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La feria de armamento de Abu Dhabi (Emiratos Árabes
Unidos) es la única que permite a los expositores demostrar
la eficacia de sus artículos disparando munición real.
Este año, sin embargo, el realismo de la exhibición
ha sobrepasado cualquier límite imaginable.
El pasado 20 de marzo, pocas horas después
de que se diera por clausurado el mayor salón bélico
de Oriente Próximo, los misiles de crucero de EE UU empezaban
a caer sobre Bagdad.
Las autoridades de los siete emiratos que integran
este pequeño Estado, a la entrada del golfo Pérsico,
no se equivocaron cuando decidieron mantener la exposición
internacional IDEX 2003 en la fecha prevista. Ni la inminencia ni
la proximidad de la guerra, a sólo 850 kilómetros
de sus costas, desanimaron a las empresas. Al contrario. 825 fabricantes
de material militar de 46 países (un 35% más que en
la última edición del certamen, meses antes del 11-S
de 2001) acudieron puntuales a su inauguración, el pasado
16 de marzo.
Uno de los pabellones más visitados fue el
de EE UU que, bajo el lema "Donde está la acción",
agrupó en sus 1.700 metros cuadrados a casi 70 compañías;
entre ellas, Boeing, ITT o General Dynamics. Pero también
Reino Unido, Francia, Rusia, Alemania, Italia, Ucrania y Suráfrica
tuvieron una notable presencia. En conjunto, los mayores vendedores
de armas del mundo.
A un nivel más modesto, España no quiso
estar ausente de esta cita, que se repite cada dos años desde
1993, poco después de la primera Guerra del Golfo. Las monarquías
petroleras de la Península Arábiga se cuentan entre
los mejores clientes del mercado de armamento y se calcula que en
el próximo quinquenio gastarán otros 50.000 millones
de euros.
Una parte ínfima de este negocio se lo llevan
empresas españolas. Según los últimos datos
oficiales, correspondientes a 2001, los países del Consejo
de Cooperación del Golfo compraron material militar español
por 30 millones de euros. El 90% correspondió a Arabia Saudí.
Los poco más de 200 metros cuadrados del pabellón
español, montado por Afarmade (Asociación de Fabricantes
de Armamento y Material de Defensa) albergaron una decena de compañías,
como CASA-EADS (aeronáutica), Izar (astilleros), Santa Bárbara
Sistemas (blindados y artillería) o Explosivos Alaveses (misiles
y munición).
La participación española en el salón
ha sido cofinanciada por el Instituto de Comercio Exterior con 189.588
euros, destinados a los gastos de alquiler, folletos, traductores
y viajes. La Secretaría de Estado de Comercio sostiene que
esta ayuda es similar a la que se concede a las empresas españolas
de cualquier sector que participan en una feria internacional.
En cambio, las firmas españolas no han tenido
el respaldo político que supone una visita oficial de alto
nivel, como la que hicieron a sus respectivos pabellones el ministro
italiano de Defensa, Antonio Martino, o su homólogo paquistaní,
Eskandar Eqbal.
El ambiente prebélico se ha acusado en la
escasa presencia de mandatarios, con la excepción del rey
Abdalá de Jordania. Para compensarlo, las autoridades locales
anunciaron contratos por valor de 432 millones de euros. Apenas
un aperitivo de lo que vendrá cuando acabe la guerra.
CAMPAÑA CONTRA
AFARMADE
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