|
Ha empezado una nueva guerra en Kosova. Es otra guerra
de un gobierno muy militarizado y pertrechado de armamento contra
la población civil. Junto al apoyo a Mujeres de Negro
de Belgrado, llevamos dos años llamando la atención
sobre Kosova, con el fin de evitar una nueva guerra, una nueva masacre.
Hemos pretendido hacer ver la gravedad de la situación en
esta zona altamente militarizada donde la mayoría de la población
de origen albanés, el 90%,ha estado sometida a un permanente
estado de apartheid. Hemos denunciado el hostigamiento continuo
por parte de Milosevic, cuyo único interés parecía
ser la extensión del conflicto para aumentar la represión
en la zona.
Hemos buscado apoyos para la resistencia civil noviolenta
que han llevado a cabo la población y los líderes
políticos y de la población. Hemos animado a los estudiantes
de la Unión de Estudiantes de la Universidad Paralela de
Pristina en sus movilizaciones noviolentas, apoyando sus reivindicaciones
y transmitiendo sus mensajes de paz para evitar lo peor.
Europa ha vivido de espaldas a Kosova, con oídos
sordos, durante nueve años. Cómo en varias ocasiones
nos han referido los Estudiantes de Pristina y Mujeres de Negro
de Belgrado, la noviolencia no es noticia, no interesa a nadie.
La comunidad internacional sólo se mueve por el olor de la
pólvora y la sangre. Europa ha tenido la oportunidad de apoyar
a toda una sociedad organizada de forma noviolenta para luchar por
sus derechos y dar un giro a la lógica de la violencia.
Una vez más tenemos que lamentar que haya
estallado otra guerra, y que desde el Grupo de Contacto, la OSCE
y la Comunidad lnternacional no haya habido voluntad real de buscar
una solución política y por tanto pacífica.
De nuevo ha primado la defensa de los intereses particulares de
cada país mediador por encima de la vida y los derechos de
las personas.
Ha estado siempre muy claro que las organizaciones
internacionales no iban a permitir que el conflicto se extendiera
a Macedonia o Albania, porque entonces habría muchas posibilidades
de que se viesen involucradas Grecia y Turquía, países
de la OTAN, bien porque se temía un enfrentamiento entre
ambos países o bien porque pudiesen arrastrar al resto de
la OTAN. Esta es la razón por la que se van a establecer
fuerzas atlánticas en las fronteras de Kosova, cuyo único
objetivo –aunque nos las presenten cómo Cascos Azules– es
mantener la guerra circunscrita al interior de Kosova.
Nos oponemos, por tanto, a la intervención
de la OTAN en los Balcanes y a la participación de las fuerzas
militares españolas en los ataques (como lo hicieron en Bosnia
en el verano del 95, primera intervención armada de nuestro
ejército en el exterior tras la Guerra Civil). Otro de nuestros
temores, es que se utilice a los Balcanes con el objetivo de presentar
a la OTAN cómo una organización pacificadora ante
la opinión pública.
La Comunidad Internacional no puede acordar con Milosevic
la división y repartición de Kosova. Son sus ciudadanos
quienes deben decidir su futuro. Pedimos, junto
a los estudiantes de la Universidad Paralela de Pristina, a Mujeres
de Negro de Belgrado y a todas las personas que trabajan por la
Paz, que se busque una solución política lo más
rápida posible, porque creemos que puede encontrarse siempre
y cuando no se conceda prioridad a los intereses ajenos y que se
deje de creer en la razón de las armas.
Nos oponemos a todo embargo comercial –que no sea
el de armamento– que sirva sólo para empobrecer más
a la población civil y para afianzar en el poder al dictador
de turno, en este caso Milosevic, y a la interrupción de
las comunicaciones que dificultaría aún más
el trabajo de los grupos contrarios a la guerra y aumentaría
el aislamiento de la población.
Manifestamos nuestra profunda oposición a
que se aproveche este conflicto por los fabricantes de armas (entre
los que se encuentran varios países de la comunidad europea)
para saturar de material bélico esta zona no armada hasta
ahora, de la ex–yugoslavia, que de forma preocupante se ha rearmado
fuertemente tras la firma de los acuerdos de Dayton.
Queremos que los gobiernos presionen sobre
Belgrado para que permita llegar ayuda humanitaria y observadores
internacionales a las zonas arrasadas por el ejército de
Milosevic y se haga posible la vuelta de los refugiados a sus hogares.
Invitamos a sumarse a estas peticiones y a las actividades en contra
de la guerra a todas aquellas personas y colectivos que estén
a favor de la noviolencia.
MADRID, JUNIO DE 1998.
MOVIMIENTO DE OBJECIÓN DE CONCIENCIA Y OBJECIÓN
FISCAL
Volver arriba
|