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Movimiento de mujeres contra la guerra “Campaña por la desmilitarización y recuperación de la vida civil” Marcha al Putumayo 25 de noviembre 2003
Las fumigaciones con glifosato

Ruta Pacífica de Mujeres.
Diciembre de 2003

 
 
 
 

Con el objetivo de cerrar esta primera fase del proceso de información sobre la Movilización al Putumayo, La Ruta Pacífica de Mujeres comparte con ustedes dos artículos de opinión que dan cuenta de la discusión sobre las fumigaciones con glifosato.

Les enviamos un cálido saludo de fin de año y agradecemos todo el acompañamiento solidario que recibimos de cada uno/a de ustedes.

Irma Ortiz A.


LOS AGROQUÍMICOS, MÁS DAÑINOS QUE EL GLIFOSATO
SALUD, NARCOCULTIVOS Y FUMIGACIONES
Por William Wood  
Columna de Opinión del periódico El Tiempo
26 de noviembre de 2003

En la guerra contra las drogas y los narcotraficantes, tanto el gobierno de Colombia como el de Estados Unidos tienen mucho interés en la protección ambiental y de la salud humana en Colombia.

Cerca de 3.000 Mujeres Colombianas por la Paz marchan en solidaridad con las que habitan el departamento de Putumayo, víctimas del conflicto armado originado por grupos al margen de la ley y financiado en un alto porcentaje con las utilidades del negocio del narcotráfico. Respetamos el derecho de estas mujeres a expresar su opinión sobre tema público tan importante. Sin embargo, es necesario hacer unas aclaraciones sobre los efectos de los cultivos ilícitos de coca.

Para mantener cada hectárea de cultivo de coca se utilizan cerca de 48 agroquímicos diferentes, en aplicaciones irracionales cada 8 o 15 días. Cada dos semanas, mujeres y niños participan en estas fumigaciones y son expuestos a estos agroquímicos sin ningún tipo de protección. Entre otros, a sustancias altamente tóxicas como Paraquat, Parathion y Malathion. Cada hectárea de coca requiere más de dos toneladas métricas de estas sustancias que son aplicadas en mezclas altamente nocivas para la salud humana y ambiental. Sus residuos son desechados en los ríos. Para poder iniciar el cultivo de la coca se realizan amplias deforestaciones, las cuales son la verdadera causa de los procesos posteriores de erosión.

A este desolador panorama debemos agregarle que para la obtención de la base de coca se deben emplear grandes cantidades de precursores químicos como ácido clorhídrico, ácido sulfúrico, acetona, gasolina y metanol. Cada año ingresan al departamento de Putumayo más de dos toneladas métricas y cientos de litros de estas sustancias químicas, cuyos desechos también permanecen en los suelos y el agua de la región.Estos químicos, incluso los precursores, entran al suelo en forma tóxica activa.

En contraste, el glifosato entra al suelo en forma totalmente inerte. Afecta sólo las hojas de la planta en forma activa y sus químicos activos van a las raíces de las plantas a través de su sistema circulatorio interno, sin afectar el suelo o las raíces de otra planta cuyas hojas no lo hayan recibido.

El 87 por ciento del glifosato en Colombia es utilizado por agricultores en sus cultivos de papa, caña de azúcar y arroz. El glifosato también se usa con propósitos agrícolas en más de 100 países del mundo, inclusive en E.U., cuyas normas ambientales son muy exigentes, y también como herbicida en las Islas Galápagos.

Numerosos estudios científicos independientes han demostrado que no hay ningún efecto nocivo para la salud humana por parte del glifosato en la erradicación de cultivos ilícitos en Colombia. Así se demostró en el estudio realizado en el departamento de Putumayo en el año 2001 por la Clínica de Toxicología Uribe Cualla de Bogotá, dirigido por el doctor Camilo Uribe Granja, médico toxicólogo reconocido nacional e internacionalmente. Yo lo he usado en el jardín de mi casa en Washington, y en el proceso de mezclar el químico concentrado con agua, antes de aplicarlo a las plantas, me ha caído en las manos y en la cara sin causar ningún daño.

Los problemas de los cultivos ilícitos, el narcotráfico, el narcoterrorismo y el consumo de sustancias ilícitas por parte de la población colombiana deben ser analizados en conjunto, porque buscar la paz y mejores condiciones de vida para los colombianos son preocupaciones que compartimos con el gobierno colombiano.

* Embajador de Estados Unidos


Las razones de Mr. Wood
Alfedo Molano Bravo
Columna de Opinión Periódico EL ESPECTADOR
12 de diciembre de 2003

El pasado 26 de noviembre se reencontraron más de 3.000 mujeres en Putumayo para rechazar la violencia y pedir, un vez más, el cese de la guerra. En la plaza central de Mocoa se reunieron para exigir el fin de las fumigaciones contra la coca, "que están deteriorando la salud, la vida, y acabando con el ambiente y con los cultivos tradicionales y alternativos". Como suele suceder, la mayoría de los medios de comunicación hicieron un mezquino cubrimientodel hecho. El Gobierno se refirió de refilonazo a la discriminación contra la mujer, pero ignoró -¡cómo no!- la marcha y el manifiesto. Más atento y perspicaz estuvo el embajador de EU, quien citó la movilización para justificar la fumigación.

El argumento del señor Wood es el de siempre: el glifosato es inofensivo. Y quizás tenga razón, si se mira el crecimiento de los cultivos de coca, que parecieran crecer al ritmo de la fumigación y, por tanto, sostener el precio de la perica en el mercado internacional. Hace pocos días se anunció con bombos y platillos que los cultivos de coca se habían reducido durante el gobierno de Uribe en 30%, pero a los pocos días, que los del Catatumbo, Arauca y Caldas habían aumentado.

La Contraloría General de la República ha mostrado la poca confiabilidad de los sistemas de cálculo sobre superficie sembrada, cosechada y fumigada, de manera que, de ser cierta la merma, no se sabría si ella es debida a resiembra, traslado o agotamiento de las maticas. Lo que sí se sabe a ciencia cierta es el daño que los venenos usados por la policía antinarcóticos para fumigar causan en la salud humana y animal. El señor embajador cita un estudio de los Uribe Cualla, como fundamento de la inocuidad del glifosato. No dijo, sin embargo, que la investigación fue hecha cinco meses después de fumigada el área, limitación que "no permite establecer ni descartar una relación entre la exposición y la manifestación", según los célebres toxicólogos.

Tampoco habló sobre la concentración ni sobre las mezclas de los venenos con que nos fumigan, y que sin duda no están permitidas en los jardines de Washington. Se ha demostrado hasta la redundancia que el Roundup Ultra, que formula la DEA, contiene 26 por ciento de glifosato en lugar del uno por ciento recomendado por el fabricante; porcentaje aquel considerado altamente tóxico. Más aún, la combinación con Cosmo-Flux -un aditivo para fijar el veneno alas hojas de la coca- ha sido clasificada como muy tóxica por la mismísima Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos. Para la muestra, un botón. Los datos registrados por la Policía sobre perjuicios sóloen el Valle del Guamués en el año 2001, fueron escandalosos: "4.289 personas afectadas, 178.377 animales afectados y 7.252 hectáreas de cultivos afectados (plátano, yuca, maíz, potreros, montaña, rastrojo, coca)". Si se quisiera tener una imagen amplia del desastre, piénsese que esa región podría ser el 5% del área comprometida por la fumigación en todo el país. Así, pues, argumentos a las mujeres en marcha no les faltan.

El embajador destaca en su artículo, con toda razón, el impacto de los daños producidos por los llamados precursores químicos con que se procesa la hoja, cuyos residuos se botan en ríos y quebradas. Hubiese quedado más completo el cuadro sumando la contaminación originada en la destrucción e incineración de 22 millones de kilos de insumos líquidos y sólidos en los últimos años, que ha contribuido al aumento del efecto invernadero y de la lluvia ácida. Más aún, en estos operativos no se cumplen los protocolos avalados por la embajada estaudinense y por la Dirección Nacional de Estupefacientes sobredestrucción de estos materiales, salvo cuando son un show hecho delante de lascomisiones del Congreso americano que vienen a observar in situ los avances de lPlan Colombia.

El diplomático está muy preocupado por la destrucción del bosque. Le sobra razón. La coca, la amapola y la marimba podrían haber destrozado, en el peor de los casos, quizás un par de millones de hectáreas de selva húmeda tropical, "que es -explica de manera bastante parcializada- la causa verdadera de la erosión". De haber tenido en cuenta el señor Wood que la ganadería extensiva ha destrozado 75 de los 100 millones de hectáreas abiertas, habría entrado en una seria confrontación con el señor Visbal.