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CAIN Nº 29
 
 

contenido:

 
 

Un nuevo curso
Viaje a la Palestina ocupada
Daniéle Sallenave

Pacifismo en Colombia. Un movimiento antimilitarista creciente exige su derecho a ejercer la "neutralidad activa" en el conflicto armado.
Bill Weinberg

Gira de Tal Haran
Mujer israelí perteneciente a New Profile.

Gas sarín, tráfico de armas y cintas de vídeo
David Aristegui
15 de Septiembre 2003

La Pancarta Transparente en Madrid
Comités Cívicos en Guatemala
Coca Cola asesina.
Coca-Cola lleva a cabo una campaña criminal contra sus trabajadores en Colombia, Venezuela y Filipinas.

 
 
 
   
 

UN NUEVO CURSO

Os volvemos a saludar desde estas páginas. Retomamos nuestra actividad antimilitarista, y dentro de ella, la importante labor de difusión y contrainformación, imprescindible en estos tiempos de pensamiento único y censura informativa.

Durante los casi seis años de existencia que ya tiene nuestro CAIN, la actividad del Grupo Antimilitarista de Carabanchel (que tiene unos cuantos años más) se ha ido abriendo cada vez más a la solidaridad internacionalista, como habéis tenido ocasión de ir comprobando quienes seáis asidu@s lectores/as.

En este número tendréis nuevamente la posibilidad de conocer experiencias de Resistencias de colectivos lejanos geográficamente, pero muy cercanos en nuestro corazón. Muchas de ellas, relatadas en primera persona por activistas del grupo. Así conoceréis las experiencias estivales de “nuestro” Chuchi en Colombia y de “nuestra” Cristina en Guatemala. Las jornadas de lucha contra los traficantes de armamentos reunidos en Londres; jornadas que bajo el nombre de DisarmDSEi se llevaron a cabo en septiembre en dicha ciudad, con la participación de vari@s compañer@s del Espacio Horizontal contra la guerra de Madrid, quienes nos las relatan aquí.

En septiembre hemos tenido ocasión de conocer la actividad “civilizadora” del grupo pacifista israelí New Profile, a través del testimonio de una de sus activistas - Tal - de gira por el estado español. También aquí damos cuenta de ello. Y por supuesto, las actividades cotidianas contra la guerra, siguen teniendo su espacio correspondiente. En esta ocasión, os relatamos la última manifestación en Madrid contra la ocupación de Irak.

Esperamos que todas estas experiencias os sirvan - como a nosotr@s - para animarnos a seguir luchando por transformar radicalmente nuestro mundo, todavía tan injusto y violento.

POR UNA SOCIEDAD DESMILITARIZADA
DESOBEDECE A LAS GUERRAS

 
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Viaje a la Palestina ocupada
Daniéle Sallenave

Durante su viaje, la escritora nos descubre las situaciones que viven los israelíes y los palestinos.

Mediante este libro critica y rechaza, la propaganda que pretende hacer creer que existe una simetría entre el ocupante (Israel apoyada por EEUU) y el ocupado (Palestina). Cuando lo que hay en realidad es una diferencia abismal, una tragedia encubierta que vive el pueblo palestino, ante sus casas destruidas y sufriendo la más humillante de las opresiones, luchando por una existencia digna. La escritora nos muestra ambos lados; situaciones que vivieron y viven unos y otr@s siendo l@s más perjudicad@s l@s palestin@s. Desde l@s 20.000 palestin@s exterminados en 1970 por Jordania, Francia y G. Bretaña. La presión de las madres de los soldados israelíes que no quieren ver morir a sus hijos. Hasta situaciones que nos hacen preguntarnos a nosotros mismos en que mundo vivimos, como que el 80% de toda el agua palestina es utilizada para beneficio único de Israel. La venta de agua embotellada es monopolio israelí. Las únicas carreteras asfaltadas pertenecen a los israelíes. L@s palestin@s no pudieron acceder a sus campos en plena recogida de aceituna en Umm el Fahm (ciudad árabe de Israel) porque los militares estaban allí para impedírselo. Y así podríamos contar y contar innumerables injusticias.

Este libro nos acerca algo más a la realidad que pocas veces es la que nos muestran. Es un testimonio de las prácticas coloniales, del racismo, de la ciega dominación del poder israelí en Palestina.

Y ¿por qué tanto odio? ¿Por que el pueblo israelí, que ha sufrido durante siglos acoso, persecución, tortura, exterminio,... pasa de ser “victima a verdugo” y acosa, tortura y extermina a l@s <mailto:l@s> palestin@s?

Después de todo no hay otra solución que la paz para que puedan vivir juntos.

 
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  Pacifismo en Colombia.
Un movimiento antimilitarista creciente exige su derecho a ejercer la "neutralidad activa" en el conflicto armado
Bill Weinberg

Con sus largas trenzas de mechones grises y su sonrisa acogedora, María Antonia Pérez. llega como la abuela cariñosa que es, a pesar de su destreza con el machete y de llevar botas de goma hasta la rodilla para moverse por las fangosas pistas de la selva. Su pueblo, San José de Apartadó, se parece mucho a tantas otras comunidades campesinas labradas en la selva que recorre Latinoamérica, con cerdos, gallinas y pavos correteando sueltos por las calles. Y, al igual que tantos otros lugares, ha sido escenario de terribles actos de violencia. Pero María Antonia y su pueblo son los pioneros de una iniciativa popular para llegar a un acuerdo pacífico o al menos a defender su derecho a mantenerse neutrales dentro de la guerra civil caótica que está destrozando Colombia.

“Para nosotros, neutralidad significa no colaborar con ningún combatiente armado”, explica María Antonia con humildad. “Y denunciaremos los abusos de los derechos humanos que cometa cualquiera de los dos bandos”. En un cartel pintado a mano que se encuentra en la carretera de acceso al pueblo dice: “Soy miembro de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó. Me comprometo libremente a buscar una solución pacífica y negociada a los conflictos que existen en el país y a trabajar por la paz dentro de la comunidad.”

María Antonia es uno de los ocho miembros del Consejo de la Comunidad de San José (en el que hay tres mujeres) que se eligen cada año desde 1997, cuando la Comunidad se declaró neutral en esta guerra que tantas vidas ha segado en la zona. Todos los residentes en la Comunidad mayores de 12 años pueden votar en las elecciones al Consejo. Por consenso, los jóvenes de la Comunidad no prestan el servicio militar, a pesar de ser llamados a filas. De este modo, pierden el derecho a trabajar y a recibir una educación, pero en una comunidad campesina remota y en gran medida autosuficiente, esto no tiene mucha importancia. “Si tuviéramos un ejército legítimo, tal vez hicieran el servicio militar”, dice María Antonia. “Pero no en este ejército que ataca a la población civil y asesina a niños”.

Más de cien personas han sido asesinadas en San José desde la primera masacre que tuvo lugar allí en 1996. Los nombres de los distintos proyectos que tiene la comunidad son los de sus mártires locales. El Centro comunitario se llama Aníbal Jiménez, que fue una de las seis personas asesinadas en una matanza realizada en febrero de 1999 por tropas paramilitares de derecha. El granero de maíz recibe el nombre de Francisco Tabarquino, muerto por los “paras” en 1997 en la carretera de Apartadó, núcleo de población donde se encuentra el ayuntamiento. El nombre del taller de carpintería se puso en honor de Ramiro Correa, a quien mataron las guerrillas izquierdistas en 1997 mientras trabajaba en el campo. El centro de enseñanza preescolar, construido con ayuda europea, se llama Bartolomé Castaño, un lugareño que formó parte del Consejo municipal de Apartadó con la izquierdista Unión Patriótica (UP), asesinado por los “paras” en el pueblo de Apartadó en 1996. Tenía 77 años. En una fuente situada en el exterior del centro comunitario figuran los nombres de los mártires con la inscripción: “Recordar el pasado es un compromiso con el futuro”.

Supervivencia, terror y resistencia en San José de Apartadó.

San José de Apartadó se encuentra en la conflictiva región tropical de tierras bajas de Urabá, cerca del golfo caribeño del mismo nombre. Por los llanos que recorren la costa se extienden los platanares, pero San José está enclavado en las montañas del interior, donde los campesinos que allí habitan llevan dos generaciones comiéndose la selva. Muchos de ellos fueron primero desplazados por la violencia desde las tierras altas en dirección hacia el sur. La Comunidad se fundó en 1962 con colonos de Santa Fe, del departamento de Antioquia. Apartadó también se encuentra en Antioquia, pero Urabá, que se extiende por los departamentos de Antioquia, Choco y Córdoba, posee identidad propia, con una frontera que es escenario frecuente de conflictos violentos.

San José es un “corregimiento” o pueblo no asociado, formado por 32 veredas o asentamientos, de los que tres (San José, el principal, y los periféricos La Unión y Arenas) están integrados dentro de la Comunidad de Paz. Este corregimiento tiene terrenos asignados y trabaja en comunidad. Dado que es un distrito en el que los asentamientos son relativamente recientes, San José abarca más del sesenta por ciento del territorio del municipio de Apartadó, y es con diferencia el mayor de los cuatro corregimientos que lo componen. Sus habitantes cultivan maíz, judías, arroz y caña de azúcar para su consumo propio, así como cacao y “primitivos”, una variedad local de bananas enanas, para vender a las empresas exportadoras. Por acuerdo comunitario, sólo usan variedades de semillas tradicionales, y están tratando de suprimir el uso de productos químicos agrícolas. Obtienen fertilizante a partir de soja fermentada y de yogur con ayuda de un grupo de desarrollo de carácter religioso. La conciencia ecológica es fundamental dentro del frágil entorno de bosque tropical en que se desenvuelven. Dice María Antonia: “Las montañas son nuestra fuente de agua. Si las dejamos tranquilas, tendremos agua en abundancia. Si talamos árboles allí, los ríos se secarán. Cuando cortamos un árbol, plantamos dos. No queremos que esta tierra buena se convierta en un desierto.”

Por desgracia, el tratar de sobrevivir en la linde de la selva también ha involucrado a San José en la guerra. El pueblo recibe escaso apoyo por parte del gobierno municipal. Cuenta con electricidad, pero la carretera de acceso al centro está sin pavimentar y llena de terraplenes, por lo que los propios residentes se ocupan de su mantenimiento organizando con regularidad “mingas” o equipos de trabajo. Fue la demanda de servicios básicos lo que llevó a San José a apoyar al partido izquierdista UP, que gobernó el municipio de Apartadó desde mediados de la década de 1980 hasta 1996. Las cosas empezaron a ir mejor en San José durante esos años, y el festival anual del aguacate que se celebraba en marzo hizo que algunos turistas colombianos se acercaran hasta esta primitiva aldea.

Pero la UP había sido fundada por antiguos miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC), el mayor grupo guerrillero del país, acusado -sobre todo por la derecha colombiana-de seguir vinculado a los rebeldes de izquierdas. El surgimiento de simpatizantes de la UP en Apartadó trajo consigo una violenta reacción por parte del naciente entramado paramilitar derechista, que ejerció un fuerte control sobre Urabá en la década de 1990. Los candidatos de UP fueron asesinados y las zonas leales a la UP, como San José, fueron objeto de actos de violencia.

La primera masacre tuvo lugar en septiembre de 1996, cuando los paras entraron en el pueblo y mataron a cuatro personas, entre ellas una mujer embarazada. “Durante los cuatro meses anteriores”, relata Nelson Parra , coordinador del Consejo de la Comunidad de Paz, “unos 200 soldados se habían alojado en el pueblo”. Exigieron a las familias locales que les albergaran. Ahora queda claro que lo que querían era obtener información.

La segunda matanza, en febrero de 1997, siguió el patrón clásico de los paras. Soldados con rifles, uniformes militares y brazaletes con el distintivo blanco y negro de las Fuerzas de Autodefensa Unidas Colombianas (AUC) llegaron al amanecer y reunieron a todos los habitantes del pueblo. Tenían una lista y buscaban a once personas, de las cuales dos eran mujeres. Hicieron salir a los once del pueblo con las manos atadas a la espalda. Más tarde los encontraron muertos en la carretera con señales de tortura.

Al mes siguiente, el 23 de marzo de 1997, los jefes de la Comunidad establecieron la Comunidad de Paz en las veredas de San José, La Unión y Arenas. Para ello contaron con el apoyo de Isaías Duarte, obispo de Apartadó, que sería asesinado en Cali en 2002, supuestamente por francotiradores de las FARC. Cinco días después, el 28 de marzo, los paras llegaron a la vereda periférica de La Unión. Mataron a tres personas y dieron a sus habitantes tres días para abandonar la vereda. Tres mil personas salieron de La Unión y de Arenas, principalmente hacia San José. Abandonada, La Unión se convirtió en campo de batalla entre los guerrilleros de las FARC y los paras de las AUC.

“Nos convertimos en objetivos por negarnos a colaborar con fuerzas armadas”, afirma Nelson. “En este momento hay 115 huérfanos en nuestra comunidad. Tenemos una gran responsabilidad hacia ellos y hacia nuestro futuro.”

Los paras, vestidos de paisano y armados con pistolas, pero a veces llevando el brazalete de las AUC, hicieron una barricada en la carretera de Apartadó que duró nueve meses. En ella mataron hasta 50 personas. Robaron productos y dinero. Nelson dice que la connivencia entre el ejército y los paras ilegales era evidente. “Está claro. El ejército protege a los paras. Atraviesan sus barricadas y no les interceptan.”

En lugar de defender a las comunidades asediadas, la represalia de las FARC no hizo más que aumentar el clima de terror. En la masacre que tuvo lugar en 1994 en el barrio de La Chinita del pueblo de Apartadó mataron a 35 personas -aparentemente a manos de las FARC-durante un ataque realizado sobre un grupo de familias leales a los paras. Nelson Campos Núñez, el alcalde de UP de Apartadó, fue acusado de complicidad en el suceso.

Irónicamente, el principal cambio de poder que tuvo lugar en Urabá desde la UP y las FARC a las AUC guardaba relación con la violenta rivalidad de las FARC con otra facción guerrillera de izquierdas, el Ejército Popular de Liberación (EPL). Nelson denuncia que el EPL empezó a colaborar con las AUC en su campaña contra las FARC. En 1991, el EPL entregó oficialmente sus armas en Urabá y pasó a convertirse en el partido político Esperanza, Paz y Libertad, aún conocido por las siglas EPL. Se dice que Mario Agudelo, el alcalde actual de Apartadó, miembro del EPL, está vinculado a los paras. Teodoro Díaz Lobo, el anterior alcalde del EPL, está ahora encarcelado en Medellín acusado de tener relación con actividades violentas de los paras. Nelson afirma que el EPL, antes izquierdista, es ahora el brazo político de los paras.

El principio de avance conseguido en la década de 1980 se invirtió en la de 1990. Dice Jesús Emilio Tuberquia, jefe de la comunidad de San José: “Las luchas violentas entre la izquierda y la derecha lo han paralizado todo. Al existir dos bandos, si no estás con uno, estás con el otro. Pero nosotros no estamos del lado de nadie.”

Al igual que los paras, las FARC se volvieron contra la declaración de neutralidad de la Comunidad de Paz. En octubre de 1997, el miembro del Consejo de la Comunidad Ramiro Correa y otras dos personas fueron asesinados por los guerrilleros de las FARC en la vereda periférica de Cristalina por decirles que no iban a colaborar con los rebeldes. “Pero la mayor amenaza procede del Estado, que actúa con los paras”, explica Nelson.

En las incursiones que hicieron los paras en San José en abril de 1999 murieron tres personas, y otras cinco en febrero de 2000. En julio de 2000, en La Unión, donde los residentes acababan de regresar a sus casas, los paras mataron a seis personas, incluido un miembro del Consejo de la comunidad. En marzo de 2001, los paras entraron en San José, quemaron casas y amenazaron con convertirlo en un pueblo fantasma.

La Comunidad de Paz consiguió un cierto grado de seguridad cuando llegaron allí observadores extranjeros para conocer la situación y disuadir con su presencia a los atacantes. Justicia y Paz, una organización colombiana vinculada a la Iglesia, envió observadores en 1997. A ellos les siguieron otros de fuera del país procedentes de las Brigadas Internacionales de Paz y de Fellowship of Reconciliation (Hermandad de Reconciliación), que siguen estando presentes en las veredas de San José y La Unión. Asimismo, se instaló un micro transmisor de radio para la Comunidad con el fin de facilitar las labores de vigilancia y de coordinación, especialmente con las veredas periféricas.

Pero sigue habiendo violencia en el corregimiento. En junio de 2003, durante un combate con los guerrilleros de las FARC en un platanar de San José situado justo a las afueras del centro de la vereda destrozaron diez árboles y rompieron una valla. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados tiene un programa en San José para los desplazados de la vereda periférica de Mulatos como consecuencia de los combates de las FARC de principios de este año.

Después de pasar unos días en la vereda de San José con una pequeña delegación de activistas estadounidenses y españoles, nos llevaron a hacer una marcha de dos horas a caballo y mula para subir por la pista que llega hasta La Unión. A medida que íbamos subiendo hacia las montañas se alternaban las pequeñas plantaciones de cacao y de caña de azúcar con pastos para el ganado y zonas de selva, entre ríos impetuosos bajando por los verdes desfiladeros que bordeábamos. Dado que se encuentra lejos de la carretera, La Unión recibe pocas visitas, y sus habitantes se alegraron de vernos. Esta vereda era mucho más primitiva que la de San José, sin electricidad ni agua corriente. Nos llevaron a un pequeño ingenio comunitario impulsado por mulas que estaba en una loma desde la que se dominaba toda la vereda y se veía a lo lejos el Golfo de Urabá.

Los exiliados de La Unión empezaron a regresar en 1998. Uno de ellos, José Luis Cepeda, recuerda el año tan duro que pasó cuando tuvo que emigrar San José después de que les obligaran a huir. “No podíamos salir a más de tres minutos de distancia de San José. De lo contrario...”, se pasa el dedo índice por el cuello. Desde su regreso, los residentes han organizado grupos de trabajo para protegerse mutuamente en los campos, y Cepeda dice que la amenaza del terror de los paras ha conseguido unirles aún más. “Ahora quien tiene el control aquí no son ni los guerrilleros ni los paras, sino la Comunidad.”

Aunque el colegio de la vereda de San José lo dirige el municipio, la pequeña escuela de La Unión la lleva un grupo de franciscanos. Es un viejo colegio entre tres barracones vacíos y saqueados. Los murales religiosos con imágenes de Jesús y consignas pacíficas contrastan con una pared llena de balazos consecuencia de un ataque de los paras en 1995. Los residentes dicen que los paras dispararon y saquearon la escuela, pero no mataron a nadie en esa ocasión. La plaza central de La Unión también tiene un monumento provisional con los nombres de los mártires de la vereda.

A pesar de los últimos progresos, la amenaza de la violencia no deja de estar presente. Ya avanzada la noche, mientras dormíamos en los habitáculos que nos habían dado, un helicóptero del ejército sobrevoló La Unión lo suficientemente bajo para despertar a sus habitantes, violando así la declaración de la Comunidad contra la irrupción de personas armadas.

Inspiración indígena.

Nelson Parra dice que lo que inspiró en gran medida la creación de la Comunidad de Paz fue la comunidad vecina de los indios embera-katio, que defendían su derecho a ejercer el control local de sus tierras frente a todas las facciones armadas incluso antes de que Colombia reconociera oficialmente la autonomía de los indígenas en la reforma constitucional de 1991, cuando se estableció un sistema de “resguardos” o reservas indígenas.

El resguardo embera-katio de Playas comienza justo a partir de un puente desvencijado sobre el río Apartadó desde San José, y la Comunidad de Paz mantiene muy buenas relaciones con estos indígenas. María Antonia recorre con nosotros un kilómetro o así por una pista en la selva hasta llegar a un claro en el que encontramos un grupo de chozas tradicionales embera con el techo de paja. Este resguardo se extiende hacia las montañas de la Serranía del Abibé, que marca la linde con el departamento de Córdoba. Sus habitantes vivían en comunidades independientes dispersas a lo largo de sus tierras hasta que se reunieron en el centro del pueblo como consecuencia de los combates que se produjeron en esa zona en 1997. Al principio dependieron de la ayuda de Cruz Roja durante la transición, cuando tuvieron que abandonar sus cultivos, pero ahora han conseguido volver a ser autosuficientes. El pueblo de Playas carece de suministro eléctrico, pero tiene paneles solares que proporcionan algo de electricidad. Las mujeres siguen llevando su traje tradicional.

Cuando llegamos, los jefes del pueblo se encontraban en ese momento en el pueblo de Apartadó para asistir a una reunión indígena regional, pero una amiga de María Antonia, Luisa Fernanda Cárdenas nos recibió y nos preparó huevos y plátanos fritos. Nos explicó algo sobre el sistema de autogobierno de los embera-katio, cuya autoridad local se reconoció oficialmente en la Constitución de 1991. Cada uno de los tres resguardos de los embera-katio en Apartadó (Playas, Palma y Coquera) tiene un jefe electo denominado “cabildo local”, y hay un “cabildo mayor” responsable de los tres. Luisa nos dijo que los niños pueden votar a partir de los dos o tres años, si se portan bien. Los hombres que prestan el servicio militar dejan de pertenecer a la comunidad, según Luisa, y nos habló sobre el peligro que supondría para el pueblo si los guerrilleros empezaran a pensar que están a favor del ejército.

Pero a pesar de su derecho constitucional a la autonomía local, el ejército no siempre respeta la declaración de intenciones del resguardo acerca de mantener su territorio libre de todo tipo de facciones armadas. Mientras estábamos comiendo, un destacamento de soldados pasó por el centro del pueblo. Luisa dice que habían aprovechado la circunstancia de que los hombres estaban fuera ese día. “Saben que eso no está bien”, comenta.


Medellín: Red Juvenil se resiste a la cultura de los paras.

Los activistas con los que visité San José habían llegado a Colombia para asistir a una Conferencia internacional sobre No violencia activa y Resistencia a la guerra, que se iba a celebrar del 11 al 16 de agosto en Medellín, capital del departamento de Antioquia, auspiciada y organizada por un grupo local de jóvenes. Por eso, tras pasar cinco días en el corregimiento de la selva, viajamos en una “chiva” (minibús colectivo) por la sucia carretera hasta Apartadó, hicimos un vuelo de una hora y llegamos hasta la capital de la provincia, situada en los Andes a 1.500 metros de altitud. Una vez allí, nos instalamos cómodamente en la ostentosidad algo decadente del Hotel Nutibara de Medellín, construido en la década de 1940, entorno algo incongruente para un evento que reunía en su mayoría a activistas desaliñados que llevaban camisetas con mensajes. A la conferencia asistieron antimilitaristas y activistas en favor de los derechos humanos procedentes de toda Colombia, muchos de los cuales tenían veintitantos años e incluso menos. También acudieron jóvenes insumisos y gente que les apoyaba de Ecuador, Chile, Paraguay, Guatemala y España, así como representantes europeos y estadounidenses de la Internacional de Resistentes a la Guerra, respetada organización pacifista surgida en las postrimerías de la Primera Guerra Mundial.

El grupo que auspiciaba la conferencia, la Red Juvenil, nació en 1990 en los barrios populares de Medellín “para fomentar la participación de los jóvenes en la vida política”, según explica uno de sus miembros, Malena Pastor, estudiante de ciencias políticas en la Universidad Nacional que da clases a los reclusos de las prisiones de Medellín para informarles sobre sus derechos. “Promovemos una cultura juvenil alternativa a la de las bandas y los sicarios o asesinos a sueldo”, afirma. “Nos servimos del teatro y del arte para llegar a los jóvenes de la ciudad, y estamos vinculados al movimiento popular de izquierdas que hay en los barrios. Muchos de los jóvenes que integran la Red son antiguos miembros de bandas que han encontrado un nuevo rumbo tras asistir a presentaciones de la Red en los colegios de Medellín.

Los barrios pobres de Medellín están tan involucrados en la guerra colombiana como las comunidades campesinas de Urabá. La zona centro oriental de Medellín, donde surgió la Red, fue escenario de la matanza de Villatina en 1992, en la que murieron nueve jóvenes a manos de policías de paisano en un acto que allí se conoce como “limpieza social contra la cultura de las bandas y los indeseables”, aunque nunca se llegó a averiguar si las víctimas, desarmadas, pertenecían siquiera a alguna banda. Las familias fueron indemnizadas cuando el ayuntamiento se vio obligado a admitir su complicidad en la masacre.

En octubre de 2002 el ejército hizo una incursión en la Comuna 13 de Medellín bajo el nombre en clave de Operación Orión; ese distrito se había convertido en bastión de una milicia guerrillera urbana conocida como Comandos Armados del Pueblo o CAP. Tras varios días de combate en las calles, murieron 35 personas, y el distrito sigue siendo patrullado por tropas del ejército en moto con el M-16 en bandolera a la espalda. En éste y en otros distritos pobres del extrarradio que se extienden por las colinas desde las que se divisa el centro urbano, el Bloque Metro, organización claramente vinculada a las AUC, está llevando a cabo una guerra silenciosa de exterminio contra las bandas callejeras y las guerrillas urbanas. La Red Juvenil forma parte de un entramado de centros comunitarios situados en estos barrios destrozados por la violencia cuyo objetivo consiste en promover la enseñanza, la autoayuda y los derechos humanos.

Como muestra de la dura realidad con que se enfrenta la Red día a día, una noche durante la conferencia mataron a un policía de un disparo justo fuera del hotel, y se detuvo por poco tiempo a uno de los participantes en la reunión como sospechoso.

La Red también organiza el apoyo a los objetores de conciencia colombianos contra el servicio militar. Desde los 18 años es obligatorio prestar el servicio militar durante un año y ocho meses, y quienes no se presentan pierden el derecho a trabajar o a asistir a la universidad. Este colectivo lo forman sobre todo campesinos y chavales de los barrios urbanos marginales, que son enviados a las zonas en guerra, ya que los estudiantes que son admitidos en la universidad pueden permanecer en sus regiones de origen para realizar sus estudios. Los indios están exentos del servicio militar según la reforma constitucional de 1991, al igual que los Testigos de Jehová. La Red fue uno de los grupos que apoyó en 1996 al primer objetor de conciencia colombiano, Luis Gabriel Caldas, que desertó del ejército y pasó siete meses en una prisión militar en ese mismo año.

Desde el surgimiento de las Comunidades de Paz en 1997, la Red ha defendido la “neutralidad activa en la guerra como postura para los movimientos populares”, como dice Malena. La Red ha celebrado varias reuniones nacionales en Medellín, como la que tuvo lugar en diciembre de 1999 sobre los Jóvenes en el Nuevo Milenio, y que fue acompañada de un concierto. En ella se daba la bienvenida al nuevo siglo con pinturas murales y otros proyectos comunitarios en los barrios. Cuando llega el 20 de julio, la Red realiza un acto de protesta contra el desfile militar del Día de la Independencia que se celebra en Medellín, colocándose a lo largo del recorrido del desfile con carteles antimilitaristas, como “Ningún ejército defiende la paz”.

A la conferencia de agosto también asistieron delegaciones de diversas comunidades de paz colombianas. Además de San José de Apartadó, allí hubo representantes de La Balsita (también en la región de Urabá, en Antioquia), los municipios de San Francisco de Asís y Caicedo (de las tierras altas de Antioquia), de Sur de Bolívar (en el departamento de Bolívar), así como de las comunidades afrocolombianas de Villarica, en el departamento del Cauca, y de Jijuamiando y Cacrica, en el Choco. Los representantes de Caicedo relataron cómo, después de que las FARC asaltaran repetidamente los camiones que transportaban sus cosechas de café hasta el mercado, la comunidad organizó una marcha ciudadana a pie para acompañar a los camiones, llevando banderas blancas en señal de neutralidad, no de rendición. La táctica funcionó, y los guerrilleros se replegaron. También había representantes de las comunidades indígenas paez del Cauca y de las organizaciones independientes de campesinos del valle de Cimitarra, en la conflictiva región del Magdalena Medio, que también se había declarado neutral.

Uno de los retos que ha asumido la Red ha sido la adopción oficial de la expresión “no violencia” por parte del gobierno de Antioquia. Con ayuda del Centro Martin Luther King de Atlanta (Georgia), el gobernador de Antioquia, Guillermo Gaviria Correa, promovió la creación de asambleas comunitarias locales en los 124 municipios del departamento para dialogar sobre los problemas del país y buscar un “camino hacia la no violencia”. Apoyó públicamente el esfuerzo de Caicedo por mantenerse neutral, nombrándolo oficialmente “Primer Municipio de Paz de Antioquia”. En abril de 2002, las guerrillas de las FARC detuvieron por la fuerza a Gaviria y a su asesor sobre paz, el ex ministro de defensa Gilberto Echeverri Mejía, mientras acompañaban a líderes religiosos y a unos mil seguidores durante una marcha por el país desde Medellín hasta Caicedo en favor de la campaña por la no violencia. Gaviria y Echeverri fueron secuestrados justo a tres kilómetros escasos de Caicedo, situado a unos 70 kilómetros al noroeste de Medellín. En mayo de 2003, formaron parte de los diez rehenes asesinados por las FARC como respuesta al intento de rescate iniciado por el ejército. Gaviria se ha convertido en un mártir extremadamente popular, y el gobernador interino de Antioquia asume ahora la campaña por la no violencia. Sin embargo, Gaviria pertenecía al mismo Partido Liberal que el Presidente Álvaro Uribe, afín al sector más radical, y la Red Juvenil considera que la campaña oficial por la “no violencia” en cierto modo está haciendo su trabajo más difícil. Dice Marina San Román, colaboradora de la Red que acaba de finalizar sus estudios de Derecho: “Esto nos deja en una situación paradójica. Los medios de comunicación están en sus manos, y están cambiando la percepción popular sobre la no violencia. En realidad no son partidarios del derecho a la objeción por conciencia. Además, para ellos es muy fácil arrinconarnos porque somos jóvenes.”

La conferencia se cerró con un concierto en un parque de Medellín que duró todo el día, y en el que actuaron grupos locales de punk, metal, reggae, ska y rap, muchos de ellos con letras criticando a los políticos y con nombres irreverentes, como Bellavista Social Club (Bellavista es el nombre de la conflictiva prisión de Medellín). Hubo un herido durante el concierto como consecuencia de los actos violentos que los punk-skinheads suelen protagonizar aprovechando los actos culturales juveniles de Medellín, reflejo de la división política general entre izquierda y derecha. Pero la bandera con el símbolo del rifle roto de la Internacional de Resistentes a la Guerra se mantuvo sobre el escenario. Al finalizar el evento pasada la medianoche y mientras los voluntarios de la Red empezaban a recoger los vasos de papel del puesto de cervezas que cubrían el suelo del parque, Marina dio un suspiro de alivio: “La violencia ha sido peor otras veces.”

El esfuerzo de Red Juvenil está empezando a dar sus frutos en cuanto a concienciación popular en Medellín y Antioquia, según Marina, y la legitimización generalizada de la expresión “no violencia” también ha permitido a la Red plantear una alternativa disidente a la campaña oficial. “Ahora por lo menos se reconoce que tenemos una postura minoritaria”, afirma. “Aunque nos llamen anarquistas y utópicos”.

www.redjuvenil.org

 
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Gira de Tal Haran
Mujer israelí perteneciente a New Profile

Desde mediados de Septiembre se encuentra de visita por distintas ciudades del Estado Español, Tal Haran, mujer israelí perteneciente al movimiento New Profile para dar a conocer las distintas campañas y propuestas que este grupo, junto con otros grupos antimilitaristas y feministas, están llevando a cabo frente a la situación actual del conflicto entre Israel y Palestina.

Durante los días 27 y 28 de Septiembre estuvo en Madrid donde dio 2 charlas y atendió a diferentes medios de comunicación.

Algunas personas del Grupo Antimilitarista de Carabanchel asistimos a la que tuvo lugar en CGT. Nos contó que en Israel, dentro del ejército existen lo que se llama perfiles y dependiendo del grado que alcances, desempeñarás una tarea u otra, llegando a la élite o quedándote en los puestos más bajos. De ahí el nombre de su grupo. Lo que pretenden es cambiar este perfil de la militarizada sociedad israelí de guerra y poder para hacerla una comunidad que construya activamente la paz. Para conseguirlo, además de la promoción de la objeción de conciencia entre los hombres y las mujeres (el reclutamiento es obligatorio en Israel para ambos sexos) y otras campañas de resistencia al militarismo (promoción de la objeción tranquila, apoyo a l@s objetores, negativa de las mujeres como madres, compañeras o amigas a cooperar con la guerra, etc) promueven un cambio profundo en el sistema educativo y a nivel cotidiano que consiga transformar las raíces de ese militarismo enseñando la práctica de la paz y la resolución noviolenta de los conflictos.

Nos contó su oposición a la política israelí frente a Palestina y el trabajo que hacen con personas de allí. Nos relató lo impresionante del muro que se está construyendo para aislarla, que va a dejar separadas en partes incluso aldeas y va a suponer depender de la voluntad de los soldados el paso o no de un lado al otro hasta para ir al colegio.

También hablamos de la negativa pública de pilotos, tanto en activo como reservistas, a participar en los ataques a Gaza y Cisjordania como una prueba de las posibilidades de cambio reales a pesar de la gran dificultad de expresar que eres antimilitarista y feminista en ese país.
Para terminar, deciros que como Tal nos contó muchas cosas cambiarían si fuéramos capaces de escucharnos y conocer todas las posiciones de las otras personas hacía una sociedad verdaderamente desmilitarizada.


Para más información

www.newprofile.org

 
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  Gas sarín, tráfico de armas y cintas de vídeo
David Aristegui
15 de Septiembre 2003

Estas líneas pretenden ser un modesto resumen de lo vivido la semana pasada en Londres al calor de la campaña DisarmDSEi, que pretendía bloquear y boicotear el Defence Systems and Equipment International (DSEi), uno de los más importantes salones de salón de armas del mundo, organizado dentro del ExCel Centre en las Docklands, East London.

Gas sarín para la City londinense.

El Domingo 7 de Septiembre se producían dos importantes eventos en Londres. Por un lado, comenzaban los debates y talleres de la campaña DisarmDSEi, aglutinando a gran cantidad de colectivos y redes de movimientos sociales de UK; la presencia policial en los alrededores y en la misma entrada del centro de convergencia era verdaderamente insultante. La policía no paró de fotografiar, grabar y filmar en todos los formatos y soportes imaginables a cualquier persona que se aproximara a la zona, al igual que hizo con la manifestación convocada por CAAT el día anterior (Sábado 6) por el centro de la ciudad. Simultáneamente, en pleno centro financiero de Londres (la famosa City) se realizaba el hasta ahora más sofisticado simulacro de ataque terrorista realizado hasta ahora en UK. Bomberos, personal sanitario y ambulancias, policía... todos portando trajes y máscaras preparados para el manejo y protección de agentes químicos tóxicos. El simulacro partía de la situación de un ataque en la céntrica estación de metro de Bank, con un agente tóxico similar al gas sarín. Al día siguiente toda la prensa londinense se hizo eco del simulacro, mostrando inquietantes fotos de policías y bomberos portando sus máscaras y equipos especiales, sacando a "intoxicados" de los túneles del metro. Londres es una ciudad que a la gente del estado español nos resulta muy chocante, debido a la ingente cantidad de cámaras que hay en las calles y pasajes subterráneos, en el transporte público, en los comercios... La administración Blair sabe bien con que juega. En Londres hay mucha gente que no quiere coger el metro por miedo a un ataque terrorista, y este tipo de simulacros no hacen más que avivar este tipo de paranoias. Un detalle: precisamente por el atentado del IRA en el metro de la City hace años, es imposible encontrar una papelera dentro del Tube, para eso ya hay infinidad de operarios que van recogiendo la basura del suelo... Llueve sobre mojado, vamos.

Tráfico de armas.

El Defence Systems and Equipment International (DSEi) es uno de los más importantes salones de salón de armas del mundo, organizado cada dos años dentro del ExCel Centre en Canning Town, East London, una de las zonas más deprimidas de todo UK. El DisarmDSEi ha sido una campaña paraguas que ha intentado coordinar en la medida de lo posible a distintos grupos y realidades (muy muy diversos: cristianos, cuáqueros, anarquistas, antimilitaristas, trotskistas, grupos de acción directa, ecologistas...) en una semana de debates y acciones. Es casi imposible hacer un compendio de todas las acciones directas y de desobediencia civil que se han producido esta semana en Londres: multitud de encadenamientos, cortes de tráfico, saltos por todo Canning Town, "escraches" y ocupaciones de empresas relacionadas directa o indirectamente con la industria armamentística, bloqueos de trenes del metro y DLR, dos acciones con lanchas neumáticas en el puerto del ExCel (para impedir el paso de embarcaciones militares o que portaran material para el DSEi,) despliegue de pancartas en la convención dentro del propio centro ExCel...

Un millón de libras se calcula que ha costado el enorme dispositivo policial desplegado, que ha intimidado, perseguido, cacheado y cercado a la gente cuando, donde y todas las veces que han querido, utilizando indiscriminadamente la legislación antiterrorista existente. Los colectivos de Londres están ya acostumbrados a este tipo de actuaciones, desde que este tipo de prácticas policiales empezaron a utilizarse para neutralizar el Mayday. Bien es verdad que el estilo de los bobbies suele ser correcto, son educados y poco o nada desafiantes (muy distinto a lo que se estila aquí), pero a la vez que efectivos y endiabladamente persistentes. Anteponen la efectividad a la chulería. A pesar de todas las acciones de la semana del DisarmDSEi, únicamente se produjeron tres cargas policiales el Miércoles por la noche, debido a los grandes atascos que se estaban produciendo en el centro y este de Londres debido a los "saltos" y bloqueos organizados más o menos espontáneamente.

Se han realizado un montón de acciones directas y de desobediencia civil que apenas han conseguido romper el cerco mediático, y que además no han sido del todo comprendidas por el/la ciudadan@ de a pié (nos referimos a los bloqueos de transporte público como el metro o el DLR y los numerosos cortes de tráfico); las manifestaciones al uso donde es más fácil la sociedad civil menos comprometida se exprese fueron un rotundo fracaso. Dos manifestaciones convocadas dentro del DisarmDSEi por CAAT, el Sábado 6 de Septiembre como jornada inaugural y otra el Lunes, yen ninguna de las dos se superaron las mil personas. CAAT (Campaña contra en Comercio de Armas) es una red global muy fuerte en UK, pero la enorme presencia policial hizo que esta red se desentendiera en gran medida del DisarmDSEi. De hecho, el segundo centro de convergencia/media centre de Canning Town debía ser destinado directamente por la gente de CAAT, y les dejaron el embolado (gestión del espacio, apertura y cierre del centro...) a la gente de Indymedia UK. El antimilitarismo de corte más clásico no ha hecho acto de presencia en el DisarmDSEi; por ejemplo, la gente de la IRG <> (Internacional de Resistentes a la Guerra), con gran capacidad de medios (editan la revista Peace News, disponen incluso de liberad@s) no ha demostrado ningún interés en dar un apoyo real a las acciones del DisarmDSEi. En cambio, otras organizaciones como el MSI Movimiento de Solidaridad Internacional (donde militaba Rachel Corrie) participaron tanto en los debates como en diversas acciones directas.

Cintas de vídeo.

Hemos comentado ya el enorme dispositivo policial desplegado y como hizo que algunas organizaciones se inhibieran en la semana de movilizaciones. Pero aún así está claro que la respuesta tanto de las organizaciones y movimientos sociales como de la sociedad civil a sido mucho menor de los esperado, a nivel de UK y europeo (de Europa sólo apareció gente del estado español como grupo más o menos organizado, el resto era gente del ámbito de los diferentes Indymedias o a título individual). Con el escándalo Kelly todavía coleando parece que han pasado siglos desde la manifestación del 28 de Septiembre de hace un año, con 400.000 personas en las calles de Londres manifestándose en contra de la guerra. Podemos ver el DisarmDSEI como el éxito de un puñado de grupos de acción directa realizando un número espectacular de acciones directas, con cierta repercusión en algunos medios y reabriendo además en los medios oficiales el debate sobre la legislación antiterrorista en UK, además de conseguir ir tejiendo red con colectivos afines en Europa. O podemos verlo desde la óptica de, a pesar de los en teoría más de cuarenta grupos/organizaciones de apoyo a la campaña (con vocación internacional en los orígenes) como se ha fracasado a la hora de movilizar a la ciudadanía o a la hora de coordinarse con efectividad. La organización del proceso ha recaído en relativamente muy pocas personas, con el desgaste consiguiente.

Sigue el debate abierto sobre cumbres, contracumbres e intentos de bloqueo de salones de armas etc. etc.... El actuar en pequeños grupos ha sido efectivo, pero todas la citas del DisarmDSEi para intentar prácticas de desobediencia civil masivas (Fluffy DSEi, Storm DSEi, Reclaim the Streets...) han sido manejadas por la policía sin ningún problema. Eso hay que tenerlo muy en cuenta para próximas convocatorias...

 
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  La Pancarta Transparente en Madrid

Tras regresar de las vacaciones, nos hemos dado cuenta de que no por habernos ido a descansar se han solucionado todos los problemas que suceden en este mundo.

Así pues hemos llegado con ganas de seguir diciendo que estamos aquí y que seguiremos protestando contra todo lo que nos parezca una injusticia. El 27 de Septiembre, los madrileños volvimos a salir a las calles para protestar contra la ocupación militar en Irak y en Palestina. El carácter de manifestación unitaria (básicamente la Asamblea contra la Globalización Capitalista y la guerra y el Foro Social de Madrid) garantizaba un mínimo de asistencia. No hubo demasiada propaganda. Los carteles estaban principalmente por algunas calles del centro y en algunas estaciones de metro. Los grandes medios tampoco hicieron mucho caso, al menos hasta el sábado por la mañana. Pero aun así la participación ciudadana fue mayor de lo que muchos pronosticaban.

Entre las diversas acciones que se realizaron durante dicha manifestación, se realizo una muy simbólica, que quería reivindicar la participación ciudadana que no se ve representada en ninguna fuerza política de este sistema. La acción consistió en entrar en la cabeza de la manifestación un grupo de al menos 30 personas. Estas llevaban consigo una pancarta transparente, coreando lemas como “La pancarta transparente une a la gente” e invitaron a que la gente participara. Como a la mitad del recorrido se unió mucha gente e hicieron que la pancarta de cabecera quedaran muy atrás en dicha manifestación. Así se podían ver a gente de todas las edades portando la pancarta transparente, y en especial unos niños que decían muy orgullosos “esta es la primera vez que llevo una pancarta y además estoy en la cabeza de la manifestación”.

Tras hacer protagonistas a muchas personas, la manifestación llego a Sol muy animada, donde el colectivo Arde Madrid despertaba a la gente subiéndose a un andamio y descolgando una gran pancarta en la que, a la luz de las bengalas, se leía "Free Irak, fuera las tropas de ocupación". Una fantástica acción que gustó a tod@s l@s presentes.

Tras lo dicho y después de ejercer nuestro derecho de manifestación, en el escenario se acabo con Luis Pastor (que aprovechó para pedir el voto), dos descendientes de palestinos que leyeron un comunicado demasiado extenso, una chica con una agilidad tremenda que hacía unas cosas dificilísimas con una sábana a varios metros del suelo, y sobre todo David, el hermano de José Couso, que leyó un comunicado magnífico y emocionante, como viene siendo habitual.

Después de esto y de las cervezas de rigor, nos vemos en la próxima manifestación.

 
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  Comités Cívicos en Guatemala

A lo largo de 500 años los indígenas han mantenido una actitud de resistencia y rebeldía frente a la explotación de la que han sido victimas y que siempre ha terminado en represión. A pesar de esto han mantenido su identidad cultural.

La historia de Guatemala en el siglo XX se ha caracterizado, como en el resto de Latinoamérica, por el caudillismo, por unas clases dirigentes oligarcas, por un estado corrupto y represivo y por unos políticos vendidos a los intereses extranjeros. La única etapa de democracia y reforma que vivió Guatemala se centra en los años 1944-1954 donde el presidente Arbenz Guzmán promulga una reforma agraria con la pretensión de expropiar las tierras sin cultivar que tenia en posesión la United Fruit Company (85% del total de sus grandes posesiones). Ante esta situación vivida como amenaza por los Estados Unidos, el director de la CIA emprende una campaña militar que derroca al presidente Arbenz.

Es como respuesta a este golpe de estado, entre 1962 y 1963 cuando los campesinos indígenas se organizan y surgen las guerrillas, iniciándose un conflicto armado de 36 años en donde la represión contra las organizaciones populares, guerrilla y en general toda la población indígena, fue brutal.

La Comisión del Esclarecimiento Histórico ha establecido que el saldo de muertos del conflicto armado fue de alrededor de 200.000 personas de las que el 93% es responsabilidad del estado.

El apoyo de los diferentes gobiernos estadounidenses a los militares, fue incondicional. En 1983 Ronald Reagan inició un programa de asistencia al ejercito de Guatemala con 250.000 $ que aumento en el 84 a 50.000.000 $.

Fernando Romeo, Lucas García, Efraín Ríos Mont y una larga lista de caudillos sumergieron a Guatemala en una espiral de violencia que continua en la actualidad. El ejército fue el brazo ejecutor de las políticas fascistas de los gobiernos de turno, cometiendo delitos de tortura, genocidio y terrorismo de estado. Ni un solo militar ha sido juzgado por violaciones de los derechos humanos.
Después de los acuerdos de Paz y tras varios intentos de la izquierda institucional por gobernar el país sube al poder en el 2000 el populista Alfonso Portillo representando al Frente Republicano Guatemalteco (FRG), fundado y dirigido por el general golpista y genocida Ríos Mont que pasa a ser el nuevo presidente del Congreso. Desde el año 2000 hasta el 2003 Guatemala vive un periodo de “democracia” donde la corrupción, el narcotráfico, la impunidad y la remilitarización son característicos de la política eferregista.

Actualmente el país se prepara para las elecciones generales del próximo noviembre y la violencia política ha entrado en acción a toda máquina. El Gobierno de Guatemala, violando una vez más los Acuerdos de Paz y la Constitución, permite presentarse a candidato presidencial al General Ríos Mont, lo que ha producido un mayor clima de violencia y desconfianza.

Ante esta situación muchos indígenas comienzan a luchar desde lo local en busca de una alternativa. Así nacen los Comités Cívicos:

§ ¿Qué son? Son organizaciones políticas (independientes de los partidos políticos) facultadas para postular candidatos a la alcaldía municipal. Estos candidatos son elegidos democráticamente en asambleas conformadas por representante de todas las comunidad de ese municipio. Es la representación directa del pueblo creada por la gente de las propias comunidades rurales.

§ Objetivos. El objetivo principal de los Comités Cívicos es que el pueblo participe activamente en la política municipal, con el fin de autogobernarse. Para ello se pretende crear comités en cada comunidad rural que tengan como función la elaboración de un diagnostico de sus necesidades y de planes de desarrollo local. Estos comités estarán formados por representantes de salud, educación, mujeres, jóvenes..., sectores tradicionalmente ignorados por el poder.

Trabajar con total transparencia en la administración de los recursos del estado, hacer cumplir los Acuerdos de Paz, luchar contra la corrupción, fomentar una educación pluricultural, acabar con el racismo que sufre el indígena y combatir las desigualdades de genero, son otros objetivos fundamentales de los Comités Cívicos.

§ Dificultades. Una de las dificultades mas importante que encuentran los Comités Cívicos es la falta de recursos económicos para propaganda electoral. A esto se suma la tradicional actuación de los diferentes partidos políticos de Guatemala: la compra de votos. Este tipo de chantaje atrasa la creación de conciencia política entre la población indígena.

Actualmente los Comités Cívicos son las únicas alternativas posibles a la política opresora y corrupta guatemalteca que nacen desde el interior del pueblo y buscan un cambio desde la base.

 
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  Coca Cola asesina
Coca-Cola lleva a cabo una campaña criminal
contra sus trabajadores en Colombia, Venezuela y Filipinas.

El sindicato colombiano Sinaltrainal ha denunciado que el pasado 10 de septiembre en la ciudad de Barranquilla, cuatro sujetos que cubrían sus rostros con capuchas bajaron de su bicicleta a David José Carranza Calle (niño de quince años), lo subieron a la fuerza a una camioneta blanca, se lo llevaron y lo torturaron, preguntándole por el paradero de su padre, trabajador de Coca-Cola y dirigente nacional de Sinaltrainal, Limberto Carranza. Varias horas más tarde lo arrojaron en el sitio conocido como Cañón de la Ahuyama, donde fue recogido por un viandante y lo llevó ante la policía.

El sindicato ha denunciado que "este hecho se suma a la lista asesinados, amenazados de muerte, desplazados forzosos, encarcelados, despidos masivos, atentados,... Siendo el más reciente el intento de asesinato el 22 de agosto de este año contra Juan Carlos Galvis, vicepresidente de Sinaltrainal en Barrancabermeja y las presiones intimidatorias que seguimos recibiendo en diferentes regiones".

Durante los últimos 10 años han sido asesinados ocho trabajadores afiliados a sindicatos que realizaban su labor en Coca-Cola, cuatro de ellos inmersos en procesos de negociación colectiva con la empresa, como fue el caso de Isidro Segundo Gil, que fue asesinado en Colombia en presencia de testigos el día en que se iniciaban las negociaciones del pliego de peticiones. Momentos antes Rigoberto Marín, gerente de producción, había hablado con los paramilitares que asesinaron a Isidro. Marín permaneció detenido, pero sin una explicación lógica fue puesto en libertad. Transcurridos seis años de este crimen, no se ha condenado a los culpables. En la actualidad hay en Colombia 38 trabajadores desplazados y 67 amenazados de muerte; otros han estado presos.

Como respuesta al comportamiento violento de la empresa, las comunidades participantes en audiencias públicas abiertas en Atlanta, Bruselas y Bogotá, entregaron a Coca-Cola el pasado mes de febrero una propuesta de Reparación Integral, para que la transnacional mitigue el dolor de las victimas y se comprometa a respetar los derechos humanos de las comunidades. Así mismo iniciaron el 22 de julio de 2003 una Campaña Internacional de No Consumo, desinversión y protesta permanente para que la empresa no logre su objetivo de mantener su mercado, aumentando su rentabilidad y dejando en la calle a miles de familias, haciendo un llamamiento a apoyar la “Campaña mundial contra Coca-Cola”, a toda la población
En un caso parecido en Guatemala en los años 80, una campaña pública hizo que Coca-Cola tuviera que poner fin a su acuerdo de embotellamiento con un empresario guatemalteco que estaba usando escuadrones de la muerte paramilitares para asesinar a líderes sindicales en las instalaciones del embotellador.

Una hipócrita contradicción a añadir: mientras que en Colombia, con apoyo del gobierno de los Estados Unidos, se ha iniciado una atroz campaña de deforestación química de los campos cocaleros ("la guerra de la coca") que no respeta las mínimas garantías para la salud de la población del entorno, con grave peligro para el medio ambiente y de contaminación de las aguas, y sin alternativas de supervivencia para miles de familias cultivadoras a pequeña escala, Coca-Cola emplea el compuesto activo que está en el alcaloide de la hoja de coca en su bebida y, pese a la creciente sintetización del compuesto en su propios laboratorios, aún compra miles de toneladas de hoja de coca a Bolivia.

Coca-Cola está igualmente insertada en los recovecos del intrincado complejo militar-industrial que impulsó la guerra contra Irak y es también por ello objeto de un llamamiento más genérico al boicot realizado por grupos pacifistas desde el estado español y otros países contra las empresas cómplices de la guerra.

Mas información sobre el boicot internacional organizado contra Coca-Cola:

www.colombia.indymedia.org/features/dh/
www.sinaltrainal.org

 
 

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