Nos volvemos a encontrar, de nuevo, con una de
las hipocresías más profundas de los poderosos:
bombardear un país para proteger a una determinada población.
Como grupo de apoyo de Mujeres de Negro de Madrid nos sentimos
de nuevo bombardeadas por la OTAN y represaliadas por Milosevic.
Gracias al bombardeo ya ni siquiera podemos recibir noticias
de nuestras compañeras de Belgrado, sólo pequeñas
comunicaciones que no sabemos hasta cuando van a durar.
Ellas nos comentan que ahora están escondidas
y tememos seriamente por sus vidas y por las de todas aquellas
personas antirrégimen, entre ellas los desertores . La
represión interna ya ha comenzado. Ayer cerraron el B92
único medio de comunicación antiguerra que permanecía
abierto. No sabemos hasta cuándo durará la comida
en toda Yugoslavia, ni el combustible para calentar las casas.
Con nuestras amigas se encontraban un hombre americano y otra
mujer alemana, que también están escondidos.
Queremos denunciar los bombardeos porque son contraproducentes
y escandalosos ya que entendemos que favorecen a Milosevic y a
su propaganda patriótica y que lo único que van
a producir son más tensiones en la zona y los llamados
“efectos colaterales” que no son más que muertos de la
población civil. Van a dar lugar a una escalada de represión
interna en Serbia que no sabemos hasta dónde llegará.
En concreto el grupo de Mujeres de Negro de Belgrado, que ya fue
amenazado por Seselj- viceministro de Milosevic - a finales de
Septiembre en relación con la amenaza de los bombardeos
que no llegaron a ocurrir, va a salir muy perjudicado por este
ataque. No sólo ellas sino también el círculo
Belgradense o el Comité de Derechos Humanos de Helsinki
y las asociaciones de estudiantes antirrégimen van a ser
dañados. Aunque dudábamos de la eficacia de la Comunidad
Internacional, antes al menos podían proteger a estos grupos.
Ahora se abre un periodo de incertidumbre que prevemos va a ser
muy largo y en el que la vida de estas personas va a correr un
riesgo muy serio. Hacemos personalmente responsables de las víctimas
de la represión interna en Serbia y en Kosovo a quienes
hayan ordenado este ataque, al igual que hemos hecho responsable
durante las cuatro guerras que ha sufrido la ex-Yugoslavia a Milosevic
y otros gobernantes de esta zona.
También la población albano-kosovar
va a vivir momentos más difíciles que los actuales.
La limpieza étnica no se puede parar con los bombardeos,
desde el aire, ni imponiendo la permanencia de observadores internacionales
que han tenido que abandonar el país, por el peligro que
corrían. Ahora ellos son blanco indefenso de la represión
de la Policía y el ejército serbios y no pueden
abandonar su país, aunque les pese, como hacen los
observadores occidentales.
Además creemos que el conflicto se puede extender a países
vecinos como Albania y Macedonia, ya que éstos se
encuentran bajo el posible alcance del ejército yugoslavo.
También el papel que va a adoptar Rusia no está
claro.
La hipocresía de la OTAN es descomunal. Su objetivo no
es ni ha sido nunca arreglar la situación en los balcanes,
ni defender los derechos humanos. Por una parte en la paz de Dayton
excluyen de manera intencionada al Kosovo y legitiman como interlocutor
a Milosevic, ahora cómo ya no les interesa pretenden eliminarlo
de manera expeditiva; por otra nunca han apoyado la resistencia
noviolenta en Kosovo -que se lleva produciendo
desde hace más de 9 años- ni a los grupos antiguerra
y antirrégimen de Serbia. Además países miembros
de la alianza como Estados Unidos son claros violadores de los
derechos humanos y siguen en esa estructura sin ningún
problema.
En el colmo de la barbarie se exhibe en televisión
cómo están yendo los ataques y encima nunca aparecen
las víctimas porque, según dicen, la gente ya está
cansada de sangre. Y de nuevo esto les está sirviendo para
experimentar “su” novísimo armamento y exhibir orgullosos
su potencia militar al resto del mundo. Y, otra vez, el gobierno
español no se queda atrás y participa con aviones
y se muestra satisfecho cuando vuelven con vida los que han ido
a sembrar muerte, ¿cómo explicaremos a la familia
de un muerto allí por error de un misil que les estamos
defendiendo ?
Seguimos pidiendo el reconocimiento del derecho
de autodeterminación de los pueblos, defendiendo la resolución
de los conflictos de otra manera y luchando por un mundo sin ejércitos
donde cada una nos podamos desarrollar sin la bota militar encima
y sin la guerra como amenaza constante contra los seres humanos.
Y lo haremos cómo tantos movimientos sociales y tantos
grupos de apoyo a luchas justas: con la fuerza de la noviolencia.
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