| Amigos y amigas.
En la inminencia de las fiestas de la Navidad, se han intensificado
las amenazas y los ataques a la Comunidad de Paz de San José
de Apartadò.
En proximidad de un lugar dónde el ejército estaba
realizando un bloqueo, un grupo de paramilitares ha parado el vehículo
donde viajaban dos voluntarios de Brigadas Internacionales de Paz
quienes acompañaban a un lider del consejo interno de la
Comunidad. Con la amenaza de las armas cogieron el teléfono
satelital y los dos celulares que llevaban Brigadas Internacionales
de Paz mientras al lider de la Comunidad le quitaron 24.500.000
pesos fruto de la venta comunitaria de la cosecha del cacao, destinados
a todas las familias de la comunidad.
Después del ataque, otras amenazas de muerte han sido dirigidas
a los miembros del consejo interno de la Comunidad, como denunciado
en el comunicado anexo.
La aprensión que los actores armados del conflicto puedan
cumplir graves ataques en estos días de festividad, contando
con una reducida vigilancia de las instituciones nacionales e internacionales,
nos ha empujado a dar nuestra disponibilidad para activar una respuesta
rápida y eficaz en caso de necesidad.
Nosotros confirmamos, por lo tanto, el compromiso de estar alerta
por todo el período de las festividades vigilando por los
acontecimientos en las Comunidades de San José, del Cacarica
y Jiguamiandò que estan acompañadas por PBI.
Les deseamos una feliz navidad y un própero año nuevo.
Michele Ciricillo
Fundación Internacional Lelio Basso, Grupo Colombia.
SIGUEN LAS ACCIONES DE TERROR
Desde hace diez días venimos dejando varias constancias
sobre acciones de terror en contra de nuestra comunidad y la situación
sigue cada vez mas difícil; hoy nuevamente se dan acciones
en nuestra contra. Los hechos que dejamos a consideración
de la humanidad y la historia son:
El 21 de diciembre a las 2 p.m la chiva de servicio público
que se dirigía de Apartadó hacia San José fue
sobrepasada por dos motos al frente del barrio Mangolo (último
barrio de Apartadó en la salida hacia San José). En
cada moto iban montados dos hombres, una de las motos era de color
azul. Al dejar el barrio Mangolo y coger la curva de la carretera
hacia San José, la chiva se encontró con una de las
motos que la había sobrepasado segundos antes y que volvía
en la dirección a Apartadó. La chiva siguió
y fue parada en la primera empacadora (situada a 20 metros saliendo
del barrio Mangolo) por uno de los hombres que iba en una de las
motos, el hombre se montó y siguieron. Unos treinta metros
más adelante se encontraron con la otra moto (y su conductor)
que estaba atravesada en la carretera frente a la otra empacadora
ubicada en la casa roja, lugar donde siempre han estado los paramilitares.
El tipo que se había subido a la chiva le dijo al conductor
de ésta que se detuviera junto a la moto. Al hacer esto,
las personas que iban en la chiva observaron además que en
la casa roja se encontraba el señor Miro Areiza.
Los dos hombres de la moto interrogan al conductor preguntándole
que dónde estaba el dueño de la nevera que venía
en el último puesto de la chiva; el conductor le contestó
que venía en la última banca junto con la nevera.
Los dos hombres van a la parte trasera y hacen bajar al muchacho
que venía con la nevera y que vive en San José. Le
preguntan si él colabora con la guerrilla, él les
contesta que no, que trabaja jornaleando y en el cacao, de nuevo
ellos enfurecidos e insultándolo le preguntan que si colabora
con la guerrilla, él les contesta nuevamente que no; uno
de los tipos saca un arma y hace disparos al aire, le dice que confiese
o lo mata y que además esa nevera era para la guerrilla.
El muchacho le dice que no, que esa nevera se la había comprado
su hermana para su mamá y que él sólo se la
estaba llevando a la mamá y que ahí traía la
factura, ellos le dicen que se llevan la nevera, que si él
bajaba mañana (lunes) por la nevera significa que no es guerrillero
y que si no baja por la nevera es porque es un colaborador de la
guerrilla.
Enseguida los dos hombres le dicen al conductor que lleve la nevera
a la trilladora que ellos van adelante, la chiva se devuelve a Apartadó
a dejar la nevera; mientras tanto, los paramilitares se montan en
la moto y van delante de la chiva, todos pasan frente a la policía
(la policía se encontraba en la electrificadora en la salida
de Apartadó a doscientos metros del lugar del retén
ilegal), los observan y saludan a los de la moto.
La moto llega con la chiva al barrio Policarpa (a una trilladora
de propiedad del señor Miro Areiza), allí bajan la
nevera y le dicen a la chiva que se devuelva para San José.
La chiva se devuelve, nuevamente pasan por el lugar donde la detuvieron
los dos hombres armados, vuelven a ver al señor Miro Areiza
que se dirigía caminando hacia Apartadó. Enseguida,
a tres minutos de camino, se encuentran un retén del ejército,
en donde paran y requisan la chiva y sus pasajeros, algunas personas
que vienen en la chiva le comentan lo sucedido, los militares se
quedan callados y se miran entre ellos sonriendo.
Es evidente el accionar del paramilitarismo con las Fuerzas Militares
y la participación del señor Miro Areiza en el paramilitarismo.
Es descarado el accionar de las demás instancias del Estado
que viendo estas situaciones no hacen absolutamente nada. Vemos
que indudablemente este accionar tiene el objetivo claro de cumplir
las acciones de muerte con las cuales nos han amenazado. Pedimos
la solidaridad nacional e internacional para que le exijan al Estado
que estas acciones de muerte y terror se detengan. Dejamos todas
estas acciones evidentes y descaradas para que algún día
la historia y la humanidad las juzgue. A pesar de este accionar
de terror en contra de la comunidad, nos reafirmamos en nuestros
principios y no cederemos en nuestra búsqueda de justicia,
verdad y solidaridad como comunidad autónoma de cualquier
actor armado.
|