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Primer país de la Unión Europea que
respalda militarmente a Colombia para enfrentar el conflicto. Suministro
de armas, equipos militares, asesoría técnica y estratégica.
Antes de finalizar el año, el Gobierno colombiano
y el español cristalizarán el primer acuerdo de cooperación
tecnológica para enfrentar la guerra interna del país
y fortalecer el aparato militar de Colombia en las fronteras.
De esta manera, España se convierte en el
primer país de la Unión Europea que firma un convenio
de apoyo militar y estratégico con Colombia, luego de que,
históricamente, Europa negara el respaldo económico
y estratégico para la adquisición de material bélico,
al considerar que cualquier ayuda se constituiría en una
forma de acrecentar el conflicto armado que enfrenta el país.
De hecho, a finales del año pasado, el Gobierno
de Bélgica negó la autorización a la compañía
Fabrique Nationale Nouvelle Herstall, FNNH, para la venta de una
línea de munición para la Industrial Militar, Indumil.
Por estos hechos, el propio Ministerio de Defensa devolvió
US$2 millones a la empresa en diciembre. Desde marzo pasado, cuando
la ministra de Defensa, Martha Lucía Ramírez, viajó
a España para iniciar los primeros contactos, el acuerdo
empezó a manejarse dentro de la mayor confidencialidad. De
hecho, tanto la ministra Ramírez como su viceministro Andrés
Soto prefieren que se hable del tema sólo cuando esté
firmado en su totalidad. Pero El Espectador tuvo acceso a los principales
avances y logros del convenio. El sigilo en la negociación
obedece a que no se quiere repetir la experiencia de los Mirage
donados por el Gobierno español, cuya entrega no se realizó
por los cuestionamientos del entonces comandante de la FAC, general
Héctor Fabio Velasco. Además, para blindar el proceso
de las futuras críticas de proveedores de armas, parlamentarios
y defensores de derechos humanos.
El material bélico
El convenio está ad portas de la firma y se
agilizó en los últimos meses, en razón a que
en marzo del próximo año España elige nuevo
presidente y la salida de José María Aznar podría
cambiar los términos del acuerdo. Inicialmente el convenio
era de 17 puntos, pero a la fecha sólo 10 parecen estar fijos
en la agenda: transferencia de tecnología para la fabricación
de 35 millones de cartuchos para fusil y ametralladora, tanques
de guerra AMX 30, simuladores para helicópteros Black Hawk,
adquisición de aviones Casa, suministro de bombas de alto
poder, vehículo Dragón para vigilancia en carreteras.
(Ver infografía).
Y desde el punto de vista estratégico, cursos
para entrenamiento de personal en prácticas de desminado,
capacitación en sistemas de defensa en convenio con la Escuela
Superior de Guerra y seminarios en justicia penal militar y política
de derechos humanos. Se estima que el negocio podría llegar
a los US$50 millones. El convenio está tan adelantado, que
15 representantes del Ministerio de Defensa regresaron esta semana
de España, en donde revisaron la calidad y compatibilidad
de los equipos para la fabricación de munición. Días
antes una comisión del Ejército hizo la evaluación
favorable para la adquisición de los tanques AMX 30. En este
momento algunos puntos del acuerdo están siendo analizados
en el Consejo de Ministros de España. Otros, como el curso
de desminado, arrancan mañana y para ello viajaron 22 hombres
de las distintas fuerzas.
Hombres clave
Pero lo que la gente se pregunta es por qué
Europa dio un giro en su ayuda militar a Colombia. En el Ministerio
de Defensa argumentan que España está interesada en
apoyar la lucha contra el terrorismo. Sin embargo, la labor de dos
hombres clave de la política española facilitó
el asunto. Inicialmente, durante el gobierno Pastrana, el ex ministro
Narcis Serra. Y en el último año Federico Trillo,
actual ministro de Defensa. Trillo es uno de los hombres clave de
Aznar y su paso por la presidencia del Congreso de los Diputados
fue fructífero. En su gestión parlamentaria desde
1977 logró la aprobación de 220 leyes nuevas. Por
esta razón y por la injerencia que tiene sobre el propio
presidente Aznar, es muy factible que el acuerdo se apruebe sin
mayores tropiezos en el Consejo de Ministros.
A este factor se suma la labor de las embajadas de
Colombia y España, que están coordinando el proceso
en confidencialidad. De hecho, hasta el mes anterior cuatro comisiones
de españoles visitaron el país para tratar el tema.
En los últimos gobiernos el tema de fortalecimiento
militar tuvo varias aristas. Desde mediados de los 80 el gasto militar
se incrementó. César Gaviria buscó presencia
de la Fuerza Pública en todas las zonas el país. Ernesto
Samper continuó esta política, pero impuso los bonos
de paz para adquirir equipo militar. Andrés Pastrana incrementó
y profesionalizó el pie de fuerza. Álvaro Uribe está
aplicando la política de seguridad democrática, recibió
unas Fuerzas Militares desfinanciadas y para contrarrestar el déficit
estableció el impuesto al patrimonio. Adicionalmente al convenio
con España, el gobierno Uribe está adquiriendo equipo
militar por valor de US$64.8 millones, según lo dispuesto
en dos documentos Conpes. A ello se suma un presupuesto de inversión
para el año entrante de $720 mil millones.
Los offset
Pero, experiencias como la fallida donación
de los Mirage despiertan dudas en algunos sectores sobre la viabilidad,
beneficios y costos del convenio militar con España. Por
esta razón el Gobierno determinó que el convenio se
haga directamente entre los dos países, aplicando el sistema
de contratación offset. Los offset son un arreglo comercial
para exportaciones militares que implican una contraprestación
adicional del vendedor a través de una ayuda en tecnología
o entrenamiento. Un alto funcionario del Ministerio de Defensa señaló
que con ello se ganará en economía, transparencia,
apoyo, tecnología y, lo más importante, se acabará
con la cadena de intermediarios. Aunque parte del acuerdo se está
ejecutando y la otra está para firma de los gobiernos, las
inquietudes en diversos sectores se centran en el costo, la eficiencia
de los equipos ya que la mayoría son usados,
en su compatibilidad, pero sobre todo en el giro que da Europa,
que por lo visto estaría privilegiando lo militar frente
a lo social.
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