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EL INTERVENCIONISMO
INDIRECTO YANQUI: PLAN COLOMBIA
Bajo el nombre de Plan Colombia se esconde
el "Plan for peace, prosperity, and the strengthening of the
state" (Plan para la paz, la prosperidad y el fortalecimiento
del Estado), presentado el 20 de octubre de 1999 por los senadores
DeWine, Grassley y Coverdell, ante la sesión 106 del Comité de Relaciones
Exteriores del Congreso de Estados Unidos. Consiste en una ayuda
militar a la República de Colombia de 7.500 millones de dólares,
con un primer desembolso de "baja intensidad" de 1.300
millones de dólares. La mayoría de este dinero irá destinado en
forma de equipo militar (incluyendo 60 helicópteros de combate),
cooperación de inteligencia y adiestramiento de las fuerzas armadas
locales, con la intención de potenciar a las fuerzas de seguridad
colombianas en sus operaciones contra las guerrillas y contra otros
grupos que protejan los cultivos de coca y amapola. Como la invasión
por tierra está momentáneamente descartada, la tendencia es a impulsar
la intervención por aire y por mar, como en la última guerra de
los Balcanes. El Plan Colombia pretende el aislamiento de los guerrilleros
en aquellas zonas del suroeste donde se les puede detectar mediante
los modernos aparatos de inteligencia y destruirlos sin necesidad
de una invasión por tierra.
A pesar de las protestas de las organizaciones
pro derechos humanos que trabajan en Colombia, Clinton aprobó la
entrega de la ayuda con una cláusula especial llamada "waiver",
que permite obviar de forma temporal ciertos requisitos en materia
de derechos humanos. Este hecho es especialmente grave teniendo
en cuenta que el problema principal en Colombia es la cotidianeidad
de la violencia. Esta proviene no sólo del conflicto entre ejército
y guerrilla, sino también a la actuación impune de los grupos paramilitares
apoyados por el propio ejército y a una situación muy represiva
en lo político y socioeconómico, agravada en los 90 cuando Clinton
inundó el país con armas e instructores militares. La misión de
las fuerzas especiales estadounidenses ha sido desde entonces instruir
a las fuerzas militares colombianas en la formación de grupos paramilitares
para llevar a cabo lo que llaman el 'terror paramilitar' contra
'conocidos propositores comunistas (known communist proponents)'.
Esta forma de intervencionismo, no es en absoluto nueva, pues parte
del proyecto general de Kennedy de convertir a los ejércitos de
América Latina en fuerzas de seguridad que controlaran a su propia
población mediante la violencia, en un cambio de la estrategia de
la llamada defensa hemisférica hacia la seguridad interna, es decir,
hacia la guerra contra su propia población.
Esta política antinarcotráfico esconde
detrás otro tipo de política económica mucho más agresiva contra
la propia población colombiana y sudamericana en general. Esta ha
sido el bloqueo de las exportaciones agrícolas de productos tan
importantes para la economía colombiana como el trigo, café o el
arroz, ya sea directamente a través de pactos con el gobierno para
aumentar las importaciones (estas han crecido un 90% el último año)
o a través de una desestabilización de precios agrícolas que solo
las grandes corporaciones agrícolas (agrobusiness) yanquis pueden
soportar. Uno de los efectos fue que la pequeña producción campesina
se hiciera inviable, y entre ella la de café. Esto además de encarecer
notablemente productos de primera necesidad ha hecho que los pequeños
campesinos se vuelquen hacia productos viables, básicamente coca,
marihuana y demás productos que en Occidente se llaman drogas ilegales.
Si tenemos en cuenta que los verdaderos grandes narcotraficantes
tienen el consentimiento de la CIA y se sientan (o sientan a sus
peones) en el Parlamento colombiano y a todo esto le sumamos las
políticas de terror paramilitar que tienen como objetivo la expulsión
de los campesinos y la apropiación de sus tierras para los grandes
latifundistas, obtenemos las claves económicas que se esconden detrás
del Plan Colombia.
Lo peor del Plan Colombia es que venda
la idea de que es más importante acabar con el narcotráfico, curiosamente
el único negocio rentable en Colombia, en vez de solucionar los
graves problemas económicos políticos y sociales de un país donde
los únicos partidos que sobreviven (literalmente, pues los integrantes
del único partido independiente, la Unión Patriótica fueron aniquilados
uno a uno) son los que se adecuan a los intereses de Estados Unidos.
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26 DE SEPTIEMBRE:
DÍA GLOBAL DE ACCIÓN CONTRA EL CAPITALISMO.
Entre el 26 y 28 de septiembre, cerca
de 20.000 representantes del capital, banqueros, economistas e inversores
se reunieron en Praga, en el 55º encuentro anual del Fondo Monetario
Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), en la cual han estudiado
un nuevo esquema de liberación de la economía mundial.
Al terminar la II Guerra Mundial, el
capitalismo internacional tenía la necesidad de reestructurar y
ampliar el sistema productivo y financiero. Los EEUU, grandes triunfadores,
promovieron la creación del FMI y el BM, en la reunión de Bretton
Woods en 1944.
El FMI fue creado para mantener estables
las relaciones entre las monedas, para facilitar la penetración
de mercancías y la ampliación del comercio mundial; dotando, al
mismo tiempo, de liquidez a los intercambios internacionales con
préstamos sujetos a la adopción de duras medidas de "ajuste"
económico. Dichos créditos son proporcionados por un Fondo formado
por las aportaciones de los países miembros (actualmente 175).
El BM, desempeña el papel de facilitar
la financiación internacional de los grandes proyectos de infraestructuras
de transporte, hidráulicas, energéticas,... impulsando un modelo
de "desarrollo" que favorece la concentración de riqueza
en los sectores monopolistas y financieros de países del Centro
y las "élites" de la Periferia. Al BM pertenecen 176 países,
cada uno de ellos con una cuota compatible con su fuerza económica.
Tanto en el FMI como en el BM, tienen poder de decisión los países
del centro, con mayores cuotas de participación.
Las recomendaciones y programas de política
económica del FMI y el BM se han aplicado prácticamente en todos
los países del mundo, ya sea bajo medidas de carácter neoliberal
-en los países centrales- o bien a través de programas de ajuste
estructural en países de la periferia.
Las estructuras y funcionamiento de
instituciones como el FMI, el BM, la OCM, el G-7,... reflejan los
valores y formas dictatoriales de los actuales gestores del capitalismo,
presionan a los gobiernos para que defiendan sus propuestas y sean
aprobadas bajo la amenaza de sanciones en forma de retirada de ayudas,
subvenciones, y/o cancelación de compras.
Se han convertido en auténticos gobiernos
mundiales en la sombra, que fuera de todo control democrático, imponen
al planeta sus políticas sangrantes, pasando incluso por encima
de las instituciones parlamentarias y de gobierno, para evitar el
control y la crítica de la sociedad civil y las manifestaciones
de oposición. Todo se sacrifica en su beneficio y en el de la economía
capitalista global, desatando todo tipo de desequilibrios que llevan
a la humanidad a una crisis sin precedente
El actual modelo socioeconómico es
ecológicamente inviable: agotamiento de los recursos del planeta,
desertificación, erosión de tierras fértiles, creciente escasez
de agua... Acumulación de residuos tóxicos y radiactivos, contaminación
del aire y el agua, cambio climático, progresiva desaparición
de la capa de ozono, despilfarro energético de los países del
centro, frente a la creciente penuria de las sociedades de la
periferia,...
Creciente deuda externa de los países
de la periferia, a los que el FMI y el BM imponen sus planes de
ajuste, que implican: devaluación, congelación salarial, liberación
de precios, apertura de sus mercados, recortes de gastos en salud,
educación y otras áreas sociales -aunque no en defensa y armamento-,
privatización de las mejores empresas publicas, vendiéndolas a
las multinacionales... Y para salir de esta diabólica trampa sólo
ofrecen más préstamos y planes de ajustes, cuando la única solución
posible pasa por la abolición de la deuda externa.
Destrucción de las pequeñas economías
de subsistencia con producciones adaptadas a su entorno, reemplazándolas
por grandes monocultivos para la exportación, erradicando ecosistemas
y provocando la emigración de millones de pequeñ@s agricultores/as
hacia barrios marginales de las ciudades o hacia tierras menos
productivas o selvas vírgenes
La construcción de grandes obras de
infraestructura que provocan grandes impactos ambientales y costes
ecológicos, y también brutales desplazamientos poblacionales,
como las presas de las Tres Gargantas en China y la del Valle
de Narmanda en la India.
Agravamiento de la ya penosa situación
de las mujeres y niños de la periferia. Ante la caída de los ingresos
familiares se han visto obligadas a trabajar en la economía sumergida,
a ejercer la prostitución,... o a emigrar a países del centro
donde su situación no es mucho mejor. Muchos campesinos pobres
han vendido a sus hijas a redes de prostitución o han abandonado
a sus hij@s en las calles de las grandes ciudades. L@s niñ@s se
han convertido en una fuerza de trabajo en condiciones de semiesclavitud.
Aumento del paro y la marginación
que implica el libre mercado mundial para los países del centro,
achacándolo a la "rigidez de sus mercados laborales. Las
cárceles los cuerpos de seguridad y el ejército se están erigiendo
en gendarmes del "orden" en unas sociedades cada vez
más desestructuradas en el ámbito social: educación, sanidad publica,
pensiones, ...
Para protestar ante esta situación desde
hace algún tiempo diversos movimientos sociales vienen trabajando
y coordinándose. Considerando que la respuesta está en la movilización
de la sociedad civil, en la necesidad de encontrar alternativas
al modelo económico imperante, la cooperación y la solidaridad debe
sobreponerse a los intereses particulares garantizando la equidad
y equilibrio en el reparto de la riqueza y el trabajo, haciendo
frente a la desigualdad entre el Centro y la Periferia. Es necesario
replantear el actual modelo de crecimiento y consumo tanto en el
ámbito personal como colectivo, revalorizando la economía local.
Así como defender el equilibrio ecológico y respetar la naturaleza.
Muchos de estos movimientos aportan
alternativas parciales pero reales de transformación social como:
la autogestión, solidaridad, consumo responsable, economías locales,
multiculturalidad, autonomía de las mujeres, sostenibilidad de las
mujeres, ...
Ante la reunión en Praga del FMI y el
BM, un conjunto de personas y colectivos de agruparon bajo el nombre
de MRG (Movimiento de Resistencia Global), con la intención de coordinarse
de manera asamblearia para llevar acabo iniciativas de carácter
reivindicativo, educativo y cultural, tanto en el estado español
como en los actos de la Cumbre Alternativa en Praga.
A Praga han acudido un@s 20.000 activistas
de todo el mundo (un@s 1.000 del estado español) para participar
en la Cumbre Alternativa, durante la cual se han realizado diversos
talleres, debates, videoforums, etc. Así mismo se han realizado
diversas manifestaciones y acciones (entre ellas el bloqueo de la
embajada Española en Praga para protestar por la participación del
Gobierno Español en la Cumbre), y cuyo punto culminante fue el día
26 de septiembre - DÍA GLOBAL DE ACCIÓN CONTRA EL CAPITALISMO (26-S)
- durante el cual se intento bloquear la Cumbre del FMI Y el BM,
lo cual prácticamente se consigue, pues al término de la primera
jornada, los asistentes a la misma estuvieron encerrados durante
cuatro horas y tuvieron que abandonar el Centro de Convenciones
en metro, bajo fuerte escolta, ya que no podían utilizar el transporte
oficial.
Durante la Cumbre hubo un gran despliegue
policial, algun@s activistas fueron retenid@s en la frontera y se
les impidió el paso, pues figuraban en una lista de personas "non
gratas", confeccionada por la policía checa en colaboración
con el resto de policías europeas. La policía se empleó con contundencia,
realizando numerosas detenciones, muchas de ellas arbitrariamente,
unas 500 de las cuales 34 eran del estado español, a l@s que la
organización y la prensa oficial - que únicamente ha resaltado de
la Cumbre Alternativa los disturbios provocados por algun@s manifestantes,
cuando de antemano se sabía que las organizaciones convocantes habían
optado por estrategias noviolentas como método de lucha y protesta
(de hecho en Praga hubo varios talleres de Acción Directa Noviolenta,
y aquí en Madrid el Grupo Antimilitarista de Carabanchel realizamos
uno para la gente que iba a participar en la cumbre alternativa)
- se apresuró en relacionarlos con el entorno de ETA, pero ya se
sabe que cuando falta capacidad y argumentos políticos lo más fácil
es calumniar y desprestigiar.
Al igual que en Praga, el 26-S se celebraron
actos de protesta en todo el mundo. En Madrid se realizaron actividades
desde la semana anterior, en la zona sur se llevaron acabo mesas
redondas, videoforum, teatro de calle,... culminado con una marcha
en bici el viernes 22 de septiembre por las calles de Carabanchel
(organizada por la RCADE, con la colaboración del Grupo Antimilitarista
de Carabanchel). Durante el sábado hubo más acciones por otros barrios
de Madrid. El lunes 25, varias fuentes (Cibeles, Neptuno,...), amanecieron
teñidas de verde, el color del dinero. Y el 26-S se celebró una
manifestación desde Cibeles a Callao, a la que acudieron varios
miles de personas (3.000 según la prensa oficial), a pesar de estar
autorizado su recorrido únicamente por dos carriles de la calle
y "parando en los semáforos" l@ s manifestantes ocuparon
todo un sentido de la calle, durante el trayecto se realizaron paradas
en puntos relacionados con el Capital (Cuartel del Ejército de Tierra,
Banco de Comercio, Baco de España, ETT´s, MacDonal´s, ...), transcurrió
sin incidentes, bajo un gran despliegue policial y al finalizar
fueron detenidos dos chavales acusados de agredir a la policía.
Tenéis más información en la siguiente
dirección de internet:
www.nodo50.org/praga00
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FIN DE LA MILI: UN
PASO MÁS HACIA LA UTOPÍA
En 1.970 se produjo el primer acto civil
en contra del servicio militar. Desde entonces, cada vez han sido
más las personas que han desobedecido al ejército de una u otra
manera. Bien negándose a realizar el, hasta ahora, servicio militar
obligatorio, desertando del ejército una vez ingresado en él, o
desobedeciendo a la administración civil como prestacionistas (PSS).
Muchos nos dijeron en los años '80 que el fin de la mili era un
fin utópico. Ciertamente en los años anteriores a la ley de objeción
de conciencia, el fin de la mili se veía, si no imposible, sí muy
lejano.
El fin de la mili se perfila en un futuro
próximo. El día 8 de noviembre de 2.000 se realizará el último sorteo
de quintos y en enero de 2.002 la mili habrá pasado a la historia.
Pero el fin de la mili no implica el fin de la lucha antimilitarista.
Éste es sólo un paso de los muchos que tendremos que dar para acabar
con los ejércitos en el mundo y crear un mundo donde quepan muchos
mundos, y donde el próximo objetivo será que el gasto militar se
oriente hacia el gasto social.
Los objetivos que ya estamos trabajando
los diversos grupos antimilitaristas y sociales son, entre otros:
Educación para la paz y contra la
militarización de las escuelas, en donde tratamos de concienciar
a la comunidad educativa contra la manipulación del ejército.
Lucha anticapitalista y contra la
globalización, en donde creemos que los ejércitos tienen un papel
fundamental.
Objeción Fiscal para no participar
con nuestros impuestos en el gasto militar.
Desenmascarar al ejército y las mentiras
que con su publicidad encubren realidades mucho más dramáticas.
Aún así todavía quedan muchos insumisos
en las cárceles. La campaña de insumisión en los cuarteles es una
de las más reprimidos y fuertemente castigadas en la actualidad.
Hoy día el número de insumisos crece ante la vergüenza de ser "el
último en hacer la mili". Los grupos de objeción de conciencia
y antimilitaristas apoyamos también campañas emprendidas más allá
de nuestras fronteras, como son los recientes casos de insumisión
en Yugoslavia y Turquía.
La insumisión no ha sido un modo de
lucha contra el servicio militar, sino la forma de demostrar nuestra
postura contra las políticas de nuestros gobiernos en materias como
el gasto militar frente a los servicios sociales como son la educación,
la sanidad publica o las inversiones en energías renovables. La
insumisión no es sólo una herramienta de lucha pacífica, sino una
forma de vida de los que buscamos vivir en un mundo más limpio,
más pacífico, más tolerante, y en definitiva, más feliz.
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