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El pasado 12 de febrero, miembros del
Batallón Bejarano Muñoz interceptaron en la vereda
Caracolí un vehículo de servicio público que
se desplazaba entre Apartadó y San José y retuvieron
a 11 personas, entre las cuales se encontraban varios miembros de
nuestra Comunidad de Paz quienes permanecieron en esa situación
hasta el 15 de febrero en la noche, cuando fueron dejados en libertad,
con excepción de Amanda Usuga, quien aún permanece
detenida. A eso de la media noche del 12, gran cantidad de miembros
de la fuerza pública y organismos de seguridad se tomaron
el caserío y realizaron varios allanamientos, existiendo
solo en un caso orden judicial, tomaron fotografías y filmaron
varios lugares comunitarios.
En el vehículo interceptado apareció
una caja pequeña sin dueño que al ser abierta por
los soldados se descubrió, según ellos lo afirman,
que contenía algunos explosivos. En su interior, además,
ellos afirmaron haber encontrado un papel escrito a mano en el cual
se le pedía a una supuesta "Amanda" entregar ese
material a una cadena de destinatarios, que, según afirman
los militares, son "milicianos". Por esta razón,
la Fiscalía ordenó la detención preventiva
de Amanda Usuga, una de las ocupantes del vehículo. Luego
de escuchar a los testigos y de realizar otras muchas averiguaciones
sobre lo sucedido, nuestra Comunidad tiene hasta ahora elementos
de peso que la llevan a concluir que se trata de un nuevo intento
de dañar nuestro buen nombre; de hacernos aparecer como cómplices
de actividades ilegales y justificar así nuevas agresiones
contra nosotros.
En efecto: desde la Terminal del Transporte
de Apartadó, los pasajeros del vehículo percibieron
una intensa vigilancia militar y movimientos extraños de
gente sospechosa. En el barrio Mangolo abordó el vehículo
una persona desconocida con botas, corte de pelo y porte militar,
quien estuvo observando intensamente a Amanda Usuga, hasta descender
en el sitio La Balsa, sitio de habitual presencia militar. Los soldados
que interceptaron el vehículo no habían establecido
ningún retén previo en la carretera sino que esperaron
expresamente el paso de este vehículo para salir a interceptarlo.
Solicitaron las cédulas de los pasajeros y se les devolvieron
enseguida, quedándose solamente con la cédula de Amanda
Úsuga, antes de inspeccionar los equipajes y descubrir la
supuesta caja con explosivos. En momentos en que esto ocurría,
en una extraña llamada telefónica a la Comunidad,
La Fiscalía de Apartadó preguntaba si era cierto que
Amanda Usuga se encontraba desaparecida. Pocos minutos después,
en una segunda llamada, la Fiscalía preguntaba con qué
ropa iba vestida ese día Amanda Úsuga. Unos militares
que llegaron poco después, a pié, al sitio donde estaba
interceptado el vehículo, llevaban chalecos de unidades "Anti-explosivos",
lo que muestra que estaban esperando en las cercanías para
realizar una inspección planificada de antemano. Las 9 personas
que permanecieron ilegalmente retenidas en las instalaciones de
la Brigada XVII en Carepa, entre ellas una menor de edad, fueron
sometidas a interrogatorios no solo tendenciosos sino ofensivos,
así como a insultos y amenazas de muerte. Varios soldados
les gritaban que si ellos los hubieran capturado no estarían
vivos sino que les hubieran cortado la cabeza. Quienes interrogaban
lo hacían sobre el supuesto de que la Comunidad y sus líderes
eran cómplices de la insurgencia.
En los últimos días ha
llegado a conocimiento de nuestra Comunidad la existencia de un
plan muy concreto, dirigido por el Ejército, que busca destruirnos.
De acuerdo con esas informaciones, que ya han sido puestas en conocimiento
de las altas autoridades del Estado y de la Comunidad Internacional
con pruebas contundentes, el Ejército ha buscado a antiguos
miembros de la Comunidad o a personas que han sufrido traumas morales
profundos a causa de acciones de grupos insurgentes, para que desahoguen
su dolor colaborando en la destrucción de una Comunidad que
ellos les presentan como cómplice de la insurgencia. En dicha
estrategia, según se ha sabido con detalle, el Ejército
pretende acusar a los líderes de nuestra Comunidad de delitos
graves, como asesinatos y otros hechos, utilizando falsos testigos
altamente remunerados, y si su judicialización no funciona
con la celeridad que ellos quieren, utilizar entonces los grupos
paramilitares para asesinarlos.
Entre los blancos de esta estrategia
están, en concreto, el Presidente de nuestro Consejo Comunitario
WILSON DAVID, nuestro acompañante en representación
de organizaciones no gubernamentales EDUAR LANCHEROS a quien pretenderían
acusar de "financista de las FARC" y de haber participado
en algún asesinato; varios de nuestros líderes como
ARTURO DAVID, y otros miembros de nuestra Comunidad como AMANDA
ÚSUGA y RODRIGO RODRíGUEZ. Se ha podido constatar
también, como método para reclutar falsos testigos,
el colocarlos primero en listas de supuestos "milicianos"
y cuando la persona se entera de ello y trata de "arreglar
su problema" explicando que no pertenece a esas estructuras,
lo someten a un chantaje sin salida: "o trabaja con nosotros
o tiene arruinada su vida, ya sea por procedimientos judiciales
o por persecución paramilitar".
Nos preocupa la actitud asumida por
varios medios de comunicación masiva que se han limitado
a divulgar los comunicados enviados por el Ejército sin tomarse
el más mínimo trabajo de establecer la verdad. Con
actitudes como esas, se convierten en cómplices y colaboradores
de estrategias tan criminales como la que se está poniendo
en marcha para exterminarnos, luego de habernos eliminado a más
de 100 miembros de nuestra Comunidad. Nuestra Comunidad de Paz quiere
reiterar los principios que la han animado desde nuestra constitución
el 23 de marzo de 1997, a través de los cuales optó
por no colaborar con ninguno de los actores armados dentro del conflicto
que nos envuelve y de defender nuestros derechos como sociedad civil.
La memoria de todas nuestras víctimas nos mueve cada vez
más a defender estos principios por los cuales ellos entregaron
su vida y a demandar a la comunidad nacional e internacional nos
acompañen con su solidaridad en estos momentos difíciles
que vivimos.
Pedimos una vez más su apoyo,
MANDANDO comunicaciones a las instancias del Estado y copia a la
Fiscalía Regional de Apartadó para que cesen los montajes.
COMUNIDAD DE PAZ DE SAN JOSÉ
DE APARTADÓ
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