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La policía municipal de Valladolid ha denunciado
a las personas que acudieron, en la mañana del domingo 19
de octubre, a la convocatoria de la "Plataforma de Ciudadanas
y Ciudadanos contra la Guerra" de pintada de un mural contra
la ocupación de Irak y Palestina, el gasto militar y la guerra.
Todo iba bien mientras, en un ambiente festivo y
reivindicativo, una veintena de personas decoraban uno de los muros
que en esta ciudadcercan a las vías del ferrocarril (y futuro
negocio especulativo) con cemento y pintadas nazis; muro que, por
cierto, ya ha sido pintado en otras ocasiones con motivos similares,
aunque el ayuntamiento del PP de postguerra ha mostrado
especial empeño en borrarlos.
En esta ocasión pronto aparecieron efectivos
de la policía municipal que, en un alarde de prepotencia
y arbitrariedad, dieron la "orden" de dejar de pintar.
Ante esta "sugerencia", los concentrados
prefirieron ejercer su derecho a la libertad de expresión
y terminar la pintada mientras la policía requería
una docena de documentos de identidad. El exceso de celo de estos
servidores del orden tuvo su reflejo cuando, apenas una o dos horas
después, la policía nacional hizo de correveidile
y recorrió, una por una, las puertas de las viviendas de
las personas identificadas llevando una citación para presentarse
en comisaría "lo antes posible".
Por supuesto que, esta cita la aplazaremos "sine
die", pero queda claro que esta pseudodemocracia que padecemos
es cada vez más intolerante, y que sólo la lucha y
la insumisión a la arbitrariedad pueden garantizarnos la
continuidad de estos retazos de libertad. Nos tememos que pronto
nos veremos otra vez cantando a la libertad deseada aquello de "Escribo
tu nombre en las paredes de mi ciudad...".
Tengo un color, una voz,
que nace del corazón,
y hay una tapia vacía
para llenar de ilusión.
Quiero expresar lo que siento
y decir lo que yo soy,
quiero una voz que se oiga
y gritar mil veces no:
¡No a la muerte,
no a la guerra,
no a la globalización...!
¡Fuera todos los ejércitos
del territorio de Irak!
lo seguiremos gritando
si amamos la libertad.
Nuestra voz no callarán
-y lo quieren intentar-
¡que nos manden policías!
¡que nos quieran asustar!
¡que los gobiernos del mundo
vayan todos a la par!
Su poder no nos asusta,
ni la cárcel, la maldad,
porque las negras tormentas
algún día acabarán.
Basta ya de hipocresía
y vanidad occidental.
Basta ya de tantos muertos
elegidos al azar,
tanta sangre de inocentes,
tantos muros sin pintar,
tantas voces acalladas
por sentir... y por pensar.
Queremos un mundo libre,
un mundo que viva en paz.
Queremos que nuestros hijos
sepan reir y soñar.
No queremos ni una valla,
ni una tapia, ni un mural,
ni una ciudad en el mundo,
que no griten libertad.
No queremos ni una valla,
ni una tapia, ni un mural,
ni una ciudad en el mundo,
que no podamos pintar.
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