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Adjuntamos el informe
elaborado por Amnistía Internacional sobre la detención y tortura
de Bojan Aleksov, uno de los colaboradores más activos del proyecto
"Safe House" -casa de acogida para objetores yugoslavos
huidos a Hungría-. Este suceso, que no es aislado, se enmarca en un
contexto de incremento del clima represivo en la República Federativa
de Yugoslavia. Buena prueba de ello ha sido la tramitación el 30 de
junio de este año de una ley antiterrorista que permite considerar
como terrorista a la todo tipo de disidencia. Incluso el partido fascista
aliado del gobierno serbio, el partido Radical Serbio de Borislav
Seselj, puso trabas hasta el último momento, temeroso de que Milosevic
volviera mas tarde la citada ley contra ellos.
Tras el inicio de la tramitación de la ley, se han
incrementado los allanamientos policiales de locales así como las
intimidaciones a personas vinculadas con ONGs como Mujeres de Negro,
el Comité Helsinki de abogados para los Derechos Humanos, el Foro
para las Relaciones Etnicas, o el Humanitarian Law Center. También
ha continuado el asalto generalizado a los medios de comunicación
independientes (en una campaña que puede retrotraerse hasta enero
cuando 20 de ellos fueron objeto de represalias económicas y 10
suspendidos o cerrados en aplicación de la controvertida Ley de
Información Publica de octubre de 1998 y cuyo ultimo episodio es
el cierre de Studio B, Radio B2.92, Radio Index y el diario Blic),
a la Universidad, y al movimiento estudiantil OTPOR, objeto de especial
atención por parte de las autoridades y fuerzas de seguridad desde
que se ha puesto de manifiesto su capacidad de movilización.
No podemos dejar de expresar nuestra profunda preocupación
por la situación de la población serbia en general (víctimas a la
vez de sus gobiernos y del aislamiento de facto derivado de las
sanciones internacionales) y por las ONGs más visibles, como Mujeres
de Negro, por cuanto esta ultima escalada represiva, dirigida a
amedrentar a los sectores críticos, no puede dejar de afectar psicológicamente
a personas sometidas a la presión de la propaganda bélica y de la
paranoia nacionalista durante años.
Y mientras tanto, personas como Bojan Aleksof, que,
como otros miles de desertores y objetores de conciencia, rehusaron
participar en las guerras de los Balcanes y son ahora perseguidas
con riesgo de sus propias vidas, encuentran a los poderes de Europa
volcados en sacar brillo a las medallas de sus generales ante las
cámaras de televisión, mientras rechazan las peticiones de asilo
político de l@s resistentes a la guerra desde hace cerca de una
década. Una Europa que, tras las aberraciones criminales de Milosevic,
y los propios criminales bombardeos de la OTAN, facilitó a la UÇK
culminar un nuevo proceso de limpieza étnica (esta vez contra la
población serbia en Kosovo) es imposible que encuentre soluciones
a la zona, pues participa de los mismos esquemas militaristas que
han conducido al abismo a los Balcanes. En palabras del propio Bojan:
"Después de 9 años de guerra, ahora hay diez veces mas soldados
en la ex-Yugoslavia que antes. Muchos de ellos son extranjeros.
Las guerras y la destrucción ahora son la coartada de su existencia
pero ellos no han prevenido ninguna guerra. Los problemas de fondo
no se tocan y para nosotros la responsabilidad europea en la creación
de este modelo es fundamental porque ellos nunca han cuestionado
sus propios ejércitos y el militarismo como parte del problema y
no como la solución".
Informe de Amnistía Internacional:
YUGOSLAVIA: BOJAN ALEKSOV Y MUJERES DE NEGRO,
DEFENSORES DE LOS DERECHOS HUMANOS, EN PELIGRO.
18 de agosto de 2000
Amnistía Internacional teme por la seguridad de los
defensores de los derechos humanos y las personas que pertenecen
a organizaciones no gubernamentales (ONG) de Serbia. Los temores
de la organización se han acentuado al recibir la noticia de la
detención de Bojan Aleksov y los malos tratos a los que ha sido
sometido.
Bojan Aleksov es un ciudadano serbio que vive en
Budapest desde hace dos años, donde ha estado trabajando principalmente
con el Proyecto Casa de Seguridad para Objetores de Conciencia de
la República Federativa de Yugoslavia que han huido a Hungría. También
colabora estrechamente con la ONG de Belgrado Zene u Crnom protiv
Rata (Mujeres de Negro contra la Guerra). La Policía de Seguridad
del Estado lo detuvo el 7 de julio del 2000 cuando regresó a Belgrado
a visitar a su familia. Una de las razones de su regreso fue la
preocupación que sentía por el grupo Mujeres de Negro.
El pasado mes de junio, la Policía Financiera y de
Seguridad del Estado entrevistó a este grupo, así como a miembros
de otras ONG, preguntándoles sobre su situación económica, su trabajo
y los contactos que mantenían a nivel local e internacional.
Bojan Aleksov, al que la policía sacó por la fuerza
de su automóvil y condujo a la comisaría central de Belgrado, estuvo
detenido desde las 8 de la noche del 7 de julio hasta las 7 de la
noche del día siguiente. Durante las 23 horas de su detención lo
amenazaron de muerte repetidamente. Lo interrogaron sobre el trabajo
que realizaba con el Proyecto Casa de Seguridad para Objetores de
Conciencia, y sobre las actividades de Mujeres de Negro y los contactos
que mantenían en el interior de la República Federativa y en el
extranjero. Bojan Aleksov pudo deducir durante su interrogatorio
que la Policía de Seguridad del Estado había estado vigilando desde
hacía tiempo a Mujeres de Negro, y grabando conversaciones, incluso
telefónicas, mantenidas en sus oficinas y en sus domicilios particulares,
desde hacía por lo menos dos años.
Durante el interrogatorio, la Policía de Seguridad
del Estado golpeó repetidamente a Bojan Aleksov y lo sometió a tratos
humillantes, profiriendo insultos de carácter homofóbico. Lo maltrataron
durante cinco horas, forzándolo a mantenerse erguido de puntillas
y golpeándole el cuerpo con una porra. Se negaron a darle agua,
pese a que la temperatura superaba los 30º C. Impidieron que durmiera
durante toda la noche, y a las 11 de la mañana siguiente tres agentes
le golpearon con una porra las plantas de los pies, las palmas de
las manos y otras partes del cuerpo.
Bojan Aleksov no dejó de repetir durante todo el
interrogatorio policial que no había realizado ningún acto de espionaje,
sino que había estado trabajando en favor de los derechos humanos
en Serbia, particularmente en relación con los objetores de conciencia.
Finalmente, lo obligaron a escribir una declaración de 12 páginas,
que le dictó uno de los agentes que lo interrogaron, en la que se
exponían sus actividades con los objetores de conciencia y las actividades
de Mujeres de Negro, y se mencionaba información detallada sobre
sus contactos nacionales y en el extranjero y las visitas realizadas
a otros países. Lo obligaron, además, a realizar otra declaración,
más breve, en la que admitía su responsabilidad por los "crímenes"
que había cometido en el pasado y, bajo amenaza de muerte, aceptó
trabajar para el Servicio de Seguridad del Estado.
A continuación lo forzaron a repetir parte de la
declaración de 12 páginas ante una cámara de vídeo. Tuvo que admitir
que estaba trabajando para servicios de inteligencia extranjeros,
recopilando información a través de Stanislavka (Stasa) Zajovic
-a la que la policía describía como la dirigente de Mujeres de Negro-,
y de la red local que ésta había creado. Tuvo que declarar que estaba
transmitiendo información a los servicios de inteligencia extranjeros
y socavando deliberadamente la seguridad, la integridad y la capacidad
de defensa de la República Federativa de Yugoslavia.
Lo obligaron a hacer lo mismo con su segunda declaración
escrita, que tuvo que repetir tres veces hasta que consideraron
que la grabación parecía suficientemente convincente. Tuvo que repetir
que aceptaría "responsabilidad penal y moral" por su pasada
actividad y que a partir de entonces trabajaría para el "Servicio"
(la Policía de Seguridad del Estado) "arriesgando para ello
incluso la propia vida".
Amnistía Internacional teme que estas declaraciones
obtenidas con coacción puedan usarse para fundamentar cargos de
"espionaje" y "difusión de información falsa"
contra Bojan Aleksov. Las autoridades de la República Federativa
de Yugoslavia han recurrido a estos cargos en varios casos recientes.
El periodista Miroslav Filipovic fue condenado por ellos a siete
años de prisión. Amnistía Internacional temía que estas acusaciones
se estuvieran usando para limitar la libertad de expresión más que
en legítima defensa de la seguridad del Estado.
Bojan Aleksov huyó de Serbia después de su detención,
y ahora teme por su vida. Poco antes y después de la detención,
otros tres miembros del grupo fueron interrogados e insultados por
la Policía de Seguridad del Estado en el curso de "conversaciones
informativas". Las oficinas de Mujeres de Negro en Belgrado
y el domicilio particular de un miembro del grupo, fueron objeto
de redada y registro policial, operación durante la cual se confiscaron
materiales, documentos y los discos duros de dos ordenadores.
A raíz de estos sucesos, varios miembros de Mujeres
de Negro han huido de Belgrado, por temor a detenciones, enjuiciamientos
o incluso algo peor. La detención y malos tratos sufridos por Bojan
Aleksov han hecho aumentar el temor de Amnistía Internacional por
la seguridad de los miembros de Mujeres de Negro que se encuentran
aún en Serbia, y por las personas y miembros de otras ONG que trabajan
en defensa de los derechos humanos en la República Federativa de
Yugoslavia.
Amnistía Internacional pide a las autoridades que
investiguen a fondo y con imparcialidad la detención de Bojan Aleksov
y los malos tratos que recibió, y exhorta a que los agentes de la
Policía de Seguridad del Estado que se alegue fueron responsables
de estos malos tratos sean suspendidos de sus funciones hasta que
se completen las investigaciones. La organización insta además a
las autoridades a que garanticen que los que cometen violaciones
de derechos humanos contra los defensores de los derechos humanos
no se benefician de ninguna medida que los exima de ser enjuiciados
y condenados.
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