entre otras, la función para la que una persona sirve al nacer (trabajo a realizar), las fechas de siembra del maíz, peticiones a los dioses para las cosechas, finalización de males, etc.

 
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  Los mayas

La vieja civilización maya, que a la llegada de los españoles estaba en un momento de decadencia, con numerosos grupos étnicos que vivían en no demasiada armonía, alcanzó su momento más notable entre los años 300 y 900 de nuestra era, época que se ha dado en llamar Período Clásico Maya, con uno de sus centros más notables en la ciudad santuario de Tikal.

En este período se cimentó el sistema de pensamiento maya, fuertemente condicionado por la religión. Curiosamente, frente a un desarrollo racional muy notable en el caso de ciencias como la astronomía y las matemáticas, y en técnicas como la arquitectura, contrasta el dominio más absoluto de lo mítico en el campo del pensamiento y la espiritualidad. Esta aparente contradicción no es exclusiva de la civilización maya: la podemos encontrar en casi todos los grandes imperios agrarios de la antigüedad, con los que tiene en común también una organización clasista y un poder teocrático. La clase sacerdotal se apropia del excedente agrario e impone el trabajo no voluntario y sin salario, prácticamente el esclavismo, entre el campesinado. No de otra manera pudieron construirse los enormes monumentos que magnifican a la clase sacerdotal, en la que residía, también, todo el saber.

La mitología maya, como todas las de las civilizaciones agrarias, exalta el valor de las fuerzas de la naturaleza de las que dependen su vida material y su principal actividad económica, que es la agricultura: el sol, la lluvia, la fecundidad, el maíz. Dioses y diosas, tan perfectamente estratificados como la sociedad terrenal, se manifestarán implacables con los humanos, a los que se les pude exigir, incluso, que se los sacrifique ritualmente. El mundo idílico que muchos quieren ver en el mundo clásico maya está bastante lejos de la realidad: nunca una sociedad teocrática ha podido exaltar los valores que hoy nos parecen imprescindibles, como la libertad o la igualdad. Estamentos cerrados, sociedades altamente militarizadas, castas monárquico-sacerdotales y desigual reparto de la propiedad de la tierra son rasgos que definían la civilización maya en su momento más importante. Y eso unido a un sexismo más que evidente, en el que lo más destacado y valorado del mundo femenino es el papel reproductor de las hembras, sean animales o humanas. Por esta razón son muchas e importantes las deidades femeninas, lo que ha provocado el error de creer en un rol destacado de la mujer en la sociedad, cuando las muestras arqueológicas siempre dejan bien patente el lugar secundario que ocupa.

La organización política del mundo maya, también abiertamente manipulada por pseudohistoriadores indigenistas, no difería de cualquier otro imperio agrario: una dinastía de sacerdotes-militares se impone a otras y entre todas controlan y explotan al pueblo, tanto por medios coercitivos militares como religiosos.

Las causas que provocaron el hundimiento del imperio maya no parecen claras, pero bien pudo haber sido una sobreexplotación del median. De ese hundimiento nació la división nacional que encontraron los españoles, marco muy distinto en lo organizativo y cultural al período clásico, pero muy poco distinto, posiblemente, en la concepción teocrática del mundo y, consecuentemente, en el mantenimiento de estructuras políticas y sociales muy similares.

 

 
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Derechos Humanos