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Los ataques aéreos masivos contra Yugoslavia
no destruyen solamente las instalaciones militares, matan también
vidas humanas y arruinan las infraestructuras de nuestro empobrecido
país. En la larga lista de efectos negativos, el mas importante
consiste en que, por una vía indirecta, toda tentativa
de democratización en Serbia queda aniquilada. Nos tememos
que el único resultado duradero de esta guerra no declarada
sea un estado de emergencia, tanto legal como moral, y esta vez
con el apoyo de la mayoría desorientada, que se ha
puesto siempre de lado del gobierno en los momentos de animosidad
y de peligro extremos.
La transición democrática y económica
en Serbia es la única solución verdadera al problema
de Kosovo y la única esperanza de estabilidad en los Balcanes.
Nuestra critica, que viene ya de tiempo atrás,
a las políticas del régimen serbio, y en particular
en lo referente a los derechos humanos, es bien conocida. Sin embargo
consideramos la decisión de la OTAN “de emplear la violencia
por razones humanitarias” como una muestra de incompetencia y de
impotencia de las políticas europea y de Estados Unidos con
respecto a Kosovo, más que como un recurso ineludible una
vez agotados todas las demás vías. Los ataques aéreos
significan el fracaso de la política de la comunidad internacional
con respecto a Serbia, una política que se ha centrado esencialmente
en negociaciones y presiones sobre el Sr. Milosevic para que salvaguardara
la paz.
No habrá ni paz ni estabilidad verdaderas
en la región, ni habrá tampoco paz en Yugoslavia,
si Serbia no se encamina por la vía de la democracia y la
economía de mercado. Parece, no obstante, que la comunidad
internacional apenas si se ha parado a pensar en esta opción.
No ha habido un verdadero esfuerzo por sostener y promover la posición
de quienes en Serbia han hecho cuanto podían por colocar
a su país en la senda de la democracia. Por el contrario,
el aislamiento económico y político de la Federación
Yugoslava se ha mantenido a sabiendas de que favorecía enormemente
a los extremistas autoritarios y xenófobos. En una atmósfera
de guerra y de hundimiento nacional, estos enemigos de la democracia
no tendrán ningún escrúpulo y apenas encontraran
resistencia a sus estrategias.
Las escasas y desafortunadas tentativas para “apoyar”
a la democracia y a los derechos humanos en Serbia mediante etéreas
promesas de subvenciones económicas a individuos o grupos,
no han contribuido a otra cosa que a exponer a las organizaciones
no gubernamentales de Yugoslavia a la acusación de avaricia
y traición, de estar al servicio de enemigos extranjeros.
Ejemplo reciente y terriblemente desafortunado, fue la elaboración
por el senado de los EEUU de un “Documento de democratización
en Serbia”, !al día siguiente de la primera noche de bombardeos!
En una sola noche los ataques aéreos han
reducido a cenizas los resultados de un trabajo asiduo, durante
diez años, de grupos de personas valientes en las organizaciones
no gubernamentales y en la oposición democrática,
y cuya meta principal no era “hacer caer” a alguien sino desarrollar
las instituciones de la sociedad civil, promover los valores liberales
y civiles y trabajar en pro de una solución pacifica de los
conflictos.
La democracia naciente en Montenegro esta en peligro y será
difícil mantenerla de ahora en adelante. El problema de Kosovo
no será resuelto y el futuro de la democracia y de los Derechos
Humanos en Serbia será incierto durante muchos años
mas.
Con todo, esperamos que no sea demasiado tarde para
que todas las partes implicadas recuperen el sentido común
e intenten resolver esta situación mediante negociaciones
que hagan cesar la violencia.
Por el Centro: Profesor Vojin Dimitrijevic,
ex-vicepresidente del Comité de Derechos Humanos de las Naciones
Unidas.
Centro de Derechos Humanos de Belgrado
Mlatisumina 26, 11000 Belgrado, RF
Yugoslavia
Tel/fax : +38111432572 o +381113441203
e-mail: bgcentar@eunet.yu
Traduccion: M. Alonso
Versión francesa en Le Courrier des Balkans (electrónico)
y versión inglesa ligeramente diferente en IWPR’s Balkan
Crisis Report, nº 13
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Contra el ataque de la OTAN
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