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ACCIONES ANTIMILITARISTAS

 
     
 

Inspección Ciudadana de la Academia General Militar de Zaragoza

5 de abril de 2003

 
 
 
   
 

Hoy, 5 de abril un grupo de 25 antimilitaristas y desobedientes civiles de Zaragoza han participado en la Inspección ciudadana de la Academia General Militar, como instalación militar de nuestra ciudad que colabora abiertamente con la guerra, como centro difusor del antimilitarismo y en el que se prepara por y para la guerra, a través de todos los recursos humanos y materiales disponibles que podrían dedicarse a otros fines más sociales.

Radio Topo*Aragón-Info

Esta acción directa noviolenta responde al llamamiento realizado por la Internacional de Resistentes a la Guerra para que durante el fin de semana del 5 y del 6 de Abril tuvieran lugar este tipo de acciones en todo tipo de instalaciones militares por la crucial función que desempeñan para el apoyo a la guerra.

Inspecciones civiles de este tipo se han realizado ya en Bétera, Volkel (Holanda) y Fairford (Gran Bretaña), lugar, este último desde el que parten los B-52 que bombardean Bagdad y Basora, que repostan sobre territorio
español. Activistas antimilitaristas han bloqueado suministros bélicos en Italia, Bélgica, Gran Bretaña y Alemania; en Irlanda, los aviones de transporte de la marina norteamericana no pueden seguir utilizando el aeropuerto de Shanon, gracias a la acción de activistas irlandeses. Estas acciones tienen un efecto directo sobre la maquinaria de guerra y muestran nuestra firme decisión de parar la guerra y denunciar la complicidad en ella del Ejército y sus expresiones más cercanas. Hoy en Navarra, también se desarrollan acciones contra el Polígono de Tiro de las Bárdenas.

Sobre las 12:15 de esta mañana, 25 antimilitaristas nos hemos presentado ante la entrada principal de la A.G.M., en la Carretera de Huesca, a la que hemos llegado con el bus urbano. Previamente, desde las 9?30, en un local propio, este grupo ha preparado minuciosamente el desarrollo de la acción. Nuestro objetivo ha sido simular una inspección de la instalación para buscar armas de destrucción masiva que tan peligrosas son cuando las posee Irak, pero de las que todos los países llamados civilizados disponen en grandes cantidades. La A.G.M. tiene además un enorme valor simbólico porque allí se preparan los militares futuros que liderarán las campañas militares similares a la de Irak que, si no lo impedimos, el desorden internacional en el que vivimos requerirá para mantenerse.

Una vez en la A.G.M. el grupo citado ha recorrido los 100 m.(aprox.) que separan la entrada principal del primer control. Una vez allí, mientras dos personas se dirigían a los guardas de seguridad (no militares) para informar que ibamos a desarrollar una inspección armamentística en nombre de la O.C.I.A.(Organización Ciudadana de Inspecciones Armamentísticas) y se les presentaba un escrito de la citada organización firmado por D. Esobe Dientes Siempre, como responsable de la misma. El resto de los participantes en la acción, atravesaba la barrera de seguridad y esquivaba a los primeros soldados de guardia que se acercaban para impedir nuestra entrada; simultáneamente nos hemos ataviado con batas y monos blancos que nos identificaban como tales inspectores.

En seguida ha aparecido un vehículo militar y más soldados que han impedido que el grupo avanzase más, con lo que inmediatamente hemos comenzado el despliegue de pancartas en las que llamábamos la atención acerca de la existencia de armas de destrucción masiva y pediamos el desarme. Los forcejeos y discusiones con los sodados y guardas de seguridad han sido frecuentes; alguno de los soldados, con fusil, mostraba una actitud nerviosa y alterada y constantemente intentaban empujarnos y abrazarnos para evitar el despliegue o retirar las pancartas, sin hacer caso a nuestras peticiones de calma ni a las explicaciones acerca de nuestras intenciones.

Poco a poco, en este rifirafe continuo con guardias y soldados, se ha formado un cordón de seguridad que nos impedía avanzar mucho más allá de los 20 o 30 m. del control de seguridad que habíamos atravesado antes; frente a nosotros la estatua de Franco y un grupo de 15 o 20 soldados de distintas graduaciones, unos nerviosos, otros en actitud de desprecio, otros casi de cachondeo. La presencia de algunos mass media nos ha motivado a mantener la acción varios minutos provocando la desazón de un capitán que se desgañitaba pidiéndonos que abandonáramos el recinto y que eso era su casa, cosa que ha sido cuestionada por nuestra parte, recordándole quién paga las instalaciones militares.

Se han entablado múltiples debates y diálogos directos con los soldados y los guardias, algunos de lo más surrealistas, otros más interesantes. En concreto se ha acercado un Subdirector de la Academia, vestido de paisano, que ha intentado calmar a los soldados y nos pedía que abandonáramos el recinto. También se ha dirigido a los periodistas y allí dos antimilitaristas se han dirigido a él que, en un tono conciliador, ha dicho: "me alegro de verles" ante la falta de entusiasmo de los antimilitaristas, ha añadido: siempre estoy encantado de saludar a un ciudadano español, a lo que un antimilitarista ha contestado: no soy español, porque este estado esta colaborando en la masacre de inocentes en la guerra de Irak y no me puedo sentir alegre ni contento de verle a usted. En este tono se ha mantenido nuestra presencia durante unos 20 o 30 minutos. Cuando ya salíamos ha hecho acto de presencia un coche de la Guardia Civil y de la Policía Nacional con los que no ha habido ningún incidente.