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CAIN nº 7 Nov. '98

«La utopía de hoy es la realidad de mañana.
El pragmatismo de hoy es la vergüenza de mañana.»

González Faus

 
     
 

INDICE

Kosova: El cinismo de occidente
Reseña: Desobediencia civil y servicio militar (1970-1996)

 
 
 
     
 

KOSOVA: EL CINISMO DE OCCIDENTE

Ante la nueva amenaza de intervención de la OTAN en los Balcanes, nos parece importante hacer una seria reflexión sobre la situación que se vive en esta zona de Europa y el papel que allí están haciendo tanto la comunidad internacional como este aparato militar que nos quieren vender como el gran defensor de los derechos humanos.

Para empezar es importante hacer un poco de historia porque aunque llevamos un tiempo oyendo hablar de la Ex-Yugoslavia, pocas personas sabemos que está pasando realmente.

Tras la II Guerra Mundial, se forma la República Federal de Yugoslavia constituida por 6 estados: Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Serbia, Montenegro y Macedonia. Dentro de Serbia se  encuentran 2 provincias autónomas: Kosovo y Vojvodina. El poder lo acapara el general Tito que había liderado las guerrillas comunistas que junto con el ejército soviético expulsaron a los alemanes del país. La población estaba compuesta por 4 grandes grupos: serbios, croatas, eslovenos y macedonios además de numerosas minorías como húngaros, italianos, albaneses... En cuanto a la religión, también había distintas creencias: ortodoxos (principalmente, los serbios), católicos (principalmente, croatas y eslovenos) y musulmanes (principalmente, parte de la población Bosnia y de los habitantes de Kosovo).

Se mantiene unida hasta unos 10 años después de la muerte de Tito mediante un sistema rotatorio entre los principales grupos étnicos para ejercer la presidencia federal  yugoslava. En 1.991, Serbia y Montenegro se opusieron a que el croata Mesic accediera a la Presidencia Federal alegando que era un enemigo del mantenimiento de la federación produciendo así la crisis institucional que llevó a Eslovenia y Croacia a proclamarse independientes siendo ratificada dicha independencia a finales de 1.991 con el reconocimiento de la Comunidad internacional. Hay que recordar que estas dos repúblicas eran las más ricas y las que contaban con un mayor número de recursos. La república de Macedonia también pide la independencia en el mismo año. En marzo de 1.992, Bosnia-Herzegovina también declaró su independencia de Yugoslavia. Las 4 repúblicas han sido reconocidas internacionalmente, no así la República Federal de Yugoslavia que en 1.992 formaron Serbia y Montenegro pretendiendo ocupar así el papel internacional de la antigua Yugoslavia.

En 1.990, Milosevic (actual presidente de Serbia) llegó al poder jugando un papel muy importante en el conflicto anterior. Lo primero que hizo fue retirar la autonomía a Kosovo, implantando la ley marcial, suspendiendo su asamblea y restringiendo severamente el autogobierno de la provincia. A continuación hizo lo mismo con la otra provincia, Vojvodina. Siempre ha sido y es partidario de una gran Serbia y ante este temor y viendo cual contundente fue su llegada al poder junto con el veto al croata que tenía que presidir la República Yugoslava fue lo que precipitó la proclamación de independencia de las primeras repúblicas.

Tanto en Eslovenia como en Croacia hubo intervención del ejercito yugoslavo en manos de generales serbios, durando en la primera 10 días con derrota del ejercito serbio y en la segunda 7 meses terminando con la cesión de casi un tercio del territorio croata a Serbia y Montenegro. Macedonia se separó sin intervención militar serbia y Bosnia ha tenido que soportar una larga guerra con una paz muy frágil ( Acuerdos de Dayton) pactada por la comunidad internacional después de la intervención de la OTAN. Este conflicto fue una guerra de “limpieza étnica”, expresado abiertamente por los serbios, por lo que miles de personas fueron asesinadas y otras miles expulsadas de sus hogares.

Este pequeño repaso nos deja ver que lo que actualmente pasa en Kosovo no es casual. Tras la muerte de Tito, en Kosovo (Que durante la II Guerra Mundial había estado unida a Albania), empezaron a surgir las primeras reivindicaciones de autodeterminación, en 1981 y que duraron hasta que Milosevic les retiró la autonomía. Los procesos que se siguieron contra las personas que intervenían  en estos actos incluían hasta la pena de muerte.

Cuando Croacia y Eslovenia se declararon independientes en Kosovo iniciaron una estrategia de desobediencia civil y resistencia noviolenta y proclamaron una república que no fue reconocida nada más que por Albania. ¿Dónde estaba la Comunidad internacional que ahora se presenta como defensora de los kosovares?.

La historia de la resistencia civil en Kosovo lleva consigo implantar un sistema sanitario, un parlamento clandestino, un sistema de enseñanza paralelo... todo ello montado por la población albanesa. Continuaron con la creencia de que la comunidad internacional intentaría arreglar a la vez los problemas de Bosnia y de Kosovo pero no fue así ya que Europa pensó, que siendo Kosovo una región de Serbia, Milosevic mantendría su terreno y así se podría conseguir una paz en Bosnia. ¿Dónde estaba la Comunidad internacional ante uno de los mejores ejemplos de resistencia noviolenta?.

A lo largo de este año la violencia, el terror y la limpieza étnica en Kosovo por parte del régimen serbio se  ha ido incrementando. Las principales víctimas de esta guerra son las personas de la población civil y el principal responsable el régimen serbio, con el beneplácito de la Comunidad internacional, que sigue fomentando el odio mientras el deterioro económico y social es cada vez mayor en la zona de los Balcanes.

El MOC junto con otros grupos y personas del Estado y en contacto con grupos antimilitaristas de todas las repúblicas ex-yugoslavas como Mujeres de Negro de Serbia o los estudiantes de la Universidad paralela de Prístina (Kosovo) llevamos dos años llamando la atención sobre el tema de Kosovo con el fin de evitar una nueva guerra. Hemos buscado apoyos para la resistencia civil noviolenta que se venía efectuando además de intentar darla a conocer lo más posible pero la noviolencia no es noticia y la comunidad internacional ha renunciado a la oportunidad de abandonar su lógica militarista y apoyar otra forma de reivindicar los derechos que no incluya muerte ni destrucción.

Mujeres de Negro, un grupo que lleva 7 años en Belgrado manifestándose de manera pacífica y expresando su posicionamiento antimilitarista ante las distintas guerras ocurridas en Los Balcanes están ahora amenazadas, como los demás grupos anti-guerra de allí, por un régimen que sólo entiende el lenguaje del terror y a pesar de ello siguen manteniendo su presencia en la calle, otro buen ejemplo de lo que es la resistencia civil.

Frente a todo esto ahora la OTAN pretende disfrazarse de defensora de los derechos humanos para encima seguir haciendo el lavado particular de imagen de los ejércitos. Pero no caemos, un ejército sea de donde sea siempre crea guerras y perjudica a la población civil mientras enriquece a unos señores (fabricantes de armamento, políticos...) que lo único que quieren es seguir con su “chiringuito”.

Denunciamos la participación del ejército español en esta farsa internacional y seguiremos apoyando a todos los grupos y personas que en los Balcanes o en cualquier parte del mundo defiendan sus derechos y traten de romper la lógica militarista actual. 

 
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RESEÑA

DESOBEDIENCIA CIVIL Y SERVICIO MILITAR (1970-1996).
Colección: Movimientos sociales: debates sin mordaza.
Autor: Víctor Sampedro Blanco.
Editorial: Centro de Estudios Constitucionales.

En 1.994, un portavoz del Ministerio de Defensa calificaba la objeción de conciencia como una cuestión de Estado. El entonces Ministro de Defensa, Julián García Vargas, declaraba que “los objetores e insumisos nos llevan a un callejón sin salida”, refiriéndose a la posibilidad de que no hubiese reclutas suficientes  para completar el ejército. España ha alcanzado la tasa de objetores más alta (después de Alemania) en un tiempo récord. Hay más de 10.000 insumisos desde 1.989, fecha de inicio de la campaña. En ningún otro país el ejército obligatorio ha alcanzado estos niveles de conflictividad y rechazo.

Este libro se ocupa de explicar cómo la objeción de conciencia (entendida en su acepción auténtica: resistencia a la guerra, negativa a empuñar un arma, antimilitarismo,...)  se ha convertido en medidas políticas y en noticias periodísticas. Explica como fue integrada y excluida y como cobró importancia en el elenco de los asuntos de los que se ocupan los políticos y periodistas.

El libro explora las interrelaciones entre el activismo político-social, la política convencional y la producción de noticias. Para ello describe el movimiento antimilitarista español desde la década de los 60 y sus características sociodemográficas; examina la política franquista y de la transición, así como la de las 3 primeras legislaturas de mayoría socialista.

Por otro lado, hace un análisis crítico de todas las noticias sobre objeción de conciencia aparecidas en los 3 diarios de mayor tirada nacional ( El País, ABC, El Mundo ).

Es un estudio detallado, exhaustivo, amplio en el tiempo; muy interesante. Eso sí, hay que armarse de paciencia y leerlo despacito, sin prisa, para comprender bien todas las explicaciones y razonamientos.

 
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