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CAMPAÑAS - CONTRA LA GUERRA
- COLOMBIA |
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UN CAMINAR EN DIGNIDAD
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Documento presentado al Sr. Vicepresidente
de la República de Colombia, en reunión del día
23 de septiembre de 2002
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Intro
Recorrido Histórico
Petición 1ª: Que no ingrese
la fuerza pública.
Petición 2ª: Que se forme
una comisión de investigación.
Petición 3ª Que se
designe un funcionario público.
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UN CAMINAR EN DIGNIDAD
Nuestro caminar como Comunidad de Paz de San José
de Apartado lleva un recorrido de 66 meses desde la declaratoria
el 23 de marzo de 1997. En dicha declaratoria, que contiene los
principios que día a día hemos vivido, ha sido claro
el no apoyar a ningún actor armado y por ende el que no exista
presencia de ninguno de ellos en el lugar donde habitamos como Comunidad
de Paz de San José de Apartadó.
Durante este tiempo como comunidad hemos experimentado
diariamente una cantidad de acciones terroristas contra nuestro
proceso, que han venido desde los diversos actores armados. Nuestra
posición de no participar con ninguno de ellos, ni de estar
con ellos, ha provocado quizás el ser atacados por los diversos
actores armados.
Las acciones que hemos sufrido han sido: masacres,
asesinatos, quema de cosechas y de nuestras casas, amenazas, torturas,
calumnias y todo un recorrido de impunidad y de acciones contra
nuestro proceso. Son más de cien asesinatos contra nuestra
comunidad en donde el accionar de los militares en tales hechos
ha sido irrefutable, no solo por nuestro testimonio, sino también
por el de innumerables personas que han estado junto con nosotros:
nacionales e internacionales, religiosos y laicos, acompañantes.
También la guerrilla de las FARC nos ha agredido
en algunas ocasiones, especialmente el 6 de octubre de 1997 cuando
asesinó a 3 miembros de nuestra Comunidad de Paz, incluyendo
a un miembro de nuestro Consejo Interno, Ramiro Correa.
Nuestra posición clama por la justicia histórica,
por el sentido de humanidad y solidaridad. Muchas veces se nos critica
nuestra opción de no estar con los actores armados ya que
esto, según dicen algunos, no va de acuerdo a los códigos,
pero nuestro argumento es mas fuerte, ya que acudimos a principios
éticos de justicia universal, en donde la víctima
no puede estar con el victimario; es un deber mas fuerte que cualquier
código y se apoya y sustenta en la historia y en el sentido
de humanidad.
Es desde esta posición de humanidad, de memoria
histórica, de justicia universal, de donde partimos para
vivir diariamente en solidaridad, en trabajo comunitario y en grupos.
Sabemos que las estigmatizaciones contra nuestra comunidad, contra
nuestra gente, no tienen mas argumentos que la mentira, la calumnia
y no tienen otro objetivo que despojarnos de nuestra tierra, de
nuestro trabajo.
Si somos culpables de algo, es de crear caminos de
vida, de generar alternativas de dignidad, pero nos sentimos orgullosos
de ello, y sabemos que el costo para crearlos diariamente
ha sido la muerte y el que atenten continuamente contra nuestro
proceso.
Queremos aprovechar para dejar constancia de nuestra
firme decisión de no retroceder frente a estos principios
de vida, de dignidad, y estar dispuestos, desde nuestros argumentos
de comunidad y solidaridad, a resistir hasta lo último. Queremos
poner a la historia, a la humanidad, como testigos de este esfuerzo,
y poner al mundo como nuestro apoyo en esta búsqueda ética
de la vida.
Por ello no podemos sino rechazar todo aquello que
genere muerte, como han sido las armas de los asesinos que nos intimidan,
acribillan, nos masacran y nos desplazan. Rechazamos cualquier presencia
de cualquier actor armado en los lugares donde estamos como comunidad;
rechazamos cualquier involucramiento en acciones armadas, y por
ende, nos negamos a apoyar a cualquier actor armado. Nuestra experiencia
de años de sufrimiento nos hace ver y hablar con claridad
de la guerra, y sabemos que la única alternativa para nosotros
es la que hemos tomado y ninguna otra.
Le apostamos a la vida con dignidad y no cedemos
a otra cosa que no sea ello; esperamos que las consecuencias
de esta decisión no sigan siendo las que han sido hasta el
momento, como: represión, asesinatos, calumnias, impunidad.
Creemos que después de esta reunión
en la cual dejamos constancia de nuestro proceso y decisiones,
tendremos eco en el Estado, para ser respetados en nuestra opción,
que universalmente no está en contravía de lo que
se predica como dignidad, justicia social, paz, acciones que vivimos
diariamente. Ojalá se llegue a reconsiderar la opción
por seguir atacándonos con intención de acabarnos,
y, por el contrario, se busquen espacios como los que hemos creado
en otras comunidades, donde los integrantes de la población
civil logremos ser respetados y podamos sobrevivir con nuestros
principios y posiciones sin ser por ello asesinados.
Queremos dejar este documento como constancia. En
él hemos planteado, además de nuestra realidad y de
nuestros principios, unas propuestas que hacemos para que sean analizadas
por el Señor Vicepresidente.
Es por ello necesario hacer historia de lo que ha
sido la interlocución con la Vicepresidencia de la Republica
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El RECORRIDO:
Nuestra comunidad, a pesar de los diversos golpes
que ha recibido, siempre ha buscado justicia para tales acciones;
por ello no ha ahorrado esfuerzos para facilitar el que se pudieran
encontrar resultados en algo tan esencial y que es un derecho universal,
como es la justicia debida a la víctima.
Pese a las visitas de la Procuraduría, de
la Fiscalía, de la Vicepresidencia, del Ministerio del Interior,
de la Defensoría, entre otras instancias del Estado, la justicia
no ha llegado, ni los victimarios han respondido por lo que han
hecho; por el contrario, han podido incrementar sus acciones criminales.
El ambiente de muerte continuó contra nuestro
proceso, incrementándose hasta el día de hoy. A raíz
de la masacre de julio de 2000 en la vereda la Unión, (perteneciente
a nuestra Comunidad, donde asesinaron a seis miembros de la comunidad
en acciones conjuntas de militares y paramilitares) nuestra Comunidad
acudió, como ultima instancia, al Vicepresidente de la Republica,
para que se conformara una Comisión Especial de Investigación
que iniciara la investigación de esa masacre. Nos movió
a ello el papel especial de protección y promoción
de los derechos humanos que se le ha asignado a la Viceprisidencia.
La comisión de investigación se conformó,
quedando compuesta por la Vicepresidencia, entidad que coordinaría
la comisión de investigación; la Procuraduría,
la Defensoría del Pueblo, la Fiscalía y la Oficina
de Derechos Humanos de la ONU. Esta comisión comenzó
a funcionar hacia septiembre del 2000. Viendo toda la cantidad de
asesinatos contra nuestra comunidad, la comisión planteó
el ampliar sus funciones, no solo a la masacre de julio sino a los
demás casos, esto porque permitiría según ellos
un trabajo mas eficaz.
Sin embargo, la conformación de la comisión
tenía dos objetivos claros, uno buscar justicia frente a
los responsables, y el segundo prevenir acciones contra nuestro
proceso, los dos objetivos eran complementarios, pues veíamos
que toda acción de justicia ejemplar contra los victimarios
conllevaría a generar acciones de prevención .
Con todo, los años fueron pasando y los resultados
no se vieron. Más de 70 personas que declararon por
parte de la comunidad, sin quererlo, fueron haciendo que casi toda
la responsabilidad de la investigación quedara en la comunidad
misma, pues sus declaraciones fueron quedando solas en los expedientes,
y a pesar de ser contundentes, los agentes judiciales no iban en
búsqueda de otros elementos que permitirían dar mayor
avance y resultados a las investigaciones.
Se programaron reuniones para mirar el desarrollo
del trabajo y sus alcances, sin embargo estos eran nulos y, lo peor,
las acciones de prevención no eran eficaces, prueba de ello
es que después de la masacre del 8 de Julio de 2000,
cuando se creó la comisión, se han perpetrado
mas de 30 asesinatos, desplazamientos, masacres, quemas de casas
y cosechas, bloqueos económicos y de alimentación,
robos a nuestros productos, etc.
Realmente el trabajo de la comisión ha sido
muy pobre y los dos objetivos han sido nulos. En el mismo seno de
la misma Comisión la Comunidad siempre pidió y exigió
la presencia del Estado pero una presencia no militar, ya que indudablemente
uno de los grandes victimarios de la comunidad han sido los militares.
Por eso pedimos presencia del Estado a través de una persona
permanente de la Defensoría del Pueblo, una de la Vicepresidencia,
que pudieran indudablemente tener un carácter de prevención
y detener este derrame de sangre, pero sin embargo no fuimos escuchados,
como tampoco nos escucharon respecto de los problemas de la educación,
en lo de la carretera, en la misma salud y en tantas otras necesidades.
Ante esto, la Comunidad, después de reuniones
y reuniones infructuosas, en donde las investigaciones no daban
resultado y en donde las acciones preventivas han conllevado a realizar
su acción en contra de la Comunidad, nosotros mismos solicitamos
una evaluación profunda de la Comisión de Investigación.
En dicha reunión se acordó que se nos tendría
en cuenta y se nos convocaría. Dicha reunión fue en
marzo, y pese a la grave situación de bloqueo y de asesinato
por parte de paramilitares, con apoyos de retenes militares, no
se ha dado ninguna respuesta hasta el momento. La acción
preventiva, que no fue eficaz, quedó anulada al no responsabilizarse
nadie del Estado ante la situación. Simplemente la respuesta
era militarización, respuesta que no era al problema, pues
de nuevo reiteramos que el victimario no puede ni proteger ni dar
justicia a su víctima. Este es un principio mínimo
universal de justicia.
En los últimos días nos hemos enterado
por los periódicos de la captura de Heliodoro Benítez,
una persona de la zona que desde hace mas de dos años estaba
trabajando con los paramilitares y que en los asesinatos de abril
y mayo contra la Comunidad se le vio con otros paramilitares realizando
sus acciones en los retenes militares.
Creemos que esta captura se dio en flagrancia,
cuando Benítez asesinó a una persona en el centro
de Apartadó. Creemos que no ha sido fruto de un trabajo de
acción real de justicia, como para darles castigo a los asesinos
de tanta barbarie en San José.
La captura de esta persona no es argumento suficiente
para demostrar una supuesta eficiencia de la Comisión de
Investigación, pues ni el señor Heliodoro Benítez
estuvo en todas las acciones, ni tampoco actuó solo. ¿Dónde
están los militares que actuaron conjuntamente y que ordenaron
tales acciones? ¿dónde están los destituidos
por tantas y tantas omisiones?; ¿dónde están
las investigaciones que se han abierto por el bloqueo y asesinatos
contra nuestra comunidad?; ¿dónde está la cantidad
de asesinos que caminan libremente por Urabá?. No puede presentarse
como “un acto de justicia” la detención de una persona, cuando
están de por medio los asesinatos de más de 100 personas,
más cuando ha sido todo un accionar de exterminio programado
y calculado contra la comunidad, que podemos calificarlo como un
exterminio sistemático al que no le cabe otro nombre que
el de genocidio.
¿Cómo explicar que en los últimos
días sigan apareciendo los retenes paramilitares y paren
los carros mandándonos amenazas de que nos van a acabar y
de que ahora sí tienen el respaldo total para
lograrlo?. Es por ello que, ante tanta injusticia y tanto horror,
no nos queda otra acción que la de resistir con nuestras
propias vidas desde lo que hacemos y somos. Por tanto, nos mantenemos
en que se realice una evaluación profunda de la Comisión
de Investigación.
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PUNTOS QUE QUEREMOS PROPONER A LA VICEPRESIDENCIA:
1.
Frente al anuncio público que hace pocos días
hizo el Señor Presidente de la República, según
el cual, la fuerza pública iría a hacer presencia
en las Comunidades de Paz, solicitamos encarecidamente que a nuestra
Comunidad de Paz de San José de Apartadó NO INGRESE
LA FUERZA PÚBLICA.
En efecto, desde que nos proclamamos como Comunidad
de Paz, el 27 de marzo de 1997, y elaboramos nuestros principios
y reglamentos, nos definimos como distantes de todos los actores
armados que están luchando en nuestro territorio nacional,
con el fin de dejar muy en claro que no somos actores en esta guerra
ni colaboramos con ninguno de los actores de la misma, y nos comprometimos
a no brindar a ninguno de ellos apoyo logístico (como comida,
bebida o armas) ni informaciones.
Desde el comienzo les suplicamos a todos los actores
armados que no transitaran con armas por nuestro territorio de paz
y que no hicieran actos de presencia que pudieran inducir a los
miembros de la Comunidad a algún tipo de colaboración
logística o informativa con ellos. Sin embargo, en todo este
tiempo la fuerza pública ha violado estos principios haciendo
presencia a corta distancia de nuestros espacios habitados, causando
permanente zozobra en nuestra comunidad.
Nuestra experiencia dolorosa nos muestra que el actor
armado que más nos ha destruido con actos de barbarie, a
lo largo de estos cinco años, ha sido el Ejército
Nacional, y a pesar de nuestro clamores ante los Presidentes de
la República, no se ha querido esclarecer las responsabilidades
individuales de miembros del Ejército en esos actos de barbarie,
ni destituir ni sancionar a los culpables, ni reparar a las víctimas,
ni someter a investigaciones rigurosas ni a depuraciones de fondo
a la Brigada XVII.
Por todo esto, convivir con quienes nos han hecho
tantísimo daño sin mostrar siquiera arrepentimiento
ni pautas de transformación, sería aceptar infligirnos
un mal todavía más profundo. Por ello, la comunidad
tiene claro si el Gobierno ordena la presencia militar en
nuestra Comunidad de Paz, ello equivale a obligarnos a un nuevo
desplazamiento. Suplicamos al Señor Vicepresidente nos ahorre,
con su intercesión, ese nuevo sufrimiento.
Nunca hemos rechazado la presencia del Estado pero
hemos exigido que ésta no sea una presencia armada, sino
más bien una presencia de protección. Sin embargo,
nunca se nos ha escuchado en esto. Volvemos a proponer una presencia
del Estado en nuestra Comunidad a través de una Casa de la
Justicia, donde no haya presencia alguna de armas, y donde funcionarios
de la Defensoría y de la Procuraduría puedan ayudar
a prevenir cualquier acto contra la convivencia democrática.
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2.
Frente a la ineficacia que ha demostrado la COMISIÓN
DE INVESTIGACIÓN que se creó luego de la masacre del
8 de julio de 2000, en la cual se supone participan la Fiscalía,
la Procuraduría, la Defensoría, la Oficina de la Alta
Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, con la coordinación
de la Vicepresidencia, proponemos que sea sometida a una evaluación
con el fin de que se puedan precisar las responsabilidades concretas
en su fracaso, pero que al mismo tiempo, sin dilación, se
cree otro mecanismo más eficaz que enfrente simultáneamente
los problemas de la impunidad y los de prevención y protección.
Proponemos que este nuevo mecanismo sea UNA COMISIÓN DE LA
VERDAD.
En efecto, la Comisión de Investigación
que se creó en el año 2000 nunca tuvo un estatuto
de referencia que fijara sus objetivos precisos, sus funciones,
sus responsabilidades y sus plazos. Las entidades del Estado, comenzando
por la misma Vicepresidencia, mantuvieron posiciones ambiguas frente
a la misma Comisión, pues a veces manifestaban incluso que
no estaban de acuerdo con su mandato. Si se la considera como una
comisión con el simple objetivo de agilizar la justicia,
su fracaso es rotundo, pues no ha mostrado ningún resultado.
Sus frutos en el campo de la prevención y protección
son inexistentes.
En este punto hay una exigencia concreta de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos, en su Resolución del
24 de noviembre de 2000, al decretar las medidas provisionales a
favor de nuestra Comunidad. El punto 4 de su parte resolutiva dice:
“Requerir al Estado de Colombia que investigue los hechos que motivan
la adopción de estas medidas provisionales con el fin de
identificar a los responsables e imponerles las sanciones correspondientes
(...)” y el punto 7 afirma: “Requerir al Estado de Colombia que
dé participación a los peticionarios en la planificación
e implementación de las medidas y que, en general, los mantenga
informados sobre el avance de las medidas dictadas por la Corte
Interamericana de Derechos Humanos”.
Además, la Resolución de la misma Corte
del 18 de junio de 2002, luego de la evaluación de las medidas
provisionales, adiciona algunos requerimientos, entre los cuales
está el del No. 7 de su parte resolutiva que dice: “Requerir
al Estado que, de común acuerdo con los beneficiarios o sus
representantes, establezca un mecanismo de supervisión continua
y de seguridad permanente en la Comunidad de Paz de San José
de Apartadó, de conformidad con los términos de la
presente Resolución”.
Convencidos como estamos de que ninguna medida de
protección o de prevención surtirá efecto mientras
sigan intactas las estructuras militares/paramilitares que han destruido
tantas vidas y bienes en nuestra comunidad, y de que para poder
abordar esas estructuras es necesario esclarecer las responsabilidades
sobre los más de cien crímenes perpetrados contra
la Comunidad, de modo que sus actores sean sancionados y los daños
reparados, por eso proponemos que se cree cuanto antes una COMISIÓN
DE LA VERDAD. Un modelo de inspiración puede ser la
Comisión Intersectorial de Seguimiento a las Investigaciones
que se adelantan por Violación de los Derechos Humanos en
el Macizo Colombiano, creada por el Decreto 2131 del Ministerio
del Interior, del 19 de octubre de 2000, complementada por el Decreto
833 del mismo Ministerio, del 11 de mayo de 2001.
Para la evaluación de la Comisión de
Investigación que se creó en el 2000, proponemos que
la Vicepresidencia escoja dos entidades evaluadoras entre las instancias
del Estado y que nuestra Comunidad escoja dos entidades no gubernamentales
de derechos humanos, y que se le solicite a la Oficina de la Alta
Comisionada de Derechos Humanos de la ONU ejercer la veeduría
y secretaría técnica de la evaluación.
Para la implementación del nuevo mecanismo,
le solicitamos a la Vicepresidencia que impulse su creación
y que acepte la concertación con nuestra Comunidad para su
implementación.
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3.
La continuidad de las agresiones contra nuestra comunidad
exige renovar mecanismos de coordinación de las acciones
de prevención y de protección, tal como lo estipulan
las resoluciones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos
que decretan y evalúan las medidas provisionales.
Proponemos que la Vicepresidencia de la República
designe a un(a) funcionario(a) para tal efecto y que se acuerden
mecanismos concretos de comunicación entre dicho(a) funcionario(a)
y el Consejo Interno de la Comunidad, de modo que se puedan comunicar
a tiempo los riesgos y actuar antes de que sea tarde.
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Finalmente creemos que ante estas solicitudes
no existe otro objetivo que mantener ese espacio de
vida que hemos cultivado durante muchos años, y que con lágrimas,
tristezas, llanto, muerte, vida, lo resistimos cada día y
cada noche.
Confiamos en su sentido de humanidad y por ello creemos
que al acudir ante Usted tendremos esperanzas para nuestros
hijos, nuestra familias y que al fin el derrame de sangre se pare,
y la memoria de nuestros mártires, miembros de nuestra
Comunidad, no quede ni en el olvido ni en la impunidad, por
el contrario se logre la justicia social por la que dieron sus vidas
con un gran sentido de hermandad y de humanidad. Son ellos, sus
pasos, los que nos hacen imposible dar marcha atrás en nuestro
caminar.
Comunidad de Paz de San José de Apartado
Consejo Interno
23 de Septiembre de 2002
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