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CAIN nº 18 Sep. / Oct.'00

 
     
 

INDICE

Editorial: El CAIN del siglo XXI
El intervencionismo indirecto yanki: Plan Colombia
26 de septiembre: Día global de acción contra el capitalismo
Fin de la mili: Un paso más hacia la utopía

 
 
 
     
 

EDITORIAL
EL CAÍN DEL SIGLO XXI

Tras el periodo veraniego, después de unos meses sin caínes, volvemos con igual o quizás más fuerza que cuando os dejamos allá por el mes de julio.

En este nuevo curso os intentaremos seguir informando de todo lo que concierna al entorno pacifista-antimilitarista, como de toda aquella realidad militarista que no para de jo... ni en vacaciones. Todo ello a las puertas del nuevo siglo, porque ya seguro que será nuevo siglo. El CAÍN vendrá con otra cara distinta. Será un cambio de look pero no de contenido, buscando hacer más asequible y atractiva una temática poco amena y seductora pero de gran importancia para tod@s.

Este cambio de formato nos permitirá ampliar el contenido y habrá más capacidad para poder recoger todo tipo de informaciones y aportaciones que queráis que publiquemos. Pero todo ello no aparecerá hasta el siguiente número que será el que dé pie al nuevo siglo.

En este CAÍN abordaremos la realidad del conflicto bélico colombiano, intentando descifrar y descubrir qué hay detrás de eso que se ha llamado PLAN COLOMBIA. Nos acercaremos a Praga y veremos cómo se lo ha montado el Movimiento de Resistencia Global para boicotear la cumbre del FMI y BM y, a la vez, dar a conocer sus reivindicaciones alternativas. Cerrará este CAÍN una noticia-regalo de la casa: ¡¡¡Último sorteo para ir a la mili!!!

Esto y un montón de informaciones que no debemos dejar pasar por alto por el mismo precio de antes: tu compromiso por leerlo y darlo a conocer.

 
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EL INTERVENCIONISMO INDIRECTO YANQUI: PLAN COLOMBIA

Bajo el nombre de Plan Colombia se esconde el "Plan for peace, prosperity, and the strengthening of the state" (Plan para la paz, la prosperidad y el fortalecimiento del Estado), presentado el 20 de octubre de 1999 por los senadores DeWine, Grassley y Coverdell, ante la sesión 106 del Comité de Relaciones Exteriores del Congreso de Estados Unidos. Consiste en una ayuda militar a la República de Colombia de 7.500 millones de dólares, con un primer desembolso de "baja intensidad" de 1.300 millones de dólares. La mayoría de este dinero irá destinado en forma de equipo militar (incluyendo 60 helicópteros de combate), cooperación de inteligencia y adiestramiento de las fuerzas armadas locales, con la intención de potenciar a las fuerzas de seguridad colombianas en sus operaciones contra las guerrillas y contra otros grupos que protejan los cultivos de coca y amapola. Como la invasión por tierra está momentáneamente descartada, la tendencia es a impulsar la intervención por aire y por mar, como en la última guerra de los Balcanes. El Plan Colombia pretende el aislamiento de los guerrilleros en aquellas zonas del suroeste donde se les puede detectar mediante los modernos aparatos de inteligencia y destruirlos sin necesidad de una invasión por tierra.

A pesar de las protestas de las organizaciones pro derechos humanos que trabajan en Colombia, Clinton aprobó la entrega de la ayuda con una cláusula especial llamada "waiver", que permite obviar de forma temporal ciertos requisitos en materia de derechos humanos. Este hecho es especialmente grave teniendo en cuenta que el problema principal en Colombia es la cotidianeidad de la violencia. Esta proviene no sólo del conflicto entre ejército y guerrilla, sino también a la actuación impune de los grupos paramilitares apoyados por el propio ejército y a una situación muy represiva en lo político y socioeconómico, agravada en los 90 cuando Clinton inundó el país con armas e instructores militares. La misión de las fuerzas especiales estadounidenses ha sido desde entonces instruir a las fuerzas militares colombianas en la formación de grupos paramilitares para llevar a cabo lo que llaman el 'terror paramilitar' contra 'conocidos propositores comunistas (known communist proponents)'. Esta forma de intervencionismo, no es en absoluto nueva, pues parte del proyecto general de Kennedy de convertir a los ejércitos de América Latina en fuerzas de seguridad que controlaran a su propia población mediante la violencia, en un cambio de la estrategia de la llamada defensa hemisférica hacia la seguridad interna, es decir, hacia la guerra contra su propia población.

Esta política antinarcotráfico esconde detrás otro tipo de política económica mucho más agresiva contra la propia población colombiana y sudamericana en general. Esta ha sido el bloqueo de las exportaciones agrícolas de productos tan importantes para la economía colombiana como el trigo, café o el arroz, ya sea directamente a través de pactos con el gobierno para aumentar las importaciones (estas han crecido un 90% el último año) o a través de una desestabilización de precios agrícolas que solo las grandes corporaciones agrícolas (agrobusiness) yanquis pueden soportar. Uno de los efectos fue que la pequeña producción campesina se hiciera inviable, y entre ella la de café. Esto además de encarecer notablemente productos de primera necesidad ha hecho que los pequeños campesinos se vuelquen hacia productos viables, básicamente coca, marihuana y demás productos que en Occidente se llaman drogas ilegales. Si tenemos en cuenta que los verdaderos grandes narcotraficantes tienen el consentimiento de la CIA y se sientan (o sientan a sus peones) en el Parlamento colombiano y a todo esto le sumamos las políticas de terror paramilitar que tienen como objetivo la expulsión de los campesinos y la apropiación de sus tierras para los grandes latifundistas, obtenemos las claves económicas que se esconden detrás del Plan Colombia.

Lo peor del Plan Colombia es que venda la idea de que es más importante acabar con el narcotráfico, curiosamente el único negocio rentable en Colombia, en vez de solucionar los graves problemas económicos políticos y sociales de un país donde los únicos partidos que sobreviven (literalmente, pues los integrantes del único partido independiente, la Unión Patriótica fueron aniquilados uno a uno) son los que se adecuan a los intereses de Estados Unidos.

 
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26 DE SEPTIEMBRE: DÍA GLOBAL DE ACCIÓN CONTRA EL CAPITALISMO.

Entre el 26 y 28 de septiembre, cerca de 20.000 representantes del capital, banqueros, economistas e inversores se reunieron en Praga, en el 55º encuentro anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), en la cual han estudiado un nuevo esquema de liberación de la economía mundial.

Al terminar la II Guerra Mundial, el capitalismo internacional tenía la necesidad de reestructurar y ampliar el sistema productivo y financiero. Los EEUU, grandes triunfadores, promovieron la creación del FMI y el BM, en la reunión de Bretton Woods en 1944.

El FMI fue creado para mantener estables las relaciones entre las monedas, para facilitar la penetración de mercancías y la ampliación del comercio mundial; dotando, al mismo tiempo, de liquidez a los intercambios internacionales con préstamos sujetos a la adopción de duras medidas de "ajuste" económico. Dichos créditos son proporcionados por un Fondo formado por las aportaciones de los países miembros (actualmente 175).

El BM, desempeña el papel de facilitar la financiación internacional de los grandes proyectos de infraestructuras de transporte, hidráulicas, energéticas,... impulsando un modelo de "desarrollo" que favorece la concentración de riqueza en los sectores monopolistas y financieros de países del Centro y las "élites" de la Periferia. Al BM pertenecen 176 países, cada uno de ellos con una cuota compatible con su fuerza económica. Tanto en el FMI como en el BM, tienen poder de decisión los países del centro, con mayores cuotas de participación.

Las recomendaciones y programas de política económica del FMI y el BM se han aplicado prácticamente en todos los países del mundo, ya sea bajo medidas de carácter neoliberal -en los países centrales- o bien a través de programas de ajuste estructural en países de la periferia.

Las estructuras y funcionamiento de instituciones como el FMI, el BM, la OCM, el G-7,... reflejan los valores y formas dictatoriales de los actuales gestores del capitalismo, presionan a los gobiernos para que defiendan sus propuestas y sean aprobadas bajo la amenaza de sanciones en forma de retirada de ayudas, subvenciones, y/o cancelación de compras.

Se han convertido en auténticos gobiernos mundiales en la sombra, que fuera de todo control democrático, imponen al planeta sus políticas sangrantes, pasando incluso por encima de las instituciones parlamentarias y de gobierno, para evitar el control y la crítica de la sociedad civil y las manifestaciones de oposición. Todo se sacrifica en su beneficio y en el de la economía capitalista global, desatando todo tipo de desequilibrios que llevan a la humanidad a una crisis sin precedente

El actual modelo socioeconómico es ecológicamente inviable: agotamiento de los recursos del planeta, desertificación, erosión de tierras fértiles, creciente escasez de agua... Acumulación de residuos tóxicos y radiactivos, contaminación del aire y el agua, cambio climático, progresiva desaparición de la capa de ozono, despilfarro energético de los países del centro, frente a la creciente penuria de las sociedades de la periferia,...

Creciente deuda externa de los países de la periferia, a los que el FMI y el BM imponen sus planes de ajuste, que implican: devaluación, congelación salarial, liberación de precios, apertura de sus mercados, recortes de gastos en salud, educación y otras áreas sociales -aunque no en defensa y armamento-, privatización de las mejores empresas publicas, vendiéndolas a las multinacionales... Y para salir de esta diabólica trampa sólo ofrecen más préstamos y planes de ajustes, cuando la única solución posible pasa por la abolición de la deuda externa.

Destrucción de las pequeñas economías de subsistencia con producciones adaptadas a su entorno, reemplazándolas por grandes monocultivos para la exportación, erradicando ecosistemas y provocando la emigración de millones de pequeñ@s agricultores/as hacia barrios marginales de las ciudades o hacia tierras menos productivas o selvas vírgenes

La construcción de grandes obras de infraestructura que provocan grandes impactos ambientales y costes ecológicos, y también brutales desplazamientos poblacionales, como las presas de las Tres Gargantas en China y la del Valle de Narmanda en la India.

Agravamiento de la ya penosa situación de las mujeres y niños de la periferia. Ante la caída de los ingresos familiares se han visto obligadas a trabajar en la economía sumergida, a ejercer la prostitución,... o a emigrar a países del centro donde su situación no es mucho mejor. Muchos campesinos pobres han vendido a sus hijas a redes de prostitución o han abandonado a sus hij@s en las calles de las grandes ciudades. L@s niñ@s se han convertido en una fuerza de trabajo en condiciones de semiesclavitud.

Aumento del paro y la marginación que implica el libre mercado mundial para los países del centro, achacándolo a la "rigidez de sus mercados laborales. Las cárceles los cuerpos de seguridad y el ejército se están erigiendo en gendarmes del "orden" en unas sociedades cada vez más desestructuradas en el ámbito social: educación, sanidad publica, pensiones, ...

Para protestar ante esta situación desde hace algún tiempo diversos movimientos sociales vienen trabajando y coordinándose. Considerando que la respuesta está en la movilización de la sociedad civil, en la necesidad de encontrar alternativas al modelo económico imperante, la cooperación y la solidaridad debe sobreponerse a los intereses particulares garantizando la equidad y equilibrio en el reparto de la riqueza y el trabajo, haciendo frente a la desigualdad entre el Centro y la Periferia. Es necesario replantear el actual modelo de crecimiento y consumo tanto en el ámbito personal como colectivo, revalorizando la economía local. Así como defender el equilibrio ecológico y respetar la naturaleza.

Muchos de estos movimientos aportan alternativas parciales pero reales de transformación social como: la autogestión, solidaridad, consumo responsable, economías locales, multiculturalidad, autonomía de las mujeres, sostenibilidad de las mujeres, ...

Ante la reunión en Praga del FMI y el BM, un conjunto de personas y colectivos de agruparon bajo el nombre de MRG (Movimiento de Resistencia Global), con la intención de coordinarse de manera asamblearia para llevar acabo iniciativas de carácter reivindicativo, educativo y cultural, tanto en el estado español como en los actos de la Cumbre Alternativa en Praga.

A Praga han acudido un@s 20.000 activistas de todo el mundo (un@s 1.000 del estado español) para participar en la Cumbre Alternativa, durante la cual se han realizado diversos talleres, debates, videoforums, etc. Así mismo se han realizado diversas manifestaciones y acciones (entre ellas el bloqueo de la embajada Española en Praga para protestar por la participación del Gobierno Español en la Cumbre), y cuyo punto culminante fue el día 26 de septiembre - DÍA GLOBAL DE ACCIÓN CONTRA EL CAPITALISMO (26-S) - durante el cual se intento bloquear la Cumbre del FMI Y el BM, lo cual prácticamente se consigue, pues al término de la primera jornada, los asistentes a la misma estuvieron encerrados durante cuatro horas y tuvieron que abandonar el Centro de Convenciones en metro, bajo fuerte escolta, ya que no podían utilizar el transporte oficial.

Durante la Cumbre hubo un gran despliegue policial, algun@s activistas fueron retenid@s en la frontera y se les impidió el paso, pues figuraban en una lista de personas "non gratas", confeccionada por la policía checa en colaboración con el resto de policías europeas. La policía se empleó con contundencia, realizando numerosas detenciones, muchas de ellas arbitrariamente, unas 500 de las cuales 34 eran del estado español, a l@s que la organización y la prensa oficial - que únicamente ha resaltado de la Cumbre Alternativa los disturbios provocados por algun@s manifestantes, cuando de antemano se sabía que las organizaciones convocantes habían optado por estrategias noviolentas como método de lucha y protesta (de hecho en Praga hubo varios talleres de Acción Directa Noviolenta, y aquí en Madrid el Grupo Antimilitarista de Carabanchel realizamos uno para la gente que iba a participar en la cumbre alternativa) - se apresuró en relacionarlos con el entorno de ETA, pero ya se sabe que cuando falta capacidad y argumentos políticos lo más fácil es calumniar y desprestigiar.

Al igual que en Praga, el 26-S se celebraron actos de protesta en todo el mundo. En Madrid se realizaron actividades desde la semana anterior, en la zona sur se llevaron acabo mesas redondas, videoforum, teatro de calle,... culminado con una marcha en bici el viernes 22 de septiembre por las calles de Carabanchel (organizada por la RCADE, con la colaboración del Grupo Antimilitarista de Carabanchel). Durante el sábado hubo más acciones por otros barrios de Madrid. El lunes 25, varias fuentes (Cibeles, Neptuno,...), amanecieron teñidas de verde, el color del dinero. Y el 26-S se celebró una manifestación desde Cibeles a Callao, a la que acudieron varios miles de personas (3.000 según la prensa oficial), a pesar de estar autorizado su recorrido únicamente por dos carriles de la calle y "parando en los semáforos" l@ s manifestantes ocuparon todo un sentido de la calle, durante el trayecto se realizaron paradas en puntos relacionados con el Capital (Cuartel del Ejército de Tierra, Banco de Comercio, Baco de España, ETT´s, MacDonal´s, ...), transcurrió sin incidentes, bajo un gran despliegue policial y al finalizar fueron detenidos dos chavales acusados de agredir a la policía.

Tenéis más información en la siguiente dirección de internet:

www.nodo50.org/praga00

 
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FIN DE LA MILI: UN PASO MÁS HACIA LA UTOPÍA

En 1.970 se produjo el primer acto civil en contra del servicio militar. Desde entonces, cada vez han sido más las personas que han desobedecido al ejército de una u otra manera. Bien negándose a realizar el, hasta ahora, servicio militar obligatorio, desertando del ejército una vez ingresado en él, o desobedeciendo a la administración civil como prestacionistas (PSS). Muchos nos dijeron en los años '80 que el fin de la mili era un fin utópico. Ciertamente en los años anteriores a la ley de objeción de conciencia, el fin de la mili se veía, si no imposible, sí muy lejano.

El fin de la mili se perfila en un futuro próximo. El día 8 de noviembre de 2.000 se realizará el último sorteo de quintos y en enero de 2.002 la mili habrá pasado a la historia. Pero el fin de la mili no implica el fin de la lucha antimilitarista. Éste es sólo un paso de los muchos que tendremos que dar para acabar con los ejércitos en el mundo y crear un mundo donde quepan muchos mundos, y donde el próximo objetivo será que el gasto militar se oriente hacia el gasto social.

Los objetivos que ya estamos trabajando los diversos grupos antimilitaristas y sociales son, entre otros:

Educación para la paz y contra la militarización de las escuelas, en donde tratamos de concienciar a la comunidad educativa contra la manipulación del ejército.

Lucha anticapitalista y contra la globalización, en donde creemos que los ejércitos tienen un papel fundamental.

Objeción Fiscal para no participar con nuestros impuestos en el gasto militar.

Desenmascarar al ejército y las mentiras que con su publicidad encubren realidades mucho más dramáticas.

Aún así todavía quedan muchos insumisos en las cárceles. La campaña de insumisión en los cuarteles es una de las más reprimidos y fuertemente castigadas en la actualidad. Hoy día el número de insumisos crece ante la vergüenza de ser "el último en hacer la mili". Los grupos de objeción de conciencia y antimilitaristas apoyamos también campañas emprendidas más allá de nuestras fronteras, como son los recientes casos de insumisión en Yugoslavia y Turquía.

La insumisión no ha sido un modo de lucha contra el servicio militar, sino la forma de demostrar nuestra postura contra las políticas de nuestros gobiernos en materias como el gasto militar frente a los servicios sociales como son la educación, la sanidad publica o las inversiones en energías renovables. La insumisión no es sólo una herramienta de lucha pacífica, sino una forma de vida de los que buscamos vivir en un mundo más limpio, más pacífico, más tolerante, y en definitiva, más feliz.

 
   

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