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Hoy, 5 de abril un grupo de 25 antimilitaristas
y desobedientes civiles de Zaragoza han participado en la Inspección
ciudadana de la Academia General Militar, como instalación
militar de nuestra ciudad que colabora abiertamente con la guerra,
como centro difusor del antimilitarismo y en el que se prepara por
y para la guerra, a través de todos los recursos humanos
y materiales disponibles que podrían dedicarse a otros fines
más sociales.
Radio Topo*Aragón-Info
Esta acción directa noviolenta
responde al llamamiento realizado por la Internacional de Resistentes
a la Guerra para que durante el fin de semana del 5 y del 6 de Abril
tuvieran lugar este tipo de acciones en todo tipo de instalaciones
militares por la crucial función que desempeñan para
el apoyo a la guerra.
Inspecciones civiles de este tipo se
han realizado ya en Bétera, Volkel (Holanda) y Fairford (Gran
Bretaña), lugar, este último desde el que parten los
B-52 que bombardean Bagdad y Basora, que repostan sobre territorio
español. Activistas antimilitaristas han bloqueado suministros
bélicos en Italia, Bélgica, Gran Bretaña y
Alemania; en Irlanda, los aviones de transporte de la marina norteamericana
no pueden seguir utilizando el aeropuerto de Shanon, gracias a la
acción de activistas irlandeses. Estas acciones tienen un
efecto directo sobre la maquinaria de guerra y muestran nuestra
firme decisión de parar la guerra y denunciar la complicidad
en ella del Ejército y sus expresiones más cercanas.
Hoy en Navarra, también se desarrollan acciones contra el
Polígono de Tiro de las Bárdenas.
Sobre las 12:15 de esta mañana,
25 antimilitaristas nos hemos presentado ante la entrada principal
de la A.G.M., en la Carretera de Huesca, a la que hemos llegado
con el bus urbano. Previamente, desde las 9?30, en un local propio,
este grupo ha preparado minuciosamente el desarrollo de la acción.
Nuestro objetivo ha sido simular una inspección de la instalación
para buscar armas de destrucción masiva que tan peligrosas
son cuando las posee Irak, pero de las que todos los países
llamados civilizados disponen en grandes cantidades. La A.G.M. tiene
además un enorme valor simbólico porque allí
se preparan los militares futuros que liderarán las campañas
militares similares a la de Irak que, si no lo impedimos, el desorden
internacional en el que vivimos requerirá para mantenerse.
Una vez en la A.G.M. el grupo citado
ha recorrido los 100 m.(aprox.) que separan la entrada principal
del primer control. Una vez allí, mientras dos personas se
dirigían a los guardas de seguridad (no militares) para informar
que ibamos a desarrollar una inspección armamentística
en nombre de la O.C.I.A.(Organización Ciudadana de Inspecciones
Armamentísticas) y se les presentaba un escrito de la citada
organización firmado por D. Esobe Dientes Siempre, como responsable
de la misma. El resto de los participantes en la acción,
atravesaba la barrera de seguridad y esquivaba a los primeros soldados
de guardia que se acercaban para impedir nuestra entrada; simultáneamente
nos hemos ataviado con batas y monos blancos que nos identificaban
como tales inspectores.
En seguida ha aparecido un vehículo
militar y más soldados que han impedido que el grupo avanzase
más, con lo que inmediatamente hemos comenzado el despliegue
de pancartas en las que llamábamos la atención acerca
de la existencia de armas de destrucción masiva y pediamos
el desarme. Los forcejeos y discusiones con los sodados y guardas
de seguridad han sido frecuentes; alguno de los soldados, con fusil,
mostraba una actitud nerviosa y alterada y constantemente intentaban
empujarnos y abrazarnos para evitar el despliegue o retirar las
pancartas, sin hacer caso a nuestras peticiones de calma ni a las
explicaciones acerca de nuestras intenciones.
Poco a poco, en este rifirafe continuo
con guardias y soldados, se ha formado un cordón de seguridad
que nos impedía avanzar mucho más allá de los
20 o 30 m. del control de seguridad que habíamos atravesado
antes; frente a nosotros la estatua de Franco y un grupo de 15 o
20 soldados de distintas graduaciones, unos nerviosos, otros en
actitud de desprecio, otros casi de cachondeo. La presencia de algunos
mass media nos ha motivado a mantener la acción varios minutos
provocando la desazón de un capitán que se desgañitaba
pidiéndonos que abandonáramos el recinto y que eso
era su casa, cosa que ha sido cuestionada por nuestra parte, recordándole
quién paga las instalaciones militares.
Se han entablado múltiples debates
y diálogos directos con los soldados y los guardias, algunos
de lo más surrealistas, otros más interesantes. En
concreto se ha acercado un Subdirector de la Academia, vestido de
paisano, que ha intentado calmar a los soldados y nos pedía
que abandonáramos el recinto. También se ha dirigido
a los periodistas y allí dos antimilitaristas se han dirigido
a él que, en un tono conciliador, ha dicho: "me alegro
de verles" ante la falta de entusiasmo de los antimilitaristas,
ha añadido: siempre estoy encantado de saludar a un ciudadano
español, a lo que un antimilitarista ha contestado: no soy
español, porque este estado esta colaborando en la masacre
de inocentes en la guerra de Irak y no me puedo sentir alegre ni
contento de verle a usted. En este tono se ha mantenido nuestra
presencia durante unos 20 o 30 minutos. Cuando ya salíamos
ha hecho acto de presencia un coche de la Guardia Civil y de la
Policía Nacional con los que no ha habido ningún incidente.
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