16 04 06Recién publicada la trilogía de Antonio Martínez Ferrer

Antonio Martínez Ferrer (Alzira, Valencia, 1939) acaba de publicar (primavera de 2006), en Germania, una trilogía compuesta por los libros "El rumor del patio", "Corre, corre, niño de arena" y "Angustia". Están editadas (doblemente en castellano y en catalán) en sendos volúmenes. Los poetas José Viñals y Antonio Orihuela prologan los dos primeros títulos, y para mí ha sido un honor prologar el tercero.


Así que, a modo de invitación a la lectura, ahí os va el prólogo al tercero de estos libros de Antonio Martínez Ferrer...


CONTRA EL CERCO DEL SILENCIO


El lector que quiera abismarse en los poemas que este nuevo libro de Antonio Martínez recoge, ha de enfrentarse abiertamente con dos cuestiones de peso que habrán de desbordarle más allá del ejercicio de la mera lectura. La primera, si es posible la esperanza en los escenarios del desastre. La segunda, si es posible vencer los silencios con los que se ha poblado este tiempo –el nuestro–, marcado por los signos de una terrible invisibilización de las víctimas.


La llegada a nuestra casa del mecanuscrito de "Angustia" coincidió con la presentación pública del útimo poemario de Marc Granell, un poeta que siento particularmente unido a la pasta insorbonable de la que está hecho Antonio Martínez, y no sólo por las coincidencias de una misma geografía y por el uso de la misma lengua, sino sobre todo por esa voluntad –presente en ambos– de dar relevancia en sus respectivas obras poéticas, y de un modo crítico, al martilleante estado de nuestro mundo, acuciado por una lamentable pérdida de la memoria histórica y por la consignación de un sistemático ninguneamiento de los perdedores –aquí, especialmente, de las mujeres– en las cunetas de la Historia. En aquella presentación, alguien le preguntaba a Marc Granell sobre si era posible esperar de su propia poesía (tan cercana a la verdad de los hechos de nuestro tiempo) un solo guiño para la esperanza. Y Granell respondía –y traduzco aquí, al castellano, lo que recuerdo de aquella respuesta– que "sólo ella, la esperanza de transformar la realidad, fue la que me condujo a escribir este tipo de poemas".


Bien: creo sinceramente que esta terca voluntad por nombrar el mundo desde el lado de una indignación que anhela –por encima de todo– un acto definitivo de justicia, es ampliamente compartida por Antonio Martínez Ferrer, e incluso en su dicción más trágica. Como en otros libros suyos anteriores, los poemas de "Angustia" enarbolan esa proclama que, a pie de mundo (como casi siguiendo los titulares de una masacre diaria), acoge sin remedio las voces del miedo y las tripas del terror. Contra el cerco de silencios y de olvidos con que se nos va acorralando, hablar –y hablar sin mentir– se convierte así en la urgencia del poeta y en la terquedad de la esperanza. Antonio Martínez moviliza su saber literario –y su vida entera– en este doble, necesario, frente.


Las tensiones que desata toda poesía política son de índole estrictamente espiritual (siempre sobre la base de las condiciones materiales de la vida) y se cifran en tres direcciones: si es posible la esperanza en un mundo repleto de víctimas; si tienen nuestros muertos un futuro (y si es factible llamarlos "nuestros" muertos) y; si cabe entre nosotros (moradores de una vida cómplice con el sistema que los produce) la posibilidad de una vida plena y resistente que podamos, finalmente, celebrar. Por todo ello, bien se puede decir que lo que despliega este libro –necesario– de Antonio es, en su estallido de rabia encarnada, una poesía "de combate".


Así, los poemas que estas líneas prologan han querido enfrentarse, de manera radical, a otro libro que el propio poeta consigna como "libro del silencio". En sus páginas de infamia, nuestro tiempo parece estar escribiéndose desde la amnesia histórica (que deja huérfanos y sin futuro a quienes son arrollados por los perros del Amo y a quienes murieron por causa de la justicia) y desde ese proyecto de "invisibilización total" del que hace gala el capitalismo avanzado (que escamotea del orden del día a un buen número de personas y pueblos acribillados por la mentira y la intolerancia más flagrantes). Con silencios, con borrados continuos en las puertas de la vida, con enterramientos terribles –lo denuncia este poeta que no ha cerrado los ojos– se teje la trama de los poderes de nuestro tiempo y basta esta pérdida en la voz para mantener en el silencio la posibilidad de una esperanza, la posibilidad de una rebelión.


Antonio Martínez, como ya hiciera en "El rumor del patio" y en "Corre, corre, niño de arena", es un poeta (como los hay pocos en nuestras latitudes) que ha querido romper con esa trama cómplice de silencios bastardos. Es suficiente la voz de este poeta valenciano para decir NO, para decir BASTA, para decir AHÍ, las tres palabras con las que empieza el libro de la resistencia, el libro de la indignación, así como toda poesía que se niegue a escamotear el espesor de lo verdaderamente humano. No trate el lector de buscar en estas páginas un "programa para salir del atolladero". Arriésguese más bien a sentir –junto con su autor– cómo "el amo / escupe nudos de silencio / para trenzar oscuridades" y cómo se nos vuelve inaplazable, ante este estado de cosas, proclamar con rabia la palabra capaz de romper los consensos. De una vez por todas, la palabra capaz de negarse a ser cómplice en las mentiras del mundo.


--E.F. (Barrio del Cristo, Valencia, primavera de 2006)

Editado por quique falcon, el día 16 04 06 - 20:48, en Nueva publicacion.

Ha dicho algo al respecto:

Sería estupendo que nos transcribieras algunos poemas de Antonio Martínez. Suena realmente interesante.
dmg () - 17 04 06 - 19:07

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