¿Tu verdad? No, la verdad,
y ven conmigo a buscarla;
la tuya, guárdatela.
Copla popular
Uno de los enemigos (el enemigo) es la posición ampliamente aceptada de que se debe abandonar la búsqueda de la verdad universal, de que lo único que podemos obtener es, en cambio, simples narrativas diferentes sobre quiénes somos nosotros. Las historias que nosotros contamos sobre nosotros: he aquí la extrema referencia posmoderna. Así que, en esa visión, el orden ético más alto es respetar las otras historias. Todas las historias deben contarse, cada grupo étnico, político, o sexual debe darse y tener el derecho para contar su historia, como si este tipo de tolerancia hacia la pluralidad de historias sin valor de verdad universal fuese el único horizonte ético.
Nosotros nos oponemos radicalmente a esto. Esta ética de narración normalmente está acompañada por la defensa del libre derecho a narrar, como si el más alto acto que pudiéramos acometer hoy fuera narrar nuestra propia historia, como si sólo una madre lesbiana negra pudiera saber lo que es ser una madre lesbiana negra, y así sucesivamente. Pero en el momento en que aceptamos esta lógica, entramos en un tipo de Apartheid. En una situación de dominación social, no todas las narrativas son iguales. Por ejemplo, en la Alemania de los años treinta, la narrativa de los judíos no era únicamente una entre muchas. Ésta era la narrativa que explicaba la verdad sobre la situación entera. O, tomemos hoy la lucha gay. No es suficiente para los homosexuales decir, “nosotros queremos oír nuestra historia”. No, la narrativa gay debe contener una dimensión universal, en el sentido de que su demanda implícita debe ser que lo que les pasa no es algo que los involucre sólo a ellos. Lo que está pasando con ellos es un síntoma o signo que nos dice algo sobre lo que está equivocado en la integridad de la sociedad hoy. Tenemos que insistir en esta dimensión universal.
Reflexión popular (y universal).
Por falta de disposición, de tiempo y, ¡ay!, de necesidad de los interpelados, ésta es una de las discusiones que nunca se dio en el último Encuentro de poesía comunista (y) libertaria de Moguer (Voces del extremo, 2006). Al parecer, entre las voces extremadas de este año, bastantes había dispuestas a defender las tesis de lo opinable frente a lo verificable. Alguna charla sobre en qué consiste ser Poeta, Autor y Propietario del Propio Talento de Uno Mismo fluyó, irremediablemente, hacia esta piedra angular de la existencia de la verdad universal, y de la ética que ésta genera. Y es que justo esta piedra angular de la verdad universal es también la piedra en el zapato y la china en el ojo.
Desde luego, cualquiera que considere que hacer trescientos bocadillos diarios es un trabajo sencillo para cualquiera, pero que escribir un poema (o un metapoema como el siguiente, que podría venir al caso: “La ocupación total de esperar un verso”) es una tarea compleja apta no sólo para especialistas, sino también y sobretodo para seres tocados, de manera inexplicable, con una especial capacidad; cualquiera, como decimos, imbuido en tal concepción romántico-burguesa sobre el origen personal-providencial de las altas ocupaciones humanas (altas frente a las bajas, según particular escala) lo tendrá difícil para dar razón del bien común, la verdad, la justicia y la riqueza para todos (excepto, tal vez, desde de la transcendentalidad, la esencialidad y otras hierbas más o menos espiritosas o religiosas. Pero aquí se habla de la razón común y no de la verdad revelada). De esta opinión se declararon, más o menos abiertamente, una parte de los Artistas que coincidieron este año en el mencionado encuentro.
Esa dificultad estribaría en que la concepción de la originalidad romántica (que la Obra tiene como origen, si no exclusivo, sí dominante, en el Autor Individual, en su Talento Personal y en sus Particulares Vivencias y Necesidades) está lastrada, desde su origen, del más insidioso Individualismo Burgués. El Autor Artista es la Fuente de la Obra, tanto en la experiencia vivencial, en la selección de materiales y en la disposición de la forma final, como en la negociación libremente competitiva de su publicación y en el cobro de sus royalties (en dineros, prestigio u otras especies). Es esta la Libertad del Mercado: el Empresario Artista mercantiliza su Capital de Talento Privado para obtener Beneficio Personal. ¿Qué espacio hay ahí para la voz común, la razón de todos, la organización revolucionaria? No falta quien propone la práctica de la poesía (pero ¿de qué poesía?) como un acto de emancipación en sí misma: que todos los Hacedores de Bocadillos (a razón de trescientos al día) se conviertan en Poetas a la espera, paciente o laboriosa, del Advenimiento de Un Verso, y su consiguiente Gracia Divina.
No parece tal posible: las condiciones laborales en la hostelería y en la doble jornada doméstica dejan, ¡ay!, pocas energías para tales fantasías heroicas. Pero imaginándonos un mundo plagado de Poetas, esta ideología burguesa y romántica muestra muy claramente su naturaleza injusta y asimétrica. Si la humanidad toda (¡el azar no lo permita!) se transformara en Poeta, nadie podría presumir de Tal ni hacer así su Negocio, del mismo modo que hoy nadie se jacta de ser Bípedo Implume ni a tal se le saca Beneficio. “Poeta” es el nombre de un Especialista y se constituye en su diferencia, en la marca de su diferencia (y bien se sabe que toda Marca, en el seno de nuestra Actual Codicia Sistemática, lo es Comercial). Pues, para que exista un Ser Tocado Por la Gracia de la Palabra deben existir muchos que no lo estén. Un actor y múltiples espectadores: arriba y abajo. Nótese como este principio encaja a las mil maravillas con los rectores de nuestra Actual Codicia Sistemática desde su propio origen: Propiedad Privada, reparto asimétrico de los medios y los productos y argumentos Meritocráticos de toda índole para justificar todo el Tinglado (algunos de los que vienen a este caso: sensibilidad especial, dotación para vislumbrar las inmanencias/transcendencias en el devenir, predisposición al arrobamiento lingüístico y al éxtasis estético, gran capital cultural, un humanismo a prueba de cataclismos… que distinguen justa y naturalmente al Poeta frente al resto, pobrecitos ellos).
De ahí que el Poeta sea, más o menos conscientemente, feligrés de la Iglesia Posmoderna en cualquiera de las múltiples cabezas de esta Hidra. Por ejemplo, de aquella que reduce lo conocible a lo Opinable, porque la Opinión Personal y la Narración Individual encajan a las mil maravillas en su Proyecto Individualizado de Carrera Literaria Personal; Interés Supremo de una Escritura que (con)funde su propio valor con el del Poeta (Marca Registrada 1)), y que se desvanecería si se nos aviniéramos a reconocer la evidencia de un origen y un valor de la poesía en la palabra, la historia, la existencia y la razón comunes.
Esto último, desde luego, no significa que el Poeta vaya a renunciar a la Rebeldía, porque, de hecho, declararse Poeta parece, para algunos, tanto como definirse Prófugo Heroico del Actual Sistema de Codicia (y en algún caso, de Cualquier Otro Sistema). Supuestamente, ser Poeta, con todo lo que ello comporta, es el Acto Supremo de Rebeldía, pues la Poesía es connaturalmente Ajena a Todo y Liberadora de Todo (una suerte de Mandala Zen, imaginamos). Viviendo Poesía, pues, Uno queda Liberado y Libera el Mundo; lo que nos recuerda cierto Partido de Mentalistas en cuyo programa se publicitaba la medida electoral de detener la Guerra de Yugoslavia enviando un destacamento de diputados a meditar a alguna plaza pública de Sarajevo2). Que el Poeta habite realmente en tremenda ingenuidad es sólo una intuición nuestra, sujeta a error, pero no pocos de sus textos, y bastantes de sus actitudes, apuntan a cierta renuncia, a un ascetismo superior o a esa especie de ejemplaridad negativa del que hace el bien sólo porque se aparta del mal. (Cuestión que de darse por cierta, obligaría al Poeta a plantearse esta otra pregunta peliaguda: ¿cómo puede Un Individuo Solo ser moralmente bueno en un contexto completamente perverso?) Creemos que tal intuición no está desencaminada, porque, no lo olvidemos: bajo el actual Signo de la Codicia, un Poeta es ante todo, sobre todo, para todo y en todo momento un Individuo; lo que no le predispone, no ya a la Organización Colectiva, sino ni tan siquiera a meditar si tal cosa pudiera ser necesaria. El Poeta parece un revoltoso que niega la necesidad de organizarse con otros en Revolución. (¿De ahí, también, su poca predisposición al debate y la mucha a la Opinión y a los Personalismos? ¿De ahí, también, que gran parte de su crítica metapoética, cuando se da, planee sobre esenciales y dados-por-supuestos de la tradición burguesa como la calidad, la intuición, el pulso estético y otras hierbas? Inter alia: De todos los autores ‘activistas’ (…), ESTE es el único en el que no decae el tono poético, en el que no se sacrifica la estética por la ética. Es, por tanto, el más creíble de todos, o el único creíble como poeta comprometido, puesto que los demás son comprometidos siempre, pero poetas sólo a veces 3)). Y no faltan, aquellos Poetas que, participando en mejores causas (en los llamados movimientos sociales), consideran que, de algún modo, han cubierto una especie de cuota de militancia y, por tanto, pueden abandonarse al papel de Poeta Artista, como si ese fuera un lugar “menor”, según particular escala.
Sin embargo, la organización colectiva, en cualquier ámbito, es necesaria para el bien común, para construir comunismo, pero, bien claro se ve, completamente contraria a la elaboración de una Carrera Literaria Individualizada, a la Libre Competencia de las Marcas Comerciales Sé Tú Mismo-Poeta y al concepto romántico-burgués del Autor. Este encuentro hubiera sido un buen foro (y lo continuará siendo en años sucesivos) para abordar muchas cuestiones, como, por ejemplo, y ya que es tema que preocupaba allí a unos cuantos: ¿cómo producir –colectivamente- poesía sin tener que mendigar en el fondo ni en la forma al ‘sálvese quien pueda y ahí te pudras’ de la Actual Codicia Sistemática?). Por el contrario, las conversaciones que esta Vicesatrapía presenció versaban, fundamentalmente, de forma explícita o como tema de fondo, sobre el Talento Personal. Por ello, se intercambiaron muchos libros, proyectos de publicaciones, promesas de prólogos, búsqueda de padrinos y ahijados, aplausos y agasajos. Y, con mucho lo peor, hubo también apuñalamientos, humorísticos, finos y cínicos, entre compañeros, por la espalda. Lo que no deja de ser tristemente significativo de la esencia Codiciosa de este juego en que todos somos enemigos de todos: te adulo porque no sé si en algún momento vas a tener Éxito suficiente para ayudarme en Mi Carrera, pero te apuñalo porque no sé si tu posible Éxito dejará espacio para el mío. Este comportamiento que, pensamos, será nuclear en cualquier Fiera del Libro, de esas donde se parte el bacalao, también estuvo presente en este encuentro, donde se repartieron exclusivamente rabas de calamar (exquisitas, alimenticias y en abundancia, a la hora de la cena).
Porque todos saben, en sus sueños fragorosos de Reconocimiento y Prestigio, que allí Arriba no hay espacio para todos. Son muy pocos los que destacan en este Sistema Codicioso, cargado de listas, rankings, jerarquías, premios, menciones... La Competencia Meritocrática es dura, comienza desde la mismísima primera palabra en el papel y nunca se sabe, a ciencia cierta, si se ha conseguido suficiente Aval y Crédito para la Propia Marca Comercial del Poeta (¿respirarán tranquilos, al menos, los premios Nobel o, como campeones mundiales de los pesos pesados, sienten el terror de estar obligados a revalidar su título?). La tensa presencia de esta Guerra Total y sus cálculos rara vez se explicitaba, pero hubo quien calificó el encuentro de ‘Mortal Kombat’ y quien se preguntaba, con angustia profunda, qué pintaba él en aquel sarao. Una de las extremadas voces participantes, ha dejado escrito, con impactante sinceridad:
A veces cuando no premian en un concurso literario me planteo dejarlo todo, absolutamente todo: la literatura, los concursos… ya me entiendes. A veces me planteo si merece la pena esperar a que alguien te dé algo de dinero por el supuesto talento que demuestras al escribir entre quinientos a mil versos o un relato de siete o quince páginas. Reflexiono entonces sobre el significado de la palabra resistencia y sobre el estúpido y amargo sinsabor de la derrota, porque en la escritura también existe esa palabra. Asumo, llegado el momento de entender que no puedo dejar de escribir, que jamás volverán los días en los que premiaban mi supuesto talento y supongo que la causa, es decir, la ausencia del mismo radica en el temor a la derrota, ese miedo a descubrir un día que nunca serás recordado por versos infinitos o páginas de pura prosa (o magia, que ése es su otro nombre).
A veces cuando veo en los periódicos los nombres de los premiados, recuerdo el nombre de aquellos que han desistido de ser premiados. Entonces entiendo el sentido de resistir, hago café y me lo bebó.
Pero perder la Esperanza de que el Talento Personal de la Propia Marca Personal Poeta sea reconocido y pagado (si es que tal se aviene a determinar el texto anterior, no carente de ambigüedad) no nos permite salirnos del juego, pues no existe, hoy por hoy, fuera de él, ningún lugar que no sea el que, juntos y amparados en la razón común, construyamos. La lucha por la supervivencia malthusiana, la prevalencia del más talentoso (el más fuerte o el más oportunista) que, acaparando los escasos recursos, se eleva sobre los fracasados, el sálvese quien tenga o quien pueda, la ley del mejor dotado, un solo verso de oro puro aupado sobre trescientos bocadillos grasientos: aquí también el Actual Sistema de Codicia nos aplasta con sus condiciones. Mirar hacia otro lado no es solución: no hay ningún otro lado, ninguna Resistencia Heroica en Solitario (que suena, además, al ya muy sospechoso mito Van Gogh: “Hoy no, pero mañana sí que sí”).
La razón común niega esa falsa escasez Codiciosa que, finalmente, no beneficia a nadie: hay palabra para todos, verdad para todos, belleza para todos, capacidad creativa en todos. Allí tienen cabida muchos seres humanos haciendo, a la vez, miles de liberadores bocadillos y sabrosos versos. Pero, mientras el Poeta juegue ese juego de Capitalización de prestigios, publicaciones, menciones, prólogos ridículamente hagiográficos, conferencias y recitales, la mayor parte de ellos en foros liliputienses y de medio pelo, mientras el Poeta mantenga sus Sueños y Esperanzas en el marco de este juego mezquino que no reporta nada excepto desilusión, desconfianza, soledad y reproducción Codiciosa de Este Sistema; mientras eso ocurra, la razón común, la verdad común, el lugar de todos, seguirá estando insuficientemente poblado. Incluso una parte de los Poetas Más Extremos lo han abandonado, pues en tanto Poetas se comportan como Héroes Solitarios de la Resistencia o como Marcas Comerciales. Construir un lugar justo y bueno para todos requiere del esfuerzo, de la inteligencia, de la creatividad, de la tenacidad y de la capacidad de organización anónima. Esto es: de la razón común, y no de los sueños fragorosos del Héroe Solitario. Debemos organizarnos, urge hacerlo ya y ya lo estamos haciendo.
(Para poder encajar en el juego del Actual Sistema de Codicia Generalizada, nos esforzamos en olvidar esto que sabemos desde siempre: que las fantasías y anhelos de cuanto de Héroes Solitarios tenemos no son más que los sueños fragorosos del lado frío de la almohada, esos anhelos que no se alimentan junto con otros seres humanos, sino contra ellos, necesitando de su admiración y pleitesía y no de su compañerismo y calor. Narcisismo Narcótico en el hueso duro del anhelo de ser reconocido Poeta. Esos sueños nos apartan de la labor nada heroica de ir acercándonos todos juntos, a fuerza de aciertos y equivocaciones colectivas, a la razón común, real también aquí y ahora, también en los bocadillos y los versos).
Haríamos un flaquísimo favor a nuestra causa común, si en este documento para el debate, no afirmáramos con rotundidad que los encuentros de poesía comunista (y) libertaria de Moguer son uno de los pocos lugares donde todavía hay puertas abiertas para que la poesía, y quienes la practican, se arme contra tanta Codicia Autodestructiva y construya comunismo. Nos consta que, en anteriores convocatorias, este encuentro fructificó en planes provechosos (de aquí partió, para quien pueda recordarlo, el foro social de las artes, por ejemplo), y si la organización de “voces del extremo” (que adivinamos, ¡ay!, solitaria y esforzada) desistiera de su propósito, esa sería una pérdida completamente irreparable. Y, de hecho, en el encuentro de este año que nos ocupa, hubo momentos de profundísima búsqueda de la razón común (¿momentos con pellizco?), aunque no lográramos, entre todos, articularlos entre sí de manera más realista y combativa.
Uno de los participantes en el encuentro nos narró una sabrosa anécdota. Al parecer nuestro amigo estaba interesado en montar un Libro en que los Textos no estuvieran organizados bajo el signo de la autoría, sino que se articularan entre ellos por sus propios contenidos, resonancias, estilemas, etc. Decidido a ello se puso en contacto con un Editor Postmoderno (como todos los Editores debe de serlo, imaginamos) que le advirtió contra semejante idea: “Pero, hombre de dios y alma de cántaro, ¿y Qué Autor iba a querer participar en algo así, de forma anónima? ¿Y Quién iba a cobrar los derechos, ir a las presentaciones, promocionar el Libro…? Sin embargo lo contrario sí funcionaría: ¿Por qué no organizas un Libro en que sólo figuren los Nombres de los Autores?”. Nos aseguró el susodicho participante en el encuentro que tomó por buena la propuesta del Editor y que ha compilado esa Antología Sólo de Nombres Propios, cuyo título, a falta de otro mejor, es “Cementerio”.
¿De qué forma se nos hacen sospechosos unos Especialistas y otros no? ¿Por que sí lo son Policía, Militar, Abogado, Periodista, Político, Profesor, Arquitecto… (y aún Fontanero, Carpintero, Electricista… si uno tiene que llamarlos para un arreglo), pero no lo es Poeta? ¿Qué tiene la categoría Poeta de limpia y divina y lujosa en sí misma que ni el mayor hijodeputa cae en desgracia siempre que se le juzgue sólo como Poeta? ¿Y por qué no podemos juzgar sólo desde la militaridad a un Militar y sólo desde la politicidad a un Político? ¿Por qué, en fin, esta enorme resistencia de los Poetas a que su categoría de especialistas pueda ser enjuiciada políticamente, incluso entro los más extremados de ellos?
¿Vanidad o patriarcado? Los poetas que recitan y las novias/mujeres que sacan fotos. Misoginia y machismo intrínseco del Poeta. La idea de Artista está irrenunciablemente unida al patriarcado: el Hombre es Sublime y Espiritual, tocado por la Gracia del Talento y el Genio y la Mujer es considera un “saco de tripas” con capacidad de engendrar. El Hombre Crea, la Mujer sólo engendra. Desprecio por la “sutura”, la “estructura” material en la fundación y sostenimiento de la categoría Poeta/Artista en relación con su profundo machismo. El artesano (material) y el Artista (espiritual).
Otra punta de la madeja: Caballero Bonald dijo que Espronceda era “un anarquista de derechas”. Reflexionar sobre esa categoría del “anarquista de derechas” tan real como los “comunistas liberales de Porto Davos”.
Pecando de ese pesimismo que hace pagar al presente las cuentas del pasado (e.e., porque el gato escaldado del agua fría huye y estos monos tienen el culo ya pelado), pero advirtiendo lo más honradamente que se nos ocurre que este es un caso de propia limitación, creemos tener motivos fundados para sospechar de intentos de despistar la necesidad y oportunidad de un debate en torno a la práctica del Poeta Autor y Propietario de los Frutos de su Propio Talento y Dueño y Beneficiario de su Propia Valía. Un tal debate así no pisaría terreno virgen, pero sí, nos consta, sumamente embarrado, incómodo y puede que hasta doloroso para sus participantes (obviamente, también para nosotros). De ahí que imaginemos que las tentaciones del castigo silencioso, el argumento ad hominem y el camuflaje disgresivo sean muchas. Y más si este debate se emprende desde el materialismo. (Retroceder a por qué es necesario pensar el mundo desde un materialismo dialéctico sería, esperamos que se nos conceda, mucho retroceder, y en cualquier caso, si no harina de otro costal, al menos sí, dejar de hablar de la harina para empezar a hacerlo del costal).
Materialismo, decíamos, porque de las circunstancias materiales de la producción del Poeta Autor es de lo que aquí se habla. Desde luego, nos referimos a las claramente dinerarias y de status de los pocos Poetas Extremados que a poder beneficiarse de ellas han llegado 4). Que subidos a tan alta Cumbre (o, al menos, a algún Collado desde donde se pueda proyectar más lejos la Propia Sombra), de forma más o menos consciente, sus argumentos apoyen la idea de Poeta Autor y Propietario (Poeta Artístico, en definitiva), fácilmente se comprende; del mismo modo se entiende que, tal vez injustamente, cualquiera de sus manifestaciones y discursos (poéticos o no) resulte teñido de sospecha por su Posición de Privilegio, como también cualquier argumento sobre su producción puede juzgarse desde la envidia (y otros argumentos ad hominem: intolerancia, capricho, afán de notoriedad). Esto es, de forma tan profunda se enraízan las condiciones materiales de nuestro Sistema de Codicia Generalizada en el Advenimiento del Éxito del Poeta Artista, que es prácticamente imposible hablar del tema sin que salten las alarmas de la lucha maltusiana del “todos contra todos”.
Pero también los Beneficios que obtienen aquellos muchos otros Poetas Autores sobre los que Aún No (aún no, siempre aún no) ha Advenido el Éxito son materiales (y no, como con un deje de boato y pomposidad romántico-burguesa se suele afirmar, espirituales, metafísicos, precognitivos, o cualquier otra etiqueta esencialista al uso). En este caso, los Beneficios materiales no se despliegan, evidentemente, en la forma de premios sustanciosos, royalties por múltiples obras, conferencias bien pagadas, traducciones a varios idiomas, puestos de privilegio en instituciones y los dineros, status y facilidades que a tanto acompañan; sino que se dan, por un lado, cómo Esperanza Siempre Viva de Alcanzar Tan Grandes Logros y, por otra, para algunas Voces Extremadas, como un Triunfo En Sí sobre, precisamente, las miserables condiciones materiales.
Que de la poesía no se come ya lo decían varios Zutanos y Menganos5). Lo que no anula el hecho de que la Esperanza Siempre Viva de Alcanzar a Ser Poeta Autor se alimente con las pequeñas migajas de los Éxitos Marginales en forma de mínimas recompensas materiales (inclusión en antologías, premios, recitales, revistas, citas críticas y reuniones, donde se está siempre “a la que salta”), promisorias de lo que Aún Está por Llegar. El pago por mantener esa Esperanza, ese sueño fragoroso de Éxito, es cargar con todo el equipamiento ideológico necesario para alcanzarlo: la concepción (ensoñación, en este caso) meritocrática, Codiciosa, burguesa y romántica del Poeta Autor y Propietario de los Frutos de su Propio Talento y Dueño y Beneficiario de su Propia Valía. De hecho, tal es el esfuerzo que algunos hacen por mantener la Ilusión 6) de esa Propiedad de la Propia Valía que difícilmente podrían reconocer que, en el Advenimiento de esos Éxitos Marginales que alimentan la Esperanza y la Ilusión, juega un papel no poco importante un Trabajo Comercial de Representación de la Marca Yo Mismo (intercambio de publicaciones y reseñas, negociación de participación en libros, etc.); extremo este tan público y notorio que resulta extraño tener que subrayarlo. Diciéndolo de forma más concisa: la condición necesaria para mantener la Esperanza de Llegar al Éxito como Poeta Autor, es precisamente Trabajar para serlo, aceptando las Reglas del Juego impuestas. Esto no impide que, en el caso que nos ocupa, muchos de estos Poetas Autores, Poetas Artistas Valedores de Recompensas por su Propio Talento y Mérito, armen discursos comunistas y libertarios en sus obras, o al menos con algún tipo de referente no capitalista. Y tal vez sea por esta grieta esquizoide por donde con más facilidad puedan penetrar los torpedos de lo políticamente correcto en cualquiera de sus formatos: Malditismo, Sucismo o el proyecto “De Villena”, que necesitan de Poetas Artistas, pero liminalmente concienciados.
Sobre aquellos otros Poetas que conciben la práctica de la Poesía como una Recompensa En Sí que los eleva sobre las condiciones materiales de la sujeción pública y notoria de todos al capitalismo, a estos que más arriba hemos descrito como Héroes de la Resistencia (esa otra forma de Esperanza y sueño fragoroso del lado frío de la almohada), mucho hemos debatido y hablado estos días. Añadimos a lo esbozado más arriba estos simples apuntes de observación directa que siguen. Suelen sus discursos poéticos armarse, o al menos tratar de conciliar, una especie de Transcendentalismo, Éxtasis, Idealismo Esencialista o Religiosidad Laica (Pseudopagana, Zen, Primitivista o cómo sea), en la que depositan una Esperanza de Liberación en Marcha de las condiciones materiales para sí y para los demás. Nos resulta inconcebible que, desde tales posiciones, se pueda construir comunismo y emancipación real. Su Vía Iluminativa Estética y Extática posee profundas resonancias Individualistas y, en algún caso, la concepción de la poesía como resultado de una suerte de Revelación de la Realidad Profunda, no les impide aceptar de pleno el juego del Poeta Artista. Todo ello hace que la poesía, y ellos mismos como sus Poetas Autores, permanezcan siempre Fuera de Toda Implicación que no sea con la Realidad Misma (que al parecer sólo ellos pueden percibir/concebir hasta sus últimas instancias), en una especie de anarquinaje difuso y espiritual. Cuáles puedan ser los vínculos que puedan establecer con otros seres humanos, probables compañeros de viaje, nos resulta difícil de pensar. La tenue Luz de estos Iluminados, Corazones Puros, no posee el suficiente voltaje para todos (un Poeta Extremado de estos encuentros, alguna vez dijo: ”la situación de la poesía no debe de ser muy distinta de aquella en que se encuentran la sabiduría taoísta, la filosofía epicúrea o el cristianismo de base: universalidad potencial y encarnación minoritaria”7)). Por supuesto, esa Encarnación Poética, defendida como completamente Ajena a Condiciones Materiales de Cualquier Tipo, puede convertir, sin ningún problema, a los Iluminados Encarnados en Poetas Autores, Beneficiarios y Propietarios de su Propia Iluminación (y, curiosamente, sólo las condiciones materiales de nuestro Sistema de Codicia Generalizada logran este Milagro de la Conversión de la Luz en Dinero). A esta vicesatrapia, en una expresión sujeta a error, todo esto le suena al Cepillo de la Peana del Santo Varón.
A una de las compañeras del Encuentro, le pareció en extremo sucio (y molesto8)) que se pudiera mantener que la producción de la poesía (e imaginamos que pensaba en la suya en particular) estuviera atrapada en las mismas condiciones materiales capitalistas que su Trabajo. Para ella, escribir poesía era una especie de Liberación y de Esperanza. “Soy una currita, me paso el día en el trabajo y ahora me venís a decir prepotentemente que esto de la poesía tampoco vale, que soy una ladrona”. Charlar con ella nos desasosegó, en la medida en que pudo devolvernos la angustia y la irritación con que, de manera impremeditada e injusta, la habíamos cargado. Sin embargo, en estos encuentros (y en tantos otros recitales, debates, conferencias…) vimos, en bastantes ocasiones, precisamente eso: gente trabajando. Autores en reuniones de trabajo.
Allí no conseguimos debatir (sólo confrontarnos) y no sabemos, de hecho, si el debate que proponemos es posible. Sí sabemos que es necesario, porque va siendo imprescindible producir desde fuera de lo dado, desde la clandestinidad, desde una clandestinidad organizada que, para empezar, ampare otras (nuestras) esperanzas y liberaciones. Hemos asistido al fracaso de algunos intentos organizativos. Creemos pensar correctamente si achacamos esos fracasos al individualismo desbordado y el resto de males que aquejan a la doctrina del Autor. Hoy por hoy, poco se ha construido fuera de ella (aunque haberlo, haylo). Sabemos que es de esto de lo que hay que hablar: de cómo sustituir los modos de producción, distribución y autoría por otros métodos más justos y acogedores para todos, y no para unos cuantos especialistas. Pero ahora también reconocemos que es un tema que toca una llaga dolorosa. Porque es doloroso perder la esperanza (la esperanza ilusoria del capitalismo, aunque esperanza es al fin y al cabo). Pero también es necesario para poner las fuerzas en otro sitio, con otros fines, ensayando otras fórmulas, debatiendo otras medidas, cometiendo otros errores, arribando a otras maneras de organización y de escritura sin plusvalías dinerarias o simbólicas. A la razón común no se llega a través de la Silenciosa Resistencia del Héroe, sino de un debate que nos saque de los errores y nos acerque a la Verdad para Todos (no de un combate de autorías, talentos, publicaciones, premios, besamanos y opiniones). Si estas palabras están equivocados, necesitan, para llegar al buen puerto, de otras que las rectifiquen. A la razón común no se llega a solas. El comunismo (socialismo, libertarismo...) no lo construye uno solo.
Vicesatrapía de Organización y Atención Al Cliente (Órgano Colegiado de sus Insignificancias los Imbéciles Oficiales de la CTP).