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CAIN nº 9 Ene. / Feb.'99

«Con nosotras que no cuenten. Mujeres antimilitaristas
MOC»

(Lema de la Campaña contra la incorporación
de la mujer a las FFAA. 1988.

 
     
 

INDICE

Editorial
La incorporación de la mujer en las FF.AA: Un paso atrás en el camino hacia la igualdad.
Reseña: Mujer de verso en pecho.

 
 
 
     
 

EDITORIAL

Dos acontecimientos acaecidos el mes pasado –y de los que nos hacemos eco en estas páginas- han relanzado el protagonismo mediático de una campaña joven del Movimiento de Objeción de Conciencia (MOC): La Insumisión en los cuarteles (IC). Nos referimos a los juicios a 3 insumisos en una base militar de Badajoz, y a la acción de presentación de otros 3 nuevos insumisos “cuarteleros” en Madrid. En el primer caso, el movimiento antimilitarista ha sabido hacer muy bien algo en lo que ya tiene sobrada experiencia: aprovechar la represión como altavoz de nuestro mensaje. La intención de los militares era clara al elegir como sede de los consejos de guerra un cuartel perdido en la campiña pacense (a pesar de que el tribunal era el de Madrid): evitar todo lo posible la difusión de una actividad que muestra a las claras el verdadero rostro del ejército. Una vez más les ha salido el tiro por la culata (valga en este caso el refrán militarista) y el esfuerzo del MOC consiguió generar una movilización como posiblemente nunca habían sufrido antes en la base de Menacho (con más de un centenar de personas llegadas en autobuses y coches de distintos puntos del estado), mereciendo incluso la atención de los telediarios de ambas cadenas de TVE. En el segundo caso, la acción de Madrid, la iniciativa era del MOC, con lo que la consecución del objetivo de la difusión era a priori más probable. También estaba prevista la posible detención de los insumisos participantes, por lo que el encarcelamiento de Fali no ha cogido a nadie por sorpresa (tampoco a él mismo, afortunadamente), y será igualmente rentabilizado para la denuncia de los efectos perversos del militarismo.

La Insumisión en los cuarteles, de la que ya dimos cuenta en el nº 2 del CAIN es una campaña diseñada para dar respuesta a dos pasos estratégicos del estado en su afán por mantener el ejército como garante de la situación de injusticia estructural que padecemos. El primero fue la reforma del Código Penal, suprimiendo las penas de cárcel a los insumisos, con el objetivo de asegurar una transición lo más tranquila posible al segundo paso referido: la profesionalización del ejército. Si bien la despenalización de la Insumisión (aún no conseguida totalmente), y, sobre todo, la abolición del Servicio Militar, son dos logros de los que nos felicitamos por el indudable beneficio social que suponen, es evidente que las intenciones de nuestros gobernantes no son avanzar en la desmilitarización y por ende en la justicia, sino maquillar la imagen de las estructuras garantes de la desigualdad para que sean más asumibles públicamente. Por ello, la I. C. nos parece una campaña oportuna para mantener alerta a la sociedad, una sociedad que, recordemos, ha sido siempre receptiva a nuestro mensaje, pues comparte nuestras aspiraciones de justicia. Pero, en opinión del Grupo Antimilitarista de Carabanchel, esta campaña será realmente eficaz si forma parte de un trabajo antimilitarista más global –como el que siempre hemos pretendido mantener- que mantenga vivo el debate sobre el modelo de sociedad al que aspiramos, y que tenga presente las triquiñuelas del poder para desenmascararlas. En este sentido, teniendo en cuenta que para la profesionalización del ejército, sus necesidades prioritarias son la financiación económica y la propaganda para la captación de carne de cañón, los pilares de nuestra DEFENSA (de la auténtica defensa de las necesidades reales de la sociedad) han de ser la lucha contra el gasto militar (objeción fiscal, objeción laboral, etc.) y la lucha contra la propaganda militar (Campaña por la Desmilitarización de la Escuela, Educación para la Paz, Contrainformación, etc.)

 
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LA INCORPORACIÓN DE LA MUJER EN LAS FF.AA: UN PASO ATRÁS EN EL CAMINO HACIA LA IGUALDAD.

Con el advenimiento del ejército profesional nos llega una nueva situación: las mujeres pueden ser soldadas en igualdad de condiciones que los hombres. (Lo de igualdad está por ver). Una visión simplista de esto podría llevarnos a pensar que el ejército se ha “femeinizado” y dejando de lado su tradicional machismo ahora acepta a las mujeres, que hasta hace poco sólo tenía cabida en tareas auxiliares. Conviene hacer un análisis más profundo y ver cual es la situación realmente:

Debido a la presión social y puede que a otras causas, el Estado decide que el ejército debe ser profesional. La popularidad de las FFAA no es muy alta, y debe hacerse atractiva la incorporación como soldado profesional: Una de las formas: ofrecer estabilidad laboral y un sueldo. Otra forma: vender una imagen de solidaridad y justicia con la participación en misiones “humanitarias y de paz”. Otra, relacionada con el tema que estamos tratando: presentar una imagen de las FFAA como progresistas y demócratas, en las cuales todos los ciudadanos y ciudadanas tienen cabida. Toda esta campaña de lavado de imagen se ha acompañado de un gran montaje publicitario: desde noviembre un “tren del ejército”  está recorriendo el Estado haciendo publicidad sobre las bondades de la profesionalización, la ya denunciada campaña de militarización en las escuelas (ver CAIN  nº  8 ), cartelones en oficinas del INEM...

Se considera un avance en los derechos civiles que las mujeres tengamos acceso a profesiones  o campos reservados hasta ahora a los hombres. Así ya tenemos mujeres militares, policías, juezas, abogadas, banqueras, explotadoras, estafadoras, políticas, ministras, etc.,... ¿Se ha conseguido la igualdad?. Nosotras creemos que sí y que no. Sí, porque las mujeres, lamentablemente, hemos demostrado que podemos ser tan salvajes, inhumanas y violentas como los hombres. No, porque pese a esto, las mujeres seguimos siendo las víctimas preferentes de la violencia familiar, el integrismo religioso, la desigualdad laboral y salarial, la discriminación y, por supuesto, de las guerras y de los ejércitos. Las peores y más humillantes consecuencias las hemos sufrido y las sufrimos las mujeres, incluyendo aquellos conflictos en los que no forman parte del ejército. Millones de mujeres han sido torturadas, violadas y asesinadas en guerras y sus agresores siempre han sido soldados varones. No se conocen la situación inversa. A esto se podría responder que por eso es bueno que las mujeres accedamos al ejército, para así tener la oportunidad de defendernos de estas agresiones, así las mujeres en el ejército podrían aprender a agredir a los hombres y mujeres del bando contrario, e imponer su fuerza a los hombres de su propio bando, como hasta ahora han hecho los hombres con las mujeres. Bonita manera de construir un mundo más justo.

En el orden mundial actual parece que la función de los ejércitos es salvaguardar el orden establecido y por nuestros intereses. Un orden que divide al mundo en países pobres (Sur) y ricos (Norte). Que el ejército trate de perpetuar lo establecido significa también que trata de conservar una mentalidad patriarcal, que constituye el mundo en dos géneros en relación de subordinado y mandatario: lo femenino y lo masculino. Esto se ve bien reflejado en el mundo laboral si observamos quien realiza los trabajos más valorados social y económicamente, y quien realiza los trabajos peor pagados y menos valorados. De ahí que resulte incongruente que las mujeres formemos parte de una estructura que fomenta y mantiene nuestra categoría de “seres de segunda”. Dudo mucho que a los militares se les ocurriera promocionar la incorporación de las mujeres si hubiese hombres suficientes  que se quisiesen apuntar. Pero si no hay hombres, pues bueno, también están las mujeres. (Esto no es nuevo, ya en las 1ª y 2ª guerras mundiales se echó mano de las mujeres para las fábricas de armamento y para los hospitales). La pregunta que habría que hacerse sería ¿por qué?, ¿Por qué hay muchas mujeres que están solicitando entrar en el ejército profesional?.

Hay quien dice que la razón fundamental que acerca a los y las jóvenes al ejército es el factor económico. En otros países donde existe ejército profesional se observa que un gran número de personas que acceden al ejército son pobres, pertenecientes a estratos sociales más desfavorecidos, con mas paro y menos oportunidades de formación. Actualmente las mujeres sufren más que nunca la precariedad económica, el paro y los trabajos mal pagados, lo que llevará a muchas a buscar algo seguro en las FFAA. ¿Por qué las mujeres somos más pobres, tenemos peores trabajos y sufrimos más la inseguridad laboral y el paro? Nos encontramos con otra realidad social que nunca cuestionamos: la mitad de la población (todas las mujeres) vivimos subordinadas a la otra mitad. Vivimos en una sociedad patriarcal, construida por los hombres e impuesta a las mujeres, que ocupan  el último lugar en ella. Mientras la educación, las relaciones laborales y personales, el arte, la ciencia, la política y las costumbres sean machistas, no habrá verdadera igualdad ni equiparación.

No deberíamos dejarnos confundir. La igualdad y equiparación no debería pasar por que las mujeres nos volvamos tan bestias como los hombres. No es esa la forma, ni el ejército la institución que generará esta igualdad. No perdamos de vista que los ejércitos son las herramientas con las que unos oprimen a otros, y no son mas que un reflejo de la mentalidad patriarcal  opresor-oprimido.

 
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RESEÑA

MUJER DE VERSO EN PECHO
Gloria Fuertes
Ediciones Cátedra S.A. Madrid 1996
 

Coincidiendo con la desaparición de esta magnífica poetisa, nos atrevemos a proponeros la lectura de este sencillo y completo libro, que recoge las poesías de sus últimos años.

Lenguaje sencillo, popular, directo, valiente, urbano, enormemente emotivo, con bellísimas imágenes, lleno de colores, de olores y de sonidos; Henchido de emociones, sensaciones, sentimientos...  poesía!!!!.

Poetisa comprometida con la realidad que le tocó vivir en la España de guerra encendida y sangrante, la España de postguerra herida y hambrienta, la España franquista mutilada y opresora, la España recién nacida a la democracia y la España actual del bienestar (¿para cuántos/as?), del cambio climático, de las igualdades (de espíritu) y las diferencias.

    ”Haced sólo una zona
     a ver si de una vez la paz se asoma”...

Así comienza Gloria Fuertes el capítulo dedicado a Poemas de la Paz. Ojalá entre todos/as podamos hacer posible con nuestro compromiso y nuestra vida este esperanzado deseo.

 
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