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CAMPAÑAS - CONTRA EL GASTO MILITAR Y EL SALVAJE ARMAMENTO

 
     
 

LA REPÚBLICA PROBETA.

Pruebas de armas químicas en Panamá y la responsabilidad de EE.UU.

 
     
 

Informe
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Historia del FOR

 
 
 
     
 

INFORME

Informe producido por Fellowship of Reconciliation,  con la participación de: Centro de Estudios latinoamericanos “Justo Arosemena” (CELA - Panamá); Grupo  de Trabajo de Armas Químicas;  Fondo de Defensa Legal Earth Justice;  Greenpeace y Centro de Estudios y Acción Social Panameño (CEASPA), y presentado a la opinión pública en Panamá el 280798.

Para mayor información escribir al Centro de Estudios latinoamericanos “Justo Arosemena” (CELA - Panamá), email: celaja@pty.com

Las armas químicas representan una seria amenaza a la seguridad y bienestar de la comunidad mundial.  Tan sólo una bomba llena de agente neurotóxico CX es teóricamente capaz de matar a  millones de personas, aunque es apenas un metro a largo.  Por esta razón el Convenio de Armas Químicas (CAQ), un tratado internacional que entró en vigor el 29 de abril de 1997, es el principal avance en retroceder la amenaza de las armas químicas.

En la pequeña nación istmeña de Panamá, Estados Unidos tenía un programa activo de armas químicas por 40 años.  Desde los 1920s hasta 1946, este programa estaba enfocado en la defensa del canal.  Desde 1943 hasta 1968, el programa intentaba probar municiones químicas bajo condiciones tropicales.

Hoy, Panamá está en plena transición.  Como muchos otros países, está experimentando un crecimiento urbano acelerado, enfocado al área del canal, donde la mitad de toda la población de Panamá vive  y trabaja hoy día.  La reversión de propiedades, según los Tratados del Canal de Panamá de 1977, está acelerando estas transiciones.  Bajo estas circunstancias, es imperativo que los panameños tengan una comprensión del legado que han de recibir.

Los primeros planes de defensa química del Canal fueron entonces formulados en 1923.  “Desde hace mucho tiempo he sido de la opinión que la selva tropical, caliente y húmeda ofrece las condiciones ideales para el uso de gases persistentes”, escribió el General Preston Brown desde Panamá en 1931.  El Servicio de Guerra Química adquirió mayor espacio en Panamá en 1941, que incluía almacenes para municiones químicas en siete bases.

Los primeros ensayos de armas químicas utilizando agentes vivos en Panamá (de que tenemos conocimiento) ocurrieron en julio de ese año.  El soldado Jack Cadenhead y otros fueron llevados a un edificio largo y estrecho en el Fuerte Clayton.  Los operadores usaban máscaras de gas, dijo Cadenhead, “Ponían algo en un recipiente, se evaporaría y nublaría.  Ellos no nos dijeron nada, sólo nos conducían corriendo por ahí bastante rápido”.  Los   hombres   rápidamente  desarrollaron   problemas   para  respirar   y  fueron llevador en camillas al hospital cercano de Gorgas.  “El muchacho que iba conmigo, Bill Hansard, casi se ahogó”  recordó Cadenhead.  El color de su piel alrededor de la boca era azul.  Uno de los asistentes médicos... le preguntó al doctor, ¿Qué les sucede?  Y el doctor dijo ¡Es el maldito gas mostaza!

Ella 20 de diciembre de 1943, el Cónsul de Estados Unidos propuso conducir “ciertas pruebas químicas de guerra bajo las condiciones existentes de la selva” en la Isla San José en Las Perlas.  Más de 130 pruebas fueron conducidas en la Isla San José entre mayo de 1944 y finales de 1947.  Los agentes químicos probados incluían: gas mostaza destilada, fosgeno, cloruro cianógeno, y cianuro hidrógeno.  La municiones químicas llevadas a la Isla San José eran almacenadas en Río Hato, donde un oficial militar “describía un escenario horrible de las condiciones” después de una inspección en 1946.  Varias de las pruebas del proyecto San José involucraban a sujetos humanos, en todos los casos sobre tropas militares. Una de las pruebas de San José buscaba “determinar si existía alguna diferencia entre la sensibilidad de las tropas portorriqueñas y estadounidenses al gas H (mostaza)”.

De 1953 a 1957, el Equipo de Pruebas Tropicales realizó pruebas de gas mostaza destilado cada tres meses en Panamá.  Según un informe de 1956: “El área  de  demolición, localizado en un Cerrito  en  el Sendero Chivo  Chivo, es utilizada  para  pruebas de gran  escala de los  dispositivos de humo  y  para  unas pocas  pruebas  de  materiales tóxicos.  Esta  sección, que también  es  usada para el  descargue final de  todos  los  materiales  de naturaleza tóxica, está  restringida y  bien  marcada para  prevenir  el ingreso de  personas no  autorizadas.

El informe claramente indica que las pruebas incluyeron detonaciones de minas químicas.

El Centro de Pruebas Tropicales llevó a cabo por lo menos cuatro pruebas “de almacenaje” en Panamá con municiones químicas vivas desde 1964 a 1968 (minas de gas VX, cohetes y proyectiles, y cohetes de sarín).  En el caso de la mina M-23 llenada con VX, la prueba intentaba “determinar los efectos del ambiente en el almacenaje y funcionamiento” de 24 minas VX en un clima tropical.

La mina M-23 es de 5 pulgadas y 13 pulgadas de diámetro, con 4.77 kilogramos de agente VX.  Puesto que diez miligramos del agente VX constituye una dosis letal, cada una de estas minas VX teóricamente tenía suficiente agente neurotóxico para casi medio millón dosis letales.  Un antiguo gerente de proyecto del CPT cree que las pruebas de detonación de las minas VX fueron realizadas en los campos de tiro Emperador o Piña.

No hemos encontrado documentación sobre el almacenaje o pruebas de agentes químicos letales vivos en Panamá desde 1968.  El Ejército estadounidense ha reconocido “pruebas limitadas y controladas dentro del laboratorio de algunos agentes de gas lacrimógeno” en Panamá desde 1979.

Todas las municiones químicas,  como municiones convencionales, incluyen cierto número de municiones inoperativas—es decir, municiones que son lanzadas o botadas pero que no se detonan.   En áreas de impacto, estas municiones sin explotar (UXO, por sus siglas en inglés) son típicamente lo que provocan accidentes en personas que inocentemente recogen, pisan o juegan con ellos.

En la Isla San José, miles de morteros y bombas químicas fueron detonadas y tiradas a once áreas blanco, principalmente del lado norte de la isla.  Para las 18 pruebas que hemos obtenido expedientes, 4,397 morteros y bombas fueron usados.  Si otras pruebas tuvieron un promedio del mismo número de municiones detonadas o tiradas, esto significaría que 31,267 municiones químicas fueron usadas en San José.  Con una tasa de 10% inoperativas , esto dejaría 3,126 UXO químicas en Isla San José.

La evacuación militar del Proyecto San José a principios de 1948 fue llevada a cabo con apuro.  Un resumen del proyecto de San José escrito por los militares en 1979 decía que:  “En algunas pruebas las municiones que funcionaban completas no podrían ser verificadas por causa del ambiente de selva y pantano”.    Es decir, Estados Unidos estaba consciente en los 1970s que las municiones químicas permanecían en la tierra en la Isla de San José.  Las municiones químicas que el ejército todavía pensaba usar fueron trasladadas a la Zona del Canal.  Dos de los oficiales del proyecto escribieron: “El material que pertenecía  a  San José  fue  almacenado  en  donde  se pudiera encontrar espacio.  Parte fue colocada en los sótanos  de  las  barracas, más  en  un  patio  abandonado  de  vehículos  (motor pool),  y  un taller  tóxico que fue establecido en la desembocadura del Río Chagres en  la Reserva del Fuerte  Sherman.”

Basados en documentos de los Archivos Nacionales que él vio mientras hacía un estudio de los polígonos activos en Panamá, el experto en bombas Rick Stauber aseguró que Estados Unidos estableció un sitio para enterrar químicos en France Field en los 1930s, involucrando bombas de mostaza con fugas.  En una implícita aceptación de esta aseveración, el Departamento de Defensa le dijo a los oficiales de la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI) que los gases tóxicos enterrados en el Campo France se habían disipado.

Pruebas de laboratorio utilizando armas químicas, conducidas en los 1950s y 1960s, presentan otras preguntas sobre la disposición de los agentes.  “Desechos de laboratorios, tal como frascos de vidrio”, según el toxicólogo Theodore Henry, “son más sensibles a liberación al ambiente, y no pueden ser detectados desde la superficie, tal como...municiones”.

Para las pruebas de agente neurotóxico de 1964 a 1968, la disposición incluía la destrucción de VX en el sitio.  Si las minas VX fueron detonadas para las pruebas mientras aún estaban llenas con agente  vivo, esto hubiera contaminado un área por varias semanas antes de que el agente se convirtiera en compuestos relativamente inofensivos.

Oficiales militares han afirmado que las armas químicas “tienen una corta vida de bodega” y que las municiones en sitios de entierro han “disipado”.  El agente químico que ha sido rociado o explotado se disipa, pero el agente que es almacenado o abandonado en recipientes o barriles puede sobrevivir por décadas.  Por esto los pescadores en el Océano Báltico son todavía a veces heridos por armas químicas vertidas ahí hace más de cincuenta años y que ellos atrapan en sus redes.

Según el Coronel Edmund W. Libby,  Director de Proyecto para Pertrechos Químicos Almacenados del Programa de Desmilitarización Química del Ejército:  “Nuestra experiencia indica... que los agentes químicos de guerra que permanecen en contenedores de almacenaje o en municiones,  o que son retenidas de otra manera en cantidades, pueden mantener esencialmente todas sus propiedades tóxicas para muchos años.

En la Isla San José todavía los peligros de municiones químicas no  explotadas permanecían  todavía 30 años después de las pruebas.  “Un equipo (de disposición de municiones explosivos) fue contactado por el hijo del señor Tupper en 1974 con el reporte de que uno de sus trabajadores se había quemado y pedía ayuda”, el Pentágono escribió en 1979.

En 1997, el Movimiento de Reconciliación también solicitó porciones de un documento de 1993, listando sitios de entierro de municiones químicas que se sospechan en el extranjero.  La negación del Ejército a la petición declaró que el documento es correctamente clasificado porque  “el material solicitado contienen información concerniente a sistemas de armas e información de un gobierno extranjero, y la información podría ayudar en el desarrollo o uso de  armas de destrucción masiva” 1.  Es decir, el Ejército puede estar admitiendo que el agente químico abandonado en Panamá no se haya “disipado” simplemente o a un estado inofensivo o a una condición militar inútil.

De acuerdo con oficiales y registros panameños, el Gobierno de Panamá repetida y formalmente ha solicitado documentos a Estados Unidos sobre pruebas de armas químicas en Panamá.  Pero oficiales del Ministerio de Asuntos Exteriores dicen que Estados Unidos no le había dado a Panamá un solo documento sobre programas de armas químicas conducidos hasta julio 1998.  En ese momento, Estados Unidos entregó a Panamá copias de los cuatro informes de pruebas con agentes neurotóxicos citado antes.  En todos los otros casos, oficiales militares de Estados Unidos han respondido con breves cartas que describen actividades de guerra química en términos generales.  Estados Unidos todavía no ha cumplido la petición de Panamá para el documento de 1993 que lista sitios sospechados de ser entierros.

Si personas con malas intenciones obtuvieran municiones químicas todavía utilizables de sitios de entierro u otros vertederos químicos en Panamá, podrían  causar un caos.  Pero esto ofrece una razón igualmente convincente para que Estados Unidos divulgue las ubicaciones de agentes o municiones químicas a Panamá para limitar la posibilidad de accidentes.

Las obligaciones mayores de Estados Unidos referentes a armas químicas en Panamá están especificadas en la Convención de Armas Químicas y en el Tratado del Canal de Panamá.  El CAQ requiere que los países participantes—los Estados partes.. que abandonaron armas químicas en territorios estados de otra nación a declarar esas armas dentro de treinta días después de la ratificación por el Estado que las abandonó.  Una vez que la nación afectada ratifique el CAQ, la  nación que abandonó las armas debe destruirlas en cooperación con la nación afectada.  El CAQ define armas químicas abandonadas como las que fueron producidas después de 1946, o las producidas entre 1925 y 1946 que han sido determinadas como “utilizables”.

Estados Unidos presentó declaraciones a la Organización para la Prevención de Armas Químicas, establecido por el CAQ, dentro de  treinta días después de la entrada en vigor de la Convención en abril de 1997.  Sin embargo, la declaración de Estados Unidos no incluye ninguna declaración de armas químicas abandonadas en otros países.  Dado que por lo menos, Estados Unidos abandonó municiones químicas en la Isla San José en Panamá, esto significa que Estados Unidos está violando los requisitos de la Convención de Armas Químicas de declarar armas químicas abandonadas en otros países.

El 7 de julio de 1998, la Asamblea Legislativa de Panamá ratificó la Convención de Armas Químicas.  Dentro de 30 días de que la Convención entrara en vigor para Panamá, debe someter toda la información relevante sobre las armas químicas abandonadas en su territorio.  Estados Unidos está obligado a “proveer todas las facilidades financieras, técnicas y expertas necesarias, tal como otros recursos” para la destrucción de las armas químicas que ha abandonado en Panamá.

Si Estados Unidos falla a cumplir sus obligaciones o para declarar o para remover las armas químicas que abandonó en Panamá, la Conferencia de Estados Partes de la Convención puede restringir o suspender los derechos y privilegios de Estados Unidos bajo la CAQ. Si estas violaciones son “especialmente grave”, la Conferencia puede llevar el tema a la atención de las Naciones Unidas.

El Tratado del Canal de Panamá de 1977 se aplica a todas las tierras dentro de la antigua Zona del Canal.  Bajo el Acuerdo Sobre Implementación del Artículo IV del Tratado del canal de Panamá, el gobierno estadounidense debe “adoptar todas las medidas para asegurar, hasta donde sea viable, que toda amenaza a la vida, salud y seguridad humanas sea removida de cualquier  sitio de defensa, área de coordinación  militar  o  porción de los mismos”, para cuando Estados Unidos devuelva el control de las bases al Gobierno panameño.  Esto significa que el gobierno estadounidense debe tomar acciones para remover las municiones químicas enterradas en las bases en Panamá antes de que esas bases sean transferidas al control panameño.

En 1979, Estados Unidos estaba preparado a llevar a cabo una encuesta técnica de la Isla San José para “determinar los límites de la contaminación química en la isla y evaluar la viabilidad de volverla a una condición segura para la habitación normal”.  En los sitios de no-almacenaje de armas químicas a lo largo de Estados Unidos, incluyendo sitios de municiones químicas enterradas, el Gobierno de Estados Unidos ha estado dispuesto a conducir la limpieza de estos sitios.  No son tareas técnicamente imposibles.  Estados Unidos puede y debe llevarlas a cabo.

La CAQ es un instrumento jurídico totalmente nuevo, cuya fuerza principal es la eliminación de todas las armas químicas.  Estados Unidos, Panamá, el sector privado y otras naciones todos se benefician del éxito de la Convención.  Además, tanto Estados Unidos como Panamá, así como inversionistas y comunidades en Panamá, tienen un interés en asegurar que los antiguos sitios químicos en el área del Canal, la Isla San José y Río Hato sean áreas seguras para vivir y trabajar.

 
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RECOMENDACIONES

Al Gobierno de Estados Unidos:

Que  el  Departamento  de  Estado  de los Estados Unidos divulgue completamente al  Gobierno de Panamá toda la información relacionada con los sitios donde municiones agentes químicos pudieron haber sido abandonados.

Que  Estados Unidos  comprometa  los  recursos  necesarios  para  eliminar  segura y  rápidamente  las armas y agentes químicos que abandonó en Panamá.

Que Estados Unidos  incremente  los  recursos, incluyendo  presupuesto  y  personal  calificado, para la historia documental de los programas de armas químicas operados  por Estados Unidos,  y  hacer estos  recursos accesibles para los representantes de la sociedad  civil.

Al Gobierno de Panamá:

Que el Gobierno de Panamá siga la ratificación de la Convención de Armas Químicas  con un informe dentro de 30 días a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas, como lo requiere la CAQ.

Que el gobierno panameño promueva y apoye el establecimiento de un depositario de recursos y documentos sobre la historia del uso de sitios militares de Estados Unidos en Panamá

A los potenciales inversionistas en Panamá:

Que los inversionistas apoyen las aspiraciones de Panamá para mantener un ambiente seguro y sano al invertir en proyectos en la región interoceánica que empleen mano de obra digna de los panameños y al apoyar los esfuerzos diplomáticos panameños para eliminar la contaminación de las áreas afectadas por los programas pasados de armas químicas.

A los Gobiernos de Gran Bretaña y Canadá:

Que los Gobiernos Británico y Canadiense  divulguen a Panamá los documentos sobre actividades de armas químicas en Panamá (especialmente en la Isla San José), como un aporte a la implementación de la CAQ.

 
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LA HISTORIA DEL FOR - Hechos sobresalientes

FUNDACIÓN DEL MOVIMIENTO

En 1914, se llevó a cabo una conferencia ecuménica cristiana en Suiza por personas que buscaban prevenir el estallido de guerra en Europa.  Sin embargo, antes de terminar la conferencia, la primera guerra mundial había comenzado y aquellos presentes tuvieron que volver a sus respectivos países.   En la estación de trenes en Colonia, Alemania, dos de los participantes a la conferencia, Henry Hodgkin, un cuáquero inglés, y Friedrich Sigmund Schultze, un alemán luterano, resolvieron hallar la manera de trabajar por la paz, a pesar de que sus países estaban en guerra.  A consecuencia de este compromiso, un grupo de cristianos se reunieron en Cambridge, Inglaterra, en diciembre de 1914, para fundar el Movimiento de Reconciliación (Fellowship of Reconciliation).  El FOR en los EE.UU. fue establecida el 11 de noviembre de 1915.  Posteriormente , se han organizado grupos en 40 países, teniendo su sede internacional en Holanda. Actualmente, los miembros de FOR incluyen cristianos, judíos, budistas, musulmanes y personas de muchas otras tradiciones religiosas, así como aquellos que no poseen afiliación religiosa formal.

CRONOLOGÍA

1916-1917 Apoya  los  objetores  de  conciencia  a  la  Primera  Guerra  Mundial  y  aporta  al reconocimiento jurídico del derecho a la objeción de conciencia.

1920-1930 Ayuda  organizar  la  Conferencia  Nacional  de  Cristiano  y  Judíos.  Organiza  una delegación de paz a Nicaragua para promover negociaciones entre Augusto Sandino y la fuerza de ocupación de los Estado Unidos.

1930-1940 Trabaja  para  fortalecer  el  movimiento  sindical  en  su  lucha  para  obtener mejores condiciones de trabajo.  Auspicia la visita de Embajadores de Reconciliación a los líderes mundiales.

1940-1950 Apoya  la  resistencia  no-violenta  a   la  Segunda  Guerra  Mundial.  Dirige  la lucha  contra la “concentración” de los Japonés-Americanos.  Miembros Europeos  de  FOR rescatan  a judíos  y  otros  refugiados  políticos  huyendo  de  los nazis.  Auspicia un equipo  multi-racial  en  el  primer “viaje para  la libertad” para probar el fallo jurídico que  prohibe   la discriminación   en   viajes  entre  estados.  Organiza  una  campaña extensiva contra la extensión de la conscripción durante guerra hacia el entrenamiento militar universal.

1950-1960 Ayuda  organizar el Comité Americano sobre África para  apoyar  el movimiento para la   independencia  Africana.  Conduce  “Comida  para  China”  por   seis  años  como respuesta a   las   hambrunas    chinas.  Personal  del   FOR   trabajan    con   Martin Luther  King,  Jr. Durante el  boicot  de  los  buses  en  Montgomery,  y  conducen talleres  sobre la no-violencia activa  a lo largo del Sur de EE.UU.  produce un librito de  historietas, Martin  Luther King  y  la  Historia de  Montgomery, que  se  vende  en  más  de  250.000   copias,  incluso  100.000   en   español que   son  difundidas   en América Latina.

1960-1970 Lanza   Albergues  para  los  Sin Techo, construyendo  albergues   para   los  que   no tienen  hogar, como respuesta al auge de refugios antiatómicos.  Toma contacto con  el movimiento  vietnamita pacifista de Budistas y auspicia una gira mundial del  monje Budista, Thich Nhat Hanh.  Forma el Comité Internacional de Conciencia sobre Vietnam con 10.000 religiosos en 40 países.  Recauda dinero para ayuda  médica  para los dos lados en Vietnam.

1970-1980 Trabaja  contra  la Guerra  Fría  y  la  carrera  armamentista  con  campañas,  marchas, proyectos pedagógicos y la desobediencia civil.  Se opone al penal de muerte  en  una campaña conjunta con la Unión nacional para las Libertades Civiles.

1980-1990 Organiza  12  delegaciones  a  Nicaragua,  Honduras,  El Salvador  y  Guatemala  para expresar  solidaridad  con las víctimas de guerra  e influir  en  la política  militarista de EE.UU. en Centroamérica.  Empieza el programa de  reconciliación  entre EE.UU. y  la Unión Soviética, que incluye  intercambios  populares, recursos  artísticos,  escolares, talleres y conferencias. Conduce seminarios de  entrenamiento  sobre  la no-violencia activa   en   las  Filipinas  antes  del  derrocamiento  no-violento   de   la  dictadura  de Marcos.

1990-1995 Envía  delegaciones  de dirigentes  religiosos y  pacifistas  a  Irak  para  intentar  evitar la guerra.  Envía más de $1,000,000  en  valor  de  medicamentos  a  las víctimas  de la Guerra del Golfo.  Inicia la Campaña Panamá, para asegurar el  cumplimiento  fiel  con    los Tratados  Torrijos  Carter   en   su   provisión   para   el   retiro  militar  y  la descontaminación  ambiental de las bases militares norteamericanas en Panamá  y  para apoyar la conversión económica de las bases para el beneficio de la mayoría popular.