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CAIN nº 6 Oct. '98

 
     
 

INDICE

Editorial
El mercado de la muerte
Reseña: “La insumisión, un singular ciclo histórico de desobediencia civil”

 
 
 
     
 

EDITORIAL

Seguimos desobedeciendo: tras el paréntesis vacacional el boletín caínico abre sus páginas a todas aquellas lectoras interesadas en participar activamente en una sociedad contestataria, basada en el antimilitarismo, la noviolencia, la educación para la paz, ...

Intentaremos, como en publicaciones anteriores, difundir en el barrio temas que nos preocupan a todas y que, desgraciadamente, poca difusión tienen en el panorama oficial. En un mundo en el que se acrecientan los conflictos bélicos, en el que la violación de los derechos humanos no es freno para la compra-venta de armamento, en el que las desigualdades generan hambruna en las dos terceras partes de la población mundial, nos vemos en la obligación y necesidad de informar para desenmarañar esta enorme tela de araña. Por todo esto y más. ¡seguimos desobedeciendo!

 
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EL MERCADO DE LA MUERTE

En los primeros días de septiembre hemos tenido ocasión de leer en la prensa una serie de artículos diversos que, relacionándolos nos dan buena cuenta de la opción militarista por la que apuesta el ejecutivo español.

 En primer lugar, según leíamos en El País del 3 de septiembre (curiosamente en primera página; es una pena que en la época del anterior gobierno, este tipo de informaciones no tuvieran la misma relevancia) el ministerio de la Guerra (de “defensa” según ellos) tiene comprometidos dos billones de pesetas para comprar armamento. El grueso de esta factura corresponde a los programas “estrella” de armamento: el avión EF-2.000, la fragata F-100  y el carro de combate Leopard, que suman 1 billón 604.000 millones. Otros 300.000 millones han sido comprometidos para la compra de armamento diverso. Además, el gobierno prevé gastar otros 854.000 millones en los próximos años para “inversiones ineludibles”.

En un alarde de malabarismo contable (e hipocresía infinita) estos gastos militares no figuran en los presupuestos de Defensa, pues se están financiando con créditos del Ministerio de Industria. Para redondear el engaño, ni siquiera aparecen en los presupuestos actuales como déficit de este ministerio, pues no se imputarán hasta dentro de dos años. En la práctica, supone hipotecar al conjunto de la sociedad española desde el año 2.000 hasta el 2.015, durante los que habrá que pagar estos créditos. Ya sabemos lo que quiere decir el gobierno cuando predica que hay que reducir el gasto público. Para mayor cinismo todavía, el ministro Serra sigue insistiendo en la necesidad de aumentar el presupuesto del ministerio de la guerra.

Las empresas de armamento -sin duda los mayores genocidas de la historia aunque nunca sean juzgadas por un tribunal internacional- son las principales responsables y beneficiarias de esta barbaridad. Pero como su glotonería no tiene límites, en el caso de las empresas españolas, no se conforman con hipotecar el futuro de nuestra sociedad, sino que están dispuestas a vender su letal mercancía allá donde haya demanda. Y, evidentemente, esta demanda se produce donde las armas son utilizadas para la guerra y la represión. Así, conocíamos por la prensa del 7 de septiembre que la empresa española Expal (Explosivos alaveses) -previa autorización del gobierno español-, ha sido la elegida por el gobierno genocida turco para la compra de más de 13.000 bombas de aviación. No es la única empresa que negocia con el exterminio del pueblo Kurdo, pues según datos oficiales, España autorizó ventas de armamento a Turquía por valor de 45.164 millones de pesetas entre enero de 1996 y marzo de este año. La empresa Construcciones Aeronáuticas (CASA) ha cerrado recientemente la venta de seis aviones de patrulla marítima por valor de 100 millones de dólares (15.000 millones de pesetas), aunque faltan por adjudicar sus equipos electrónicos, por otros 240 millones de dólares.

Si por sí mismos son espeluznantes estos datos, aún lo son más con el aderezo de cinismo que los acompaña: La aprobación de estas exportaciones se produce después de que, el pasado 25 de mayo, se aprobase el Código de Conducta de la Unión Europea en materia de exportación de armas, que incluye ocho criterios que deben tenerse en cuenta a la hora de conceder una licencia. Entre ellos, se cita el respeto a los derechos humanos y la necesidad de no agravar tensiones o conflictos. Turquía mantiene un conflicto exterior en Chipre además del mencionado plan de exterminio del pueblo Kurdo. Por ello ha sido objeto de reiteradas denuncias por falta de respeto a los derechos humanos.

El pasado 20 de mayo, el secretario de Estado de Defensa, Pedro Morenés, aseguraba en el Congreso que el Gobierno español tiene la firme voluntad de cumplir los compromisos derivados del Código de Conducta y sigue con atención el desarrollo de los acontecimientos en Turquía, pero agregaba que no se puede olvidar que dicho país es aliado de España en la OTAN.

Parece claro que las prioridades del gobierno español están en la línea de las denunciadas por la ONU en su Informe Mundial de Desarrollo Humano de 1.998, presentado el 9 de septiembre, y que hace méritos indiscutibles para aparecer con mayúsculas en el listado de monstruosidades de la que será una de las páginas más tristes de la historia de la humanidad.

Esta claro también que el movimiento antimilitarista tenemos por delante una ardua tarea, que debemos abordar con energía, y para la que podemos aprovechar el impulso social que nos ha proporcionado la interesante experiencia de la Insumisión.

 
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RESEÑA

LA INSUMISIÓN, UN SINGULAR CICLO HISTÓRICO DE DESOBEDIENCIA CIVIL

 Xabier Agirre, Rafael Ajangiz, Pedro Ibarra, Rafael Sanz.
 Editorial Tecnos.

Este libro, que podéis encontrar o encargar en cualquier librería, trata de explicar en qué consiste la insumisión y por qué ha sido y es un movimiento beneficioso para la sociedad. Está estructurado en 4 partes: un análisis de los movimientos sociales, un capítulo dedicado a la desobediencia civil, el tratamiento penal de la insumisión a lo largo de los años y un capítulo dedicado a la abolición de la mili y la crisis de legitimidad de las Fuerzas Armadas en la sociedad española.

Cada una de ellas contiene una gran cantidad de datos, algunos de ellos inéditos, que apoyan la postura de los autores y ayudan a analizar los acontecimientos ocurridos a lo largo de estos 9 años de campaña de insumisión.

Especialmente interesante es el epílogo dedicado al futuro del movimiento antimilitarista ahora que se avecina el Ejército Profesional y en el que los autores, como personas comprometidas en mayor o menor medida con este movimiento, aportan una serie de ideas dignas de reflexionar y debatir por todas las personas que formamos parte de él o que quieran empezar a trabajar por la transformación de la sociedad hacia un mundo sin ejércitos.

 
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